Por Javier Daulte
Divertida y psicológicamente interesante, esta obra reciente de Javier Daulte reúne a seis adultos jóvenes argentinos —que se conocen desde la adolescencia— y un sueco que llega al estudio de grabación de dos de ellos a ofrecerles un artefacto que será la clave de una nueva era, la llave para conocer la Verdad, el “Sklutkingertark”.
Personajes:
Berta: joven trastornada
Adrián: su hermano, empresario
Verónica Laponte: actriz, exesposa de Adrián
Lara: hermana de Berta y Adrián, otorrinolaringóloga
Omar Buenaventura: músico, amigo de Adrián
Mono: músico y protegido de Omar
Samanta Mariscal: diputada
Olaf Larssen: un sueco
De repente vino del cielo un sonido como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa donde estaban sentados. Hechos 2:2
Primera parte: “Oh, pobre Berta…”
— 1 —
Despacho de Adrián. Adrián habla por teléfono.
Adrián: A ver, no es tan difícil. Una canción alegre. ¿Qué es lo que no entendés? (Entra Vero. Adrián la saluda con un gesto y sigue con la llamada.) Justam… Just… ¡Es que justamente porque todo está como el culo es que lo pienso! No, no, no; esas cancioncitas tipo marcha de protesta son un plomo y lo sabés. Es que me chupan un huevo las manifestaciones, las marchas y todo eso. Vos haceme caso. Sí, edificante, como más te guste. Esperá, ¿qué sería edificante? Ah, entonces no. Alegre y punto. Sí, alegre. Repetilo: alegre. Eso. Te adoro, pelotudo maricón de mierda. (Corta.) Vero. Tanto tiempo.
Vero: ¿Y todo ese pelo?
Adrián Siete mil dólares. Los dólares eran míos, los pelos eran míos también. Suena a mal negocio, ¿no?
Vero: Te hace más joven.
Adrián: ¿Y para qué pensás que me lo hice, para tener la cabeza abrigada? Vos sí que estás increíble. Te vi alguna que otra vez en la serie.
Vero: Ah, la porquería esa.
Adrián: Pero vos estás genial.
Vero: ¿Vamos a almorzar?
Adrián: Dale. (Empiezan a salir.) ¿Tu casa de acá? ¿La vendiste?
Vero: No, ni me hables. Me gasto un fangote para mantenerla y termino viniendo nada más que dos fines de semana por año. ¿Y vos qué?
Adrián: ¿Qué de qué?
Vero: ¿Estás bien? ¿Estás solo, armaste algo?
Adrián: Solo. En la medida de lo posible.
Vero: ¿Tanto te hice sufrir?
Adrián: Bastante. La puta digo, estos ascensores.
Vero: El que usé para subir se paró entre dos pisos. Pero fue un segundo nada más.
Adrián: Y este parece que no funciona. ¡Ah, acá está! ¿Arriesgamos la vida adentro de esto o hacemos un poco de ejercicio?
Vero: Arriesguemos la vida, por favor te lo pido, que estos tacos me están matando. (Entran en el ascensor.)
Adrián: ¿Y vos conociste a alguien?
Vero: Siempre se conoce a alguien.
Adrián: ¿Pero estás…?
Vero: ¿Sola o acompañada? A veces ni yo misma lo tengo del todo claro.
Adrián: (Ya en la calle.) Guau. Qué día. (Caminan.) ¿Me lo vas a decir ahora o vas a esperar al postre?
Vero: ¿El qué?
Adrián: El porqué de tu visita. ¿Hasta cuándo te quedás?
Vero: No sé. La grabación viene medio atrasada. Bah, ni siquiera es seguro que se haga la nueva temporada. Ay, qué divino este negocio. (Se detiene frente a una vidriera.) Me avisan en unos días. Mientras, me quedo. Estoy un poco preocupada, Adrián.
Adrián: ¿Qué pasa?
Vero: No te pongas pelotudo.
Adrián: Ay, perdoná. No era mi intención ser tan pelotudo frente a alguien tan inteligente y honesto como vos.
Vero: Andá a cagar.
Adrián: ¿Por qué no te vas vos a cagar?
Vero: Puta madre, Adrián, no quiero pelear. Es tu hermana.
Adrián: ¿Cuál?
Vero: ¿Cuál va a ser?
Adrián: ¿Qué pasa ahora con Berta?
Vero: Lara está preocupada. (Retoman la caminata.)
Adrián: Pero ¿qué es esto, la cadena de favores? ¿Mi hermana se preocupa por mi otra hermana y te llama a vos para que me vengas a ver a mí?
Vero: Dice que no le atiende el teléfono y que intentó varias veces ir a su casa, pero o no está o no la quiere atender.
Adrián: Ya sabés cómo es Berta.
Vero: ¿Qué es eso de que ya sé cómo es Berta?
Adrián: Vero, por favor, que ya sabés cómo es. De repente tengo cuatro perdidas y ningún ensaje y después si la llamo me dice que no me llamó.
Vero: ¿Te llamó?
Adrián: Casi siempre es que se le disparó la llamada sin querer.
Vero: Pero no entiendo. ¿Me estás diciendo que te llama y no la atendés?¿La podés llamar?
Adrián: ¿Ahora?
Vero: No, el mes que viene.
Adrián: (Llamando.) Oooookey.
Vero: Qué bien que hice en divorciarme de vos.
Adrián: ¿Te gustaba más pelado?
Vero: Muy gracioso.
Adrián: No atiende.
Vero: ¿Cuándo fue la última vez que te llamó?
Adrián: Y, no sé. Hace una semana, o algo así.
Vero: Lara dice que no sabe nada de ella desde el otro fin de semana.
Adrián: Pero ¿qué les preocupa?
Vero: Vamos a la casa.
Adrián: ¿No la llamo ni para su cumpleaños y querés que la vaya a ver a la casa? Le va a dar algo.
Vero: ¿A qué le tenés miedo, Adrián?
Adrián: Berta es una chica grande.
Vero: Berta es una persona con problemas. Que a vos eso no te guste no hace que deje de ser tu hermana.
Adrián: Yo quise internarla y nadie quiso.
Vero: Porque no hacía falta.
Adrián: Yo creía que sí hacía falta. Y si no hacía falta, estaría haciendo falta ahora, ¿no te parece? Es Lara la que nunca lo quiso entender.
Vero: ¿Qué decís? Lara siempre se puso al hombro la mochila de Berta. No seas injusto.
Adrián: Para algo es su hermana también.
Vero: Y para algo vos también sos el hermano. Subí.
Adrián: ¿Éste es tu auto?
Vero: No, lo estoy robando. Por supuesto que es mi auto. (Suben al auto.)
Adrián: ¿No viniste en avión?
Vero: Vine en avión. Este auto lo uso acá. En Santiago tengo otro.
Adrián: ¿Y lo tenés parado todo el tiempo? ¿Qué es? ¿Un Audi?
Vero: Un Alfa.
Adrián: ¿Un Alfa Romeo? Ah, estás cagada en guita. Pará, ¿no estábamos yendo a comer?
Vero: Te mentí para sacarte de la oficina. Además, estoy complicada a la tarde y si te dejo solo con esto no vas a hacerlo. Te conozco.
Adrián: ¡Cuidado que está en roj…!
Vero: Uh. Bue…; ya está hecho.
Adrián: ¿No estamos yendo muy rápido?
Vero: ¿Te parece?
Adrián: Pará. Nos vamos a matar.
Vero: Tranquilo, Adri, por favor. Jamás choqué.
Adrián: Antes no manejabas así.
Vero: ¿Antes cuándo?
Adrián: Cuando estábamos casados.
Vero: Cuando estábamos casados no manejaba.
Adrián: ¡Cuidadooooo!
Vero: ¿Qué pasa ahora?
Adrián: Te metiste contramano.
Vero: No, ¿qué me voy a meter…? Uy, sí.
Adrián: ¿Qué hacés?
Vero: Doy la vuelta, ¿qué voy a hacer? (Suena el celular de Vero.)¡Lara, querida! ¡Te tengo en el manos libres! ¡Adrián está acá conmigo!
Lara: ¿Qué tal Adri?
Adrián: Hola Lara. Estamos acá yendo en contramano.
Lara: ¿Eh?
Vero: Hablale fuerte.
Adrián: ¿Dónde estás?
Lara: ¿Eh?
Vero: Que le hables fuerte te estoy diciendo.
Adrián: Pero ¿dónde está? ¡Cuidado!
Lara: ¿Están yendo para lo de Berta?
Adrián: ¿Me oís, Lara?
Lara: Hablame fuerte.
Adrián: ¡¿Te anda mal el celu?!
Lara: No, es que estoy un poco sorda, no sé qué me pasa.
Adrián: ¿Cómo sorda?
Lara: ¿Qué?
Adrián: Uf.
Lara: ¿Están yendo para lo de Berta?
Adrián: Pero ¿qué es esto? ¿Lo tenían todo organizado de antemano?
Lara: ¿No le dijiste?
Adrián: ¿Que si no me dijo qué, que estás sorda?
Lara: ¡¿Qué?! Vero, ¿no se lo dijiste?
Vero: ¡Todavía no!
Adrián: ¿Dónde estás?
Lara: ¿Qué?
Adrián: ¡Que dónde estás!
Lara: Ah. En el otorrino.
Adrián: ¡Pero si vos sos otorrino!
Lara: ¿Y qué?
Adrián: ¡No, nada, que me parece raro que un otorrino vaya a un otorrino!
Lara: ¿Y adónde querés que vaya si me estoy quedando sorda? ¿A un veterinario?
Adrián: ¡Rojo! (Vero frena de golpe.) ¡Por favor, Vero, nos vamos a matar!
Vero: Qué exagerado.
Adrián: Pero ¿cómo que te estás quedando sorda? ¿Es grave?
Lara: ¿Qué?
Adrián: ¡Que si es grave!
Lara: Depende de a qué le llamás grave.
Adrián: ¿Cuándo empezó?
Lara: ¿Qué?
Adrián: Uh.
Vero: (Volviendo a arrancar.) Hace un par de semanas.
Adrián: ¿Y vos cómo sabías? ¡Cuidado los coni…! (Embisten unos conos.)
Vero: Vos vivís enfrascado en tu trabajo, y yo, que me divorcié de vos y que vivo en otro país, sé más de tu familia que vos.
Lara: Es que es muy cagón.
Vero: El cagón de siempre.
Adrián: Ey, que estoy acá.
Lara: “Adriancito qué miedito”.
Vero: Es verdad: así decía tu mamá. (Lara y Vero ríen.)
Adrián: Bué… Lara, ¿me tengo que preocupar o no?
Lara: Supongo que los sesenta no vienen solos.
Adrián: ¿Cumpliste sesenta años?
Lara: Faltan cuatro, pero es como si ya los hubiese cumplido. Bueno, me llaman después y me cuentan, ¿sí?
Adrián: ¿Pero por qué no viniste vos si tanto…?
Lara: ¡¿Qué?!
Adrián: Nada.
Lara: Es que no te oigo.
Adrián: ¡¡Dije que nada!!
Lara: Bueno. Hablamos.
Vero: ¡Hablamos! ¡Besitos! (Corta.)
Adrián: ¿Qué es eso que me tenés que decir?
Vero: Es que… (Detiene el coche.)
Adrián: ¿Por qué paramos? ¿Tan grave es?
Vero: ¿Qué? Ah, no. Paré porque llegamos.
Adrián: Ah, mirá. Cierto. (Bajan del coche.)
Vero: Que la última vez que Lara habló con Berta le dijo algo de que se iba a no sé qué lugar. Ahora no me acuerdo la expresión exacta, pero dicho como lo dijo ella sonaba a intento de suicidio.
Adrián: Y esperaron diez días para tomar alguna medida al respecto. Ah, unos reflejos bárbaros los de ustedes.
Vero: No seas tarado. Es que en un primer momento Lara no le dio importancia, pero a medida que fueron pasando los días se le empezó a venir esa frase a la cabeza.
Adrián: ¿Qué frase?
Vero: Mierda, Adrián, parecés retrasado. Esa de que se iba a ir, o se iba, o se estaba yendo a no sé qué otra parte o qué otro lugar, que la estaban llamando, o no sé qué.
Adrián: Aaah, la frase de que es clarísimo de que se iba a suicidar, pero tal vez no.
Vero: Sos odioso, ¿eh?
Adrián: Y ustedes son increíbles. ¿Y por qué vos? ¿Por qué no me llamó Lara a mí para decirme?
Vero: ¿Me estás cargando? Si nunca querés hablar con Lara.
Adrián: Bueno, el hermano abandónico soy ahora.
Vero: No, ahora no. Siempre fuiste abandónico.
Adrián: ¿Yo?
Vero: No me hagás hablar. Ni siquiera te acordás del cumpleaños de tus hermanas.
Adrián: No digas eso.
Vero: ¿Por qué no lo voy a decir si es cierto? Además, hace un rato dijiste que a Berta ni siquiera la llamás para su cumpleaños.
Adrián: Eso no quiere decir que no sepa cuándo es.
Vero: ¿Y cuándo es?
Adrián: Eh…
Vero: ¿Ves?
Adrián: Callate. Lara cumple en noviembre. El nueve. El ocho.
Vero: El nueve.
Adrián: El nueve. Y Berta… Pará ¿qué día es hoy? ¿Hoy es catorce?
Vero: Tranquilo. Hoy es diez y Berta cumple el quince. Dale, tocá el timbre. (Adrián toca el timbre.) Qué caserón. No entiendo por qué no lo vendieron todavía. Con la plata que debe valer esto podrían comprarse no sé, cualquier cosa.
Adrián: Bueno, parece que no hay nadie.
Vero: Mierda.
Adrián: ¿Qué hacemos?
Vero: Ay, no sé. Qué angustia. ¿Habrá que llamar a la policía?
Adrián: ¿A la policía?
Vero: Tocá otra vez. No entiendo cómo es que no tenés vos una llave. Como de repuesto, no sé, por si hay alguna emergencia.
Adrián: Tengo una llave.
Vero: ¿La tenés? Bueno, vamos a buscarla. ¿En tu casa la tenés, o en la oficina?
Adrián: No, acá.
Vero: ¿Vas con la llave de la casa de Berta encima?
Adrián: Es una llave, no un barco.
Vero: Bueno, abrí entonces.
— 2 —
Un estudio de grabación. Omar y Mono. Omar termina de tocar unos acordes en el piano.
Omar: ¿Qué decís?
Mono: ¿Eso te parece alegre?
Omar: Bueno, es una base.
Mono: Una base deprimente. Adrián te pidió alegre.
Omar: A mí la alegría me deprime.
Mono: Más nos vamos a deprimir cuando nos diga que lo que hacemos no le sirve y lo tengamos que hacer de vuelta.
Omar: (Sacando una bolsita con cocaína.)¿Nos drogamos?
Mono: ¿A esta hora? Qué antiguo que sos.
Omar: ¿Por la cocaína decís? Soy conservador, qué le voy a hacer.
Mono: Che, hablando de eso. Me llamaron de Todos por Todos.
Omar: ¿Qué?
Mono: Lo que oís.
Omar: ¿Quién te llamó?
Mono: Uno. El secretario de Mariscal.
Omar: ¿Samanta Mariscal? ¿La trola esa?
Mono: La diputada. Que trabajaba con Vero Laponte ¿te acordás?
Omar: Otra trola.
Mono: ¿Cómo era que se llamaba?
Omar: ¿Qué cosa?
Mono: El programa.
Omar: Recalientes.
Mono: ¡Ése! Pero pará, Vero Laponte en una época tuvo algo con Adrián.
Omar: Más que algo diría yo. Estuvieron casados. ¿Y para qué te llamó Mariscal?
Mono: No. Ella no. Su secretario. Quieren que les hagamos unos jingles.
Omar: ¿Unos jingles?
Mono: Unos jingles.
Omar: ¿Para qué?
Mono: Para la campaña.
Omar: ¿Me estás diciendo que te llamaron para que les hagas la música para la campaña de Todos por Todos?
Mono: Nos.
Omar: ¿Eh?
Mono: Nos llamaron. Me llamaron a mí, pero quieren que lo hagamos juntos.
Omar: ¿Y por qué no me llamaron a mí?
Mono: Porque pensaban que les ibas a decir que no.
Omar: Obvio. Lo mismo que vos.
Mono: Es un montón de guita, Omar. Además, nadie se va a enterar.
Omar: ¿Cuánto?
Mono: Un año de alquiler del estudio.
Omar: ¿De qué estudio?
Mono: De este estudio de grabación, ¿cuál va a ser?
Omar: Y ya les dijiste que sí.
Mono: Le dije que lo iba a consultar con vos.
Omar: Bueno, llamalos, deciles que lo consultaste y que te dije que no.
Mono: Mirá que ellos no tienen prejuicios, ¿eh?
Omar: ¿Todos por Todos no tienen prejuicios?
Mono: Y, te quieren a vos a pesar de que saben lo que pensás de ellos.
