En lo más profundo de mis afectos siempre ha estado la titiritera, activista, directora teatral Lourdes Pérez Gay que ha cumplido recientemente 80 años de vida y 10 al frente de un sueño acariciado largamente al lado de su amado Lucio Espíndola, La Titería. Mujer de izquierda, la verdadera, no se ha dejado vencer por las mil y un adversidades que se le han presentado para hacer de su compañía, Marionetas de la Esquina, una de las más importantes de México y Latinoamérica, y de su sede, La Titería, el primer centro cultural independiente dedicado a las infancias. Celebramos desde este Portal Iberoamericano de Artes Escénicas PASODEGATO la vida de esta artista fundamental.

Escrito por: Jaime Chabaud
Jaime Chabaud: Lourdes, se celebran 10 años de La Titería, el primer centro cultural dedicado a las infancias, en México. Debes sentirte orgullosa de haber sido pionera en México.
Lourdes Pérez Gay: Así es. En ese entonces una parte de la construcción se empezó a hacer gracias al apoyo del PAICE (Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados), y de unas giras que nosotros (Lucio, mi esposo y yo), habíamos empezado a hacer por Estados Unidos. Yo decía que éramos los mojados porque traíamos el dinero de allá, para para poder construir. Logramos construir una parte, pero todavía faltaba para poder abrir al público, así que un día fuimos contigo para enseñarte el espacio y dijiste: “¿y por qué no pones una carpa?”. Y yo dije: “pero claro”. A ti se te ocurrió, pero tampoco teníamos dinero para comprar una carpa.
Jaime Chabaud: No me acuerdo para nada, pero me alegra mucho haber contribuido con esa idea porque yo fui a las primeras funciones en esa carpa, en La Titería en Coyoacán, Ciudad de México y me hizo muy feliz. Fui uno de los grandes entusiastas de cómo fueron cerrando el espacio, poniendo el techo, acondicionando, comprando equipo, viendo cómo uno empeña ahí la vida.
Lourdes Pérez Gay: Tardamos cerca de 10 años en construirla. Tuvimos el apoyo de mucha gente de la comunidad, hicimos un programa que se llamaba: “Apóyanos con un ladrillo”, donaban desde $100 para arriba o si tenían menos, también eran bienvenidos, fue un proyecto que nos dio mucha vida, a Lucio y a mí. Mucha gente dudaba que lo pudiéramos terminar, pero abrimos en un Día Mundial del Teatro, en marzo. Otro problema es que no había público, entonces salíamos a la calle a invitar gente y las funciones eran gratis.
Tengo que decir que, aparte de Lucio y yo, los locos de la idea, también están Amaranta y Emiliano, mis dos hijos, y Humberto, el alumno de Lucio en todos los mecanismos de títeres, un gran creador. También, La Titería está absoluta y totalmente ligada a la última etapa del proceso de Marionetas de la esquina, nuestra compañía estable, que gracias a ella se sigue sosteniendo La Titería; ya que la taquilla no es suficiente para sostenerla. Porque, además, no cobramos garantía para ningún grupo, nosotros repartimos la taquilla. Tenemos una tabla que va: si tienes muy pocos ingresos como compañía que entra a trabajar con nosotros, nosotros nos quedamos en 70, si va subiendo tu ingreso, nosotros también vamos subiendo un puntito, y así. Para que si tienen más dinero, sí nos toque un poquito más, pero la taquilla no alcanza, entonces está sostenida todavía por Marionetas de la esquina que va a cumplir 50 años de existencia, siempre siguiendo la filosofía de hacer con mucha calidad para las infancias y, por supuesto, con el lujo de tener a Amaranta como nuestra dramaturga.
Jaime Chabaud: Ese sueño de La Titería lo comenzaron en Morelos, ¿no es verdad?
