Janet Pinela y su compañía celebran con dos obras: Salvador, el niño, la montaña y el mango y Exiliadas de la Gloria

Alrededor del año 2000 nace un proyecto producto de la dedicación y la vocación a la creación de imágenes que transmiten y conmueven a un público que, ávido de emociones, busca y encuentra en un diálogo o en una escena un atisbo de similitud con su vida, que converge con el impulso mágico de su imaginación. Janet Pinela y su compañía Cuatro Milpas celebran sus 25 años de existencia en Durango capital, con dos puestas en escena: Salvador, el niño, la montaña y el mango de Suzanne Lebeau y Exiliadas de la Gloria de su autoría. Se le han dedicado a Janet y a su compañía varias publicaciones, lo cierto es que a través del tiempo siempre ha habido mucho que contar de su carrera artística. La importancia de su andar radica principalmente en perpetuar el teatro, en su autonomía, en su cosecha de talentos, en las colaboraciones obtenidas a través de su experiencia, fruto de su perseverancia y dedicación, que la han impulsado a lograr excelentes resultados y a cruzar fronteras. Hablar de cuatro milpas es hablar de teatro joven, de teatro que habla de sentimientos, de la vida misma, de la pasión y la disciplina.
Janet Pinela, estudió en la Escuela de Arte Teatral del INBA, viaja posteriormente contratada por el Teatro Nacional de la desaparecida Yugoslavia a Europa, donde permaneció tres años. En ese tiempo, toma un curso en Dinamarca con Eugenio Barba, director de teatro e investigador teatral italiano, y durante su estancia de trabajo actoral en Yugoslavia, que fue el mismo tiempo de la guerra en Bosnia, es contratada también por el centro experimental de teatro de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, alternando así entre los dos países. En su permanencia en Europa, se instala en su mente la idea de crear una pequeña compañía de teatro en México, y cumple su objetivo en el estado de Colima, ahí inicia el Taller de Formación Teatral con el objetivo de formar profesionales, donde participaron veintiséis estudiantes, con maestros de la talla de Luis de Tavira, Emilio Carballido, Luis Huertas, Jaime Chabaud, Hebe Rosell, Teresa Rábago, Alejandro Luna, Raúl Zermeño, Farahilda Sevilla, Anatolj Lokachtchouk, Jorge Vargas, David Olguín, Suzanne Lebeau, Eric Jean, Pascal Brullemans, Alexis Pellerín, Francisco Beverido, Margherita Pavia, Teresa Valenzuela, Jesús Villalpando, Augusto Albañéz, Tonatiuh Morales, Carlos González, Iliana Guevara, Jean Michel Bogues y Miriam Morejón, quienes dieron continuidad al proyecto, egresando de la primera generación 6 participantes, siendo los primeros integrantes de la compañía teatral.
Respecto de cómo ha sido para ella mantener una compañía durante 25 años, afirma que:“sí se logra, solo con el apoyo de las instituciones; sí se puede hacer en soledad, pero mantenerla 25 años y que no se desesperen ni se desbande el equipo, tiene que ver mucho con la posibilidad de producir, mantener el ánimo arriba y tener la convicción de querer trabajar para la comunidad. Lo que hemos hecho en los últimos años es consolidarnos como equipo y como individuos. Flor Larios, por ejemplo, una integrante importante de la compañía, inició su propio proyecto con una parte del equipo , sin renunciar a su participación en cuatro milpas; es como si las miras de cada uno se expandieran pero alimentando el núcleo que es Cuatro Milpas, entonces , lo que caracteriza a todos los creadores que han formado parte del proyecto y sobre todo a los presentes, es una convicción ferrea por hacer teatro de calidad, por explorar nuevas teatralidades; en el caso de los más jóvenes, de mantenerse informados y formados , es decir que aunque tienen todos los años del mundo en el escenario, siguen preparandose; además si hay disciplina, una formación y la exigencia que desde el inicio nos marcó, el teatro se mantiene.
Nosotros no trabajamos para nosotros mismos, si un producto no está listo no se arriesga al público, ya que este es nuestra prioridad, trabajamos para la gente que nos va a ver y para que el lugar en que vivimos crezca y se alimente de lo que nosotros ofrecemos; así es que lo que vamos a ofertar no puede ser de baja calidad o de pocas convicciones políticas, ya que estamos muy comprometidos con el discurso, sobre todo, con provocar la reflexión en un público crítico y en generar el pensamiento.
En estos 25 años de Cuatro Milpas, he descubierto que tengo la facultad de ver más allá de lo inmediato, ver las posibilidades reales de las personas con las que trabajo; empiezo casi siempre con los más jóvenes y de ellos, algunos se han integrado a la compañía. Es interesante ver de lo que son capaces porque algunos no se dan cuenta de sus capacidades, así es que los guiamos en el camino e impulsamos esas características específicas o posibilidades de cada artista”.
Cuatro Milpas, cuenta con 44 producciones a la fecha, es una compañía de actores y actrices muy disímiles, nacidos y formados en la Ciudad de Colima, provenientes también de comunidades alejadas que han encontrado en el teatro la realización en sí mismos; su activo más importante son sus integrantes: Flor Larios, Nadia Flores, Paco Novoa, Brenda Rosales, Lupita Chávez, César Fajardo y Víctor Salazar, que aportan su valor y creatividad al equipo.

La compañía ha obtenido becas federales importantes, una de ellas México en Escena otorgada en su inicio y que durante cuatro años le dio el impulso para realizar 4 coproducciones en el extranjero, tres de ellas en colaboración con los actores canadienses Eric Jean y Pascal Brullemans de Quebec, Canadá, con las obras: Corps Étrangers (Cuerpos Extraños), Mariana Olas y Más allá y una con Francia en el Festival Meli Môme que se lleva a cabo en la Ciudad de Reims, con la obra Hola, ola teatro para bebés, la primera en el país.
Comenzaron con teatro escolar realizando alrededor de 100 funciones, una de las obras que presentaron con éxito fue: Sin pies ni cabeza, de Jaime Chabaud y desde entonces han formado un público reflexivo que busca sus propuestas. “El trabajo continúa- comenta Janet- hay muchas cosas por hacer, sobre todo con los gobiernos que cambian cada vez, porque también cambian las ideas y las políticas culturales no alcanzan a cuajar, entonces es estar comenzando a labrar la tierra cada año para seguir sembrando”.
Con 25 años de Cuatro Milpas, Janet Pinela continúa cosechando a través de los caminos que ella misma se ha marcado, construyendo lazos, formando actores y realizando teatro que deje huella, que señale a su vez el camino a otros, a las nuevas generaciones porque el teatro es una entidad viva y latente que sobrevive gracias a la pasión de sus creadores.
“Porque un día, cuando menos lo esperes, brotará la espiga, madurará el grano, y otros, tal vez, recogerán el fruto.
Hay que seguir sembrando, siempre sembrando”.
Fragmento -poema anónimo.



