En la 26ª entrega de su revisión del canon de la dramaturgia occidental, José-Luis García Barrientos comenta "El burlador de Sevilla" de Tirso de Molina, de quien dice “es un gigante de la dramaturgia en todos sus componentes genuinos, de la eficaz composición de los hechos a la brillantez de la elocución, con un dominio insuperable del lenguaje y del verso; y uno de los muy pocos que, como creador de personajes, puede tratar a Shakespeare de tú a tú”.
“De especial interés para la dramaturgia, precisamente, resultará —dice García Barrientos en su nueva entrega— la comparación entre las dos versiones clásicas que se han conservado de 'Medea'. Siendo muy alto el grado de coincidencia, […] la de Séneca opera una síntesis —siempre idónea en teatro— de la de Eurípides […] Pero lo espeluznante de la nueva versión tiene que ver con el «decoro» […] Séneca llega al extremo de poner en escena el asesinato de los dos niños, y el del segundo, a la vista del padre.”
En la 24ª entrega de su revisión del canon de la dramaturgia occidental, José-Luis García Barrientos comenta 'Biografía', de Max Frisch, novelista y dramaturgo en cuya literatura —señala— fue decisiva “la influencia del teatro épico de Bertolt Brecht. [… y aduce] elijo la obra que tratar menos por razones de jerarquía artística que por el interés de un recurso dramatúrgico esencial, la repetición; lo que no impide que la obra en cuestión sea también muy representativa del autor, tanto por el tema, central, de la identidad, como por sus efectos de extrañamiento, más o menos brechtianos”.
"En pocos dramas del repertorio el componente lírico se funde con la acción dramática de forma tan armoniosa. Los personajes rebosan emoción y verdad. La estructura raya en la perfección. Nada sobra ni falta en una trama tensa y bien acompasada, compuesta con estricta economía y soberana libertad. Sus versos son, en efecto, de oro. Pero también lo es su dramaturgia..."
En la 22ª entrega de José-Luis García Barrientos de su revisión del canon de la dramaturgia occidental, comenta "Anfitrión", de Plauto, quien: “supo conjugar magistralmente las tradiciones romanas más genuinas: improvisación, diálogos atravesados por el equívoco y el absurdo, ruptura de la cuarta pared y apelación al público, movimiento escénico capaz de atraer la atención del espectador itinerante y distraído, junto a otros recursos espectaculares como la música; personajes tipo, caricaturizados, tramas repetidas con situaciones liosas y enredadas, etc. Y todo ello, verificable en Anfitrión”.
José-Luis García Barrientos habla en esta nueva entrega de "Eduardo II" de Christopher Marlowe, de la que afirma: “Magistral resulta el ritmo trepidante de una trama llena de peripecias" y —como no podía faltar— comenta las especulaciones sobre la presunta autoría de Marlowe de buena parte de las obras de Shakespeare.