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«¿Qué significa trabajar con Luis de Tavira? ¿Quién es él dirigiendo?» 

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(Experiencia sustantiva haber vivido la obra teatral: Pequeños Zorros)

Después de cinco meses de trabajo, entre ensayos y representaciones de la obra teatral, Pequeños Zorros, de Lillian Hellman, intentaré cifrar mi atención y compartir qué es trabajar con el maestro Luis de Tavira.

Los ensayos comenzaron a principios del mes de junio del año 2016. El inicio se dio en una de las salas de ensayos de la Compañía Nacional de Teatro. Ahí, el maestro, asignó los roles a interpretar con previa presentación de todo el equipo. Una sorpresa mayúscula fue saber que el gran Alejandro Luna iba a realizar la escenografía e iluminación.

Se hizo una lectura en frío sin intenciones, de toda la obra. Un primer reconocimiento. «Como todo primer encuentro habrá falsas impresiones, experiencias subjetivas», dijo el maestro Luis. «Un qué pensaste cuando me viste por primera vez», concluyó en aquella noche de DF lluviosa.

El siguiente paso fue que encargó a cada uno de los actores, sus impresiones de la obra, una primera idea de la obra a realizar. Un acercamiento a responder qué pasa en esta obra. Ir al instinto dramático.

Estos pasos nos llevaron al análisis de texto. Un viaje formal de deliberación. El maestro contextualizó el hecho a explorar: un Estados Unidos en 1900. Quién era el interlocutor de Lillian Hellmann en 1930 año de su representación y qué pasa en el Siglo XXI en nuestro país para que se apele a este texto. Cuál es su contemporaneidad y significado para ser contundentes.

Eso exigía desintegrar el texto para hablar de componentes, de significados que den vida posterior. Un proceso hermenéutico dijo el maestro Luis: «Yo lo entiendo así, lo leo así. Esto es lo que importa para el trabajo. Establecidas las convenciones vamos a hacer la misma obra. El análisis nos debe explicar la obra como situación. Entendiendo a ésta como un estado de cosas, un estando así las cosas: cuántas, cuáles, cómo».

A los pocos días, José María de Tavira, traductor y adaptador de la obra, nos dio una exposición del proceso económico en Los Estados Unidos de esos años, y del surgimiento del algodón como un cultivo que dio amplia riqueza a quienes lo sembraron. Qué se necesitaba para su cultivo. Aspecto fundamental en la obra.

Este proceso gozoso hace que el pensamiento del actor vaya poco a poco al hecho de la acción. Lo empieza a situar. Comienza a tomar impresiones. Elemento fundamental de trabajo para el actor en los primeros pasos creativos de un proceso.

Después el maestro va a desentrañar con el conjunto actoral el análisis tonal de significado línea por línea de cada personaje en orden secuencial de escena. Aquí se tomaba su tiempo. Había un ponerse de acuerdo con el actor, le era importante que hubiera claridad, entendimiento, al señalar este mapa a trabajar, a significar. Cada trozo analizado, desentrañado en el subtexto, era explorado en un primer acercamiento emocional al día siguiente. Así hasta conseguir la totalidad de la obra. Labor titánica pues la obra es de tres actos. La fecha de estreno apremiaba. Este proceso se culmina con lo que el maestro llama una lectura radiofónica de toda la obra. Una partitura de lo que será el hecho escénico. Este proceso por supuesto se modifica un tanto con el trazo ya en el espacio. Pero la sustancia se marca en este momento.

Al llegar al movimiento en el espacio, el actor llega muy imbuido del contexto y situación dramática a trabajar. Empieza a respirar el momento histórico ha empezado a habitar la palabra, a trascender la dimensión dada en la obra y a buscar su representación creando otra.

Luis de Tavira va marcando el trazo por cada personaje. El ritmo, manejo de emociones, de relaciones, se dio en la mesa en el proceso previo. En el espacio se despierta lo que imaginaste, lo que vislumbraste, un todo comienza a despertarse. Lo trazado se va corriendo, paso a paso, acto por acto, así hasta correr toda la obra.

Aquí también le es importante al director la claridad por parte del actor de todo lo que se va trazando. Las notas al final de cada ensayo son para ponerse en práctica total al siguiente día. El proceso mental del actor se vuelve su aquí y su ahora en el habitat del personaje, en sus relaciones, en su porqué y para qué.

