
Es difícil leer el pasado con otra mirada que la que nos impone el hoy.
Los juicios del momento rememorado sólo prestan su estructura pero la expresa un lenguaje y un sistema de valores propio de nuestro tiempo. Tema a tener en cuenta cuando abordamos visiones de cualquier pasado. Aunque sea relativamente reciente, como en este caso, donde nos ha tocado ver Panorama desde el puente, la obra de Arthur Miller estrenada originariamente en 1955.
Tanto Miller como varios de sus textos se presentan consagrados como grandes hitos de la dramaturgia del siglo XX. Hoy, la que mencionamos se nos muestra un tanto emborronada por la cantidad de temas convocados: la migración, naturalmente, pero también la miseria de ese barrio neoyorquino; la misoginia de los hombres; una hombría “tóxica”, al nombrar del propio director; la persistencia de los valores y costumbres de los pueblos originarios y un cierto aire de “nuestros abuelos”, a pesar de algunos intentos de un aggiornamento intermedio en la música y las ropas.
El trabajo del conjunto es prolijo y sólido con un cierto recuerdo de las radionovelas y el teatro para familias. Y es interesante como Antonio Castro, el director ha conseguido amalgamarlos en el valor de los tonos, el eco del melodrama con Roberto Sosa a la cabeza y el manejo de los cuerpos, un tanto ampliados y un poco rígidos como en las propagandas impresas de ese tiempo a pesar de la famosa e imperante escuela neoyorquina de actuación.
La escenografía, a cargo de Íngrid SAC, convoca la monumentalidad, aunque el puente mencionado no esté al fondo, como fue habitual en ciertas puestas del pasado, sino en la estructura misma de la trama, volviéndose la base de la casa de Eddie y su familia, apenas separada del estudio del abogado narrador a manos de Rodrigo Murray. Un trabajo el suyo ajustado y muy temperado. La ambivalencia de significado de ese enorme peso arquitectónico convocado resulta pertinente y co-protagónica como lo sugiere el título mismo.
El peso de lo emocional en las tramas y desarrollos de las obras con más de medio siglo empieza a mostrar diferencias con una contemporaneidad más afecta a lo racional y con un sentido cambiado, en un mundo reducido en tamaño por la tecnología. Sin embargo el llamado a la reposición de las obras que conmovieron y convencieron a nuestros abuelos y poco más, no deja de ser una necesaria memoria vuelta a valorar con aquellos grandes teatros de centenares de espectadores compartiendo en vivo con los artistas.
Panorama desde el puente. Autor: Arthur Miller. Director: Antonio Castro. Escenografía: Ingrid SAC. Iluminación: Víctor Zapatero. Diseño sonoro: Miguel Hernández. Intérpretes: Roberto Sosa, Rodrigo Murray, Monserrat Marañón, Estephany Hernández, Martín Peralta, Ricardo Razco, Ernesto Rocha y Jonathan Ontiveros. Teatro Helénico.