Omar: ¿Y eso los convierte en qué?
Mono: Quiero decir que admiran más tu talento de lo que detestan lo que posteás de ellos en las redes.
Omar: ¿Y tengo que agradecerles?
Mono: No digo eso. Pero tenés que reconocer que no son tan obtusos como se podría pensar.
Omar: Tiene un nombre eso, ¿sabías? Se llama cinismo.
Mono: Siempre tenés todo tan claro vos, pero no te parás un minuto a…
Omar: Nos quieren reclutar. Así operan. Te venden espejitos de colores.
Mono: ¿Qué espejitos de colores? Te estoy diciendo que nos van a pagar un fangote. Además…
Omar: No podemos colaborar para esa campaña, Mono. ¿Vos te volviste loco?
Mono: Pará un poco y escuchame un momento. Podemos hacer algo piola.
Omar: Con jingles.
Mono: Mensajes subliminales.
Omar: ¿Cómo mensajes subliminales?
Mono: Como que quieren decir otra cosa.
Omar: No entiendo.
Mono: Omar, por favor. Subliminal.
Omar: Sí, ya sé lo que es subliminal. Lo que no entiendo es cómo pretendés convencerme con eso para hacer algo que sabés que no quiero hacer, ni voy a hacer.
Mono: Lo que digo es que si podemos usar a Todos por Todos para hacer algo en contra de Todos por Todos sería…
Omar: Ah, te pegó mal.
Mono: No me ningunees, no me hables como si…
Omar: Y vos no digas boludeces.
Mono: ¿Sabés qué pienso? Que estás viejo.
Omar: ¿Eh?
Mono: Eso. Que estás viejo. Ya te chupa un huevo todo. Ya estás de vuelta. Vos decís que ellos son cínicos, pero me parece que…
Omar: ¿Que yo soy el cínico? ¿No te parece más cínico lo que estás queriendo hacer vos? ¿Buscarte una justificación absurda para aceptar ser cómplice del que se supone que es tu enemigo, cuando en realidad lo único que estás buscando es cobrar una plata que no podrías ganar por más canciones pedorras que hagas con tu chin chun chun y tu chin chan chan?
Mono: Ah, bueno, te fuiste a la mierda.
Omar: Es que sos increíble. Me das vuelta la cosa para que…
Mono: No, de verdad. Te fuiste a la mierda, Omar.
Omar: Bueno, no te enojes. Ya sabés cómo soy.
Mono: Sí, eso es lo peor, que ya sé cómo sos, pero igual te banco porque te aprecio y te admiro. Y vos te aprovechás de eso…
Omar: Okey. Perdón.
Mono: Prometeme que lo vas a pensar.
Omar: No me chantajees.
Mono: ¿Qué?
Omar: Con esa carita de bueno que tenés. No me quieras ablandar.
Entra Olaf. Es sueco. Viste muy atildado y lleva un attaché.
Olaf: Hello.
Mono: ¿Perdón?
Olaf: Eh… Soy… eh… Mi castellana muy mala. Estoy Olaf Larssen. Pleased to meet you.
Omar: ¿Y este nazi?
Olaf: What naci? Ah, sí. Mi naci en Suecia. Stockholm. Olaf. Mi nombre. Olaf. Mucha me gusta. ¿Jefe?
Omar: ¿Qué dice?
Mono: ¿Qué jefe?
Olaf: ¿Hay jefe?
Mono: No hay jefe.
Olaf: ¿No jefe? Oh. ¿Jefe usted? ¿Jefo?
Mono: ¿Qué quiere? ¿Ver al jefe? No hay jefe acá. Somos nosotros. Él es Omar y yo soy el Mono.
Olaf: ¿Mono?
Mono: Me dicen Mono.
Olaf: ¿Mono como… mono… monkey?
Mono: Sí. Es un apodo.
Olaf: (Ríe.) Gracias.
Mono: ¿Eh?
Olaf: Muchas gracias.
Mono: De nada.
Olaf: ¿Eh? No, no. Dijo que muy gracias, eh…
Omar: ¿Muy gracioso no querrá decir?
Olaf: Esa. Muy gracioso. Oh, muy difícil España.
Omar: Sí, muy difícil.
Olaf: Pero mucha nombres aquí muy graciosas. Forro. Boludo. Mucha gente llama boludo.
Omar: Sí, mucho boludo por acá. Y mucho forro también. Mirá… mire… Todo bien, ¿eh? Pero estamos trabajando acá…
Olaf: Ah, pensé que estaba drogando.
Mono: No, acá nadie se droga. Trabajando estamos.
Olaf: Linda trabaja, ¿ah?
Mono: Linda trabaja, sí. ¿Qué busca, si se puede saber?
Omar: Pero tutéalo, si no tiene ni idea.
Mono: ¿Qué buscás?
Olaf: ¿Yo? (Los señala.) Mí buscás Forro y Boludo.
— 3 —
Adrián y Vero entrando a la casa de Berta.
Adrián: ¿Berta? (Silencio.) Parece que no está.
Vero: Esperá… Ahí hay un té recién servido.
Adrián: ¿Dónde?
Vero: Ahí, arriba del piano.
Adrián: Es verdad. Y está… ¡uf! está caliente.
Vero: ¡Berta! Me cago en… Esto no me gusta nada. ¡¡BERTA!!
Adrián: Bueno, si se hizo un té quiere decir que está viva.
Vero: Ay, sos idiota, ¿eh? ¡¡BERTA!! Todo esto es muy raro.
Adrián: ¿Qué es raro? Debe haber salido un momento y nada más.
Vero: ¿Y ese té?
Adrián: Se habrá olvidado de que se lo preparó.
Vero: Shh. (Suena el teléfono de Vero.) Es Lara. (Atiende.) ¿Qué pasa?
Lara: Para preguntarte justamente eso es que te estoy llamando.
Vero: No está.
Lara: ¿Será que no anda el timbre?
Vero: Estamos adentro.
Lara: ¿Cómo adentro?
Vero: Adrián tiene llave.
Lara: ¿Cómo que tiene llave?
Vero: No sé. Preguntale a él. Vamos a esperar un poco. Debe haber salido un momento. (Entra Berta.) Te llamo en cuanto sepa algo.
Lara: Dale. Hasta luego. (Corta.)
Berta: Hola. (Vero y Adrián pegan un alarido.)
Adrián: ¡La puta madre, Berta! Qué susto.
Berta: Yo debería decir algo parecido, ¿no?
Adrián: ¿Por qué no contestabas?
Berta: ¿Cómo entraron?
Adrián: Tengo mi llave.
Berta: ¿Y por qué?
Adrián: Porque tengo una copia de cuando vivía acá.
Berta: Digo que por qué entraron, por qué no tocaron el timbre.
Adrián: Sí tocamos.
Berta: Ah, no funciona entonces.
Adrián: Sí funciona, porque lo oímos. ¿Vos no lo oíste?
Berta: Se nota que no.
Adrián: ¿Todas mis hermanas se están quedando sordas ahora?
Berta: ¿Qué?
Adrián: Nada. ¿Cómo estás?
Berta: (A Vero.) ¿Vos no me vas a decir hola?
Vero: ¿Estás bien, Berta?
Berta: Hacía mucho que no nos veíamos.
Vero: Es verdad, hace un montón…
Berta: Se te ve genial. A mí no. Yo estoy hecha una mierda. Casi no me baño. Debo tener olor.
Vero: No, para nada…
Berta: ¿Qué, no sentís el olor? Qué raro.
Vero: No, eh…
Berta: Éramos tan amigas. Quién iba a decir que terminaríamos así.
Vero: ¿Así cómo?
Berta: Vos tan genial y yo tan desastre.
Adrián: Ya está, Berta.
Berta: ¿Ya está qué? Vos te enganchaste con Vero porque era mi niñera y te pareció cool garchártela. Sí, ya sé, después se enamoraron, se casaron, se separaron y siguen siendo amigos por lo que veo. Igual es un afecto secundario el de ustedes. El nuestro es más… primario. Y si viniste a ver cómo estaba es porque ella te arrastró hasta acá. ¿O me equivoco?
Vero: A ver…
Berta: Ay, Vero, estás muerta de miedo. Tranquila. Estoy un poco loca y me desentendí del mundo, nada más. Vos no parás y yo en cambio no me muevo. ¿Té?
Vero: Eh… No. Gracias. Yo…
Berta: ¿Ya te querés ir?
Vero: Es que nada más queríamos saber si estabas bien, y…
Berta: ¿Y qué diagnóstico harías?
Vero: Que… estás.
Adrián: Lara está preocupada.
Berta: ¿Cómo está Lara?
Adrián: ¿Por qué no atendés?
Berta: Los estoy atendiendo. Acabo de ofrecerles té.
Adrián: Por qué no atendés ni el teléfono ni el timbre. Estoy trabajando, me vienen a buscar, vengo hasta acá y vos me mirás como si fuese yo el que está loco.
Berta: Tranquilo, que la que está loca soy yo.
Adrián: No te burles. Que a vos no te interese el mundo no quiere decir que a los demás nos sea indiferente lo que te pase.
Berta: A vos te importa una mierda lo que me pase.
Vero: Berta, tu hermano…
Berta: Mi hermano es un cagón y vos una tilinga.
Adrián: Y dale con eso.
Berta: ¿Con qué?
Adrián: Con eso de que soy un cagón. Mirá. Encerrate todo lo que quieras. Pero respondé por lo menos con un mensaje cuando te llaman.
Berta: Vos no me mandás mensajes.
Adrián: Lara sí te manda. Y se preocupa. Y dice no sé qué de un lugar al que querés ir o fuiste o vas o… ¡no sé qué es! Vero, explicale.
Vero: No, es que Lara se preocupó por algo que dijiste.
Berta: Ah. ¿Y qué? ¿Creyeron que me iba a suicidar?
Vero: A ver…
Berta: Sería algo bastante práctico para todos, ¿no?
Adrián: No seas injusta.
Berta: Injusta es la vida, hermanito, no yo. (A Vero.) Andate mejor. Vos no, Adrián. Vos un rato vas a tener que aguantarme. (A Vero.) Y no digas que te alegra haberme visto porque no es cierto. ¡Bu! (Vero da un respingo.)
Vero: Eh… Sí, me voy. Me tengo que ir en realidad. Tengo una… Eh… Que había quedado… Bueno, eh… Hablamos, Adrián. (Sale.)
Berta: Qué rara es la gente exitosa. En fin. Es verdad.
Adrián: ¿Eh?
Berta: Lo que dijo Lara.
Adrián: ¿Estás pensando en hacer alguna pavada?
Berta: ¿Qué pavada? Ah, eso de suicidarme. Naa. Pero sí es cierto que le dije de un lugar.
Adrián: ¿Podés hablar claro?
Berta: ¿Por qué no me atendés cuando te llamo?¿Tanto miedo te doy? Soy tu hermana. La que sufre. Y eso te da terror. Vos preferirías que yo no esté.
Adrián: Por favor, Berta. Basta con eso.
Berta: ¿O no es así?
Adrián: No. No es así.
Berta: Si vos lo que no querés ver lo borrás, lo anulás. Como con ese pelo.
Adrián: ¿Qué pasa ahora con mi pelo? ¿Te molesta?
Berta: A vos te molesta. Vos no te pusiste pelo. Te tapaste la pelada. Porque no la querías ver.
Adrián: Me implanté pelo, Berta; no me hice la cara de nuevo.
Berta: Antes no pensaba en tu pelada. No la veía. Era parte de mi hermano Adrián. Ahora te miro y en lo único que puedo pensar es en tu pelada. ¿De verdad querés saber qué es lo que está pasando… acá?
Adrián: ¿Hay algo que saber?
Berta: ¿Me acompañás al sótano?
— 4 —
Estudio de grabación. Omar, Mono y Olaf.
Olaf: No invento. Descubrición. Descubridad.
Omar: ¿Descubrimiento?
Olaf: ¡Ese! Escucha.Geography. Capa de ozono. Envoltorio tierra. Roto.
Omar: ¿Vos sos de Greenpeace?
Olaf: Sí, Greenpeace. Great! But no! No. Yo Greenpeace no. Otra cosa. Sonido. ¿No entienda? (Le extiende un globo a Mono.) Venga. Infla.
Mono: ¿Eh?
Olaf: Por favor. Please. Infla globo. Yo paga después.
Mono: Esto es muy raro… ¿Qué paga?
Olaf: Nada raro. Infla. Yo paga. Trabaja fácil.
Mono: ¿Me vas a pagar por inflar un globo? ¿Esto no tendrá algo…?
Olaf: No. Drogas no. Tú drogas. Esto nada. Aire.
Omar: ¿Qué hacés?
Mono: Voy a inflar el globo. (Empieza a inflar el globo.)
Olaf: (A Omar, por Mono.) Él gusta mí.
Omar: (A Mono.) Che, le gustás al sueco.
Olaf: Yo no. Él mí. Él… gusta…mí. Vi. Me mira. Acá. Acá. Lindo. Bonito. Bien, bien. Si quiere me mire después desnudo. Sin ropa. Todo puede. (Ríe. Omar, desconcertado, mira a Mono.) Ah. ¿No sabe?
Omar: ¿Vos sos puto, Mono?
Olaf: No supo. No sabe.
Omar: (A Mono.) No sabía.
Mono: ¿Qué pasa?
Omar: Pasa que está diciendo que sos puto.
Mono: ¿Y?
Omar: Que nunca me dijiste, boludo.
Olaf: Bah. Infla yo. (Empieza a inflar el globo que se va haciendo enorme.)
Mono: ¿Pero no sabías?
Omar: No. Sí. No sé. Bueno, sí sabía. Pero pensaba que no lo sabía nadie más que yo.
Mono: ¿Y entonces?
Omar: Es que me resulta raro que para cualquiera sea obvio lo que para mí era un secreto.
Mono: ¿Por qué obvio? ¿Se me nota, querés decir?
Omar: No. No sé. Sí, un poco. Pero me gustaba que no me lo dijeras…
Mono: Y no te lo dije.
Omar: … porque es muy raro hablarlo.
Mono: Sí, por eso.
Omar: Así que sos puto.
Mono: Bueno, che. No creo que sea para tanto.
Omar: No, claro que no es para tanto, pero…
Mono: ¿Te parece mal?
Omar: No. Bah, sí. No sé, Mono. Tengo que resetearme ahora.
Mono: ¿Cómo reseteart…? (Por el globo que infla Olaf.) A la mierda.
Olaf: Sí. Lo tengo grande. El globo. Grande. Atención, atención, atención. Acá. Agarra. ¿Por favor?
Omar: Te habla a vos.
Mono: ¿Que lo agarre?
Olaf: Sí, agarrámela. (Ríe. Mono sostiene el globo. Olaf señala.) Acá. Mira. Earth. Tiera. Capa ozono. Broken. Roto. Delgadito. Como tú.
Omar: Sí, Greenpeace. ¿Y?
Olaf: Ja, ja. Todos saben. Ozono mal. But Greenpeace no. ¡Sonido! Sonido queda atrapado en película.
Mono: ¿Qué película?
Olaf: Película alrededor tierra.
Omar: La capa de ozono, Mono.
Olaf: No, no. Capa de ozono una cosa. Película otra. (Grafica.) Tierra. Capa de ozono. Película. Sonido queda en película. Y ahora vuelve. Por agujito de capa de ozono. Justo aquí. Arguentina. Gran splash. Gran eh… gran suceso. Todo cambia. Y acá, en Arguentina, Olaf capatar.
Omar: ¿Capatar?
Olaf: Capatar.
Omar: ¿Captar?
Olaf: Cap… tar. Ja.
Omar: ¿Y?
Olaf: Cambia mundo. ¿Entienda? ¡Cambia… mundo!
Omar: Mirá, Olaf. Todo es muy interesante. Pero en este momento estamos complicados de tiempo. Tenemos que hacer una canción alegre que no nos estaría saliendo; y además me acabo de enterar de algunas cosas de mi amigo y me cuesta concentrarme. Entiendo que te hayas venido hasta acá desde la loma del ojete. Pero la verdad es que no te podemos atender. Perdón por pincharte el globo. (Pincha el globo, que explota.)
Olaf: Oh.
Omar: Sí: “oh”. Ahora… (Hace un ademán dando a entender que se vaya.)
Olaf: (Sacando otro globo de su bolsillo.) Tengo más globo.
Omar: No, no. Basta de globo.
Mono: Pará, Omar, un poco.
Omar: ¿Qué?
Mono: Que me interesa.
— 5 —
Samanta y Vero están en un bar. Samanta es espléndida.
Samanta: Pero siguen siendo amigos. Con Adrián, digo.
Vero: Te estoy diciendo que sí. Acabo de estar con él.
Samanta: ¿En qué sentido?
Vero: En el sentido de estar. De que lo vi. No en el sentido de estar garchando.
Samanta: ¿Pero están garchando?
Vero: Te estoy diciendo que no.
