Se presenta en el Palacio de Bellas Artes, 30 de abril, 3 y 7 de mayo

Con motivo del 150 aniversario del natalicio y 80 de años del fallecimiento de Manuel de Falla se ha estrenado en el majestuoso Palacio de Bellas Artes el díptico gitano El amor brujo y La vida breve, una coproducción entre la Compañía Nacional de Danza y la Compañía Nacional de Ópera. Ambas puestas en escena dirigidas por la coreógrafa Nuria Castejón.
Manuel de Falla (1876-1946) fue protagonista del nacionalismo musical español a principios del siglo XX. Aunque influido por el afrancesamiento musical de Debussy o Ravel, Falla contemporizó la tradición española con la vanguardia poética. En sus piezas más relevante protagonizan la imaginería gitana y la herencia cultural andaluza; la música orquestal en consonancia con la canción flamenca y el cante jondo. El ballet
El amor brujo y la ópera La vida breve son sus piezas más célebres, aunque en su corpus musical también sobresalen El sombrero de tres picos, El retablo de maese Pedro, Las siete canciones populares españolas, Noches en los jardines de España, Fantasía bética, entre muchas otras.
La concepción dramatúrgica de la directora Nuria Castejón entrelaza las dos historias de este díptico gitano, concebido originalmente de forma independiente. El amor brujo cuenta la historia de Candela, una mujer joven que ha perdido trágicamente a su enamorado en plena boda, asesinado por la Guardia Civil. El espectro de José atormenta recurrentemente la paz de Candela quien no deja de mirarlo (como en Ghost, la sombra del amor) e incluso bailan otra vez, estremeciéndose por esa cercanía imaginaria de sus cuerpos. La historia del amor, el duelo y renacimiento de Candela es observada por una niña de nombre Salud, quien encabalga la dramaturgia hacia la siguiente historia. La vida breve se sitúa en el mismo pueblo gitano, años después de la historia de Candela. Salud es ahora una mujer adulta pero frágil, suspendida en el frenesí constante por culpa del amor que le profesa su amante Paco. Las sospechas de Salud están seriamente apoyadas en el carácter de Paco, quien resulta ser un burlador que solamente pretendía arrebatarle la castidad a Salud para después casarse con otra mujer. El estilo romántico sobrenatural de la primera historia empata con mística gitana hacia la segunda historia recargada en la tradición del melodrama español.
Aunque la dirección apuesta por un discurso crítico/social en donde El Amor Brujo no es un fantasma real, sino una metáfora interna: representa la tradición, la presión social y todo lo que su comunidad espera de ella: permanecer de luto de por vida, renunciando al amor y a la libertad» resulta complejo trasladar esos niveles de lectura semiótica hasta la platea. Existe una brecha considerable entre esta premisa conceptual
y el resultado escénico. La esencia romántica que sostiene la partitura de Falla es tan profunda que finalmente se impuso sobre el intento político por edulcorar la mística sobrenatural.
La Compañía Nacional de Danza arrebata con su virtuosismo el embeleso de los espectadores. Las imágenes construidas con la fuerza de sus pasos quedarán en la memoria como las mejores litografías que acompañan los versos de García Lorca y la música de Manuel de Falla. Cristina Arias y Sofía Martínez alternan funciones y ambas interpretan a la protagonista Candela. Ángel Vázquez interpreta a José, el espectro, y Alejandro Hidalgo al gitano Carmelo. El cuerpo de la guardia civil lo integran los bailarines: Juan Capellán, Alex Leonar, Emmanuel López y Gerardo Martínez. Los gitanos: Mahaimiti Acosta, Fernanda Cervantes, Michele Cutri, Greta Elizondo, Alexis Escamilla, Lorena García, Natalia Lemus, Mariana Torres, Bárbara Treviño, Stacey Johnson, Sofía Martínez, Camila Santiago, Yubal Morales, Ernesto Rosales, Alonso Tepetzi y Yered Tobón.
La escenografía diseñada por Ricardo Sánchez para La vida breve es justa y minimalista. Se trata de varias casas (paneles transparentes) que delimitan el «multifamiliar» donde viven los gitanos del pueblo de Salud. El espacio se aleja del costumbrismo español para ponderar la practicidad y efectividad. En cada una de esas
casa transcurre la vida gitana en su cotidianidad mientras el amor y la deshonra de Salud
suceden con gran estruendo.
El melodrama de tradición española envuelve por los cuatro costados la historia de La vida breve. Salud (interpretada por la soprano Angelica Alejandre) representa la candidez, la inocencia, el amor y también el coraje de una mujer aguerrida y romántica. Estos valores son vejados por Paco, el payo burlador (interpretado por Dante Alcalá) quien hace gala de ser un taimado, machista y conchudo. Esta dialéctica de vicios y virtudes suspende al espectador en la emoción más álgida.
Es importante observar que en la función del domingo 26 de abril al momento de salir a agradecer al público y recibir los aplausos finales, el tenor Dante Alcalá recibió abucheos en sustitución de aplausos. ¡No porque su trabajo haya sido deficiente! ¡Todo lo contrario! Como si de un rudo de lucha libre se tratase, el actor recibió los abucheos en sinónimo de que su interpretación había sido honesta y comprometida, al punto de
que el público (todavía envuelto en la conmoción de la historia) quiso vengar en aquel abucheo la afrenta que Paco le hiciera a la pobre Salud.
El elenco que integra La vida breve lo conforman prestigiosos solistas de la ópera mexicana quienes alternan funciones: Cecilia Eguiarte y Angélica Alejandre interpretan a Salud; César Delgado y Dante Alcalá interpretan a Paco; Belem Rodríguez y Tatiana Burgos hacen de la abuela de Salud; Genaro Sulvarán y Juan Marcos Martínez interpretan a Salvador, tío de Salud; Marco Tulio Hernández y Ángel Ruíz hacen la voz
de la fragua; Pilar Romero y Natalia Mora interpretan a Carmela, la novia de Paco.
Quisiera subrayar el gran trabajo de Israel Ayohua, quien hace del cantaor flamenco que ameniza las bodas de Paco, el burlador. La voz de Ayohua tiene la fuerza y la nobleza de un Miura. Su cante jonde transformó, con su sabor cañí, la rigidez de la ópera en un imaginario tablao andaluz con olor a tabaco y vino. Ayohua comenzó su formación flamenca de manera autodidacta desde los 12 años y desde entonces ha consolidado su carrera colaborando con figuras del flamenco como Cecilia Gómez, Erika Suárez y Lorena Ortegan.

El díptico gitano El amor brujo/La vida breve cuenta con una corta temporada en el Palacio de Bellas Artes. Funciones próximas el 30 de abril, 3 y 7 de mayo. Martes y Jueves a las 20:00 h y domingos a las 17:00 h. Las entradas tienen un costo que va de los $150 hasta $1000. Los boletos están a la venta en el sitio web palacio.inba.gob.mx y en las taquillas del Palacio. La ópera tiene un duración de 87 minutos sin intermedio. Es cantada en español y además cuenta con supertitulaje también en español. Es recomendada para mayores de 10 años.



