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Patán, anagnórisis punk

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Se presenta todos los domingos en La Teatrería hasta el 12 de julio

Foto: Adrián Martagón.

La obra Patán se presenta todos los domingos a las 18:00 h en La Teatrería hasta el 12 de julio. Los boletos tienen un costo de $260 y están  a la venta en lateatreria.boletosenlinea y en la taquilla del teatro, ubicado en Tabasco 152, Roma Norte, CDMX.

Al llegar al foro de La Teatrería fui sorprendido por una densa estética urbana, underground, que en seguida sienta al espectador frente a una experiencia irreverente. Sobre el escenario, tres cajas negras destinadas al equipo de sonido marcan el territorio de ficción. En el extremo derecho, el perro Patán —interpretado por Omar Medina— pincha discos con una furia selecta: su música favorita es el punk, específicamente los acordes de la banda española Eskorbuto. Este gran perro mestizo, en cuyo árbol genealógico se adivinan rastros genéticos de gran danés y rottweiler, es el protagonista de este unipersonal que, bajo su apariencia lúdica, esconde una mordaz disección social.

La obra tiene dos partes claramente definidas: la primera es la relación que construye Patán con Segismundo, un perro viejo que se lamenta desde la azotea, donde está confinado, en el edificio de enfrente. Si a Patán lo represente el punk (y a veces también Paquita la del barrio) al trágico Segismundo (un mastín español) se le identifica con un cante hondo lacrimoso que nunca termina. La segunda parte de la obra es el periplo del perro Patán por las calles de la ciudad. Patán desea provocar la revolución del “movimiento libertario animal”, pero antes de que sus anhelos bolcheviques puedan concretarse el amor le sorprende. La perrita Maga (mística como el personaje de Cortázar) es la hembra que le hace ver su suerte, e incluso hace que el Patán cambie la música punk por los boleros de Armando Manzanero.

La dramaturgia de Enrique Olmos dialoga con nuestra tradición literaria española. No es casualidad que el perro cautivo sea homónimo del héroe de Calderón de la Barca en La vida es sueño. Incluso durante el desarrollo de la obra se enuncian varios versos originales de Calderón que reverberan con nuestros Siglos de Oro. Sin embargo, en esta pieza, el reconocimiento no es una bendición para el cautivo, sino una luz de anagnórisis social para Patán: a través de la otredad del prisionero, el protagonista adquiere una necesaria conciencia de clase.

La segunda parte se asemeja anecdóticamente a La dama y el vagabundo(Disney 1955), el sentimiento romántico entre dos perros de mundos diferentes afecta la concepción del mundo que tienen cada uno. Claro que en Patán  no existe la escena de los espaguetis ni todo el romanticismo edulcorante de Disney. Patán experimenta el dilema de sostener sus ideales revolucionarios o retornar a la comodidad en casa de Claudia y Lara.

Omar Medina demuestra ser un actor experimentado que surca con destreza las aguas de la comedia. Su interpretación del perro patán no precisa de adoptar la animalidad del cánido: levantar las manitas, sacar la lengua y otros recursos. Este unipersonal no los necesita. El trabajo del actor  ha puesto énfasis en las acciones, en las peripecias que van afectando al héroe más allá de los recursos formales. Desde la irreverencia anarco punk de Patán, Medina construye también un personaje entrañable, tierno y humano.

Bajo la dirección de José Luis Saldaña, la puesta en escena aprovecha el dinamismo del monólogo, entendiendo que el centro del hecho teatral es, invariablemente, el actor. Saldaña orquesta la soledad del personaje mediante elementos sonoros y objetos —como peluches y juguetes— que representan las diversas voces que moldean la conducta de este perro entrañable y profundamente antisistémico.

A pesar de que la historia pueda estar revestida de una aparente candidez, advierto que no es una obra para menores de 18 años. Aunque el estilo esópico pueda parecer infantil, los temas de crítica reflexiva que atraviesa la pieza demandan una mirada adulta y atenta.

La obra Patán se presenta todos los domingos a las 18:00 h en La Teatrería hasta el 12 de julio. Los boletos tienen un costo de $260 y están  a la venta en lateatreria.boletosenlinea y en la taquilla del teatro, ubicado en Tabasco 152, Roma Norte, CDMX.

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