Samanta: Yo me lo regarcharía.
Vero: ¿No te lo garchaste ya?
Samanta: ¡Ay, nena, no!
Vero: Ah, yo pensaba que sí.
Samanta: Si era tu pareja.
Vero: Como si eso te hubiera importado alguna vez.
Samanta: ¿Qué decís?
Vero: Ay, Samanta.
Samanta: Tengo mis principios.
Vero: ¿Vos?
Samanta: Sí. Aunque no lo creas, me interesa esa línea que trata de dividir lo que está bien de lo que está mal.
Vero: ¿Y eso desde cuándo?
Samanta: No te hagas la conservadora conmigo que para llegar a donde llegaste bien que te chupaste unas lindas bergamotas.
Vero: Algunas de lindas no tenían nada.
Samanta: Pará. ¿No me digas que… a Mirassi, el director de programación…?
Vero: Se hace lo que se tiene que hacer.
Samanta: Me jodés. ¿Y es cierto que la tiene diminuta?
Vero: Tremendo. Bueno, contame, ¿qué onda la banca?
Samanta: Es rarísima la política. Me encanta. Creo que es la primera vez en mi vida que actúo tanto. Decí que por la profesión una ya está acostumbrada a mentir.
Vero: ¿Qué profesión?
Samanta: La nuestra, ¿cuál va a ser?
Vero: ¿Actriz, vos?
Samanta: ¿Qué?
Vero: Si nunca fuiste actriz, Samy.
Samanta: Samanta.
Vero: ¿Eh?
Samanta: No, que me digas Samanta. Samy se presta a confusión.
Vero: ¿Y eso?
Samanta: La política es así. ¿Qué me decías?
Vero: ¿Cómo que la política es así?
Samanta: Samy puede ser nombre de varón. No te esfuerces. No tiene sentido ni pensarlo.
Vero: Me das un poco de miedo.
Samanta: ¿De verdad? Bueno, no está mal. Y eso que decís que nunca fui actriz. Recién. Me dijiste eso.
Vero: Es que es verdad.
Samanta: Nueve años de tele, Vero. ¿O tenés Alzheimer ahora?
Vero: Haciendo Recalientes. Jamás hiciste ficción.
Samanta: Bueno, ahora sí. De la mañana a la noche.
Vero: ¿Y ahora estás actuando?
Samanta: ¿Vos qué creés?
Vero: ¿Y hasta dónde querés llegar?
Samanta: ¿En la política decís? Ah, ni idea. No hay límite ahí.
Vero: ¿Y a mí para qué me necesitás?
Samanta: Tengo que hacer borrón y cuenta nueva.
Vero: ¿De?
Samanta: ¿De qué te parece? De todo. Hay cosas que hice que no deberían saberse.
Vero: Pero no entiendo…
Samanta: Tranquila. Lo tengo todo pensado.
— 6 —
Lara haciendo una audiometría. Tiene puestos auriculares. Levanta una mano con cada sonido. Cuando los sonidos se hacen graves deja de levantar la mano.
— 7 —
Adrián y Berta están bajando al sótano de la casa.
Adrián: ¿Pero qué es lo que…?
Berta: Adrián, te dije que no hablaras fuerte.
Adrián: ¿Pero no hay una luz acá?
Berta Sí. Pero tiene que ser a oscuras.
Adrián: No se ve un pomo, Berta.
Berta: Ahora cerrá los ojos.
Adrián: No, boluda.
Berta: Haceme caso. Cerrá los ojos.
Adrián: ¿Pero qué…?
Berta: Adrián.
Adrián: Ok. Los cierro.
Berta: Shh. Ahora hay que quedarse quietos y esperar. (Silencio. Luego, empiezan a oírse algunos sonidos. Luego la voz de una mujer. No entendemos lo que dice.) Ahí. Ahí está.
— 8 —
Omar tocando en su teclado. Está sufriendo.
— 9 —
Hotel cinco estrellas. Mono y Olaf. Acaban de tener sexo.
Mono: Nunca había estado en un hotel así. Está de lujo esto. (Por el minibar.) ¿Puedo?
Olaf: Lo que quiera vos. Minibar included.
Mono: (Toma una cerveza.) A ver si lo entendí. Todos los sonidos se… ¿imprimen? en una película.
Olaf: Sí, ja, como en capa delgadita. Era teoría hace mucho. Mucho fantasía pensó gente. Pero ahora no. Ahora, now, filtró.
Mono: Se filtró el sonido.
Olaf: Ja. Todo sonido. Y palabra. Palabra importante.
Mono: ¿Qué palabra?
Olaf: Todas. Todas palabras. Todas palabras pasadas.
Mono: ¿Todas las palabras… del pasado?
Olaf: ¡Ja! Y yo graba. Yo graba toda. En tu estudio. Con Sklutkingertark.
Mono: ¿Con qué?
Olaf: (Abriendo su maletín.) Swedish Technology. Sklutkingertark. Bueno, swedish swedish no. Worldwide Technology. Mira, yo explica. Mucha Nobel Prize en Suedia. Suecia. Mucho a basura. No gana, ¡basura! Pierde Prize, ¡basura! Yo rescata invento de basura y mío. Rescata Sklutkingertark. Y con Sklutkingertark graba. Ah. Olaf es contento. Está emoción. Ah, ah. Mono me gusta. ¡Monito linda! Omar, mm… Celoso.
Mono: Noooo. No, nada que ver. No. ¿Vos decís?
— 10 —
Sótano en casa de Berta. Berta y Adrián.
Adrián: Ay, la puta madre. Prendé la luz. Prendé la luz, Berta. (Berta enciende la luz.) Pero eso…
Berta: Si te lo contaba no me lo ibas a creer. Nadie me iba a creer.
Adrián: No entiendo…
Berta: Yo tampoco. Pero es ella, ¿no?
Adrián: No, no. Pará…
Berta: ¿Es ella? ¿Es su voz? ¿Es la voz de mamá?
Adrián: Es que no puede ser. No puede ser…
— 11 —
Hotel. Olaf y Mono.
Olaf: Gente loca cree. Mucha internación. Vi registro de neuro… ¿psiquiátricos? Ja. Acá en CABA. Sí. Esa. Mucha internación. Claro. No le cree a la gente y ¡pum!, cartel de loco. Oigo voces, ¡pum!, cartel de loco. Oí algo, ¡pum!, cartel de loco. Pero no loco. Voces. Palabras. Ahí. Están. Yo sabe. Yo investiga mucho. En secreto. Y busqué Mono.
Mono: ¿Y por qué nosotros?
Olaf: Eeeh… Porque no muy serio vos. Muy juego. Y vos gustás yo. Amigo. Me ayuda. Nada nadie no tiene que saber. Secreto. Mucha secreto. Si va a estudio importante me roba idea. Me roba.
Mono: ¿Pero qué idea?
Olaf: La verdad. La verdad toda. Toda la palabra que se dijo. Lo que dijo Stalin y que nadie sabe: verdad Stalin. Lo que dijo Trump y que nadie sabe: verdad Trump. ¿Y cómo es que se llama el de usted? San Marín.
Mono: San Martín.
Olaf: Ese. Mucha calle llama San Marín acá. Y Perón. Claro. ¡Perón Perón! Yo vi Evita. En Londres. Todo mentira. Ahora verdad. Todo verdad. Termina mentira.
Mono: ¿Y qué pensás hacer con eso? No entiendo.
Olaf: Primero Service. Servicio. Venda servicio para conseguir cash. Para HSD. Eh… ¿HSD?
Mono: ¿HSD?
Olaf: Hugemongous Storage Disc. Disco de Almacén Grandote. Ahí entonces almacena todo sonido. Olaf tiene todo sonido de toooooda la historia, ¿comprenda? Gran paso para humanidad.
Mono: ¿Y ese disco…?
Olaf: Vine en barco, viene en barco. Mi adelanta pago en Suecia. Pero tenga que pagar acá resto en Aduana cuando llega. Pero tenga que conseguir dinero para pagar.
Mono: ¿Y cómo vas a hacer?
Olaf: Usted me ayuda.
Mono: ¿Yo?
Olaf: Y Omar. Ja. Mucha corrupción acá en Arguentina, ¿cierta?
— 12 —
Samanta y Vero siguen en el bar.
Samanta: Entonces vos hablás hablás y hablás. De todo lo que sabés de mí y de un montón de cosas más que te voy a contar. Y lo grabamos y hacemos como una bio, un docu, un podcast, o sea, de todo. Y obvio, como vos lo hacés público, se hace re viral. ¿Qué tenés vos, como dos millones de seguidores, no? Bueno, escándalo mal. Y eso se publica, se replica, se reenvía, se retodo, se comenta, se comenta lo que se comenta, se comenta lo que se comenta de lo que se comenta y así… hasta que se desgasta. Y ya deja de ser escándalo, ¿entendés?
Vero: No mucho.
Samanta: Ay, Vero, no es tan complicado…
Vero: Es que también me expondría yo. No, no, Samy.
Samanta: Samanta.
Vero: Bueno, ya está. Cortala con eso.
Samanta: Vas a ver lo que te digo. Es como hacerse una limpieza. Hay un método de dejar de fumar que es así. Te hacen fumar, fumar y fumar sin parar hasta que ya decidís que no querés fumar más, como que de gustarte, pasás a sentir asco. Es como una reacción química que se hace en el cerebro. Yo no tenía idea, pero parece que la cabeza de la gente funciona así. La saturás de información y después, cuando aparece algo de esa información, la mente automáticamente la rechaza, la niega, la… hay una palabra para eso que ahora no me acuerdo.
Vero: Okey, okey, okey. Ponele que funciona como vos decís. Primero yo tendría que estar de acuerdo con hacer eso.
Samanta: Es que no tenés opción, Vero.
Vero: ¿Ah no?
Samanta: No. Porque sabemos demasiadas cosas de vos. Y eso sí que no creo que quieras que se haga público.
Vero: Ah, vos me estás chantajeando.
Samanta: Y sí. Vamos, Vero. ¿Me vas a decir que no te parece genial?
Vero: ¿Qué cosa?
Samanta: Lo que te estoy explicando.
Vero: Es que no sé lo que me estás explicando.
Samanta: Que la verdad saturada deja de ser verdad. ¿Oíste eso de “miente, miente y algo quedará”? Bueno, esto sería “di la verdad, di la verdad y algo desaparecerá”.
Vero: Tu pasado de mierda en este caso.
Samanta: Mi pasado de mierda en este caso. También estamos negociando con Omar Buenaventura por el tema de la campaña.
Vero: ¿Omar? ¿Omar, Omar? ¿Qué tema de la campaña?
Samanta: La canción. Queremos una canción del partido y que la haga él.
Vero: Pero Omar Buenaventura no va a hacer eso.
Samanta: Ya veremos.
Vero: Vos sabés que es amigo de Adrián, que…
Samanta: ¿Ves? Todo se relaciona.
Vero: La verdad es que no te entiendo, vos… (Suena el teléfono de Vero.) Esperá, tengo que atender. (Atiende.) Lara. (…) ¿Lara? (…) ¡Hola! (…) ¡¡¿Lara?!! (…) ¡Lara, ¿me oís?!
Lara: (En la calle, al teléfono.) ¡¿Vero, estás ahí?!
Vero: ¡¡¿Lara?!!
Lara: ¡¿Vero?! (Corta.)
Samanta: ¿Lara, la hermana de Adrián?
Vero: Te tengo que dejar.
Samanta: ¿Pasó algo?
Vero: Espero que no, pero me tengo que ir.
Samanta: Hablemos esta noche.
Vero: Okey.
Samanta: Cualquier cosa que necesites…
Vero: Dale. Gracias.
Samanta: Vero. Esto no puede pasar del finde.
— 13 —
Hotel. Mono, Olaf y Omar.
Omar: Tenías razón. Estoy viejo. Y soy un tonto. Yo tenía que saber que algún día esto podía pasar. Que algún día iba a venir alguien como él y te iba a traer a un hotel como éste y vos te ibas a querer ir. Pero te vengo a pedir que no me dejes. ¿Sabés qué? Lo vamos a hacer. Vamos a hacer los jingles. Vamos a trabajar para Todos por Todos. Y vamos a mandar mensajes subliminales, o lo que vos prefieras. Vamos a hacer la canción alegre también. Y todas las canciones que vos quieras. Pero quedate, Mono. Quedate conmigo.
— 14 —
Lara camina por la calle. Un colectivo está a punto de embestirla. Lara no lo nota. Frenadas y bocinazos. Vero, alarmada, ha visto todo.
Vero: ¡Lara!
Lara: ¡Vero!
Vero: Ay, Dios mío. Casi… ¿No lo viste venir? ¿Estás bien?
Lara: Qué lío de autos que es el centro hoy, ¿no? ¿Cómo estás? Estaba yendo al café donde quedamos. ¿Todo bien?
Vero: Casi te atropellan.
Lara: Está tan lindo. Dale, vamos. Me tenés que decir dónde compraste esos zapatos. (Caminan.) Ay, mirá justo una mesa afuera. Me encantan las tortas de este lugar. No debería, pero bueno. Hay que festejar. ¿Todo bien con Berta?
Vero: Sí, sí, sí. Ella… está ahí. Bueno, la encontramos, quiero decir. Me quedé un poco impresionada, la verdad. Hacía mucho que no la veía.
Lara: ¿Vos sabés que yo tenía un susto bárbaro?
Vero: Sí, yo también estoy preocupada.
Lara: Pero al final está todo bien. Tengo, sí, un déficit de audición; no es que esté perfecta. Me tengo que hacer más estudios. Pero estoy bastante bien. En realidad, mucho mejor de lo que pensaba. De este oído conservo el ochenta por ciento de audición y del izquierdo ochenta y cinco, noventa; nada de qué preocuparse. Puede ser el estrés también. Seguro que es el estrés. Es que me hago problemas por todo yo.
Vero: Pero, Lara, cuando me llamaste te hablaba y no me oías. ¿Empeoraste ahora o…?
Lara: Los agudos bien, los graves se complican. Pero a mi edad es más que normal. En un radio de seis metros oigo perfectamente. Ahora, si me hablás, no sé, desde otra habitación, como que yo estoy en el baño y vos en el living, ahí sí que no oigo un pomo. Esto está lleno de gente. ¡Mozo!
Vero: Estuve con Samanta. ¿Te acordás de Samanta? ¡Lara!
Lara: ¿Compartís conmigo una After eight? Es una bomba atómica, pero estoy retentada.
Vero: Te decía que estuve con Samanta.
Lara: No, en Semana Santa no creo que vaya a ningún lado. Viste que todo se llena de gente. Pretendés descansar y terminás más estresada de lo que te fuiste.
Vero: ¡De Samanta te estoy hablando!
Lara: ¿Samanta? ¡Ah! ¿Samanta Mariscal? ¡Samy! ¿Qué pasa con Samy?
Vero: ¡Estuve con ella!
Lara: Hace mil que no la veo. Bueno, igual me entero por las noticias. ¿Y cómo está? Toda una figurita es ahora.
Vero: Me quiere usar para limpiar su imagen.
Lara: (Por la mesa.) Sí, ahora pedimos que limpien acá.
Vero: Lara, ¿vos me oís?
Lara: Perfecto, ¿por?
Vero: Porque me parece que no.
Lara: ¿Cómo que no? Que limpien por favor, esto es un chiquero.
Vero: Lara.
Lara: ¡Vero…! La verdad es que me asusté al pedo y te hice venir al divino botón. Bueno, vos viste cómo soy yo de sugestionable.
Vero: Estás muy sorda, Lara; más que ayer, más que hoy al mediodía.
Lara: ¿Qué? Perdón, no te oí.
Vero: ¡Que estás muy sorda!
Lara: No grites, che, que me tenés al lado.
Vero: ¡Es que no oís!
Lara: Bueno, ahí salió. Vero, la exagerada. La actriz. No, pará pará, no te lo tomes a mal, no te digo que seas sobreactuada, ¿eh? Sos muy genial, pero es que te encanta ponerle dramatismo a todo. Antes no eras así. ¿Qué pasa? ¿Qué me mirás?
Vero: Que te hablo y no me oís.
Lara: ¿De qué hablás?
Vero: De eso. De que te hablo y no me oís.
Lara: Que me hablás y no te oigo lo que me estás diciendo. ¿Qué es lo que no te oigo? ¿Vos estás bien? ¿Qué pasó con Samanta? Te noto preocupada. Dale, contame. Soy toda oídos.
— 15 —
Casa de Berta. Berta y Adrián.
