Pescamos literalmente en su coche, con manos libres, a la Directora de la Compañía Nacional de Teatro de México, dependiente del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), de camino a un ensayo de Los Empeños de una Casa de Sor Juana Inés de la Cruz. Para sorpresa de la propia funcionaria y artista escénica, la Décima Musa nunca había sido puesta en escena por la CNT a lo largo de sus distintas etapas. Y la mejor manera de reivindicar a la genial poeta y dramaturga del siglo XVII es llevarla al escenario del Palacio de Bellas Artes.

Escrito por: Jaime Chabaud
Jaime Chabaud: La Compañía Nacional de Teatro regresa, despés de algunos años de ausencia, al Palacio de Bellas Artes, ¿qué nos puedes decir sobre este hecho tan relevante?
Aurora Cano: Fíjate que ha tenido regresos esporádicos. El Palacio se inauguró con teatro, con La verdad sospechosa de Juan Ruiz de Alarcón. La gente luego piensa que ha sido un recinto dedicado solamente a la danza, la ópera o la música orquestal, pero la historia del Palacio es más compleja que eso. Y curiosamente lo primero que se hizo fue teatro, y durante mucho tiempo se siguió haciendo teatro. De hecho la escuela de Arte Teatral estuvo dentro del propio Palacio durante bastante tiempo hasta que se trasladó a lo que ahora todos conocemos como el CCB y después al CENART. La relación del Palacio con el teatro tiene muchos años pero, efectivamente, en las últimas décadas el teatro no ha tenido oportunidad de presentarse ahí por una serie de situaciones. Entonces es extraordinario que se puedan hacer temporadas, funciones de teatro en este espacio.
Sin embargo, aunque se han hecho algunas funciones, estrenos como tal no han sido posibles desde hace muchísimo tiempo. Entonces estamos muy felices de que el Instituto Nacional de Bellas Artes haya decidido que para este 90 aniversario del Palacio, se hiciera un estreno absoluto con la Compañía Nacional. Cuando fueron los 50 años, como el Palacio se estrenó con La verdad sospechosa, el maestro Héctor Mendoza hizo un montaje. A los 80 años, vino la Compañía Nacional del Teatro Clásico de España con otra Verdad Sospechosa, dirigida por Elena Pimenta (en ese momento era la directora), pero realmente no hubo nada de México y por supuesto nada de la Compañía Nacional.
En este 90 aniversario la idea original era volver a hacer La Verdad Sospechosa, pero yo lo que comentaba era “Bueno, México tiene dos grandes clásicos que son Juan Ruiz y Sor Juana y sería bueno que no solamente se hiciera a Juan Ruiz, sino que también se pudiera representar a Sor Juana”. Porque aparte hay una cosa rarísima, ahora que llegué a la Compañía, junto con el CITRU, hicimos una investigación sobre la línea programática de ésta a lo largo de sus primeros cincuenta años y descubrimos que nunca se había hecho una producción de Sor Juana.
Jaime Chabaud: Así es, y mucho menos de Los Empeños de una Casa.
Aurora Cano: La Compañía Nacional tiene un proyecto de apoyo a las compañías de los estados. A través de este proyecto, en algún momento, la Compañía Nacional apoyó a La Rendija (compañía de Yucatán), para que hiciera una de las obras de Sor Juana, pero realmente La Compañía Nacional, como tal, nunca ha hecho un montaje. Me parecía que la ocasión ameritaba reflexionar sobre esta posibilidad de visibilizar a una de nuestras más grandes escritoras, yo creo, de todo el continente americano. No hay ningún escritor del siglo XVII en América, hombre o mujer, más grande que Sor Juana.
A lo mejor una de las razones por las que no se ha hecho tanto su teatro es porque ella trascendió todos los géneros, es decir, no era específicamente (como sí lo era Juan Ruiz), una dramaturga. Juan Ruiz estaba absolutamente abocado a hacer dramaturgia, y además él se fue a España a hacer su carrera allá. Sor Juana, aunque escribió teatro: comedias, auto sacramentales, su trabajo no solamente estaba adscrito al fenómeno teatral; sino que ella hizo cualquier cantidad de ensayos, poesía y de muchas otras experimentaciones literarias, entre ellas villancicos, por ejemplo, en Náhuatl (también hay este elemento mestizo de Sor Juana que es muy interesante).
Jaime Chabaud: También tiene sus sonetos negros, en los cuales recupera un poquito del habla coloquial de ese español hablado por los afrodescendientes, por los esclavos. Es precioso.
Aurora Cano: Sí, este personaje se vuelve más ecléctico en su producción, aunque es muy representativa del barroco, pero sí tiene algunas cosas distópicas que la hacen muy pertinente y rabiosamente contemporánea. También su vínculo con el conocimiento era la cosa más inusual del mundo. A mí me entusiasma muchísimo enfrentar el reto de hacer una comedia de ella porque me he dedicado fundamentalmente a promover la escritura contemporánea. No tengo una trayectoria, digamos, enfocada al estudio de los textos clásicos, aunque sí he hecho diversas paráfrasis de textos de Shakespeare, de Cervantes, pero siempre paráfrasis, no trabajando con el lenguaje, digamos, puro, específico de llevar un texto a escena como tal, ha sido una provocación.
He hecho un trabajo de dramaturgia y de una cierta rebeldía, metí algunos de sus sonetos que siento que profundizan en el desastre amoroso de los personajes, pero también hay una dramaturgia paralela en la que hablo de su propio desastre amoroso, de alguna manera es una comedia dentro de otra comedia. Se va de una situación un poco más circunstancial, de capa y espada, de confusión de identidades (muy típica de las comedias de esos tiempos), pero todo está dentro de una comedia un poquito más negra sobre el propio caos amoroso de la vida de Sor Juana, y el contexto en el que ella escribe esta obra. Mucha gente no lo sabe, pero esta obra se estrenó y se escribió para celebrar el nacimiento del primogénito de María Luisa, la Virreina. Entonces, de alguna manera, yo juego con el estado de ánimo de Sor Juana durante todo el proceso.

