Todos los viernes a las 20:00 horas en la Sala Novo del Teatro La Capilla, hasta el 17 de octubre

En 1941 vio la luz uno de los boleros más sentimentales de la historia musical: Solamente una vez. Esta canción fue escrita por el «músico poeta» Agustín Lara para su amigo José Guadalupe Mojica. Aunque el bolero tiene un carisma romántico que habitualmente es dedicado entre enamorados para declarar a su pareja la exclusividad de su relación; el trasfondo de la canción tiene una línea mucho más mística. Mojica compartió sus inicios musicales junto a Agustín Lara, pero iniciada la década de los 40 decidió retirarse del mundillo del espectáculo para seguir su vocación sacerdotal. Esta canción, fue el himno que compuso Agustín Lara para honrar la amistad que los había unido, pero sobre todo para ponderar la fuerza del amor hacia Cristo que experimentaba Mojica.
Esta canción junto con otros icónicos boleros (Espérame en el cielo, Bésame mucho y otros más) son recuperados por la joven directora Esmeralda Velázquez para armonizar la puesta en escena Como si fuera esta noche. Esta obra cuenta la historia de dos mujeres: Mercedes y Clara. Son dos personajes que representan a muchas mujeres encerradas en la genealogía del dolor callado. La dramaturgia de Gracia Morales, en su cuarta reinterpretación mexicana, encuentra en esta versión un oleaje emocional que no necesita traducción: el dolor de Mercedes y Clara es el mismo que se canta en los boleros, el que se hereda como apellido no deseado.
La escena se divide en dos hábitats que no se tocan pero se escuchan. A la izquierda, Mercedes (Sara León) vive entre prendas regadas y costuras que nunca llegan al remate. Su espacio es un caos doméstico que no pide disculpas, como la casa de nuestras abuelas, donde el desorden es también testimonio. A la derecha, Clara (Ana Irigoyen) prepara una cena con la ansiedad de quien sabe que el mantel arrugado no basta para esconder el miedo. Dos copas, una botella de vino barato y el humo del tabaco que no cesa: la espera se convierte en ritual.
La distancia entre madre e hija es de veinte años, pero también de silencios, de heridas que no se nombran. Mercedes y Clara no sólo representan a dos mujeres: encarnan una genealogía de violencia, de vicios familiares, de soledades que se repiten como estribillo. El texto, de cepa española, encuentra en México un eco que no necesita pasaporte. Como hispanos, reconocemos el desorden de Mercedes en nuestras propias casas, y los reproches de Clara en las sobremesas que nunca terminan bien. La obra no se limita a contar una historia: nos confronta con la nuestra.
En entrevista con Sofía Arisbeldi, asistente de dirección en este montaje y miembro fundador de la compañía Los Errantes, nos compartió que la necesidad del colectivo por encarnar historias femeninas surge como una necesidad que encuentra sus raíces en los profundos años universitarios de las actrices.
«Los Errantes es un colectivo que surgió con el grupo de estudiantes de la carrera de actuación (Casa Azul), somos 8 mujeres y un hombre. Al ser cuatro mujeres las que continuamente estamos trabajando hemos decidido abordar obras que sean hechas con puras mujeres. En el futuro hemos pensado montar otras que incluyan personajes masculinos y de géneros diversos. A mí me interesa hablar sobre la prevención del abuso sexual infantil, a otras compañeras les interesa hablar de la violencia intrafamiliar» También expresó que llegaron a este texto después de una búsqueda profunda de dramaturgias feministas iberoamericanas.

«Después de haber montado No tocar buscamos una obra que hablara sobre temas feministas para dos actrices y fuimos a Paso de gato en el Foro Shakespeare a buscar obras y cuando ya estábamos por salir, la señora del lugar nos detuvo con la obra de Gracia Morales y nos dijo “Creo que esta obra les ayudaría en lo que están buscando”» Después de varias tardes de lectura, el colectivo definió que esta pieza sería su segundo montaje, después de No tocar, obra que también estrenó en el Teatro La Capilla y que después ha tenido diversas funciones por el interior de la República. El elenco está conformado por Sara León y Ana Irigoyen, quien dirigió el proyecto previo del colectivo. Ambas tienen una búsqueda actoral que profundiza en las emociones de sus personajes. Aunque jóvenes, ambas actrices buscan profundizar en las emociones de sus personajes envueltos en varias capas de complejidad psicológica. La dirección de Esmeralda Velázquez (en su ópera prima) es bastante sobria. Permite que los personajes se desarrollen por los caminos que la dramaturgia demanda. Consigue una puesta en escena sencilla, íntima y eficaz.
Más que una obra, Como si fuera esta noche es una conversación pendiente entre generaciones. Una cena que nunca se sirvió. Un bolero que aún duele. Una noche que, como tantas, se repite.
Como si fuera esta noche se presenta todos los viernes a las 20:00 h en la Sala Novo del Teatro La Capilla, hasta el 17 de octubre de 2025. Es una obra exclusiva para mayores de 12 años. Las entradas tienen un precio general de $250 y se encuentran a la venta a través de boletopolis.com y en la taquilla del Teatro La Capilla (Madrid 13, Coyoacán).