Berta: Bueno, hace rato que venía escuchando algo. Y la verdad es que al principio pensé que era yo, que me imaginaba eso. Y me angustié mucho. Porque pensaba que… bueno, eso, que oía voces y que me estaba volviendo más loca de lo que ya estoy. Quise decirle a Lara, pero cada vez que hablábamos ella como que no me escuchaba, y entonces te llamaba a vos y vos no me atendías, o cortaba enseguida antes de que me atendieras. Yo sé que todos piensan que estoy… Y pensaba que no iban a querer ni bajar y… y que si bajaban y no oían nada entonces eso iba a querer decir que sí, que estoy más loca de lo que pensaba, pero loca de manicomio, loca de las que oyen cosas, que creen que la tele les habla y eso. Y también me daba cuenta de que me hacía bien bajar y escucharla. Pero después me angustiaba. Y bajaba y me sentía bien. Y después volvía a subir y me volvía a angustiar. Pero ya se terminó. Ah, me siento tan aliviada, Adri. Me siento liviana. Como que ahora te puedo ver, como que puedo ver las cosas y pensar en las cosas que no son las que están adentro de mi cabeza, ¿se entiende? Porque ahora están también en tu cabeza, no en la mía nada más. Y ahora siento que el mundo está ahí. Que el mundo vuelve a existir. Y que yo puedo estar en el mundo de vuelta. Yo… yo la necesito tanto. Y estoy tan sola. Estoy muy sola, Adri. Antes yo no estaba sola. Yo tenía amigas. Vero era mi amiga. ¿Qué voy a hacer ahora, Adri? ¿Qué voy a hacer ahora que tengo ganas de vivir?
Adrián: No, Berta.
Berta: ¿No qué?
Adrián: Que no. Que me parece que no puedo soportarlo. De verdad. Me parece que no puedo soportarlo.
— 16 —
Hotel. Omar, Olaf y Mono.
Olaf: Tranquilo, Omar. Yo no malo. Yo quieres ayudar. Yo ayuda, Mono ayuda, vos ayuda. Pero yo no lleva a Mono a ningún parte. Yo casado. Familia. Esposa… uuuuh. (Hace gesto de embarazo.)
Mono: ¿Qué?
Olaf: Sí, ¿no conté? (Muestra fotos en su celular.) Mira. Paar, Frida y… en barriga, Gregor. Bonitos, ¿ah? Ay, sudacas, sudacas. Todo muy pechito… eh, no… ¿Mucho pecho? Toma todo… Ah, ¿cómo dice? ¡Monito!
Mono: ¿Que nos tomamos todo muy a pecho?
Olaf: ¡Esa! ¡Muy a pecho! Muy graciosa palabra. Muy palabra graciosa. Ah, me encanta española. Y ahora, ¡monos a la obra!
Separador: “El Sklutkingertark”
Olaf: ¡Hola, mundo! Les presento al… ¡Sklutkingertark! Esta pequeño artefacto, así como lo ven… es la clave del nueva era que avecina. Es llave secreta que abre cofre donde estaba todo lo que siempre la Historia y la Ciencia quisieron encontrar. ¿Y qué es eso? Ni más ni menos que… la Verdad. Sí, mundo. La Verdad. Pero la Verdad con mayúsculo. No le creen, ¿cierto? Sí, hay que decirlo, el Sklutkingertark es un artefacto molesto… modesto. De hecho, para ser todo honestos, no es más que un decodificador. ¿De qué? De sonido. Sonido, como todos sabían, es cualquiera fenómeno que involucre la propagación de ondas mecánicos. Bien, estas ondas mecánicos impactan en una delgada película de la atmósfera y allí quedan fijas, grabadas. Pero… esos sonidos que quedaban allí atrapados a lo largo de la historia del planeta nunca pudieron recuperarse y ser reproducidos. Hasta ahora. ¿Qué ha cambiada, se preguntarían ustedes, para que sí hoy sea posible oír aquella que alguna vez sonó y que quedaba ahí impreso? Una filtración. Una filtración conocida por todos como el agujero de la capa de ozono. De modo que gracias a calentamiento global y a nuestro nuevo amigo el Sklutkingertark, hoy, lo que pareció un cuento de ciencia ficción, es un realidad. Con el Sklutkingertark podemos buscar los sonidos, más específicamente los voces que querremos reproducir, del misma manera que buscamos un dato en una biblioteca. ¿Pero cómo funciona esto? Muuuy sencillito: nosotros sólo debemos imaginar esa capa de la atmósfera compuesta de miles de micropelículas superpuestas, a las que llamaremos A1, A2, A3, etc. A1 sería el año uno de nuestro calendario. A2, el año dos. ¿Superclarísimo, verdad? Ahora… demostración práctica. ¿Quiero saber qué dijo Jesús exactamente? Muy sencillo: voy a las micropelículas A1 hasta la A33 y recupero los registros vocales de ese periodo. Ingreso en el Sklutkingertark la lengua: el arameo. (Presiona botones.) Ingreso algunas palabras clave: “Estrella de Belén”, “Cruz”, “Crucifixión”, “Bautismo”. Et voila! Aparato se ocupa del resto. Sklutkingertark busca coincidencias de palabras clave dentro de esa periodo de tiempo y reproduce lo que alguna vez allá hace tiempo se dijo. ¿A ver? (Presiona un botón. Se oyen voces en arameo.) Oh, ¿serán estás las palabras de Herodes?, ¿las de Barabás?, ¿las de Juan?, ¿o las del mismísimo Jesús? ¿Existió en verdad? (Detiene la grabación.) Bien, bien. Ya tengo su atención, ¿cierta? Con el Sklutkingertark un universo nuevo e inconmensurable se abre entre nosotros. Ah, qué tesoros esconda este sencillo adminículo. Fascinante, ¿a que sí? Pero sé que algunos dirán: “Oh, sólo una lección de historia. ¿A quién interesa? Yo quiero saber si mi novia me engaña. ¿Dónde habrá ido viernes a la noche?” Bueno, ¡ésa también es posible saberla! Es sólo cuestión de que ponga algunas palabritas clave… “Novia”… eh… “engaña”… eh… “cuernos”… Ya imagino lo que estarás pensando. ¿Cuáles serán los alcances de este prodigio? Ah, ni siquiera puedo imaginarlos. ¿Puedes tú?
Segunda parte: “Están tocando nuestra canción”
— 1 —
Estudio de grabación. Mono en la guitarra eléctrica, Omar en el teclado. Mono canta. Samanta y Vero escuchan. La letra de la canción se va proyectando a medida que la oímos.[1]
Mono:
Nuestro futuro está naciendo
Otra vida puede empezar
La luz de tus ojos me lleva
A la libertad y a la paz
Ven, puedes triunfar
Otro camino te espera
Toda una nueva verdad
Estoy de tu lado
No tengas reparo
A veces hay que gritar
Estoy aquí
Soy para ti
Todos por todos, por todos…
Ah, ah, ah…
Olaf: (Entra, interrumpiendo.) Brava, brava. Hello. Buenos tardes. Monito, Omar, ¿no nos va presentar?
Omar: Eh… ah, sí. Él es Olaf…
Olaf :Olaf Larssen.
Omar: Olaf Larssen. Y ella es Samanta Mariscal.
Olaf: ¡Famosa Samanta Mariscal!
Samanta: Bue…
Olaf: Encantadora de conocerte.
Samanta: Encantada. Perdón. ¿Y vos qué…?
Omar: Olaf nos contactó porque quería llegar a vos para proponerte un…
Olaf: Gracia, Omar. Yo explica. Tu campaña. Tu… party… ¿partido? ¿Todos por Todos?
Samanta: Sí…
Olaf: Olaf cree que tenga algo que puede interesar a usted. A vos. A usted. ¿Cómo dice?
Samanta: Como más te guste.
Olaf: Ah, me guste, me guste. Eh… ¿Podemos hablar privada?
Omar: ¡Claro! Por acá. (Salen los tres atravesando una cortina.)
Mono: Yo te veía en Recalientes.
Vero: Ah.
Mono: Programón.
Vero: Sí, toda una época.
Mono: Yo era rechico.
Vero: Ah, mirá vos. (Regresa Omar.) ¿Dónde están?
Omar: ¿Eh?
Vero: ¿Dónde los llevaste?
Omar: Al cuartito del fondo.
Vero: Se nota mucho, Omar.
Mono: ¿Qué se me nota?
Vero: ¿Qué?
Mono: ¿Que se me nota qué?
Vero: ¿A vos? No sé.
Mono: Pero decís que se me nota.
Vero: Digo que se nota.
Mono: Bueno, eso digo.
Vero: ¿Qué decís?
Mono: Que vos decís.
Vero: ¿De qué hablás?
Mono: ¿De qué hablás vos?
Vero: De la canción.
Mono: ¿No hablabas de mí?
Vero: No.
Mono: ¿Decís que no se me nota entonces?
Vero: ¿Qué cosa?
Omar: Acaba de salir del clóset y se está haciendo muchas preguntas.
Mono: No, muchas no. Ésa, básicamente.
Vero: Ah, igual yo no hablaba de vos. Hablaba de la canción.
Mono: Bueno, pero ya que salió el tema, decime. ¿Te parece que se me nota?
Omar: ¿La cortás, Mono?
Mono: Ok.
Vero: Ya me había parecido raro que aceptaras hacerle la canción y estaba segura de que algo más había. Pero es tan burdo. ¿Qué sería, un mensaje subliminal?
Mono: No.
Omar: (A la vez con Mono.) Sí. (A Mono.) Sí, Mono. Con Vero podemos hablar. (A Vero.) ¿Tan fácil te diste cuenta?
Vero: No la voten a esta hija de puta.
Mono: ¿Qué?
Vero: Eso ni siquiera es subliminal. Se lee a simple vista.
Mono: ¿El qué?
Vero: (Señalando en la proyección la primera letra de cada verso.) NO… LA… VOTEN… A… ESTA… HIJA… DE… PUTA.
Mono: Ah, mirá. No me había dado cuenta. ¿Vos te habías dado cuenta, Omar?
Omar: ¿Me estás hablando en serio?
Mono: ¿Qué, lo hiciste a propósito?
Omar: Mono, vos estás medio boludo porque tenés mucho lío en la cabeza. Te pido que te mantengas al margen.
Mono: Pero pensé que lo íbamos a hacer juntos… Porque a pesar de mi relación con Olaf…
Omar: ¿Qué relación, Mono? ¿No lo oíste? Se va a ir, a su casa, a su país. Cuando termine lo que vino a hacer, se va a ir con su familia.
Mono: Eso es lo que él dice, pero…
Omar: Te usó. ¿O no te diste cuenta todavía?
Mono: Me parece que estás mezclando las cosas. Él es europeo. Que esté casado no quiere decir que…
Omar: ¿Te podés callar un poco, Mono? Perdón, Vero. ¿Qué decías?
Vero: Yo no me metería con Samanta. De verdad te lo digo.
Omar: Bueno, me parece que nos estamos metiendo.
Vero; En serio, Omar, es un peligro.
Omar: Pensé que eran amigas.
Vero: Sí. Bueno, éramos.
Omar: ¿Y por qué estás acá entonces?
Vero: Porque me pidió. Y no estoy en condiciones de negarme.
— 2 —
Supermercado. Adrián empuja el carrito mientras Lara va cargándolo.
Adrián: Qué sé yo, Lara. Todo oscuro, con los ojos cerrados. Cualquier cosa que te imagines es como que se hace real.
Lara: Harina, azúcar de mascabo… Pará, esencia de vainilla.
Adrián: El tema es que ella se lo cree. Y si le digo que no, que no se oye nada, ella va a pensar, bah, en realidad va a saber que está completamente loca, ¿entendés?
Lara: Sí, latitas de Coca. ¿O vos preferís Seven Up?
Adrián: Pero me entendés, ¿no, lo que te quiero decir?
Lara: ¿De qué?
Adrián: El tema es que ella está aliviada porque cree que yo oí también.
Lara: Sí, sí, también llevamos Seven Up.
Adrián: Pero yo no le dije ni que sí ni que no. Y como me angustié, ella creyó que era porque yo también había oído.
Lara: ¿Pero estás con problemas vos también? Del oído, digo. Capaz que es genético.
Adrián: Y, en parte me gustaría haberlo oído.
Lara: Obvio.
Adrián: Porque es como dice ella. Si yo lo hubiese oído eso querría decir… no sé qué querría decir, pero por lo menos no que está tan… ¿Sandía?
Lara: ¿No querías sandía?
Adrián ¿Yo?
Lara Sí, vos. ¿No dijiste sandía?
Adrián: No.
Lara: Okey, no la llevamos.
Adrián: No, está bien, dejala.
Lara: Qué raro que estás vos hoy. (Chequea.) Queso crema, dulce de frambuesas, frutillas, esencia de vainilla, crema de leche… Porquerías para picar. Espero acordarme bien porque hace un siglo que no la hago. Me acuerdo cómo la peleaba mamá a tía Cora con el tema de la bendita receta de la abuela. Ella decía que Cora no le daba la receta exacta. Que algo siempre se “olvidaba”. Y Cora le porfiaba que no, que se la había dado tal cual. Bueno, el tema es que igual igual no le salía. Y después se empezó a hacer la boluda.
Adrián: ¿Quién?
Lara: ¿Cómo quién? Mamá. ¿De quién estamos hablando?
Adrián: Yo creo que nunca lo pudo elaborar.
Lara: Pero le ponía empeño.
Adrián: Pero no lo supera.
Lara: ¡La tarta de peras! Bueno, otra que me decía que nunca había hecho.
Adrián: ¿Qué peras?
Lara No. Yo no esperaba nada ya. Quiero decir, a partir de un momento la dejé que dijera lo que quisiera.
Adrián: ¿De Berta hablás?
Lara: De experta te hablo, tal cual.
Adrián: ¿Pero desde cuándo cocina?
Lara: Tal cual. Y ahí se enganchó con el delivery mal. Justo cuando papá se fue.
Adrián: Hablás de mamá.
Lara: Que empezó a usar polleras ¿te acordás? Apenas nació Berta. Quiero decir que la mamá que recuerdo yo no tiene nada que ver con la mamá que tuvo a Berta. La mía cocinaba, usaba pantalones, manejaba, fumaba. La de Berta en cambio, se ponía collares y aros, blusas de colores, viajaba en taxi, ¡se maquillaba! y no fumaba. A vos como que te tocó la transición. Claro, todos somos hijos únicos al fin y al cabo, ¿no? Digo, como ella fue tan distinta con cada uno de nosotros… Nunca lo había pensado así. Quiero decir que me doy cuenta de que tu mamá y la de Berta no es la misma que la mía. Bueno, creo que está todo. Le va a hacer bien a Berta que le festejemos el cumpleaños. ¿Vos qué decís?
Adrián: No sé, Lara. Yo estoy un poco tomado.
Lara: Sí, vamos a tomar, vamos a comer. Para eso se festejan los cumpleaños, ¿o no?
Adrián: Sí, sí, pero…
Lara: Ah, ¿le avisaste a Vero? Me parece muy bien. Bueno, aunque ella no está nada bien. ¿Te contó? Con Samanta tuvo no sé qué problemas de lavado y de imágenes, no entendí mucho; debe ser algo del programa que hacían juntas. Ay, me gusta hablar con vos, hermano.
Adrián: A mí también. Aunque entre vos y yo esto de hablar es medio inédito.
Lara: Obvio que pago con la tarjeta de crédito, que hoy creo que hay descuento con la Máster. Mirá, en esa caja hay poca gente. ¡Vamos!
— 3 —
Sótano en casa de Berta. Berta lleva aros, collares y pulseras.
Berta: Y me puse este vestido. Estuve revolviendo en los placares y apareció de todo. Era tuyo éste, ¿no? Mamá… ¿No querés hablar hoy? Mirá, me pinté las uñas también. Y me bañé. Este collar también es tuyo. Y estas pulseras. Y estos aros. Y, y, y… Ah, sí, me maquillé toda. Pero me parece que se me fue la mano. Lara me decía que yo era tu bebota. Bueno, yo no me acuerdo de nada. Era muy chiquita. Pero están las fotos. Sí, las arreglé, mirá. Las pegué. Estaban todas rotas. Acá en esta estoy yo adentro de tu panza, ¿no? Ay, la cara de Adri… Te daba mucho trabajo. Claro, la tercera, te agarré cansada. En casi todas las fotos estoy con Lara. En brazos de Lara. En el cochecito, con Lara en la plaza; tomando un helado con Lara. Y está ésta también que me estás mirando. Qué seria que estás acá. ¿Qué estabas pensando? ¿Estabas pensando “ésta es mi bebota”? Quiero charlar, mamá. Quiero conocerte. Quiero contarte cosas. Quiero que me digas cosas. ¿Mamá? ¿Por qué no me hablás? Decime algo. Decime feliz cumpleaños por lo menos. ¿No me vas a decir? ¡Mamá!
— 4 —
Samanta y Olaf en el cuartito del fondo del estudio de grabación.
Samanta: La gente oye lo que quiere oír. No lo que se dice.
Olaf: Dijo.
Samanta: O lo que se dijo, como sea.
Olaf: Pero no importa si no quiera. Es verdad. Punto. (Samanta vacila.) ¿No interesa entonces?
Samanta: Me parece que no.
Olaf: ¿No me cree?
