
Trash
Maybe, maybe its the clothes we wear
The tasteless bracelets and the dye in our hair
Maybe it’s our kookiness
Or maybe, maybe it’s our nowhere towns
Our nothing places and our cellophane sounds
Maybe it’s our looseness
But we’re trash, you and me
We’re the litter on the breeze
We’re the lovers on the streets
Just trash, me and you
It’s in everything we do
It’s in everything we do
Suede.
Una decena de cuerpos se amontona en la oscuridad antes de la tercera llamada. Poco a poco el humo aliado con un sonido de tinte industrial va subiendo de volumen. Después la montaña de cuerpos comienza a separarse.
Figuras humanas se agrupan en parejas. Tiemblan primero como gelatinas. Se sacuden. Se azotan. Da la impresión de que se mueven como esos microorganismos aumentados a gran escala en el microscopio.
Es el inicio de una obra de la coreógrafa y bailarina malagueña Luz Arcas: Bordo Poniente. La pieza habla de la basura, pero también de los muertos, de los enfermos y de todos los sectores que no entran en el canon de la productividad, del consumo, de la máxima belleza, del máximo éxito y de la máxima juventud ha expresado Arcas sobre esta obra, presentada en la sala Miguel Covarrubias del CCU de la UNAM, por la Coordinación de Artes Escénicas y Literatura de la Universidad de Guadalajara, la Compañía Juvenil de Danza Contemporánea de la UNAM-DAJU, el Centro Cultural de España en México y la compañía La Phármaco.
«Riesgo e innovación» fueron las características de su trabajo que resaltó el jurado que le otorgó a Luz Arcas, el Premio Nacional de Danza, de España 2024. “Las piezas de Arcas engloban una suma de estilos en los que destaca un compromiso absoluto con un lenguaje propio”, argumentó la comisión del galardón español presidido por la directora general del INAEM, Paz Santa Cecilia Aristu, y como vicepresidenta la subdirectora general de Música y Danza, Ana Belén Faus Guijarro; por los vocales: Jon Maya Sein, director, bailarín y coreógrafo de Kukai Dantza; José Luis Rivero Plasencia, gestor cultural; Olga Baeza Rodríguez, periodista especializada en danza; María Ángeles Millán Muñío, a propuesta de la Plataforma Universitaria de Estudios Feministas y de Género, y las galardonadas en 2023 Rafaela Carrasco Rivero (Premio Nacional de Danza en la modalidad de Creación) y Melania Olcina Yuguero (Premio Nacional de Danza en la modalidad de Interpretación).
«Desterrar lo oscuro de nosotros empobrece el alma y la vida», dice la artista española nacida en 1983, fundadora de La Phármaco, fundada en 2009 y en la que combina la danza, el teatro y la reflexión filosófica sobre la condición humana.
El sonido industrial machacante se va atenuando hacia el de latidos-percutivos acompañantes de movimientos craquelados en una especie de baile zombie, que nos recuerda a los adictos de Philadelphia.
Uno de estos seres yace tendido en el suelo ¿estará enfermo, drogado, herido…en descomposición?
Otro cuerpo se acerca a atenderlo ¿será su dealer? ¿un doctor? ¿A qué se acerca?
El escenario que vemos en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario de la UNAM es oscuro, inquietante. Una puesta en escena, pero ¿danza? Quizá. ¿Qué es la danza, ¿qué es el cuerpo, qué es el destino? Luz asocia lo desechable con el destierro, con lo que no queremos, con lo que no nos gusta. A lo mejor tiene razón, hay que aprender a vivir con el dolor, con la enfermedad, la pérdida. Y a lo mejor nos presenta una danza sin intención de que lo sea como convencionalmente la concebimos. Es decir, una danza no-danza o en su caso otra danza.
“La danza siempre está al servicio del cuerpo y para mí tiene que mostrarlo con su fragilidad, con sus motores, con sus bloqueos; yo, como cuerpo que va a morir, que va a enfermar y a perder sus facultades, siento la necesidad de abrazar lo impuro, lo que no sirve, para darle un sentido y para aprender de eso”, ha comentado.
Los cuerpos de Bordo Poniente mutan, aparecen semidesnudos permeados por el negro de un chapopote escénico de plástico, se mueven como nosotros los chilangos, infectados por el plasma de las pantallas, la neurosis, los gases de los vehículos que a diario nos transportan, por un calor denso, penetrante y el miasma. Aun así, en esta como en otras ciudades del mundo, «abrazar la oscuridad es un ejercicio de libertad» asegura Arcas.

Bordo Poniente. Dirección y coreografía: Luz Arcas
Asistente de dirección: Edgar Leopoldo Hurtado
Bailarines Compañía Juvenil de Danza Contemporánea de la UNAM – DAJU: Noelia Rojas Suarez, Catherine García Jimenez, Areli Itzel Avila Acosta, Erick David Falcón Morales
Bailarines: Sofía Ramírez de Obeso, Greyss Vecchionacce, Evelyn Paola Zatarain Rodriguez, Rodrigo Agraz Ramírez, Victor Manuel García Villasana, Hazael Anom Sánchez Rangel
Música: Pablo Contreras
Iluminación: Jorge Colomer
Vestuario: Lluvia Prado
Producción ejecutiva: Daniela Yoffe
Producción artística: Eleno Guzmán
Producción: Virginia Guardado
Asistente de producción: Lizeth Samayoa .
Una producción de: Artes Escénicas y Literatura de Cultura UDG. En colaboración: Danza UNAM, DAJU UNAM, Centro Cultural de España en México CCEMx y La Phármaco y MOVES.



