En la 28ª entrega de su revisión del canon de la dramaturgia occidental, José-Luis García Barrientos comenta “Hecyra”, de Terencio, una obra con una extraordinaria (y en aquel entonces revolucionaria) dramaturgia, “una exquisita elocución y una impecable composición de los hechos”.
En la 27ª entrega de su revisión del canon de la dramaturgia occidental, José-Luis García Barrientos comenta "El tiempo y los Conway", de J. B. Priestley, una obra cuyo tema central es el tiempo.
En la 26ª entrega de su revisión del canon de la dramaturgia occidental, José-Luis García Barrientos comenta "El burlador de Sevilla" de Tirso de Molina, de quien dice “es un gigante de la dramaturgia en todos sus componentes genuinos, de la eficaz composición de los hechos a la brillantez de la elocución, con un dominio insuperable del lenguaje y del verso; y uno de los muy pocos que, como creador de personajes, puede tratar a Shakespeare de tú a tú”.
“De especial interés para la dramaturgia, precisamente, resultará —dice García Barrientos en su nueva entrega— la comparación entre las dos versiones clásicas que se han conservado de 'Medea'. Siendo muy alto el grado de coincidencia, […] la de Séneca opera una síntesis —siempre idónea en teatro— de la de Eurípides […] Pero lo espeluznante de la nueva versión tiene que ver con el «decoro» […] Séneca llega al extremo de poner en escena el asesinato de los dos niños, y el del segundo, a la vista del padre.”
En la 24ª entrega de su revisión del canon de la dramaturgia occidental, José-Luis García Barrientos comenta 'Biografía', de Max Frisch, novelista y dramaturgo en cuya literatura —señala— fue decisiva “la influencia del teatro épico de Bertolt Brecht. [… y aduce] elijo la obra que tratar menos por razones de jerarquía artística que por el interés de un recurso dramatúrgico esencial, la repetición; lo que no impide que la obra en cuestión sea también muy representativa del autor, tanto por el tema, central, de la identidad, como por sus efectos de extrañamiento, más o menos brechtianos”.