Samanta: ¿Eh? Sí, te creo, te creo. Pero no me parece… la gran cosa. Digo, así como lo presentás, que “cambia mundo”… No le veo la utilidad.
Olaf: Pero…
Samanta: Sí, sí, me dijiste todo eso de la verdad. El tema es que a la gente no le interesa más la verdad. Le interesan las opiniones. La discusión. La pelea. Lo que creo es que este… invento, no sé cómo decirlo, cae en la época equivocada. La verdad fue. Somos peces y vivimos en cardúmenes. El mundo ese que decís vos que cambia ya no entra en la cabeza de nadie. Por eso creamos munditos. Tus… ¿qué tendrás vos, dos miles seguidores? Ése sería tu mundito. Y un algoritmo se ocupa de seleccionar los peces que pueden entrar en tu cardumen. Bueno, en mi cardumen tu aparatito no puede existir. Entonces se niega. ¿Entendés?
Olaf: No.
Samanta: No sé cómo ser más clara.
Olaf: Es que Sklutkingertark es acá.
Samanta: Sí, sí, lo estoy viendo. Pero lo niego.
Olaf: No pueda negar.
Samanta: Sí, sí puedo. Me lo mostrás, lo miro, lo niego: no existe.
Olaf: ¿Cómo hace?
Samanta: ¿Querés saber qué veo yo? Lo que yo veo es tu mano extendida hacia mí. Un gesto de imploración. Y ya tengo la respuesta para ese gesto.
Olaf: ¿Respuesta?, ¿cuál?
Samanta: Votame. Manipulación se llama. Además, hay otro problemita. Es caro.
Olaf: ¿Caro?
Samanta: El servicio. Me parece caro.
Olaf: ¡Ah! Era ese the problem. Precio muy caro.
Samanta: ¿No lo podés convertir en una App?
Olaf: ¿App?
Samanta: Sí, en una aplicación. Ahí se le vería más sentido.
Olaf: No entienda.
Samanta: Vos mismo lo decís en ese videíto que me hiciste ver recién. Lo de quiero saber si mi novia me engaña. Eso es práctico, claro, vendible.
Olaf: Entonces interesa.
Samanta: Uy, qué pesado que sos. No, no me interesa.
Olaf: Pero usted con éste puede… ¿blackmail? ¿Cómo es?
Samanta: ¿Chantajear?
Olaf: ¡Esa! Chantajerar.
Samanta: ¿A quién?
Olaf: A persona. A persona que quiera. Rivoral… ¿Rival?
Samanta: Ah, sos rápido vos. No te preocupes. Tengo mis métodos. No necesito tecnología de punta. Aunque a esto de punta no le veo nada.
Olaf: Eh… ¿Quiere algo tomar? Luego. En mi hotel.
Samanta: ¿Me estás queriendo seducir?
Olaf: Ja.
Samanta: Ay, no. Yo soy la que hace esas cosas.
Olaf: ¿Me quiere invitar usted?
Samanta: Ay, parecemos dos dealers queriendo vendernos drogas mutuamente.
Olaf: ¿Quiere drogas?
Samanta: Ay, no; es una alegoría.
Olaf: ¿Entonces… no?
Samanta: Ah, qué binario que sos. ¿Quién te enseñó a hacer negocios a vos? Dale, decime.
Olaf: ¿Qué?
Samanta: ¿Cuánto?
Olaf: ¿Eh?
Samanta: Que a cuánto me vendés ese aparatito que no sirve para nada.
Olaf: No diga así. Además, yo no venda. Yo servicio. Eh… Rent? Alquila. Y ya dije precio.
Samanta: Eso era antes de conversar. Ahora, digo, ¿en cuánto me lo dejás? Pará. Pensá, flexibilizate y después en tu hotel lo terminamos de discutir. Y bañate, por favor, que ustedes los europeos son muy olorosos. Y que sea una cifra razonable. ¿Estamos de acuerdo, socio?
Olaf: ¿Socio? No, no, no. Socio no.
Samanta: Ahora volvamos con éstos, que me parece que también me quieren meter el perro. (Vuelven donde están Omar, Mono y Vero.) ¡Excelente, excelente, excelente! Después la miro bien, hay algunos cambios que hacerle, pero me encanta, Omar. ¡Me encanta! Sos un genio. Bueno, bueno, qué equipito se formó acá, ¿eh? Una leyenda del rock nacional, una actriz, un emprendedor europeo y un homosexual. ¿Querían diversidad? ¡Acá tienen! (Ríe. A Olaf.) ¿Vamos?
— 5 —
Casa de Berta. Lara y Adrián llegan del supermercado.
Berta: Ay, Lara. Qué bueno que estés acá.
Lara: Feliz, feliz, feliz cumpleaños, Berta preciosa. Mi bebota linda.
Berta: Vení, vamos, bajemos. (A Adrián.) Le contaste, ¿no? ¿Y esa sandía?
Lara: Este Adrián, que insistió.
Adrián: ¿Qué es todo esto, Berta? ¿Qué estuviste haciendo? ¿Por qué estás así vestida?
Berta: Estuve revisando las cosas del desván.
Adrián: ¿Qué son estas fotos rotas?
Berta: Estaban.
Adrián: ¿Por qué están rotas? ¿Qué hiciste?
Berta: Las arreglé, ¿no ves?
Adrián: ¿Y quién las rompió?
Berta: Yo no rompí nada.
Adrián: ¿Ah no?
Berta: No, estaban así.
Lara: Dale, vamos abajo. Después acomodamos todo.
Adrián: Andá vos.
Berta: Recién bajé y no me contestó nada. A mí me parece que quiere que vayamos los tres.
Adrián: Yo no voy a ir.
Lara: “Adriancito qué miedito”. (Berta y Lara ríen.)
Adrián: ¡Cortala con eso, de verdad, Lara!
Lara: Okey…
Adrián: No es un juego.
Lara: ¿Qué decís?
Adrián: ¡Que no es un juego!
— 6 —
Omar y Mono en el estudio.
Omar: Es que no me querés escuchar.
Mono: Se fue… con ella.
Omar: ¿Pero no te diste cuenta, Mono? Te usó. Te usó para llegar a mí, y a mí me usó para llegar a Samanta Mariscal.
Mono: ¿Y por qué te enojás conmigo?
Omar: Me enoja que seas tan tonto.¿Qué creías, que estaba enamorado de vos? ¿Eso pensaste? Por favor, Mono. Mirate.
Mono: ¿Qué tengo?
Omar: Sos un títere para él.
Mono: No digas así.
Omar: ¿Y cómo querés que diga? Voy a tener que demostrar que es un fraude.
Mono: ¿El amor?
Omar: Olaf.
Mono: ¿Y cómo vas a hacer?
Omar: No sé todavía. Pero yo siempre te protegí, yo siempre te voy a proteger.
Mono: Y yo siempre te agradecí. (Le toma la mano.)
Omar: Bueno. No tanto toqueteo. Más ahora sabiendo que… Ahora tenés que apoderarte de ese aparatito que me contaste.
Mono: Pero mirá que no es un fraude. Quiero decir, que el aparatito funciona.
Omar: Ay, ay, ay, Mono, Mono… Me gusta que seas así, medio ingenuo. Pero entre la ingenuidad y la estupidez hay un solo paso.
Mono: ¿Vos creés que soy estúpido?
Omar: Siempre te van a querer comprar. Siempre me quisieron comprar a mí. Y mirame.
Mono: Pero vos aceptaste hacer la canción para Samanta. Te vendiste.
Omar: Sí, ¿y?
Mono: ¿No lo hiciste para retenerme? Por un momento pensé que vos…
Omar: ¿Que yo qué?
Mono: No, que a vos te pasaba algo conmigo y que te habías puesto celoso. Olaf me dijo…
Omar: ¿Qué te dijo? ¿Te dijo que yo estaba celoso? Por favor.
Mono: Pero me rogaste que me quedara con vos.
Omar: ¿Todo te tengo que explicar, Mono? Fue una estrategia. Yo quería que él pensase que estaba celoso.
Mono: Ah.
Omar: Para que no sospeche.
Mono: Ah. ¿De qué?
Omar: De mis intenciones.
Mono: Ah. ¿Que serían…?
Omar: ¿Vos me estás cargando? Desenmascararlo. Ay, Mono, qué de vueltas que le das a todo. ¿Vos querés que te sometan, que te manejen como a una marioneta, que te obliguen a hacer y a pensar lo que otros quieren?
Mono: No.
Omar: Entonces no digas más nada y haceme caso, ¿okey? Ahora andá.
Mono: ¿Adónde?
Omar: Tenés que chorearle el coso ese.
Mono: Ah, sí. Igual pienso que si es como vos decís, que él oculta cosas y que hay que desenmascararlo y todo eso… No, digo que mientras él tenga el aparatito, todo lo que dijimos lo puede… captar y reproducir.
Omar: ¿Qué querés decir?
Mono: Eso, que…
Omar: Pero mirá, si se va a poner a buscar lo que hablamos nosotros. No podés ser tan paranoico.
Mono: Sí, es verdad. Cualquiera. Bueno, me voy. Te dejo solo.
Mono sale. Omar, de pronto, se pone paranoico. Toma su teléfono. Llama.
Adrián: Omar.
Omar: Adrián. Tengo que verte.
Adrián: ¿Qué pasa?
Omar: ¿Dónde estás?
Adrián: ¿Qué pasó? Decime.
Omar: No sé muy bien. Igual por acá no puedo.
Adrián: Estoy en casa de Berta, pero…
Omar: Voy para allá. (Corta la comunicación y sale.)
Adrián: No, Omar. Hoy… ¿Omar?
— 7 —
Hotel. Samanta y Olaf, semidesnudos, divirtiéndose con el Sklutkingertark.
Samanta: Una más.
Olaf: No, no. Ya suficiente.
Samanta: ¡Por favor! Pongamos … “Mirassi”, “Verónica”, “Recalientes”…
Olaf: No, no.
Samanta: La última.
Olaf: Ya dijo antes la última.
Samanta: Por favor.
Olaf: No, no, no. Está caliente.
Samanta: ¿Vos? ¿Otra vez? Epa…
Olaf: No. Sklutkingertark caliente. Calentito. Ahora descansa. Sklutkingertark es único ejemplar. Caliente mucho y quema. Único ejemplar. Único, ¿solo…?
Samanta: Está discontinuado.
Olaf: Esa. No continua. Va al baño.
Sale al baño. Samanta toma el Sklutkingertark. Piensa. Luego lo manipula.
Samanta: A ver, ¿cómo era? Sí. Película… (Introduce en el aparato.) Idioma… Palabras clave… “Samanta Mariscal”, eh… “Omar”…, “Mensaje subliminal”.
Se reproduce parte de lo que ya presenciamos entre Vero, Omar y Mono:
Vero: ¿Qué sería, un mensaje subliminal?
Mono: No.
Omar: Sí. Sí, Mono. Con Vero podemos hablar. ¿Tan fácil te diste cuenta?
Vero: No la voten a esta hija de puta.
Mono: ¿Qué?
Vero: Eso ni siquiera es subliminal. Se lee a simple vista.
Mono: ¿El qué?
Vero: NO… LA… VOTEN… A… ESTA… HIJA… DE… PUTA.
Samanta: (Detiene la grabación.) Ah, no, si se creen que soy tarada yo. (Piensa.) Palabras clave… (Mientras las ingresa.) Mmju… Mnju… Mnju… (Oye la reproducción.)
Adrián: Omar.
Omar: Adrián. Tengo que verte.
Adrián: ¿Qué pasa?
Omar: ¿Dónde estás?
Adrián: ¿Qué pasó? Decime.
Omar: No sé muy bien. Igual por acá no puedo.
Adrián: Estoy en casa de Berta, pero…
Omar: Voy para allá.
Adrián: No, Omar. Hoy… ¿Omar?
Samanta detiene la reproducción. Piensa. Luego toma su teléfono. Llama.
Samanta: Vero. Samanta.
Vero: ¿Qué pasa?
Samanta: ¿Dónde estás? Necesito que me pases a buscar y me lleves a la casa de Berta.
Vero: ¿Para qué?
Samanta: (Mientras se viste.) Estoy en el Four Seasons. Te espero en la puerta. ¿En cuánto llegás?
Vero: ¿Pero qué pasó?
Samanta: Te explico en el camino. (Corta.) Mierda los voy a hacer.
Sale con el Sklutkingertark. Se asoma Mono que estaba escondido.
Olaf: (Saliendo del baño.) Oh, oh. Ahora sí Olaf calentito de nuev… (Ve a Mono.) ¿Monito?
— 8 —
Omar y Adrián en la vereda frente a la casa de Berta.
Omar: Me mandé un cagadón.
Adrián: ¿Qué hiciste?
Omar: Primero fue aceptar trabajar para… ¡Puta! Esperá, que no puedo decirlo en voz alta.
Adrián: ¿Qué pasa? (Omar saca una libreta y anota. Adrián lee.) ¿Estás trabajando para Todos por Todos?
Omar: Shh.
Adrián: ¿Qué pasa? ¿Por qué anotás? (Omar escribe.) ¿Cómo que todo queda grabado? (Omar escribe.) Me estás jodiendo. (Omar escribe.) ¿De verdad? ¿Pero está chequeado eso? (Omar escribe.) Ah, pero eso es muy raro. (Omar escribe.) Ah, pero vos… (Omar escribe.) Pero… (Omar escribe.) Ah, boludo. ¿Pero cómo vas a hacer una cosa así? Saman…
Omar: Shh. (Escribe.)
Adrián: Y, si se aviva te va a querer cortar los hue… (Omar escribe.) ¿Que yo la llame? ¿Por qué no le pedís a Vero, que está por acá y…? (Omar escribe.) Ah, ya la vis… (Omar escribe.) Está con e… (Omar escribe.) Y también la tiene agarrada de las bo… (Omar escribe.) Pará, pará, pará. Pero eso que me estás diciendo de ese aparati… (Omar escribe.) Es tremendo esto que me contás. (Omar escribe.) ¿Y eso ahora quién lo tie…? (Omar escribe.) ¿Quién es Mo…? (Omar escribe.) Ah, cierto, el gay ese que trabaja con vos. (Omar escribe.) ¿Y qué querés que haga yo? (Omar escribe.) No, no; con Samanta no me quiero me… (Omar escribe.) Siempre me tuvo ide… (Omar escribe.) Y, desde que empecé a salir con Ve… (Omar escribe.) Sí, ya sé que soy tu ami… (Omar escribe.) Y, decile que te arrepentiste.
Omar: ¡Shh! (Escribe.)
Adrián: ¿Pero qué tiene de malo?
Omar: ¡Shh! (Escribe.)
Adrián: ¿Que no hable? (Omar escribe.) ¿Escribiendo? (Omar escribe.) ¿Que no te lo diga? (Omar escribe.) Ah, entiendo. Entiendo. Que no te lo diga, que lo escriba.
— 9 —
Vero manejando, habla por el celular.
Vero: Pero ¿cómo que me sacan de la serie? ¿Cómo que me matan? ¿En qué capítulo? No, no, no. No puede ser. ¿Cómo que…? ¿Y vos cómo…? ¿Y aceptaste? No, deciles que no, que de ninguna manera. Bueno, deciles de vuelta. Te tengo que dejar. Que ahora te tengo que dejar. Hablamos más tarde. Sí, entendí. En realidad, no, no lo entiendo. Hablamos después. Chau. (Corta. Detiene el auto en la puerta del hotel, donde está Samanta.)
Samanta: (Subiendo.) Llegaste rápido. Arrancá. ¿Así que descubriste un mensaje subliminal en la canción de Omar y no me ibas a decir nada?
Vero: Estoy con problemas, Samanta.
Samanta: ¿Vos estás con problemas?
Vero: Sí, no sos la única persona que…
Samanta: Actuaste a mis espaldas. Me lo tendrías que haber dicho.
Vero: Pero si vos te fuiste con el sueco ese y…
Samanta: Callate la boca, ¿querés?, que bastante furiosa estoy ya. Y mirá para adelante cuando manejás.
Vero: ¿Y para qué querés ir a lo de Berta?
Samanta: Ahí está yendo Omar.
Vero: ¿Y qué vas a hacer? ¿Lo vas a amenazar como a mí?
Samanta: Tampoco te des tanta importancia. ¡Cuidado! Vamos a matar a alguien.
Vero: Pensé que estabas apurada.
Samanta: Estoy apurada. Pero no porque quiera, sino porque el mundo va a los pedos. Omar representa un sector fundamental de la sociedad.
Vero: ¿Omar?
Samanta: Los resentidos. Que, resumiendo, serían la mayoría. Si él viraliza la canción esa del orto pierdo una porción fundamental del electorado.
Vero: ¿Así es? ¿Tan básico?
Samanta: ¿Qué cosa?
Vero: La opinión pública, la política, no sé.
Samanta: Hay que atender todas las variables. Tengo que neutralizar a Omar primero. Después, con esto, me siento a negociar.
Vero: ¿Eso?
