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La alienación es directamente proporcional a la falta de sentido del cabaret

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Tito Vasconcelos actualiza su Mariposa de bar y con Blanca Loaría, lleva de nuez el cabaret al Punto y Aparte

Tito Vasconcelos nos propone un espectáculo “con mucho sexo oral, es decir a través de la palabra, el canto y la política, “desde una perspectiva que no sea cargosa, sin dejar de pensar en lo que estamos haciendo, es un show para no llorar porque es mejor reír”…

Por supuesto si es Tito Vasconcelos hablamos de cabaret. Y promete: “si no se divierten se regresan con su mal humor a su casa”.

Se trata de la vuelta al ruedo de las tardes cabareteras dominicales en el Punto y Aparte con el actor, activista, empresario, productor, maestro e investigador, testigo del Movimiento del 68, protagonista de lo que en los años 60 del siglo pasado se definió como Teatro Gay, quien en materia escénica ha sido de todo y sin medida.

Un espacio pequeño, íntimo

Dos tandas por un boleto es la reactivación de un Punto y Aparte, que ya habíamos tenido en la calle de Amberes 62, ahora estamos en el número 63 donde tuve mi cabaret Youkali, que cerró como todo mundo durante la pandemia y lo estamos retomando en un horario tempranero porque mi público ya son adultos mayores de 40 años, a los chamacos ya no les entusiasma, creen que ya he muerto y que los CabareTitos son In memoriam, me da muchísima risa porque así como la muerte nos pela los dientes, a mí también me la pela.

Se trata de un par de espectáculos tempraneros para quienes ya no se desvelan, porque dejó de haber lugares en esta ciudad para mayores de cincuenta años, un lugar de diversión, de esparcimiento como alguna vez fue El Hábito, en la casa de Novo en Coyoacán, y nunca pensé que iba a extrañar los bares de Sanborns, echarte una copa a las 5:00 de la tarde, platicar, darte unos besos con el novio y estar contentos.

Abrimos a las 6 de la tarde, la primera tanda corre a las 7 y la segunda a las 8 de la noche, es un horario muy cómodo para la socialización que permite el cabaret entre adultos interesados en enterarse sobre lo que está pasando en el ámbito cultural y político de nuestra ciudad, que es uno de nuestros principales motores para continuar haciendo cabaret a estas alturas o bajuras de mi vida.

Porque el cabaret que yo hago tiene mucho más que ver con la revista mexicana de finales del siglo XIX y principios del XX, y tiene el asunto de dirigirnos desde una perspectiva humorosa sobre cuestiones que podrían parecer muy serias, y vamos a estar platicando eso; la cuestión del mundo cómo está con esta regresión política al siglo XX, muy impresionante. Volvemos a la preguerra, estamos en una cosa espantosa entre el presidente anaranjado y Netanyahu al que se le olvidó todo lo que les hicieron a ellos y está haciendo lo mismo, algo atroz y mucho de eso lo vamos a abordar.

El espectáculo consta de dos partes, la Primera Tanda es con Blanca Loaria, que lleva mucho tiempo haciendo cabaret y presenta No tengo edad, espectáculo en el que desde una perspectiva personal nos platica qué es ser una actriz en México de 45 ó 50 años, no contar con el cuerpo de Salma Hayek y ya no estar en el casting de nada. Entran en conflicto por estar muy viejas para ser Julieta pero muy jóvenes para hacer la Poncia en la Casa de Bernarda Alba o Hécuba, pareciera que la maldición sobre todas las mujeres les cae con la edad, y no es algo local, grandes figuras que ya se las ven “en figurillas” para estar en casting, claro que ahora les escriben directamente a ellas.

Y ese es mi caso también porque si yo no me hubiera tomado el trabajo de autogestión, el haberme producido mis propias cosas, haberme casado con un buen hombre que me puso unos cabarets (Cabaretito con diversos locales en la Zona Rosa, con conceptos diferenciados como café, antro, teatro, cabaret y discoteca; Cabaretito Fusión, Cabaretito Punto y Aparte, El Taller, Youkali Cabaret) y que me permite tener un espacio propio, yo estaría pues no sé… porque además apliqué para ingresar a la Compañía Nacional de Teatro, pero estoy en la banca. Tengo que esperar a que alguien muera. Estoy en el rango de Actores de Número, así está conformada la CNT como la Comedie Francaise, los miembros de número lo son hasta que mueren y es entonces que otro actor puede ocupar ese espacio.  Pero si no tuviera eso estará muy desesperado por tener que buscar fuentes de trabajo.

Tengo muy buena energía todavía, estoy de buen humor todavía, me desplazo, camino, me agacho y me levanto.

La Segunda Tanda es un espectáculo mío que retomo, el primer unipersonal que realice para cabaret: Mariposa de bar (1991), que va cambiando conforme han pasado los años, lo he ido realizando cíclicamente cada determinado tiempo.

A mí me inspiró Nacha Guevara, en 1974 o el 75 cuando vino a México. La ví en el Teatro Reforma, de los que hizo Benito Coquet para el IMSS, no era muy grande, pero era un espacio teatral en forma, y lograr esa intimidad y de conexión directa con el público -lo que para los argentinos es café concert-, en un gran espacio me atrajo mucho. Y mi espectáculo está muy mezclado con el café concert francés, con el que le ví a Nacha Guevara, y con cosas de rescate de la revista mexicana que se estaban haciendo en los setentas con Juan Ibáñez, Enrique Alonso, Julio Castillo en El Blanquita.

