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Traslado permanente, movimiento Gaga para festejar la vida 

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Tercera colaboración de estudiantes del DESAEP de la UV. 

Foto: Jacobo Ríos (cortesía de César Brodermann). 

Un muro alto de ladrillos rojos divide diagonalmente el escenario rectangular. Luces intensas lo recorren de lado a lado. ¿Qué hace allí? El público, también dividido en dos, solo puede ver uno de sus lados. ¿Qué ocurre en el otro lado?

De esa manera comienza el proyecto multidisciplinario Traslado permanente, del joven colectivo Aterno, dirigido por el bailarín y coreógrafo mexicano César Brodermann. La pieza se estrenó el 30 de agosto de 2024 en la explanada La Espiga, del Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM.

Después de un nomadismo de búsqueda y aprendizaje por Estados Unidos e Israel, Brodermann asumió el reto de conformar una compañía que se situara en el contexto mexicano para ofrecer su imaginario creativo. Así surgió Aterno. Cuenta con firmes bases dancísticas cimentadas en el lenguaje de movimiento Gaga que propone el coreógrafo israelí Ohad Naharin.

Una de las actividades principales de Brodermann es la difusión del Gaga mediante talleres en distintas ciudades de México. También viaja a diversos países latinoamericanos con la misma intención. “Es una manera de moverte desde la libertad y la improvisación”, me comentó en una entrevista. Coincidimos en pensar que la poesía de la danza viene de las vísceras, la base fisiológica del cuerpo y la espontaneidad del movimiento natural y emotivo.

Gaga viene de los desafíos que se toman al explorar los bordes de lo conocido. Para Brodermann, no es una metodología encasillable en moldes prefabricados. Además, lleva al bailarín a ser creativo: “Me gusta mucho llamar performances a nuestros shows, porque siento que lo que hacemos es entrenarnos mucho para llegar al momento y ver qué pasa. Muchas veces los performers van más allá de sus límites, su cansancio. Están muertos a veces. A veces se vuelve muy vivo y me encanta. Me encanta verlos tomando decisiones”.

Al ver que suelen anunciar las piezas de Brodermann como danza contemporánea o performance, en la charla le pregunté acerca del carácter performativo de su arte. La conversación se dirigió a reflexionar acerca de la fragilidad de los límites entre danza, teatro y performance; además, sobre nociones conectoras como “dramaturgia de la danza”. Le interesa “desdibujar la frontera con la audiencia” e incluir la toma de decisiones en el instante vivo, con la puesta ya iniciada sobre el escenario.

En Traslado permanente, la música y el movimiento de los bailarines inician con lentitud y muy juntos. Se tocan. La imagen sugiere que vienen de un largo camino desde la penumbra que limita a la escena y han llegado al pie del muro que les impide el paso. El esfuerzo físico hace enfocar la mirada en los tendones endurecidos, las gotas de sudor, la respiración agitada, la piel que tiembla al mantener el equilibrio. El grupo de cuerpos comienza a disgregarse mientras la atmósfera sonora se intensifica.

El ritmo se apura. El volumen de la música y la velocidad crecen parejos hasta alcanzar un punto culminante, para detenerse de improviso y callar por completo. El muro se parte en dos y desaparece: el espacio queda abierto y el público descubre que del otro lado también hay cuerpos danzantes. Las acciones reinician a una escala mayor. Los dos grupos de performers se acercan y entremezclan: llegan al rostro del otro, a las manos, los dedos. Toman algunas personas del público para cambiarlas de sitio y así todos nos reconocemos trasladables.

Traslado permanente comienza con un muro de ladrillos rojos atravesando de lado a lado el escenario. ¿Qué hay del otro lado? Foto/ Jacobo Ríos (cortesía de César Brodermann)

La danza se refuerza a partir del cortejo de una pareja, mujer y hombre, que se arrullan, se abrazan y cobijan, mientras alrededor los movimientos, giros y brincos de los demás seexpanden en muchas direcciones por el escenario. Multiplican trayectos y lanzan miradas que se dirigen entre sí y hacia quienes los miramos, llegamos incluso a oler y sentir los vapores de sus cuerpos calurosos.

Se mueven juntos y separados. Juegan y son felices. El ritmo percutivo de una batería en vivo impregna de fiesta el lugar. Hay movimiento continuo que va del gesto a los pies, de los brazos y las manos al movimiento circular de un corro, una danza de bacantes eufóricas que cierran la pieza en tono de carnaval. Traslado permanente, metáfora de nuestras vidas frágiles que transcurren en un mundo inestable y riesgoso, es una pieza que recupera el sentido gozoso de los encuentros y los acompañamientos.

Desde su regreso a México en 2022, la actividad de Brodermann ha sido intensa. Su primera presentación tuvo lugar en el Festival Internacional de Danza Contemporánea de la Ciudad de México. Su primera propuesta coreográfica como compañía ya formada fue Ningún lugar a dónde ir, estrenada en junio y julio de 2023 en el espacio colaborativo Laguna, CDMX. En mayo presentó allí mismo Las pupilas no tienen horizontes.

Ese mismo año ganó el Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga INBAL-UAM con el dueto El concreto es eterno, en colaboración con Santiago Sánchez Ramírez. Por otra parte, Traslado permanente fue acreedora del Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción Teatral Nacional (EFIARTES) 2024.

Brodermann y la compañía de danza Aterno tienen un gran alcance de difusión en el campo virtual de las redes sociales. Son un claro ejemplo de la generación actual que ha sabido aprovechar el ciberespacio para disfrutar de mayor autonomía en cuanto a sus necesidades de difusión. El quehacer digital corre parejo al intenso trabajo físico de ensayos y nuevos proyectos.

Traslado permanente es una provocación para reconectar sin prejuicios con las fuerzas instintivas y más básicas que nos constituyen. Es al mismo tiempo una reflexión en movimiento sobre la impermanencia y los riesgos que se corren al estar vivos, de vez en vez encontrando compañeros afines con quienes caminar juntos durante este viaje que no es otra cosa sino un constante fluir.

Traslado permanente

Dirección: César Brodermann.

Coreografía: César Brodermann, en colaboración con performers.

Performers: Aislinn Jiménez, Erick Soto, Michelle Temoltzin, Santiago Sánchez, Aime Irasema Sánchez, Angie Albarrán, Gianni Notarnicola, Guy Davidson.

Producción ejecutiva: Homero Fernández Segura.

Directora de ensayos y asistente coreográfica: Brenda Pérez.

Curaduría y dramaturgia: Ilse Urquieta.

Música original: Isay Ramírez.

Diseño de iluminación: Jésica Elizondo.

Diseño de vestuario: Bárbara Sánchez-Kane.

Asistente de vestuario: Víctor Miguel Moreno López.

Diseño de escenografía: Raúl Mendoza /estudio.8921.

Jefe técnico: Daniel Hernández.

Asistente de producción: Karla Pedroza.

Fotografía: Jacobo Ríos.

Coordinador visual: Eduardo Caballero.

Videografía: Proyecto 24 (Mauricio Castillo y Jorge Pineda).

Aprendices: Emily Cattan, Tania Mendoza, Alex Corzetti, Gabriel Gómez.

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