La novena entrega que hace el doctor García Barrientos en su revisión del canon del teatro occidental la dedica a “Himmelweg”, de Juan Mayorga, sobre la que comenta: “La excelencia artística de la obra radica en la dramaturgia de lo irrepresentable que Mayorga despliega como solución al oxímoron de hablar de lo inefable, de mostrar (de manera indirecta) lo insoportable”.
La octava entrega que hace el doctor García Barrientos en su revisión del canon del teatro occidental la dedica a "Seis personajes en busca de autor", y comenta: "Que Pirandello es uno de los más grandes dramaturgos de la historia nadie puede negarlo. Mucho más difícil es explicar por qué. Apuntando a la diana del verdadero tema de este libro, tengo el convencimiento de que su lugar eminente se debe, no tanto a la creación de ciertas obras, por excelentes que sean algunas, como la elegida, sino de una dramaturgia tan singular que es forzoso llamar 'pirandellismo' ”.
En la séptima entrega que hace el doctor García Barrientos en su revisión del canon del teatro occidental, comenta "Luces de bohemia" de Valle-Inclán, la cual, señala, "es la cima del teatro español del pasado siglo, y seguramente desde el Siglo de Oro. Pero lo es de una forma enigmática o paradójica. Contraviniendo casi todas las reglas de la construcción dramática, llega a ser una obra maestra".
En la sexta entrega que hace el doctor García Barrientos en su revisión del canon del teatro occidental, comenta la "Orestíada", señalando que "Esquilo es nada menos que el creador de la tragedia, una ‘dramaturgia’ —en nuestros términos— insuperada hoy y seguramente insuperable. No es hazaña menor sumar la prioridad a la primacía, iniciar una tradición y llevarla, a la vez, a su más alto grado de excelencia".
"Hay autores que cambian el rumbo de un género o de una literatura. Y no por una generación o un siglo; para siempre. [...] Ibsen es uno de esos maestros mágicos. Todo el teatro posterior es ibseniano, lo sepa o no, lo quiera o no; por completo diferente al anterior..."