Parece fácil todo esto dicho así en el recuerdo. Pero todo lo anterior requiere de una labor conjunta creativa máxima de parte de todos los componentes del equipo. Con generosidad, inteligencia, sensibildad que va suscitándose, se va tejiendo ese todo teatral que es la obra.

Una vez en representaciones. Las precisiones siguen dándose. Aquí el oído atento, de Octavio Michel, asistente de dirección de Luis de Tavira, está presto a que todo no cambie del sitio acordado.

Quiero terminar este escrito con un mensaje que el maestro Tavira nos envió a todo el equipo de Pequeños Zorros al terminar nuestra temporada teatral. Lo quiero compartir porque muestra lo que él siente por un equipo de trabajo y por la amistad que surge del trabajo teatral. Un mensaje que da aliento de vida que da ruta a los futuros artistas. Con su permiso maestro.

«Inmensa gratitud a la vida, al teatro y a cada uno de ustedes por el privilegio y la alegría de haber creado juntos tan generosamente. Más allá de opiniones diversas y soberanas del superlativo al peyorativo, hemos sabido ser artísticamente dignos. Pero también hemos sabido ser felices en el teatro. Decía Platón que no hay forma más fecunda de la relación humana que la amistad, y entonces yo añado que no hay forma más consistente de la amistad que la que funda el teatro cuando lo hacemos con la sencillez, el compromiso y la generosidad con la que hicimos estos maravillosos y terribles zorros.

Los abrazo».

Finalmente agradezco a todo el equipo de trabajo por tanto compartido, por tanto instante conmovedor, y al maestro Luis de Tavira por esta fructífera lección y experiencia de vida.

¡Hasta la próxima!

Nota: El escrito fue hecho un 25 de octubre de 2016. Dos días después de haber concluído la temporada de Pequeños Zorros, en el Teatro Santa Catarina de la Ciudad de México. En febrero de 2017, la «Agrupación de Críticos y Periodistas de Teatro», designó a Pequeños Zorros, la mejor obra teatral del año 2016. Un saludo muy fraterno a todos mis compañeros de «Pequeños Zorros» (Stefanie Weiss, Clarita Castañon, Marisol Castillo, Yulleni Verti, Arturo Ríos, Juan Carlos Vives, Pedro de Tavira, Rodolfo Guerrero, Toño Becerril) hoy y siempre, los recuerdo con mucho cariño y como una gran lección de vida. Un abrazo al espacio celeste para nuestro escenógrafo e iluminador: el gran maestro Alejandro Luna.

Este texto pertenece a mi libro Historias de Actores (un recorrido por el mundo teatral y cinematográfico.)

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 Días así, de Mariana Gándara, pieza íntima sobre el cáncer

Colectivo Macramé y Teatro UNAM ofrecerán 40 funciones, de este espacio catárticoen el departamento de la drectora y dramaturga recientemente fallecida

A partir del diagnóstico de cáncer colorrectal en etapa IV que recibió el 11 de noviembre de 2021, Mariana Gándara transformó el miedo y la vulnerabilidad en impulso creativo, y gestó Días así, obra en la que participan Ana Valeria Becerril, Alma Gutiérrez, Aura Arreola, Mariana Villegas y Abril Pinedo como figurantes, en la intimidad del que fuera hogar de la directora esencia y dramaturga.

 “Un día no estaremos más. No seremos carne. Dejaremos atrás la posibilidad del contacto, la generosidad del interés. Antes de que eso suceda, habremos de reimaginar las posibilidades del convivio y su valiente honestidad”, expresó en algún momento Mariana.

Días así es una pieza que se construye como metáfora viva de la incertidumbre y la transformación afectiva. Desde la honestidad y la vulnerabilidad, la obra interpela al espectador con una pregunta esencial: ¿cómo habitamos la vida cuando sabemos que es finita?

El relato inmersivo revela no solo una vivencia personal, sino también una problemática urgente: el crecimiento alarmante del cáncer colorrectal, especialmente entre personas menores de 40 años, apuntan.

Desde la honestidad y la vulnerabilidad, la obra interpela al espectador con una pregunta esencial: ¿cómo habitamos la vida cuando sabemos que es finita?

Tras su partida en agosto del presente año, el Colectivo Macramé, que Mariana Gándara dirigió y conformó junto con otras creadoras, decidió cumplir su deseo de llevar a escena este texto ya que para ella el teatro era el lenguaje con el que exploraba la vida, y su enfermedad no fue la excepción. Desde el diagnóstico comenzó a documentar su experiencia a través del pódcast Días así y una bitácora de su tratamiento, indagando además la relación entre el cáncer y la escena para convertir su vivencia en obra, aseguran Teatro UNAM, el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC) y el Colectivo Macramé, quienes impulsan este trabajo.