Samanta: Lo que me quería encajar el sueco ese.
Vero: ¿Y qué es?
Samanta: Una especie de… ¿caja de Pandora se dice? Se lo quise comprar. Pero no lo vende. Lo alquila. Así que se lo robé.
Vero: Ah, vos no estás furiosa; vos estás desesperada. ¿Y qué pensás hacer con eso?
Samanta: (Descubriendo a Omar y Adrián.) Ahí están.
Vero: ¿Quiénes? Ah, sí, ahí están.
Adrián y Omar están escribiendo y leyendo de la libreta de Omar.
Samanta: Estacioná acá.
Omar: (Ve el auto donde están Samanta y Vero.) Uh.
Adrián: ¿Qué?
Omar: Ahí está.
Adrián: ¿Qui…? Ah, sí.
Vero: (A Samanta.) Ya nos vieron.
Samanta: No, no.
Vero: Te digo que sí.
Omar: Entremos. Me parece que no nos vieron. (Entran en la casa.)
Samanta: Vamos. (Se baja del auto.)
Vero: Pará un poco, Samanta.
— 10 —
Hotel. Mono y Olaf, tal como los abandonamos.
Olaf: ¿Qué hace acá?
Mono: Eh… Vine.
Olaf: ¿A qué?
Mono: A robarte.
Olaf: ¿Eh?
Mono: Sí, a eso vine, Olaf.
Olaf: ¿A robarle?
Mono: Por lo que me hiciste.
Olaf: ¿Qué hizo?
Mono: Ya sabés.
Olaf: No.
Mono: Manipularme como a una marioneta.
Olaf: ¿Dice cuando…? (Con gestos alude a posturas sexuales.)
Mono: No. Manipularme acá. (Se señala la cabeza.)
Olaf: ¿Yo?
Mono: Sí.
Olaf: Pero… ¿no gusta más?
Mono: No. Bueno, sí; me encantás. Pero me hacés sufrir. ¿Qué, te gusta Samanta ahora?
Olaf: ¿Samanta? No, no gusta. Hicimos negocia.
Mono: ¿Pero garcharon?
Olaf: Eh… Abdominales.
Mono: ¿Eh?
Olaf: ¿Abdiminales?
Mono: ¿Preliminares?
Olaf: Ja, ésa. Chupada.
Mono: Ok, no me digas, no quiero saber.
Olaf: Vos pregunta, yo respondo, Monito.
Mono: Basta, Olaf, basta. ¿No ves cómo estoy?
Olaf: ¿Y Samanta? (Llama.) ¡Samanta!
Mono: Se fue.
Olaf: ¿Adónde?
Mono: Y se llevó el Stlukin ese.
Olaf: No cierto.
Mono: Sí, cierto. Vos te creés muy vivo, pero ésa te va a comer crudo.
Olaf: No, no comer, chupar dije. Yo le chupé el… ¿chochete dice? (Eructa.) Huela.
Mono: ¡Salí! ¡No estoy hablando de eso!
Olaf: Ah, Monito nervioso. Sereno.
Mono: ¿Sereno? Vos deberías estar nervioso. Te lo afanó.
Olaf: ¿Eh?
Mono: Te robó. Te robó el Spluknik ese.
Olaf: Sklutkingertark.
Mono: Bueno, ya me entendés.
Olaf: ¿Pero no venía a robar vos?
Mono: Sí, pero me ganó de mano.
Olaf: ¿Qué le ganó?
Mono: ¡Que se lo llevó!
Olaf: No, no. Seguro fue eror.
Mono: Error las pelotas, Olaf. Yo estaré hecho un pelotudo porque me enamoré, pero pensé que eras un poco más vivo vos.
Olaf: ¿Se enamoró Monito?
Mono: Sí, ¿o no te diste cuenta todavía?
Olaf: ¿De quién, de Omar?
Mono: ¿Sos tonto vos, o te hacés?
Olaf: Sos tonto vos. Vos no amás Olaf. Gustás Olaf, porque sos sudaca y yo es sueco. Mucho mito de europeo acá. Pero yo y vos no conozcamos nada. Pero vos conozca Omar. Vos amás Omar.
Mono: Nada que ver.
Olaf: No, yo no quiera ver nada.
Mono: Que no, que… No importa. No entendés nada vos. Ahora tenemos que recuperar el coso ese.
Olaf: Sklutkingertark.
Mono: Eso. Samanta es capaz de cualquier cosa.
Olaf: ¿Y dónde es Samanta ahora?
Mono: Fue a buscar a Omar.
Olaf: ¿Adónde?
Mono: A la casa de Berta.
Olaf: ¿Quién es Berta?
Mono: La hermana de Adrián.
Olaf: ¿Adrián? ¿Quién es Adrián?
Mono: Uno que espero que no te cojas. Vamos.
— 11 —
Casa de Berta. Omar y Adrián espían por la ventana.
Adrián: ¿Y? ¿Viene?
Omar: No, se quedó ahí.
Adrián: ¿Ahí?
Omar: Y está con Vero.
Adrián: ¿Con Vero?
Omar: ¿Vas a repetir todo lo que digo?
Adrián: ¿Ya no anotamos más?
Omar: ¿Eh? Ah, no, es al pedo me parece.
Adrián: ¿Y qué hacen?
Omar: Discuten, creo.
Berta: (Entrando.) ¿Adri? ¿Sos vos? ¿Dónde te fuiste? Estuvimos con Lara abajo. Ahora está preparando la torta. Lara dice que es la que ella me hacía. Yo no sé, no me acuerdo, pero si ella… (Ve a Omar.) ¿Tío Omar? ¡Tío Omar! Hacía tanto que no te veía. Qué linda sorpresa. Ah, ¿viste todo lo que me puse? No te asustes. Es que encontré todas estas cosas de mamá y… Estoy bien ¿eh, tío? ¿Cómo me ves vos? ¿Me ves bien? (A Adrián.) ¿Por qué no me dijiste que venía el tío? (A Omar.) Tengo algo que contarte. (A Adrián.) ¿O vos ya le dijiste? (A Omar.) ¿Vas a tocar el piano? Sí, sí, sí. Por favor, por favor, por favor. Voy a buscar las partituras de mamá.
— 12 —
Samanta y Vero frente a la casa de Berta.
Vero: De buena manera digo: no todo se consigue amenazando a la gente.
Samanta: No entiendo.
Vero: Claro que no entendés. Porque nunca lo probaste.
Samanta: Pero es el camino más directo.
Vero: La amenaza.
Samanta: Bueno, vos le decís así.
Vero: ¿Y cómo querés que le diga?
Samanta: No entiendo qué te molesta a vos.
Vero: A veces las cosas no siempre salen como una quiere que salgan.
Samanta: ¿Pasó algo? Antes me dijiste que estabas con problemas.
Vero: ¡No estoy hablando de mí!
Samanta: A mí me parece que sí.
Vero: Es que no se puede ser tan prepotente.
Samanta: Lo decís como si fuera un defecto.
Vero: Es que podés terminar estrolada.
Samanta: Ése es un problema mío, ¿no te parece?
Vero: Sí, puede ser. Pero podés lastimar a otros que no tienen nada que ver.
Samanta: No sé de qué hablás.
Vero: Hablo de la mierda esa que querés que haga.
Samanta: Aaaah. ¿Ves que estás hablando de vos?
Vero: Bueno, sí, estoy hablando de mí.
Samanta: Igual tranquila, que me parece que no hace falta ya.
Vero: ¿Qué cosa?
Samanta: Eso que decís. Lo que te había pedido. (Por el Sklutkingertark.) Con esto creo que cambio de estrategia.
Vero: ¿Cómo que no hace falta?
Samanta: Lo que te digo. Así que si es por eso, podés tranquilizarte.
Vero: Me bajan de la serie.
Samanta: ¿Eh?
Vero: La serie que estoy haciendo en Chile. Me bajan.
Samanta: ¿De verdad?
Vero: Les llegó que estaba apoyando tu campaña y decidieron eso.
Samanta: ¿Ves lo que te decía? Todo va a los pedos. Bueno, los tenés que hacer mierda.
Vero: ¡Pará con eso! ¡Pará! ¿No podés ser buena?
Samanta: ¿Buena?
Vero: Sí, buena.
Samanta: No se puede ser buena. ¿Vos tenés idea de lo que se necesita para ser buena? Para ser buena hay que ser buena todo el tiempo. Y eso no se puede. Porque no importa qué tan buena sos, a la primera que te mandes ya sos mala para siempre. En cambio, siendo mala, no importa si no sos mala todo el tiempo. Lo bueno no mancha lo malo. Pero lo malo sí mancha lo bueno. Es… matemático te diría.
Vero: Vos no eras así.
Samanta: ¿Qué querés decir?
Vero: Que antes no eras así. Vos querías otras cosas. Vos creías en otras cosas. Creías en el esfuerzo, en el talento, en…
Samanta: No hace falta que me insultes.
Vero: ¡Son halagos, Samanta!
Samanta: ¿Halagos? ¿Me estás cargando? ¿Vos te oís cuando hablás?
Vero: ¿Y vos te oís?
Samanta: “Creer en el talento, en el esfuerzo…”. Por favor, ¿sabés quiénes creen en esas cosas? Los débiles y los perdedores. (Se oye un piano.)
Vero: No, no, no. Estás dando vuelta a todo lo que digo.
Samanta: ¿A dónde estás yendo?
Vero: (Por el piano que suena en casa de Berta.) ¿Oís? Ése es Omar, tocando. Negalo todo lo que quieras. Pero yo me acuerdo. Yo me acuerdo de lo que querías. Yo me acuerdo de… ¿Qué pasó con todo eso Samanta? ¿Qué pasó? De verdad te lo pregunto. ¿Qué te pasó? Vos podrás decir y hacer lo que quieras. Pero cuando te miro yo veo a la Samanta que conocí cuando éramos adolescentes. Todavía está ahí. En algún lugar, muy en el fondo, todavía está ahí.
Samanta: ¿De verdad?
Vero: Sí, Samanta. De verdad.
Samanta: ¿Y qué hice mal?
Vero: No importa ahora. Lo que importa es que se puede cambiar. Nunca es tarde.
Samanta: O sea que en algo me equivoqué. Ahora me voy a cuidar bien de que esas cosas que decís que se me ven, eso de que puedo cambiar y ser buena… Voy a cuidarme bien de que no se vean más.
Vero: Pero no, pará, pará; yo hablaba de…
Samanta: De esa debilidad que decís que tengo; sí, te entendí. ¿Qué pasa? De verdad no entiendo qué es lo que te sorprende. Uy, Vero, qué pesada que sos. ¿No me dijiste antes en el auto que me veías desesperada? Por supuesto que estoy desesperada. Y por lo visto, ahora vos también. ¿Si no por qué te importaría tanto que yo sea buena? ¿Sabés cuánto tiempo viví yo desesperada? Viendo a todo el mundo “persiguiendo sus sueños”, cómo a vos te contrataban de la tele para hacer tiras, cómo te casabas con Adrián, cómo te adoraban…
Vero: Pero, pará. ¿Vos te comparabas conmigo?
Samanta: ¡Yo no! El mundo entero me comparaba con vos.
Vero: Pero vos elegiste…
Samanta: ¿Que yo elegí? No me hagas reír. No tuve opción, Vero. Y corté por lo sano. ¿No me admiran, no les gusto? Que me teman. (Ve a Mono y Olaf.) Mirá quiénes están ahí.
Vero: ¿Quiénes?
Samanta: Olaf y el flaquito ese. Escondámonos. (Se esconden.)
Mono: Me parece que es por acá.
Olaf: ¿Pero no sabe dirección?
Mono: No, no sé. Una vez pasamos en un taxi con Omar y me dijo que acá vivía Adrián cuando era chico. Tiene que ser una de éstas.
Olaf: Linda casas. Grande. ¿Qué bario este? ¿Mucho caro por acá? En Suedia mucho bario lindo. Mi y Olga vive en…
Mono: Cállate un poco que me desconcentrás.
Olaf: Uh, uh, qué carácter, Monito.
Mono: No te entiendo, ¿no es que es importantísimo?
Olaf: ¿Qué cosa?
Mono: El Sklukin ese.
Olaf: Ah, sí. Muy. Mucho.
Mono: Bueno, porque no parece que te importe.
Olaf: ¿Tiene que parecer que importa? ¿No alcanza con que importa?
Mono: ¿Te puedo hacer una pregunta?
Olaf: Ja.
Mono: ¿Para qué vas a usar el bicho ese?
Olaf: ¿Bicho?
Mono: El Stlunkin.
Olaf: Para tener Verdad.
Mono: Sí, okey, doscientas veces me dijiste eso. ¿Y qué querés hacer con la verdad?
Olaf: Storage. Eh…
Mono: Almacenar.
Olaf Ja. Toda. Almacena.
Mono: ¿Querés almacenar toda la verdad?
Olaf: Toda toda. Por eso, como ya explica, necesita Hugemongous Storage Disc. Mucha sonido, mucho palabra para capatar y guardar.
Mono: Y… perdón, ¿pero para qué?
Olaf: Eh… A ver. Ponga ejemplo. Yo diga a gobierno de Suecia: ¿me da esto o aquello? Y gobierno de Suecia me dice no, no, ni esto ni aquello. Y yo diga mira que tengo esto y aquello acá grabado que dijo. Tengo verdad. Y entonces gobierno da a Olaf lo que Olaf quiere. Todo legal.
Mono: ¿Legal?
Olaf: Bueno, Olaf hace legal.
Mono: ¿Cómo?
Olaf: Olaf va Congreso, Parlamento, Congress, y dice cambia leye si no Olaf dice verdad de esto y de aquello, de acoso sexual, pedifilia, de cualquiera cosa. Entonces ya legal lo que quiere hacer Olaf.
Mono: Olaf. ¿Vos querés… dominar el mundo?
Olaf: Oh, dicho así suena… Pero sí. Quiera. Así así. Un poquito.
Mono: Ah, vos estás…
Olaf: Sí, mucho entusiasmado.
Mono: ¿Y por qué me lo contás a mí?
Olaf: Porque me pregunta.
Mono: ¿Y vos creés que te voy a ayudar a recuperar tu coso para que hagas eso que decís que querés hacer?
Olaf: Sí. Porque gusta Olaf.
Mono: Ah, y listo. Me gustás y ya está.
Olaf: Ja.
Mono: ¿Y para qué me necesitas específicamente?
Olaf: Para nada. Pero no gusta hacer planes solo.
Mono: ¿Qué planes?
Olaf: Ah, claro, sí. Este está plan. Primera: recupera Sklutkingertark. Segunda: me ayuda a conseguir plata para aduana para HSD. Tercera: almacena tooodo sonido. Y ya está.
Mono: ¿Y de dónde vas a sacar la plata?
Olaf: Yo pensaba que corrupta iba a hacer negocio, pero no. Más viva esa. Mi plan estaba perfecto.
Mono: Tu plan es una garompa, Olaf.
Olaf: ¿Acá tendrá plata para prestar Olaf?
Mono: ¡Shh!
Olaf: ¿Qué pasa?
Mono: ¿No oís? (Por la música en casa de Berta.) Es Omar.
Olaf: ¿Omar? Oh, hermoso. ¡Y mira!
Mono: ¿Qué?
Olaf: (Descubriéndolas a una distancia.) ¡Samanta ahí! Y otra. ¡Vamos!
Mono: ¿Adónde?
Olaf: A decirle que me dé Sklutkingertark. Paso uno de plan.
Mono: No.
Olaf: ¿Por qué?
Mono: Porque no te lo va a dar.
Olaf: Si es mía. Pido y me lo da.
Mono: ¿En qué mundo vivís vos, Olaf?
Olaf: Vos mire. (Va hasta Samanta. Samanta le da con el maletín en la cabeza. Olaf cae.)
Vero: ¡Samanta!
Samanta: ¡Vamos!
Se dirige presurosa a la puerta de la casa de Berta. Vero, después de una vacilación, la sigue. Mono se acerca corriendo a Olaf.
Tercera parte: “Que el cielo exista”
La acción es en continuidad con lo anterior. Casa de Berta.
Adrián: (Mirando por la ventana.) Uh. Lo noqueó.
Omar: ¿Qué?
Adrián: Samanta, a uno.
Omar: (Mirando también por la ventana.) Ése es Olaf. El del aparato.
Adrián: ¿El que se iba a robar el Mono?
Omar: Ése.
Adrián: ¿Y qué hace acá?
Omar: Y qué sé yo.
Adrián: Ahí está el Mono, que va a ayudarlo.
Berta: (Acercándose.) ¿Qué pasa?
Adrián: Y ahí vienen Samanta y Vero.
Berta: ¿Quién? ¿Quién viene, quién más viene?
Lara: ¿Pongo un disco? Ay, mirá esto, del año de Ñaupa.
Omar: ¿Qué hago?
Adrián: Y, no sé. Escondete.
Omar: ¿Dónde?
Adrián: Qué sé yo, Omar. La casa es enorme.
