spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Orna Porat, Israel 2010

Date:

Las cosas que nos dan forma, nuestro carácter, son aquellas que están guardadas en nuestra memoria, esfuerzos y eventos que hemos experimentado y que se convierten en recuerdos. Las cosas que recordamos a veces originan en nuestros semejantes deseos de recordar. Incluso eventos en los que somos el centro llegan a nuestra memoria a través de la memoria de otros. Los traemos a nosotros desde la memoria de los otros, a partir de historias que ellos nos relatan.

Quienes cuentan con una rica imaginación tienen además la posibilidad de recordar cosas que no han experimentado en absoluto, pero que a través del poder de esa memoria imaginativa se vuelven una experiencia personal bien recordada y real. En el teatro nos reencontramos con todos esos recuerdos, los reales y los que son producto de la memoria personal y colectiva.

Ése es el poder del teatro, el poder de despertar conciencias, asociaciones, emociones, fragmentos de memoria. El teatro es una de las formas artísticas más importantes en la vida cultural de la sociedad humana, ya que está comprometido con todas las esferas de la vida humana. En el teatro para niños, el público joven encuentra no sólo una realidad que le es familiar, sino también otra nueva y aún desconocida. Ellos absorben impresiones estimulantes y descubren nuevas posibilidades, la formación de una nueva experiencia de vida.

El teatro profundiza y enriquece la sensibilidad del niño por medio del renovado encuentro con un mundo familiar y cercano que le es conocido. El teatro amplía los horizontes del niño ayudándolo a planear con las alas de la imaginación hacia mundos desconocidos, distantes, extraños y encantados. Una visita al teatro crea en el joven público una memoria colectiva emocional e intelectual, vestigios de asociaciones lingüísticas, visuales e ideológicas.

En el teatro, el niño revive no sólo sus recuerdos y sueños personales, sino también recuerdos y sueños de la familia humana, de sus ancestros, de su nación, ¡de toda la raza humana! El teatro para niños desempeña, en nuestro mundo multicultural, un papel especial en sentar las bases culturales comunes que puedan acercar a los otros: a través de sus valores universales puede comunicar un mensaje sobre la belleza de los seres humanos, y a través de la actuación expresa el secreto de la alegría, la infancia, el anhelo y la esperanza.

Comparte este post:

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Popular

Artículo anterior
Artículo siguiente

Más como esto
Descubre

El amor brujo/La vida breve, malhaya quien se pierda esta ópera

Se presenta en el Palacio de Bellas Artes, 30...

Una decena de horas por el Día Internacional de la Danza en la UNAM

Danzamos para encontrarnos, este 3 de mayo en el...

De la aparición de la virgen, su misteriosa representación y el descubrimiento del arte

Yo Marcos, se presenta en la sala Xavier Villaurrutia...