“El resultado es una bitácora íntima y poética donde el cuerpo es el dispositivo material, un mapa de cicatrices y marcas que el texto registra con precisión. En esta obra hace un recorrido por su cuerpo mediante diferentes marcas que el cáncer dejó en ella. La pieza funciona a la vez como testimonio y dirección, fusionando lo personal con lo artístico. No solo documenta los efectos de la enfermedad, sino que encarna la profunda transformación de una existencia, haciendo del escenario el espacio donde lo vivido encuentra una nueva forma”, señala el Colectivo.

Días así es un espacio catártico para el encuentro y la escucha. A lo largo de 40 funciones, que se realizarán del 6 de noviembre al 7 de diciembre de 2025 en el departamento de Mariana Gándara

Cada espectador vivirá una experiencia personalizada sobre la fragilidad, la resistencia y la capacidad del arte para nombrar lo indecible. A través de audios, video y elementos escénicos, podrán adentrarse en el texto de la gestora cultural.

“Para Mariana, el teatro era sinónimo de encuentro. Su escritura no separaba la vida de la escena, sino que buscaba crear actos colectivos y efímeros que transformaran a quienes los vivían. Asumiendo siempre el riesgo, desafiaba las formas convencionales para generar experiencias que dejaran una huella perdurable, confiando siempre en la magia de la ficción y en la presencia del otro. Esta obra representa su gesto de intimidad más radical: el formato uno a uno. Al reducir el encuentro a su expresión más esencial, lleva su búsqueda al límite, creando un espacio donde cada espectador se convierte en cómplice único”, explica el Colectivo.

El viaje personalizado será guiado por Ana Valeria Becerril, Alma Gutiérrez, Aura Arreola, Mariana Villegas y Abril Pinedo, quienes alternarán como figurantes en Días así, la cual consideran una oportunidad para hacer conciencia sobre los procesos que atraviesan quienes tienen esta enfermedad y sobre la finitud de la propia vida; además de descubrir que el duelo no tiene una sola travesía, sino que une en un mismo viaje a quienes parten y a quienes permanecen.

“Nuestro proceso ha sido un acto de escucha constante. Sabíamos que Mariana había dejado un rompecabezas de pistas. En el camino nos hemos guiado por fragmentos de archivo, recuerdos de conversaciones y la huella de su dirección original. Nuestra tarea de detectives, fue detectar y revisar sus señales, tejiendo juntas cada indicio para armar el conjunto sin tocar el texto original ni suplantar su presencia única. Ella sigue siendo la autora; nosotras, el medio para que su visión se haga posible”, comparten las involucradas.

Además de las 40 funciones, se incluirá un fanzine que se distribuirá en el Instituto Nacional de Cancerología (INCan) y entre las personas registradas. El registro de asistentes se realizó previamente a su presentación, en la UNAM, en la página de Teatro UNAM, donde se dio a conocer la pieza.

Días así es una creación del Colectivo Macramé con apoyo de Teatro UNAM y el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales; producción de Alma Gutiérrez e Isadora Oseguera-Pizaña y coproducción de Ana Salazar y Manuel Gándara, padres de Mariana.

La propuesta visual y técnica reúne el trabajo de Natalia Sedano en la escenografía, iluminación y vestuario; de Miriam Romero y Sergio López Vigueras en el video escénico; de Kenji Kishi en el diseño sonoro; de Anna Korotkova en el diseño de imagen. Cuenta con la contención tanatológica de Ángela Barraza; la asesoría actoral de Mariana Villegas y Anaid Bohor; la asesoría corporal de Aura Arreola; la comunicación de Erika Arroyo; la asistencia de dirección de Isabel Yáñez y la asistencia de producción de Sara Vega y Hannia Retana.

“Con cuidado, ternura y verdad buscamos hacer posible lo imposible; esa es nuestra manera de agradecer su legado y mantener viva la chispa del encuentro que Mariana tanto valoró”, destaca el Colectivo Macramé.

Para mayor información consulta la página www.teatrounam.com.mx y las redes sociales de @TeatroUNAM y @colectivomacrame; el sitio www.colectivomacrame.com donde se encuentra parte de la bitácora que Mariana Gándara llevó sobre su enfermedad y su proceso creativo.

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