Éste es un breve mensaje para celebrar el trabajo de miles de intérpretes, artistas y administradores que en todo el mundo dedican su vida al teatro para niños y adolescentes.
Queridos amigos y compañeros de aventuras,
A los que trabajamos en el teatro para niños y jóvenes se nos conoce por ser las personas más felices del mundo. ¿Puede haber una ocupación más útil, enriquecedora y gratificante que hacer teatro de calidad para los más pequeños? Por supuesto que no.
El teatro para niños es una contemplación de la vida, un espejo de los tiempos y un estímulo para echar mano de nuestra fantasía al lidiar con los hechos. Las obras tienen su origen en la realidad que viven los niños y jóvenes, ellos se enfrentan a historias cotidianas, con la familia, en la escuela, en las actividades que realizan en su tiempo libre. Las personas en el escenario están en contacto con las personas del público.
Para todos, jóvenes y viejos, la vida es difícil, frustrante y peligrosa. Pero esto no es todo. La vida es vida, llena de alegría, movimiento, aventura.
¿Existen los niños? ¿Acaso son diferentes a los adultos? Aceptamos que su estatura física en relación con la nuestra no les impide experimentar sentimientos con igual intensidad que nosotros: dolor, coraje, pasión, euforia y curiosidad.
Es posible que actualmente no haya asunto más importante para el bienestar y sobrevivencia de los más jóvenes y de las futuras generaciones que el cambio climático y sus consecuencias, tema que esta obra trata hermosamente y de manera poética, como sabe hacer su autora.