Mariposa de bar es eso, la gente pensaba que se trataba de Bukowsky (Barfly). Vicky La Diabla es una cantante fracasada de cabaret pero que tiene espíritu. Si Sally Bowles, la de Cabaret, llegara a adulta sería cómo fue Lotte Lenya, la esposa de Kurt Veill que tenía dos mil años pero seguía cantando en cabaret y seguía haciendo cosas, rescata el legado de su marido, en fin. Yo canto boleros, rancheras, tangos y en los intermedios hablo de las cosas que me importan, de las que necesariamente tengo que hablar como lo que está sucediendo con nuestra Suprema Tremenda Corte, y cuestiones que van surgiendo sobre relaciones humanas, de amor que siempre es un motor, el tema de sexualidad y la política que son dos fuentes fundamentales del cabaret que yo hago, desde una perspectiva que no sea amargosa. Es más saludable reír que deprimirnos.

¿El cabaret surge originalmente en periodos similares al que estamos viviendo?

Algo curioso que descubrí al analizar el cabaret que llegó a mí, el que viene de la revista francesa, y luego pasó a España y de ahí a México, es que en nuestro país hubo algo que en Alemania no sucedió hasta los años veinte, con Bertolt Brecht. Aquí nosotros, con la revista mexicana empezamos a hablar de temas sociales, del asunto porfirista, del asunto de las treinta y tantas familias que eran las dueñas del país. Y eso comenzó con libretos escritos por periodistas muy preocupados por asuntos políticos que no podían publicar en sus periódicos porque les daban chicharrón. Evidentemente algunos de los que escribieron tuvieron que exiliarse en Cuba y a algunos los mataron.

¿Podemos decir entonces que tu espectáculo es cabaret clásico Tito?

Sí, por supuesto, los temas son serios pero no nos vamos a tomar todo taaan en serio, chupen que no siento nada, es la premisa cabaretera, y vamos a divertirnos y a relajarnos porque estamos entre iguales.

¿Qué opinas de esta transición del cabaret que Tito lleva a escena, el de las Reinas Chulas y el que se está creando ahora?

Siento que se pintó una raya definitiva entre lo que yo hago y lo que hicieron mis hijas o ex hijas y la gente que se alineó al régimen. “Ya todo es perfecto, estamos en Nueva Dinamarca y aquí no pasa nada”, “no hay baches en Iztapalapa” “jo jo jo, ja ja”. Y yo me quedó muy asombrado y con la boca abierta de ver los nuevos cabareteros tan a gusto y tan acomodados. No estoy muy de acuerdo de lo que ha sucedido con una gran generación de personas que se alineó.

Acabo de ver El juicio de Nuremberg, película de Stanley Kramer del 61. El guión es extraordinario (ganó el Oscar) hay que verla porque puedes ver planteado lo que nos está sucediendo ahora. Cómo lo analizan a posteriori y cómo la película se queda en suspenso de lo que sucedió en los sesentas con la separación de las Alemanias, y todo lo que estamos viviendo de la caída del comunismo, en fin, es impresionante su actualidad.

Quien hace cabaret se lanza al vacío, o es como un clavado desde La Quebrada, pero tú ya te avientas y vuelas?

Es más bien caminar sobre la cuerda floja sin red en el piso, y si te caes pues te levantas porque no está la red en el vacío. Además, es irrepetible lo que sucede, si en el teatro una función es diferente a la del día siguiente, en el cabaret puede ser absolutamente la vuelta total de tuerca porque puede ser que se te cayó, no funcionó lo que dijiste ni lo que estabas haciendo, vete a descansar y mañana más relajado volvemos a platicar…

¿Como activista, como ente gay cómo ves a la comunidad ahora?

Me da mucho gusto haber trabajado para que la gente pueda tomarse en la calle de la mano en la calle y se de un beso en público sin que nadie se infarte; a mí me costó muchas detenciones haberme dado de la mano con el novio o haberme dado un beso en público, eso me da muchísimo gusto, ¡pero por otro! Es una comunidad totalmente desconectada con la realidad, llegaron con la mesa puesta y creen que se lo merecen todo. Creo que el revisar la historia le hace mucha falta a mi comunidad sopa de letras (LGBTTTQ+), sobre todo a la generación del siglo XX y todo lo que va del XXI.

La desinformación de las nuevas generaciones, de la sopa de letras, es muy muy elemental, y hay unas cosas de un empoderamiento bastante cuestionable, en el sentido de que tenemos que respetar por sí o por sí… bueno, tenemos que respetar a los seres humanos punto.

Pero de repente está otra vez dividiéndose la sopa de letras. Cuando éramos gays y lesbianas estaba bien padre porque nos podíamos juntar; éramos como dos grupos que defendíamos lo mismo, ahora hay que convencer a las tres T y las que se vayan sumando y a las o tras letras, y todo mundo quiere tener su propia bandera, su propio color y está bien. Pero creo que la causa común es conseguir respeto para todas y todes y tudes, esas cuestiones del lenguaje ya son el colmo.

El CabareTito Punto y Aparte está en Amberes 61, segundo piso, colonia Juárez.

La temporada de Mariposa de bar y No tengo edad, arrancó desde el 28 de septiembre. Pero faltan las funciones del 12, el 19 y 26 de octubre. Y 9, 16, 23 y 30 de noviembre.

Puedes reservar al WhatsApp: 55 43 42 98 02

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