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¿Quién crea la magia?

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Alfredo Payán y la compañía Maika Teatro

Foto: Alonso Alvarado.

Los títeres son personajes entrañables de la infancia y aún durante todo el transcurso de la vida, son producto de la necesidad de expresión de todas las culturas del mundo. Se dice que nacieron de las sombras que se provocaban por el uso de las hogueras. Nacieron de las sombras para darnos luz. Se elaboraban de principio con la piel de los animales que se cazaban, después los hicieron de madera, y en la actualidad los encontramos en diversos materiales; los hay pequeños y grandes, gordos, feos, bonitos, delgados, oscuros, coloridos, planos y en tercera dimensión. El oficio de titiritero reúne al teatro, la plástica, la creación de voces, y da vida a cada personaje con su propia personalidad y anécdota. El títere nace también del dramaturgo que escribe todas las historias producto de su imaginación. Es una figura anterior al teatro, ya que se ha hecho alusión a personajes de la religión, a héroes y a dioses a través del tiempo en todo el mundo.

Sentada en la butaca, viendo a los títeres interactuar en el escenario me pregunto siempre: ¿Quién crea la magia? 

Grady Hendrix en su libro Cómo vender una casa encantada define al títere así: “Un títere es un dispositivo para expulsar la personalidad del cuerpo y permitir que un espíritu tome el control…Los títeres no tienen libertad, pero le dan libertad al titiritero. No tienen vida, pero viven para siempre”.

En Durango, existen pocos titiriteros que tienen la oportunidad de dedicarse al 100% a su oficio. Alfredo Payán y su compañía Maika Teatro, han viajado a Guatemala, España, Canadá, Francia, Escocia, Inglaterra, cuba, Perú, Colombia, Argentina, República Dominicana, Uruguay y Rumania, en algunos han presentado sus obras y en todo momento han podido conocer más de cómo se desarrolla su oficio en estos países. Dentro de la república mexicana han viajado a varios estados. Participaron recientemente en el Festival de Monólogos A Una Sola Voz y formaron parte de la programación del Festival de Títeres de la Cd de México para celebrar el décimo aniversario de la titería. Parte de las actividades que realiza la compañía de teatro Maika, es la difusión del teatro de títeres a través de talleres de construcción y animación de títeres y objetos. Alfredo Payán considera que hay que darle más importancia al teatro de títeres porque en raras ocasiones se contempla como una herramienta y una parte más del teatro. “La mayoría de los titiriteros nos formamos por cuenta propia, aprendiendo entre nosotros y de nosotros, tomando talleres, viendo espectáculos y tratando de descifrar los secretos de cada titiritero. Con lo que respecta a la cuestión pública de las instituciones culturales, se agradece que exista una convocatoria específica que destina un recurso muy importante a la creación de nuevos espectáculos de títeres como lo es el Circuito Nacional de Artes Escénicas, Títeres y Objetos”, expresa.

Estas son algunas de sus obras:

El puente que construyó el diablo, adaptación de Ana Castillo, Jaime Contreras y Alfredo Payán, basada en una leyenda popular de Durango. 

El príncipe feliz, adaptación de Alfredo Payán, que se estrenó en el 2009 en la feria Nacional del libro.

El circo de la muerte, dramaturgia de Alfredo Payán, es un homenaje al día de muertos apoyado desde el universo del circo. 

La invocación del Chan, dramaturgia de Diego Christian Saldaña, que fue seleccionada en el Circuito Nacional de Títeres y Objetos.

Habitant Corporis, dramaturgia de Andrea Belén Sansa, ejercicio escénico que busca narrar los mapas corpóreos de los personajes a través de habitar su propia piel. 

El pintor de mariposas, adaptación de Alfredo Payán del cuento de Rafael Santos Torroella, que nos habla de nuestra capacidad de renacer en la vida al final de ella.

Paik´am, adaptación de Gilberto Lastra y Alfredo Payán, que es uno de los proyectos más grandes que han hecho por el tamaño de los títeres y por ser un proyecto multidisciplinario que fue presentado en la Muestra Nacional de Teatro, poniendo a Durango de nuevo en el panorama nacional. Fue seleccionada en la programación de los teatros de la Cd. De México y está inspirada en el origen mitológico de Durango desde la cosmogonía Tepehuana y en la leyenda de La montaña de plata, historia que habla del nacimiento del cerro del Mercado que dio pie a la fundación de Durango y de la primera fundidora de hierro, no solo país, sino de toda América Latina. 

Pero ¿Quién crea la magia? Alfredo Payán es de una personalidad tranquila y mesurada, realiza su trabajo de manera precisa y artesanal. Él se interesó en el teatro desde los 4 años y desde los 8 años tomó talleres de teatro. A los 18 años estudió comunicación para después terminar la carrera de Artes Escénicas con orientación al teatro, donde descubrió el universo de los títeres y sus técnicas, y decidió que dentro de todo lo que ofrece el mundo del teatro se dedicaría al teatro de títeres y objetos. 

¿Qué significa para él un títere? Para Alfredo es un ser que cobra vida en el escenario, es como parte de su familia. Cita al maestro Pedro Carreón, Sinaloense, que decía: “Mis títeres no se venden ni se compran porque cada títere que hago es un hijo que paro”. Alfredo ha logrado una conexión con sus personajes desde la creación de la Tía Gorgonia que representa parte de la esencia de la compañía y los ha acompañado en diferentes presentaciones. Nos habla de la conexión que los títeres logran también con el público, y en sus palabras, “que en ocasiones no lo puede lograr un actor, ya que el títere puede establecer un diálogo directo con el espectador, despertando más su imaginación, sea niño o sea adulto. El títere puede hacer todo lo que físicamente no puede hacer un actor. El títere puede volar y le crees que está volando, si al títere le cortan la cabeza y sigue hablando tú te lo crees también. El teatro de títeres te lleva a universos mágicos, es un elemento escénico hecho para la poesía, así es que no necesita de palabras para poder expresarse, de hecho, los espectáculos más lindos de títeres son los que no tienen palabras porque te permite ver la acción del muñeco a su máxima potencia”. Esto me recuerda una historia que me contó mi madre hace tiempo, de como ella en su infancia, disfrutó, se emocionó y jamás olvidó una película titulada Lili, una producción estadounidense de 1953 con las actuaciones de Mel Ferrer, Jean Pierre Aumont, Zsa Zsa Gabor y la protagonista Leslie Caron. Lili, es la historia de una joven huérfana francesa de 16 años que siente nuevas ganas de vivir cuando interactúa con títeres en un espectáculo, donde desde su inocencia ignora que son manejados por un titiritero y les confía sus sentimientos al enamorarse de un mago. ¡Eso es lo maravilloso de los títeres!  Nos llevan a expresar sentimientos, emociones, alegrías y tristezas, incentivándonos a desarrollar nuestra creatividad e imaginación.

Esperemos que en todos los estados, no solamente en Durango, se incremente el apoyo al teatro de títeres y objetos, y a sus creadores hacedores de mundos, para que puedan llegar a todos los rincones del país y juntos seguir creando la magia.

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