Lara: (Con el equipo de música.) A ver, esto va acá. ¿Andará? ¿Hace mucho que no lo hacés funcionar esto, Berta? ¿El volumen…? Ah, acá. ¿Qué buscás, Omar?
Omar: ¿Esta puertita adónde lleva?
Lara: Es la despensa. (Omar se mete en la despensa.)
Berta: Sí, escondete. ¿Como una fiesta sorpresa, decís? Ay, sí, escondámonos todos, escondámonos. Pero pará. No, tío, en las fiestas sorpresa se esconden todos, no el agasajado. Estás diciendo cualquier cosa, me parece. (Suena el timbre de entrada.)
Lara: Deben ser las empanadas. ¡Alguien que abra, por favor!
Berta: ¡Voy!
Adrián: No, pará, dejame a mí que… (Berta abre. Ahí están Samanta y Vero.)
Berta: ¿Quién…? ¿Vos sos…? ¿Samanta? Mirá quiénes vinieron, Adri. ¿La trajiste vos, Vero?
Samanta: ¿Dónde está?
Berta: ¿Quién?
Samanta: Omar.
Berta: (Haciéndose la misteriosa.) Aaah.
Lara: ¡Samanta, tanto tiempo!
Samanta: Hola, Lara. Hola, Adrián.
Adrián: ¿Qué querés, Samanta?
Samanta: Estoy buscando a Omar.
Berta: (Jugando.) ¿Omar? Ah, nosotros ni idea, ¿no es cierto?
Adrián: Basta, Berta.
Lara: Qué bueno que hayan venido. Esto sí que va a ser un festejo. ¿Se amigaron ya ustedes?
Adrián: ¿Podés parar, Lara?
Lara: ¿Qué pasa?
Berta: ¿Me querían dar una sorpresa ustedes también? Ay, Vero, y yo que te traté tan mal. ¿Me perdonás? Es que el otro día yo estaba medio enojada, pero ahora… Ahora estoy muy contenta. Estoy muy, muy, muy… ¿te puedo abrazar?
Adrián: Ya está bien, Berta.
Berta: (A Samanta.) Vos venías acá, ¿no? Sí, Lara me dijo. Cuando eras chica, con Vero. Y yo era un bebé y por eso no me acuerdo. Está todo igualito, ¿viste?
Samanta: ¿Eh? Ah… sí, sí.
Vero: Sí, es verdad. ¿Te acordás? Que nos juntábamos a estudiar.
Berta: Sí, mientras vos me cuidabas. El piano está medio desafinado, pero igual se puede tocar. ¿Cómo era? ¡Ah, sí! (Toca y canta.) “Reca… reca… ¡Recalientes…! ¡MA! ¡GA! ¡ZIIIIIN!” Así era, ¿no?
Vero: Sí, era así. Cómo te acordás, ¿eh?
Berta: (A Vero y Samanta.) Ahora cántenlo ustedes.
Samanta: Berta.
Berta: ¿Qué?
Samanta: ¿Dónde está Omar?
Berta: Eh… primero la cantan y después te digo. ¿Sí, sí, sí? (Samanta asiente con desgano. Berta vuelve a tocar.) “Reca… reca…”
Berta, Samanta y Vero: “¡Recalientes…! ¡MA! ¡GA! ¡ZIIIIIN!”
Samanta: Bueno, listo, ahora decime.
Berta: Qué.
Samanta: Dónde está Omar.
Berta: Mmm. Creo que se fue por ahí. (Señala cualquier lugar.) ¿Se acuerdan cuando hacíamos los ensayos? Que Omar tocaba, porque Omar era mi profesor de piano y yo le decía tío y vos Adrián te enojabas porque decías que no tenía que decirle tío porque no era pariente, y yo le decía igual. Y nosotros bailábamos. (Timbre.) ¿Qué? ¿Viene alguien más?
Lara: ¡Eso sí deben ser las empanadas!
Berta: Vení, Vero, ayudame, que deben ser un montón; con todos los que somos. (Abre la puerta.)
Vero: No, Berta. Me parece que… (En la puerta están Mono y Olaf.)
Berta: Hola. ¿Ustedes son los de las empanadas?
Mono: Hola, Vero. Vos debés ser Berta, ¿no?
Berta: ¿Qué? ¿A ustedes los conozco? Vero, ¿a ellos los conozco? ¿Vos sabés quiénes son?
Mono: Eh… yo soy Mono, el amigo de Omar.
Lara: (Acercándose.) ¡Ah, sí, hola! Omar está…
Berta: ¡Shhhh!
Lara: ¿Qué?
Berta: Que no hay que decir.
Lara: Bueno, pasen, pasen. Yo soy Lara, la hermana de Berta. Parezco la mamá, ya sé, pero soy la hermana. ¿Qué tal? (A Olaf.) ¿Y vos sos…?
Olaf: Yo Olaf, me gusta mucho. Yo busca Sklutkingertark.
Lara: ¿Qué cosa?
Olaf: (Ve a Samanta.) ¡Ahí, Samanta! Permiso. (A Mono.) Yo recupera Sklutkingertark. Vos pregunta si me puedan prestar plata. Mucha casa grande. Debe tener. (Empieza a seguir a Samanta, que sigue buscando a Omar.)
Samanta: ¡Omar!
Berta: Mmn. No. Refrío por ahí.
Lara: Sí, sí. Recorran. Hagan el tour. Es enorme esta casa. Llena de recovecos.
Adrián: Paren, paren, paren. Paren un poco todos.
Berta: ¡Shh! ¡Silencio, silencio! Que Adri va a decir unas palabras. Porque tenemos una sorpresa, ¿saben? Hoy es un día de muchas sorpresas.
Adrián: No, Berta.
Berta: Sí, sí. ¡Que ha-ble! ¡Que ha-ble!
Adrián: ¿La terminás?
Lara: Pero qué cara que tenés, Adrián, ni que…
Adrián: En serio, córtenla.
Berta: (A Lara.) Dejalo hablar, Lara.
Adrián: Nadie vino a festejar nada acá.
Berta: ¿Cómo que no? Si es mi cumple…
Adrián: Dejame hablar.
Berta: Sí, sí. Perdón. Hablá. ¡Que ha-ble, que ha-ble!
Lara: ¿Que bailen? ¿Quieren bailar? Yo justo decía de poner algo de músi…
Adrián: ¡No, Lara! Nadie quiere bailar.
Berta: Yo sí quiero bailar. Quiero que bailemos todos.
Lara: Ella es la homenajeada, así que se hace lo que dice Berta.
Adrián: No, no, no. Se terminó. Nadie vino a tu cumpleaños, Berta.
Berta: ¿Qué decís?
Lara: Dejala, tranquila.
Adrián: Vos dejala tranquila. Berta, no vinieron a tu cumpleaños.
Berta: ¿Cómo que no? Si están acá. Vinieron. ¿O no los ves?
Adrián: Sí, están acá. Pero vinieron a otra cosa. No tiene nada que ver con nosotros.
Lara: Ay, no le des bola, Berta. Qué raro que no lleguen las empanadas. ¿Quieren unas papitas? Me parece que calculé mal la comida.
Adrián: ¡Y vos pará de cebarla!
Lara: ¿Qué?
Adrián: ¿Te creés que le hace bien? ¿Pensás que le hace bien que le sigas el juego? Creí que nos habíamos puesto de acuerdo.
Lara: ¿En qué?
Adrián: Cuando estábamos en el súper. Pensé que nos habíamos puesto de acuerdo.
Lara: No sé de qué me hablás. (Le da una bandeja.) Tomá, serví.
Adrián: (A los demás.)¡Pero a ella le encanta revolver en la mierda!
Lara: ¿Qué?
Adrián: ¿Querés revolver en la mierda? ¿Eso querés? ¡Okey, adelante! ¡Pero no me metas en el medio!
Lara: ¿Quién quiere revolver en la mierda?
Adrián: Ah, cómo oís de repente.
Lara: Y si estás gritando como un energúmeno. Hasta los muertos te oyen.
Berta: ¡No griten!
Adrián Es que si no grito no me escuchan.
Lara: (A los demás.) Que se vaya si no le gusta, si tanto lo hacemos sufrir. Ahí tenés la puerta.
Adrián: ¿Hasta dónde querés llegar con esto? ¿Hasta cuándo le vas a seguir el juego?
Lara: Él era el que decía que no era un juego.
Adrián: Justamente. Porque no es un juego. Porque no nos hace bien.
Lara: ¿Y qué te hace bien a vos? ¿No aparecerte nunca? ¿Hacer de cuenta que no existimos? ¿Olvidarte de Berta, de mí, de mamá, de todo?
Berta: Pero, Adri. Si Lara la oyó. Y vos la oíste también. Y…
Olaf: ¿Qué diga? ¿Oiga, Monito?
Adrián: Lara está más sorda que una tapia, Berta, así que es bastante difícil que haya oído nada. Y yo tampoco oí. Y vos… Vos estás sugestionada, Berta. Y la extrañás y… Y ahí abajo hay ruidos, sí. Y se oyen cosas. Porque es un sótano, porque pasan caños, porque es una casa vieja. Pero no es mamá.
Berta: ¡Sí, es! Decile Lara. ¡Es, es! Vos la oíste. Vos dijiste que la oíste. Y me acompaña. Y me pone contenta, y ella también está contenta, y…
Olaf :¿Qué cosa oiga?
Adrián: ¿Contenta?
Berta: Sí, contenta.
Adrián: Mamá era una depresiva, Berta.
Lara: Basta, Adrián.
Olaf: Espera, espera. Diga qué dijo de oiga.
Adrián: ¿Y saben por qué era una depresiva?
Lara: No era depresiva. Estaba cansada.
Adrián: Estaba deprimida.
Lara: Estaba triste.
Adrián: Deprimida.
Lara: Estaba aburrida.
Adrián: Deprimida, Lara. Deprimida. Porque papá la dejó en cuanto se quedó embarazada de Berta. Porque…
Lara: No lo escuches, Berta. No es verdad lo que está diciendo. Cuando papá se fue, en seguida se puso de novia con Yayo y estaba chocha.
Adrián: Vos no sabés lo que pasaba acá. (A los demás.) Ella estaba en la facultad y no se enteraba de nada. Pero había que estar acá viéndola fumar y tomar cerveza desde las nueve de la mañana. ¿Sabés lo que era tratar de levantarle el ánimo? Yo era muy chico, Lara. No fue en seguida que lo conoció a Yayo. ¿Y cuánto duró después? No. No me quiero acordar. No quiero saber nada de eso. Y ahora, verte a vos jugando a la ingenua mientras nuestra hermana se cae a pedazos…
Lara: Es lo que hay, Adrián. Lamento que no te guste. Lamento que no te guste Berta, y que no te guste yo. Pero es lo que hay. Lo que nos tocó. (A los demás.) Él cree que porque se puso un poco de pelo iba a cambiar algo. ¿Vino, Coca, agua? (A Adrián.) Pero te aviso, por si no te estás dando cuenta: vos también te estás cayendo a pedazos.
Adrián: No. Te equivocás. Esto… (Se toca el pelo.) … es porque me estoy desentendiendo. Y me haría de nuevo la cara y me cambiaría el apellido si pudiera. Es lo único que quiero. Es a lo que me dediqué los últimos diez años de mi vida. A desentenderme.
Lara: Pero, Adri. Eso no se puede.
Adrián: Sí, se puede. Les aseguro que se puede. Ya me gustaría estar loco o sordo. Pero no. Así que hago lo que hago.
Lara: ¿Y qué es lo que hacés? ¿Negar?
Adrián: ¿Y vos no?
Lara: Yo trato de pasarla bien. Pero vos…
Adrián: ¿Yo qué? Decilo, dale. Decilo de vuelta.
Lara: ¿Qué cosa?
Adrián: Que tengo miedo. (A los demás.) Su frase preferida, ¿no? Adriancito qué miedito. Sí, tengo miedo, Lara. ¿Y sabés qué? Me vendría bárbaro que no te burlaras de eso.
Lara: ¿Pero a qué le tenés miedo?
Berta: Pero, Adri, vos no tenés la culpa de nada. Mamá no está enojada con vos. No tenés que tenerle miedo. (A Vero.) Vero. Vero. ¿Vos me creés?
Olaf: ¡Yo cree! Eh… Berta sos vos, ¿no?
Berta: Mamá está en el sótano. En serio. Está ahí. Y me habla. (A Vero.) Vení, bajá conmigo y vas a ver…
Olaf: ¡¿Me deja hablar?!
Adrián: Mamá está muerta, Berta.
Olaf: ¡Esperar, esperar, esperar!
Adrián: ¡Callate un poco vos!
Berta: ¡Ya sé que está muerta! ¡No hace falta que lo digas todo el tiempo!
Olaf: ¡¿Me escucha ratito?!
Mono: Olaf, eh… éste no es el momento me parece.
Olaf: Dejame que explica. Olaf ahora entienda.
Adrián: ¿Vos? ¿Qué entiende este?
Olaf: Agujitos, Mono. Acá. En casa. En muchas casas, ¿recuerda? ¿Filtración? ¿Agujitos? Y oiga. Palabras. Sonido.
Adrián: ¡¿Pueden irse todos por favor?!
Lara: ¿Por qué no te vas vos, Adrián? ¿Por qué no te vas de una puta vez? ¿No querés desentenderte? Entonces, desentendete, tomátelas y bancátela.
Olaf: ¡Tranquila, señora! Tranquila vos. Tranquilas todos. Olaf puedo hacer demonstración. No loca ella. No delirio. Palabra. ¡Monito, diga! ¡Yo demonstración!
Mono: A ver… eh… lo que él quiere…
Olaf: Bah, diga yo. Un minuto no nada más. (A Samanta.) ¿Me da?
Samanta ¿Qué?
Olaf: Sklutkingertark.
Samanta: No.
Olaf: ¡Me da! ¡Mío!
Samanta: Te estoy diciendo que no.
Olaf: Es para hacer demonstración nada más. Después devuelva.
Samanta: ¿No entendés que te estoy diciendo que no?
Olaf: ¡Ladrona! Bueno, okey. Very good! ¡Ahora van a mirar! (Muestra su celular.) Olaf llama policía y ya está. (Todos se echan a reír.) ¿Qué pasó? ¡No gracioso! ¿No entienda? ¡Voy a llamar policía! ¡Nueve once voy llamar!
Mono: No, Olaf. Acá no es así.
Olaf: ¿Cómo no? Ella robó, llama policía, recupera mía.
Lara ¿En qué país vive éste?
Olaf: Éste vive Suecia.
Lara: Ah, claro. Suiza. Ay, no serás vegano vos, ¿no? Porque me parece que pedí todas de carne.
Olaf: ¿Pero qué es acá? ¿Socialista? ¿Todo de todos?
Berta: ¡Todos por todos!
Olaf: Loco todo acá.
Berta: ¡Todo loco acá!
Olaf: Pero Sklutkingertark mío. Y Sklutkingertark importante. Ya no más locura. Ella no loca. Sklutkingertark usa para cosa importante.
Samanta: Pero ¿qué te la das de filántropo ahora vos?
Olaf: ¿Qué diga?
Samanta: Si me lo querías encajar para hacer chantajes. Sos igual que Omar vos. ¿Qué te decía yo, Vero? ¡Omar, salí de donde te hayas escondido!
Berta: Tibio, tibio…
Samanta: ¡Omar!
Berta: Caliente… ¡Recaliente! (Canta.) “¡Reca… reca…! ¡Recalientes! ¡MA! ¡GA! ¡ZIIIIIN!”
Samanta: (Abriendo la puerta de la despensa.) Ah, acá estás.
Berta: ¡Te encontró, tío!
Samanta: (A Omar.) ¿Por qué lo hiciste?
Berta: Es que se le ocurrió esconderse, como si fuera un juego que…
Samanta: No, Berta. No estamos hablando de eso.
Berta: Sí, sí. Él se escondió y yo le dije que…
Samanta: Es que no hablo de lo que vos estás hablando.
Berta: ¿No?
Samanta: No. Y vos no hablás de lo que habla tu hermano. Y tu hermano no habla de lo que habla tu hermana.
Berta: ¿Qué decís?
Samanta: (A Olaf.) A ver, vos. El rey de la verdad. ¿Cuál es la Verdad, Olaf, acá?
Olaf: ¿Verdad? Verdad es Sklutkingertark.
Samanta: Qué piñón fijo que sos. (A Omar.) ¿Querés que yo te diga porqué lo hiciste?
Omar: Porque soy un estúpido.
Samanta: Eso seguro. Pero más profundamente. ¿Por qué lo hiciste?
Berta: No entiendo. ¿Qué hiciste, tío?
Samanta: Porque soy tu droga.
Berta: ¿Droga? ¿Trajiste drogas, tío?
Olaf: Drugs! ¡Alegría, ¿no?! Alega… Uf.
Samanta: Soy la droga de todos los resentidos, como vos, Omar; como vos, Adrián; como vos, Vero.