Lourdes Pérez Gay: Sí, pero no hubo eco. Cuando estuvimos a punto de hacerlo fue la época en que Mercedes Iturbe dirigía Cultura. Casi lo logramos, pero fue una época difícil para Morelos, empezaron muchos secuestros, todo eso; y nosotros nos tuvimos que ir de de la ciudad, nos venimos a México, tampoco había ya mucho trabajo allá. Entonces se quedó trunco, pero la idea estaba ahí, en el escritorio. De tener el espacio, el terreno, al estreno pasaron 10 años en los que a veces Lucio decía: “pero ya mandemos todo a la mismísima mierda”.
Al final se logró, paso a paso y fueron imprescindibles Emiliano, Beto y Amaranta en este proyecto, su presencia me da una alegría impresionante porque sabemos que es un proyecto que costó tanto trabajo y que tiene futuro, que va a seguir funcionando.
Jaime Chabaud: Tú tienes herederos del proyecto y eso es maravilloso, no le pasa a todos. A veces estos proyectos que costaron una vida poder levantarlos, se vuelven polvo cuando desaparece la cabeza. ¿Qué nos falta en México para que haya gente que quiera tomar el relevo para proyectos como estos?
Lourdes Pérez Gay: No quiero hablar como una viejita amargada, pero de una manera u otra, yo creo que nuestras generaciones eran más gregarias, más de equipo. Yo ya no siento tanto eso, creo que la sobrevivencia va individualizando mucho, tratar de sobrevivir a como de lugar con lo que haces; actores que vienen a trabajar contigo que tienen que hacer el casting de doblaje, que tienen que irse a las batallas escénicas, todo eso para sobrevivir de la carrera que estudiaron que es teatro y que, si acaso, tienen la gran suerte de hacer una obra de teatro muy de vez en cuando.
Poco a poco nosotros hemos tenido actores que duran, por lo menos, 10 años con nosotros. Ahora se está integrando otra chica, que ya tiene tres años con nosotros y está entregadísima, pero es que yo aprendí de un señor que vive ahí en Morelos, director de empresas, el cual nos regaló un curso para empresas con el objetivo de, no de hacerte rico, sino de tener una empresa que se sustente. Nos enseñó a hacer equipo y el lema es: “lo que haces fácil y bien, ahí es donde debes de estar” así con eso. Porque luego le queremos pedir a los colegas cosas que no te pueden dar, que no está en sus habilidades y entonces los truenas de una manera u otra porque estás exigiendo algo que no pueden; en cambio, si los instalas en donde hacen lo que pueden hacer fácil y bien, esa persona va a desarrollarse en ese puesto perfectamente, porque le encanta. No quiere decir que siempre estén haciendo lo que les encanta, por ejemplo, a la Titería la sostenemos seis personas y hacemos el trabajo como de 18, pero cada quien tiene su especialidad. Yo creo que este señor nos enseñó, a Lucio y a mí, a dirigir y a entender la manera de ser, sin consentir, sin mimar a las personas que quieren integrarse, y por eso yo creo que duran con nosotros mucho. Además porque yo tengo una filosofía: una vez que alguien tiene más de ocho o 10 años con nosotros, los vuelvo socios, ¿para qué quiero yo un negocio en el que yo sea la única socia?
Jaime Chabaud: Compartir la “dueñez”, es decir, compartir el sueño, que lo puedan hacer propio y que, además, se beneficien de él.
Lourdes Pérez Gay: Claro y compartir las preocupaciones, también. Y escuchar las aportaciones de todos porque puede ser que tú piensas que tienes la verdad y a lo mejor alguien te dice un punto de vista que ni habías pensado y es el que puede dar solución, pero para eso ya tienes un equipo al que le tienes confianza. Eso se logra instalándolos en lo que hacen fácil y bien, esa es la frase.
Jaime Chabaud: Creo que algo que nos falta es entendernos empresa.

Lourdes Pérez Gay: En esa época, debo haber tenido 40 años más o menos, hablar de que un grupo de teatro era una empresa era casi pecado mortal. Porque las empresas eran de derecha, y el teatro de izquierda, entonces ni de chiste, no podías, había que sufrirle. Nosotros fuimos estigmatizados, tremendamente, porque pensábamos que había que organizarnos como empresa y para eso tienes que tener mucha disciplina, tienes que levantarte temprano.
