“De especial interés para la dramaturgia, precisamente, resultará —dice García Barrientos en su nueva entrega— la comparación entre las dos versiones clásicas que se han conservado de 'Medea'. Siendo muy alto el grado de coincidencia, […] la de Séneca opera una síntesis —siempre idónea en teatro— de la de Eurípides […] Pero lo espeluznante de la nueva versión tiene que ver con el «decoro» […] Séneca llega al extremo de poner en escena el asesinato de los dos niños, y el del segundo, a la vista del padre.”
En la 24ª entrega de su revisión del canon de la dramaturgia occidental, José-Luis García Barrientos comenta 'Biografía', de Max Frisch, novelista y dramaturgo en cuya literatura —señala— fue decisiva “la influencia del teatro épico de Bertolt Brecht. [… y aduce] elijo la obra que tratar menos por razones de jerarquía artística que por el interés de un recurso dramatúrgico esencial, la repetición; lo que no impide que la obra en cuestión sea también muy representativa del autor, tanto por el tema, central, de la identidad, como por sus efectos de extrañamiento, más o menos brechtianos”.
"En pocos dramas del repertorio el componente lírico se funde con la acción dramática de forma tan armoniosa. Los personajes rebosan emoción y verdad. La estructura raya en la perfección. Nada sobra ni falta en una trama tensa y bien acompasada, compuesta con estricta economía y soberana libertad. Sus versos son, en efecto, de oro. Pero también lo es su dramaturgia..."
En la 22ª entrega de José-Luis García Barrientos de su revisión del canon de la dramaturgia occidental, comenta "Anfitrión", de Plauto, quien: “supo conjugar magistralmente las tradiciones romanas más genuinas: improvisación, diálogos atravesados por el equívoco y el absurdo, ruptura de la cuarta pared y apelación al público, movimiento escénico capaz de atraer la atención del espectador itinerante y distraído, junto a otros recursos espectaculares como la música; personajes tipo, caricaturizados, tramas repetidas con situaciones liosas y enredadas, etc. Y todo ello, verificable en Anfitrión”.
En esta nueva entrada, García Barrientos examina “El sueño de la razón”, de Antonio Buero Vallejo, señalando que no son pocos los aspectos interesantes de su teatro, pero que privilegiará “un recurso de estricta dramaturgia con el que experimentó Buero casi obsesivamente […] hacer ver u oír al espectador algo que ve u oye un personaje presente en escena, titular del punto de vista, pero que no ven u oyen los demás personajes…”
En la 28ª entrega de su revisión del canon de la dramaturgia occidental, José-Luis García Barrientos comenta “Hecyra”, de Terencio, una obra con una extraordinaria (y en aquel entonces revolucionaria) dramaturgia, “una exquisita elocución y una impecable composición de los hechos”.