Con decir gratitud, no alcanzo a expresar todo el significado que tiene para mí la Medalla Xavier Villaurrutia de la 44 MNT: Luisa Huertas
Palabras de la actriz, gestora, docente y promotora en La Paz

Con decir gratitud no alcanzo a expresar todo el significado que tiene para mi, la Medalla Villaurrutia que hoy me otorga la Dirección Artística de la 44 Muestra Nacional de Teatro, de mi primerísima y amada casa teatral, la entonces Escuela de Arte Teatral (EAT) del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, en acuerdo con el Instituto Sudcaliforniano de Cultura.
Hoy para mí todo es símbolo y tiene significado especial. Soy resultado de una guerra que provocó el exilio de mi padre español que encontró refugio en este maravilloso país y en los brazos de una mexicana que le dio 3 hijos. Por eso ambos me enseñaron a amar y defender la paz.
En esta ciudad que lleva ese nombre que amo y en donde he encontrado entrañables amistades que lo serán de por vida, es en la que recibo esta presea. Dice una canción de Zitarrosa, “quién me iba a decir a mi, cómo me iba a imaginar…”. Es que a los 11 años no sabía quién era el señor que daba nombre a la sala de teatro cuyo escenario fue el primero que pise en la vida, en la que luego de adolescente ya, actué en la obra antibélica Madre, de Karel Kapec. Ese escenario en el que tomaba nota de las comisiones con las que participaríamos en la huelga estudiantil del 68 y del que me bajó a empellones uno de los soldados que mancillaron nuestra escuela con bayonetas caladas e insultos.
Ese mismo escenario en el que con la guía de Héctor Mendoza jugaba con los versos del Anzuelo de Fenisa, de Lope, con lo que culminaba según lo establecido formalmente, mi carrera de Actuación.
¡Qué ingenuidad! Era apenas el inicio de un andar de 55 años de carrera profesional hasta ahora, de una decisión de vida para sentirme mujer plena por y para el teatro, cada día mas convencida de la responsabilidad que conlleva ser actriz e intentar ser congruente con lo que para mi es el teatro: libertad, rebeldía, sentido crítico, agente transformador de conciencia y para que eso sea, se requiere de pasión, férrea vocación, mística, rigor, entrega y autodisciplina. Quizás estas palabras suenen ahora a vieja y autoritaria escuela patriarcal, pero pienso que para dar real significado a las manidas frases de “el teatro es reflejo de la sociedad” y “el teatro es un medio de expresión del ser humano”, se requiere estudiar desde sus orígenes, conocer la realidad de nuestro país y del mundo e interpretarla con objetividad, sin dogmas ideologizantes de moda, políticamente correctos y complacientes para el poder en turno. El teatro que he querido hacer en la vida me ha llevado a estudiar y conocer los contextos de las cosas, a analizar lo que que quiero comunicar a otros cuando me doy en escena o en el salón de clase. El teatro es escucha y generosidad, y cuando no he sido congruente con esta convicción, me he equivocado.
Así, cuando la autocrítica me regresa al redil de la esencia de nuestro quehacer, renuevo el gozo de compartir lo aprendido y de continuar aprendiendo. Reconozco que me es difícil a veces sacar fuerza de flaqueza para sobrellevar la sinrazón de mucho de lo que nos rodea: de la violencia, la muerte y las pugnas por el poder en nuestro país, de las guerras en curso en el mundo y las que amenazan con estallar, del triunfo electoral de un acosador obsceno y soberbio, de la cuenta literalmente en ceros del CEUVOZ que encabezo, para retribuir lo mucho que recibí del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, y de la Universidad Nacional Autónoma de México para prepararme en mi carrera y que cristaliza lo aprendido de y con el teatro, como lo atestiguó esta ciudad que acogió con las autoridades de cultura, hace un año generosamente, el segundo Encuentro Internacional de la Voz y la Palabra del CEUVOZ con 140 almas de todo el mundo, y luego de cuatro años sin encuentro, que estuvieron aquí para discutir como mejorar la docencia de nuestra especialidad para las nuevas generaciones de teatristas. Por esto digo que hoy todo es símbolo y tiene significado: se alinearon los astros para que en La Paz, Baja California Sur, que cumple 50 años de ser un estado de la Federación Mexicana, que conoce mis facetas de actriz de teatro, cine y docente en aula, se me entregue la Medalla Xavier Vllaurrutia, que ya he aprendido quién fue para nuestro teatro, porque ella me compromete y anima a continuar mi labor como actriz y docente, a defender contra viento y marea, como se defiende Baja California Sur de los embates de la naturaleza, la educación artística laica, gratuita y de calidad de la voz y la palabra, para colaborar con quienes toman la estafeta de nuestro quehacer para dar voz a quienes no la tienen, para no permitir que la guerra nos domine y que sean el teatro y las artes las que recuperen y reconstruyan en cada persona y comunidad la paz como bandera de los seres humanos. GRACIAS, MUCHAS GRACIAS.



