
El legendario actor, director, productor y activista Robert Redford falleció a los 89 años mientras dormía, el lunes por la mañana en Sundance, en las montañas de Utah, rodeado de sus seres queridos. La noticia fue confirmada por su publicista y replicada por diversas agencias y medios internacionales.
Con una larga carrera de más de 50 películas en su haber, Redford dejó una huella imborrable en el cine estadounidense. Fue el creador del Festival de Cine de Sundance y protagonista de clásicos como Todos los hombres del presidente (junto a Dustin Hoffman), Butch Cassidy and the Sundance Kid y El golpe (ambas con Paul Newman).
Nacido en 1936, Redford enfrentó dificultades en su juventud: fue expulsado de la Universidad de Colorado debido a problemas con el alcohol, coincidiendo con la muerte de su madre a los 40 años. Trabajó en campos petroleros en California antes de viajar a París y Florencia, donde estudió arte.
A su regreso a Estados Unidos, ingresó a la Academia Estadounidense de Arte Dramático con la intención de convertirse en diseñador teatral, pero pronto descubrió su vocación por la actuación. En 1959 debutó en Broadway y comenzó a trabajar regularmente en teatro y televisión. Participó en series como Los intocables, Perry Mason y Dr. Kildare, como muchos actores emergentes de Nueva York a finales de los años 50 del siglo pasado.
En cine, Redford se consolidó como uno de los grandes íconos de Hollywood, combinando talento, carisma y compromiso social en una carrera multifacética.
Redford fue un firme defensor del medio ambiente, los derechos civiles y la libertad de expresión. En 1961 compró la estación de esquí Timp Haven, en Provo Canyon (Utah), y la rebautizó como Sundance en honor al personaje que lo lanzó a la fama.
Veinte años después fundó el Instituto Sundance, que convirtió a Utah en el epicentro del cine independiente. A través de talleres y programas, el Instituto ayudó a formar a generaciones de cineastas emergentes, y su legado continúa vigente.
En 1989 organizó el Simposio de Sundance sobre el cambio climático global y, en 2015, se dirigió a la ONU para pedir acción inmediata frente al calentamiento global. Fundó el Instituto de Gestión de Recursos y el Centro Redford, ambos dedicados a causas ambientales y sociales.
En 1993, junto a su hijo James Redford, creó el Instituto James Redford para la Concientización sobre Trasplantes.
Robert Redford fue honrado con la Medalla Presidencial de la Libertad en 2016, otorgada por el expresidente Barack Obama, «por su arte y activismo que continúan dando forma al patrimonio cultural de nuestra nación». También recibió el Premio Chaplin de la Film Society del Lincoln Center en 2015.
Estuvo casado con Lola Van Wagenen durante 20 años, con quien tuvo cuatro hijos: Scott (fallecido a los dos meses por síndrome de muerte súbita del lactante), Shauna, Amy y James, cineasta y activista que murió de cáncer a los 58 años. En 2009 contrajo matrimonio con Sibylle Szaggars, su compañera hasta el final de su vida.
Su muerte ha generado un buen número de menciones. La actriz Meryl Streep, quien compartió pantalla con él en Memorias de África (1985), escribió: “Uno de los leones ha fallecido”. El director Ron Howard lo definió como un “punto de inflexión artístico”.
Jane Fonda, quien protagonizó varias películas con él (Descalzos en el parque, 1967; Nuestras almas en la noche, 2017), expresó su conmoción:
“Me impactó mucho esta mañana cuando leí que Bob se había ido. No puedo parar de llorar. Significó mucho para mí y fue una persona maravillosa en todos los sentidos. Defendió una América por la que debemos seguir luchando”.
La ex secretaria de Estado Hillary Clinton lo describió como un “verdadero ícono estadounidense”:
“Siempre admiré a Robert Redford, no solo por su legendaria carrera como actor y director, sino por lo que vino después. Defendió valores progresistas como la protección del medio ambiente y el acceso a las artes, a la vez que creaba oportunidades para las nuevas generaciones de activistas y cineastas”.
En sus últimos años, Redford fue abiertamente crítico con el expresidente Donald Trump. En 2019, en una columna para NBC, escribió:
“Nuestra tolerancia y respeto compartidos por la verdad, nuestro sagrado estado de derecho, nuestra esencial libertad de prensa y nuestras preciadas libertades de expresión, todas han sido amenazadas por un solo hombre”.
Robert Redford fue mucho más que un actor: fue un defensor incansable de causas sociales y ambientales, y un símbolo de integridad en una industria muchas veces marcada por la superficialidad. Su legado, tanto en el arte como en la conciencia colectiva, será recordado por generaciones.