Jaime Chabaud: Qué interesante es pensar la vida de Sor Juana, su relación con la Virreina y lo que debe de haber sido para ella, entre la clandestinidad, ese amor que no puede nombrar, ¿no?
Aurora Cano: Sí, todas las imposibilidades que te puedas imaginar a las que, además, se les suma el embarazo, que es un tema que no se ha tocado. Todo el mundo damos por hecho “Ah, sí, escribió esta comedia y se estrenó en este contexto”. Bueno, pero es que el contexto no es cualquier cosa, ¿no? Debe haber sido un proceso rarísimo. Nos damos ahora unas ciertas licencias porque, digo, nadie estuvo ahí. Todos los grandes especialistas en Sor Juana han escrito extensamente sobre su idilio amoroso con María Luisa, pero la realidad es que nadie estuvo ahí. Nadie tiene la certeza de qué tan concreto fue o qué tan platónico fue, cuál fue el desarrollo, cuándo empezó, cuándo no empezó. Pero en este montaje de Los Empeños, sí nos arriesgamos a apostarle a que ella va desarrollando la comedia a lo largo de esta relación con la virreina y de la gestación del hijo de ésta. De este embarazo y de este amor que la pone en una gran paradoja: una mujer escribiendo una comedia divertidísima sobre desastres amorosos, mientras que ella misma está pasándolo pésimo con un desastre amoroso mucho más complicado que cualquier comedia de la época.
A mí me interesaba abordarla desde ahí y no sólo desde la propia comedia de situaciones que Los Empeños de una Casa es. Todas estas comedias del XVII, que son comedias de equivocaciones, de líos, de enredos, de identidades, pero en la pluma de alguien como Sor Juan, evidentemente, toma una dimensión tremenda cuando se refiere a los ánimos desacomodados del amor y sobre todo de los personajes femeninos.
Normalmente en estas comedias los personajes femeninos son pivotes de acción o son, digamos, prototipos o alegorías de, lo que en la mente de los escritores eran los deseos amorosos de una mujer. Pero en el caso de Sor Juana (que vive en un convento y que conoce el desastre, el caos, la manipulación y toda la complejidad que tiene la mente femenina), ella hace personajes mucho más complejos, contradictorios, divertidos, con los cuales, todos, nos podemos identificar.
Jaime Chabaud: Además, el discurso de la pasión en Sor Juana es brutal.
Aurora Cano: Nadie que no haya estado enamorado puede escribir así del amor. Esto tiene que ver con la decisión del montaje, porque el montaje lo vamos a hacer a punta de boleros. Hay un vaso comunicante, para mí, entre el estado (que yo le llamo), de ardidez, que es un estado muy mexicano, el estado José Alfredo… Es el estado José Alfredo Jiménez de ardidez del Alma. Un estado que también está en muchos de los boleros y que desde luego está en esta pasión de la que tú hablas. Un francés a lo mejor no podría resonar con ese ánimo, pero los sonetos amorosos de Sor Juana resuenan en la misma cuerda, en la misma tonalidad que resuenan los boleros y que resuena José Alfredo, con ciertas visitas a Manzanero y, desde luego, a Julio Jaramillo. O sea, Julio Jaramillo y Sor Juana son un mismo.
Jaime Chabaud: Ya me causaste un morbo, querida Aurora Cano. ¿Quién está haciendo los arreglos musicales y de qué va la propuesta escénica que estás realizando ahí?
Aurora Cano: Mis montajes siempre están vinculados a la música, es una inevitabilidad en mí. Yo tomé todas las decisiones musicales, hice todo el diseño sonoro en función del repertorio que yo considero que cruza directamente. Entonces toda esa articulación sonora parte de mi interés por juntar esos dos lenguajes. Tengo la fortuna maravillosa de tener en la CNT tres músicos que son una gloria total, y además uno de ellos es un requinto espectacular. Así, tenemos guitarra, requinto y percusión. Son tres músicos increíbles que están en escena y que son una especie de evocación a los Santos y que cada cinco minutos surgen para apoyar los sonetos y para apoyar los ánimos de los personajes. Por lo cual juego mucho con este cruce de lenguajes, que al final casi no sientes la transición entre lo que se canta y lo que se dice.
Una de las intenciones era hacer referencia a los grandes grandes boleros. Y eso porque es una historia de amor desacomodado. Son historias em donde todo mundo está mal enamorado, ya sea por la circunstancia, por problemas de confusiones de identidad o porque estás enamorado de la persona equivocada o, en el caso de Sor Juana, estás enamorada de una imposibilidad absoluta. Uno no elige de quién se enamora, que es algo que siempre digo yo. Lo digo en relación al teatro, uno no elige de quién se enamora a nivel profesional, ni a nivel personal. Hay una inevitabilidad y hay una fragilidad absoluta en el amor. Y yo lo que quise es que Los Empeños de una Casa escalara a un espectáculo dedicado al desastre amoroso a punta de bolero.
Jaime Chabaud: ¿Cuándo estrenan?
Aurora Cano: En el mes de mayo se va a dar una cosa interesante, viene la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España con La Vida es Sueño de Calderón de la Barca. Ellos estarán a principios de mayo con Calderón y nosotros estrenamos a Sor Juana a mediados el día 16. Solamente son tres funciones en el Palacio de Bellas Artes, jueves 16, sábado 18 y domingo 19 de mayo.