Vero: ¿Yo?
Samanta: Qué cómodo, ¿no? Hacer una cancioncita para atacarme. Todos despotricando y pataleando, señalando con el dedo, diciendo que todo lo que hacen los demás está mal para después poder sentarse a ver Netflix con la conciencia tranquila. Admitilo, Omar. Y aprovechame. Teneme de enemiga, pero no me jodas. Dejame llegar a donde quiero llegar. ¿Qué sería de vos sin alguien a quien odiar? ¿O de qué se tratan todos tus discos, todo tu éxito de rockero inconformista? Ténganme. Vótenme y después arrepiéntanse. Y vivan sus vidas pedorras, hagan protestas, firmen solicitadas, cartas abiertas. Posteando que todo está mal. Hagan lo que más les gusta: estén enojados.
Berta: Yo no. Yo ya no quiero más estar enojada.
Samanta: Pero no hay otra, Bertita. No hay otra que estar enojados.
Olaf: ¡Olaf enojado!
Berta: No, no, no. Nadie está enojado acá. No me gusta que digas esas cosas. Estamos festejando. Vamos a poner música. Vamos a bailar. Poné música, Lara.
Samanta: Me encantan. Son tan patéticos.
Vero: No te metas con ellos.
Samanta: ¿Qué te pasa a vos?
Vero: Te estoy diciendo que no te metas con ellos.
Samanta: ¿Qué, los vas a defender ahora? ¿Ahora que sos una perdedora, ahora que te quedaste sin tu serie, te convertiste en “buena”?
Vero: Con las ganas que tengo de meterte una piña; no, no me estaría sintiendo muy buena.
Samanta: No te molestes, Vero. Ni te hagas ilusiones. Vos sos un apéndice de esta familia. En el mejor de los casos sos un apéndice. (Vero se abalanza sobre Samanta. Los demás la detienen. En la trifulca, Vero y Adrián quedan enfrentados. Sin que nada lo anticipe, se besan.) Ah, qué oportuno. Levantando las migas rancias del amor que una vez tuviste. (Por Berta.) Esta pobre, que vive en su delirio. (Por Lara.) Vos, que le pegás en el poste. (Por Adrián.) Este, que está muerto de culpa y por eso se quiere desentender de todo. (Por Olaf.) Este, aferrado a su maquinita de la verdad. (Por Omar.) Vos, con tu conformismo disfrazado de rebeldía. (Por Mono.) Y este…
Mono: ¿Yo qué? (A Omar.) ¿Qué, yo soy tu apéndice, Omar? (A Olaf.) ¿O soy el tuyo?
Olaf: Yo apéndici no. Operación. Surgery?
Omar: No, Mono. Vos no sos mi apéndice. Vos sos mi corazón. (A Samanta.) Y no me voy a avergonzar por eso.
Olaf: ¿Monito triste?
Mono: Sí, Olaf. ¡Estoy triste! ¿No lo estás viendo? No hay que decirlo todo.
Olaf: Okey. Olaf no diga más.
Mono: ¿Sabés por qué lo hizo, Samanta? Lo hizo por mí. No por vos. Vos no le importás. Vos no sos la droga de nadie. Por lo menos no sos la mía. Lo hizo porque pensó que yo lo iba a dejar. Y prefirió ir contra sus propias convicciones antes que perderme. Lo mismo que yo.
Omar: ¿Vos?
Mono: Sí. Que estoy ayudándolo a éste a pesar de que lo que quiere hacer es… es ridículo, es… ¿qué mierda es eso que querés hacer, Olaf? No entiendo cómo pude ser tan estúpido.
Olaf: Uf. Veinte veces ya expliqué, Monito. Todavía falta recuperar Sklutkingertark que tiene ella, luego juntar plata para aduana…
Mono: Ay, basta.
Olaf: Bueno, sí; Olaf quiere verdad toda. ¿Y qué tiene de malo?
Mono: Deciles, dale. Contales. (Le quita el Sklutkingertark a Samanta.) Deciles qué es esto. Deciles lo que pensás hacer. (A los demás.) Él quiere tener la verdad. (Lo emula.) “Tooooda verdad”. (A Olaf.) ¿Pero sabés qué? La verdad cambia. Todo el tiempo cambia. Y lo que creía que era la verdad hace un momento, ya no es más la verdad para mí. Por eso no me sirve. Y no la quiero. O sí, quizá sí la quiero. Pero me parece que no me va a servir de nada. O que no voy a saber qué hacer con la verdad.
Deja caer el Sklutkingertark. Olaf se arroja sobre el aparato.
Samanta: ¡No! (Se arroja sobre Olaf y empiezan a forcejear.)
Vero: (Se arroja sobre Samanta.) ¡No, Samanta!
Berta: (Se arroja sobre Vero.) ¡Montaña rusa!
Lara: ¡Ey! ¡Paren, paren, que van a romper algo! ¡Hacé algo, Adrián!
Berta: (Que consigue hacerse del Sklutkingertark.) ¡Mío!
Lara: ¡Bueno, ya está, se terminó! (Le quita el Sklutkingertark.) ¡La terminan todos! Que los juegos de manos siempre acaban mal.
Berta: Pero…
Lara: Berta, me parece que esto no es tuyo. (A Mono.) Tomá.
Mono: No, no. Eso no es mío.
Lara; ¿Ah, no?
Mono: Me parece que eso no puede ser de nadie.
Lara: Ay, no entiendo.
Mono: ¿Es tuyo, Olaf? ¿De verdad es tuyo?
Lara: Al final me estás mareando vos.
Mono: Sí, claro. Perdón. Yo no sé qué se hace con eso. Bueno, me parece que me tengo que ir yo. No tengo nada que hacer acá. (Se acerca a Berta.) Que los cumplas feliz, Berta.
El Sklutkingertark empieza a emitir sonidos extraños.
Lara: ¿Qué es eso?
Olaf: (Tomando el maletín.) Oh. Sklutkingertark prendió parece. Tanto revoleo…
Los sonidos crecen. Luego, unas voces, algo fantasmagóricas, se empiezan a oír. Olaf abre el maletín y las voces se vuelven más nítidas.
Madre, Vero púber, Adrián púber, Lara adolescente, Samanta púber, Omar adolescente: Que los cumplas feliz… Que los cumplas feliz… Que los cumpla,s Bertita/mi bebota/la bebota…
Adrián púber: ¡Pero no le digan bebota!
Madre, Vero púber, Lara adolescente, Samanta púber, Omar adolescente: ¡Que los cumplas feliz!
Lara adolescente: ¡Que sople, que sople!
Adrián púber: Qué va a soplar, Lara. No sabe.
Lara adolescente: Si tiene dos años. Claro que sabe.
Madre/Vero púber/Samanta púber/Lara adolescente: ¡Sííí! ¡Bravo Berta!/¡Bebota!
Vero púber: ¡Qué hermosa!
Samanta púber: Mirá la carita que pone.
Vero púber: ¡Linda, linda, linda, linda…!
Samanta púber: Uh, está haciendo pucheros.
Madre: No estén todos encima… Larita, cortá la torta.
Berta: Ésa es mamá. ¡Ésa es mamá!
Vero púber: Pongo platitos. Ayudame, Samy.
Berta: Y vos, Vero.
Samanta púber: Que los cumplas feliz…
Berta: Y Samanta.
Madre: Omar, Omar… ¿La querés alzar?
Omar adolescente: No.
Berta: ¡Y tío Omar!
Madre: Dale.
Omar adolescente: No, no. Se me va a caer.
Madre: Mirá cómo te tira los brazos. ¿Querés ir con el tío Omar?
Adrián púber: No empecés con lo de tío.
Una distorsión. Oímos otra situación.
Adrián púber: ¡Callate vos!
Madre: Dale, seguí. No pares, dale. Ya que empezaste, seguí. Insultame. Dale, largá, largá.
Madre: ¿Qué te pasa, Adrián? ¿Por qué estás tan…!
Adrián púber: Te vi.
Madre: ¿Qué viste?
Adrián púber: Te vi con Yayo. En el auto. No tenés decencia vos.
Madre: ¡Decencia! Mirá la palabra que usás. Qué sabrás vos de decencia. ¿Qué hacés? ¡Qué hacés! ¡Pará ahí mismo!
Distorsión. Ahora oímos a Lara adolescente y a Adrián púber.
Lara adolescente: Por favor, Adrián, te lo estoy pidiendo.
Adrián púber: ¿Qué cosa?
Lara adolescente: Que me pases los pañales esos que están ahí.
Adrián púber: Que venga y la cambie ella.
Lara adolescente: ¿Adónde vas?
Adrián púber: A lo de Omar. No aguanto esta casa.
Nueva distorsión. Ahora oímos a Adrián adolescente.
Adrián adolescente: (Con voz susurrante.) No, ¿qué le voy a decir? Si tiene que estudiar, está con finales. Me tengo que quedar, Omar. No, a mi vieja no sé cuándo le darán el alta. Sí, va y viene, qué sé yo. (Se oye el llanto de un bebé.) Concha de… se despertó. Te dejo, Omar. Chau. Berta. Bertita. A dormir, a dormir.
Berta bebé: Adri, Adri, Adri.
Adrián adolescente: Adri, Adri, nada. A dormir.
Berta bebé: Papá, papá, papá.
Adrián adolescente: No, no, no. Tenés mucho sueño. Muuuucho sueño.
Berta bebé: ¡Adri papá!
Adrián adolescente: Uy, Berta, qué pesadilla que sos.
Berta bebé: ¡Adri papá!
Adrián adolescente: Adri, yo. Papá, no. Papá no está.
Nueva distorsión.
Madre: Shh, mi bebota, shh.
Adrián púber: ¿Qué le pasa?
Madre: Debe estar enojada porque la sacaron de mi panza.
Adrián púber: ¿Se va a morir?
Lara adolescente: ¿Qué decís, nene?
Adrián púber: Mirá cómo tiene la cabeza.
Madre: Eso es por el canal de parto.
Adrián púber: ¿Cuándo viene de viaje papá? Quiero que él me lleve a fútbol.
Madre: Bueno, hoy no vas a poder ir a fútbol.
Adrián púber: (Bajito.) Por esta gorda del orto.
Madre: Te oí.
Adrián púber: Gorda trola.
Madre: ¡Basta, Adrián!
Lara adolescente: Estás celoso.
Distorsión. Se oye una melodía en un piano.
Madre: Y, mientras ustedes hacen sus cosas, yo hago las mías.
Lara adolescente: Mirala. A nosotros no nos hiciste ninguna canción.
Madre: Bueno, no me inspiraron lo suficiente se ve.
Adrián púber: Qué guacha.
Madre: La boca, che.
Lara adolescente: Es retriste, ma.
Madre: Bueno, me salió así.
Distorsión. La voz de la madre es bastante débil.
Madre: Estoy bien, Lara. No… Ey, no. No llores, Lara.
Lara joven: No, no lloro. Estoy con un poco de dolor de cabeza.
Madre: Yo voy a estar bien. ¿Me oís? Yo voy a estar bien.
Lara joven: Sí, mamá.
Madre: ¿Dónde está tu hermano?
Lara joven: Se la llevó a Berta a lo de Omar.
Madre: Un día Omar le va a enseñar a tocar el piano.
Lara joven: Sí, mamá.
Madre: Y vos te vas a casar.
Lara joven: Sí, mamá.
Madre: Pero primero te tenés que recibir.
Lara joven: Sí, claro.
Madre: Porque no tenés que depender de ningún hombre.
Lara joven: Claro.
Madre: Los vas a cuidar, ¿no? A tus hermanos. Siempre vas a cuidar a tus hermanos.
Lara joven: Sí, mamá, claro. (Suspira angustiada.)
Madre: Ey, ¿qué pasa? Lara. Ey. Yo voy a estar bien. Agarrame la mano. ¿Sentís? ¿Sentís cuánta fuerza tengo todavía? Tenés mamá para rato.
Lara joven: ¿Mamá?
Madre: Acá estoy, acá estoy. Descanso un poquito nada más.
Lara joven: Sí, sí. Descansá.
Madre: Cuando Berta crezca quiero que le digas una cosa. Prometeme que le vas a decir.
Lara joven: Sí, mamá.
Madre: Que ella… (Estática.) Y siempre voy a… (Estática.) Y… (Estática.) Siempre…
Lara joven: Mamá… (Estática.) ¿Mam…?
Berta: (Por el Sklutkingertark, del que empieza a salir humo.) ¿Qué pasa?
Olaf: Sklutkingertark calentó. Hay que apagar, pero no pueda.
Berta: ¡No, no!
Olaf: Oh, oh. (Lo toca.) ¡Ay, quema! (Todos se acercan y tratan de intervenir.) No, no. Ya pasa. No. Eh… Ya pasó. Ya… murió. (Silencio. Todos están consternados.)
Berta: ¿Mamá?
Un temblor. Todos pierden estabilidad. Olaf cierra el Sklutkingertark.
Final: “El sonido soy yo”
Olaf: Hola, mundo. Bueno, mi descubrición, mi discubri, mi… Bueno, esa, fracasó. Murió, kaput. Sklutkingertark rompió y no tenga más dinero. Todo gasté en hotel cinco estrellas. Yo penaba, pensaba, Olaf hace la América. Y final: Viking no conquista América. Viking fracaso. Ahora deuda con hotel, con chino de la esquina, con tienda ropa. Mucho peso para pagar. Y yo dije Olaf paga y Olaf no paga. Y ahora, prófugo. No pueda pasar migraciones. Esposa, niños, lejos. Olaf acá. Todo mal haga. ¿Dónde me equivoca yo? Ahora me queda en estudio acá con Omar y Monito. Duerma en cuartito del fondo. En Suecia Olga me dice, andá loco andá. Ahora yo le escribo a Olga: no pueda volver. Uf. Ay, Olga, Olga… Olaf solo. ¿Un poco triste Olaf? (Hace un gesto de más o menos.) Así así triste. (Empieza a sonar una música.) Monito es contento. Y Omar es contento que Monito es contento. Y Olaf hace familia acá con Omar y Monito. Y también con loca, sorda y calvito. Sorda cada vez más sorda. Loca ya no loca. Y calvito volvía… volvió con Vero. Sí, sí. Como el culo llevan. Pero como dice acá: “Y bué…” ¡Ah, y Samanta! Mucho voto Samanta. ¡Todos por todos! Y todos todos odiamos Samanta. (Por la música.) Ah, mira. Canción alegre que hizo Monito y Omar. Bueno, no sé si mucho alegre. Emoción sí. Hace emoción. Sonido es mejor acá. En presente diga. En ahora. Sonido es ruido sábana limpia. Sonido es risa. Sonido es pajarito. Sonido es lluvia. Sonido es Frida diga papá. Sonido es silencio. Y Olaf aprende palabra nueva: “resona”. No, eh… Resuena. Esa. Sí, resuena. Sonido no suena. Sonido re-suena. (Hace una palma.) Suena… (Se toca el cuerpo.) Resuena. (Se señala la oreja.) Orija no sirve nada. No se oiga sonido por acá. Se oiga por acá, por acá, por acá. (Se toca el pecho, el sexo, la cabeza.) Yo toooodo soy sonido. Universo no tenga sonido. Olaf tenga. Y resuena. Tú tenga. Y resuena. Todos tenga. Y resuenan. ¡Mira! Ése era nuevo discubrimiento, Olaf. Sonido… (Señala al público.) ¡Sos tú!
Buenos Aires, octubre de 2022/agosto de 2023
[1] La letra de la canción se proyecta completa a pesar de que en la escena se interrumpe por la mitad. Esto es lo que sigue: “Hunde la vida aquí su raíz / Intentando ese cielo alcanzar / Juntos será más fácil /A la par, valientes y osados / Daremos la lucha / En todo momento / Para poder encontrar / Una luz naciendo / Todos por todos, por todos… / ¿Acaso no ves la verdad?”
Javier Daulte es dramaturgo, guionista y director de teatro. Por su trabajo ha recibido más de un centenar de distinciones a nivel nacional e internacional, entre los que se destacan el ACE de Oro, el Premio de la Ciudad de Buenos Aires, el Konex de Platino al Mejor Director de la Década, Martín Fierro y el Premio Ciudad de Barcelona. De sus trabajos, cabe destacar: Siniestra, Clarividentes, Los vecinos de arriba, Nuestras mujeres, Ni con perros ni con chicos, Venus en piel, Personitas, Amadeus, Una relación pornográfica, Macbeth, 4D Óptico, Filosofía de vida, Proyecto vestuarios, Un dios salvaje, Baraka, La felicidad, Nunca estuviste tan adorable, ¿Estás ahí?, Lluvia constante, Martha Stutz, Bésame Mucho, La Escala humana y Criminal. Es autor de las series televisivas Para vestir santos, Tiempos compulsivos y Silencios de familia. Dirige y programa el Espacio Callejón. En 2017 Alfaguara publicó su primera novela, El circuito escalera.