Jaime Chabaud: Sí, se necesita una gran disciplina. Nosotros en Paso de Gato, al tercer año dijimos: “o nos sentimos empresa y nos pensamos empresa o chao”. Y ya van 25 años.
Lourdes Pérez Gay: Y tienes que creértelo, tienes que creer que ese es tu negocio, qué quiere decir negocio: negación del ocio, eso es. Trabajamos juntos para no ser ociosos y tener algo juntos, entonces tu negocio tiene las posibilidades de que te de comer y eso no es pecado mortal. Tienes que organizarte con una gran disciplina para administrar un negocio de teatro. Es durísimo porque yo siempre digo: “el público no tiene palabra de honor”. Tú dices: “esta obra va a pegar y va a ser maravillosa”, y no va nadie o al revés. Entonces necesitas toda esa intuición y disciplina de levantarse temprano; hablar por teléfono, no siempre con gente que quieres hablar, pero es con la gente que te toca hablar; de negociar; de estar listo para que la frustración no te amargue y no le eches la culpa a los demás.
Jaime Chabaud: De cara a los cambios de gobierno que vienen, además de que tú conoces muy bien cómo funciona Morelos, ¿por qué es importante apoyar a la sociedad civil organizada a abrir espacios escénicos independientes?
Lourdes Pérez Gay: Si yo fuera directora de Cultura diría: ¿Para quién tengo que trabajar? ¿Quién sería el beneficiario directo? La mayoría de la gente, sí, pero ¿quiénes son los que van a acercarse al beneficiario directo? Los creadores y, ¿qué quiero que la mayoría de la gente vea? cosas con calidad. Entonces para que haya calidad, la gente tiene que comer porque si no, va a hacer cualquier cosa para poder comer. Por lo tanto, yo creo que es importantísimo la dignificación de los salarios y de los pagos para los creadores, porque la pandemia nos dejó pauperizados, esa es la verdad. Vivimos y sobrevivimos muy pocos, se han acabado una cantidad de pequeñas compañías, entonces es obligación, yo creo, del Estado y además está en nuestra Constitución plasmado, apoyar a los espacios independientes.
Pero primero se tendrían que dar cuenta que no es para hacernos ricos, es porque les facilitamos el trabajo y los objetivos que tendrían que tener los que gobiernan sobre la cultura. La cultura tiene que llegar a unas mayorías y nosotros no somos capaces, ¿cuántos teatros hay en Morelos? ¿Cuánta gente asiste a los teatros? Muy pocos, por lo cual hay un doble o triple trabajo, pero lo que tienen que hacer es, sobre todo, apoyar a la gente que hace este trabajo, apoyar pidiéndoles resultados, indudablemente. Revisar lo que la gente está haciendo, es otro trabajo; es ir a verlos a las funciones, es hacer cuestionarios sobre cuánto público entró o sobre por qué está fallando. Todo eso es lo que, yo creo, profesionalizaría la actividad cultural desde el Estado. porque los Creadores serían un gran vehículo de acercamiento de la cultura a una gran mayoría. Hay que impulsar a los grupos de teatro que llevan años trabajando y si no han crecido profesionalmente, facilitarles la profesionalización. Tenerles confianza a los creadores sabiendo que el que se dedica a esto, de una manera u otra tiene una gran vocación porque sabemos que muy difícilmente te vas a hacer rico.
Jaime Chabaud: Querida Lourdes Pérez Gay, agradecemos a los dioses y celebramos que La Titería cumple 10 años. Hay mucho que celebrar, te abrazo con todo el cariño.
Lourdes Pérez Gay: Quisiera decir una última cosa a todos los teatreros y compañías de teatro, con el corazón, crezcan profesionalmente, esa es la clave para tener trabajo.
Jaime Chabaud: Así es y eso hay que esculpirlo en piedra.



