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Una nación puede pensarse a sí misma a través de su teatro, plantea Luis de Tavira

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Palabras de Stefanie Weiss, actriz, docente e investigadora, en la presentación de la nueva edición de El Espectáculo Invisible, publicada y presentada por El Milagro.

Portada de El espectáculo invisible (1999).

30 de julio de 2025

 Buenas noches a todas y todos,

Gracias por estar aquí. Gracias a Ediciones El Milagro por este gesto editorial que no es menor. Gracias a Luis, a mis compañeras queridas Julieta y Marina, y a Gabriel, por acompañarnos en esta conversación.

Volver a este libro tantos años después, y hacerlo aquí, en El Milagro, es un acto lleno de sentido; porque es un espacio de resistencia, que mantiene viva a una comunidad teatral. Un lugar en donde se ensaya, se apuesta, se indaga, se estrena, y se permite la reunión con los espectadores, un proyecto sostenido por personas apasionadas del teatro  que nos recuerdan todos los días que todavía es posible reunirnos para pensar, para volver a vincularnos, en un momento en que muchas veces el trabajo teatral se vive de forma solitaria y fragmentada.

Esta nueva edición de El espectáculo invisible salió en mayo de 2025. La primera edición fue publicada en noviembre de 1999, y tuvo una reimpresión en 2003. Esta versión revisada y aumentada reúne, por primera vez, dos textos que antes aparecían por separado. Por un lado, el prólogo de Juan Antonio Hormigón (Tavira, 1999), que acompañó la edición publicada por la Asociación de Directores de Escena de España (la ADE), y por otro, el de Luis Mario Moncada (Tavira, 1999), que fue el prólogo de la edición mexicana y que ahora aparece como introducción (Tavira, 2025). Juan Antonio   señala que “el libro consta de 365 aforismos, tantos como días del año. Tras un breve procenio, el resto del material se agrupa en tres grandes capítulos: La comarca del actor, Poética del actor y Antigua novedad del Teatro ” (Tavira, 1999, pág. 1). Juan Antonio valora la invitación que Luis hace a los lectores de entrar a este texto “con lentitud”, y plantea cómo esa reflexión puede entonces incidir no solo “en la práctica artística”, sino quizás —y ojalá— “en su dimensión social” (Tavira, 1999, pág. 3)

En la introducción, Luis Mario Moncada (Tavira, 2025), plantea en el momento en que este libro se publica por primera vez —a fines de los años noventa— que en México se hace mucho teatro, pero se escribe poco. Y que Luis es una excepción, pues es alguien que ha escrito siempre —en prensa, en artículos, en distintos espacios— y que, si uno reuniera todo ese material, podría reconocerse ahí un corpus de pensamiento teatral. Esa introducción nos lleva al momento en que este libro aparece por primera vez: un tiempo de mucha actividad escénica, pero también de discusiones intensas sobre la representación, la crítica del drama desde el posdrama, etc. Era un momento de búsqueda, sí, pero también de mucha confrontación, de preguntas no necesariamente compartidas, de mucha crisis —pero de esa crisis que hace crecer. Luis Mario, de algún modo, también está señalando ahí que hacía falta una crítica entre unos y otros. No solo el murmullo entre grupos, sino una interlocución más frontal, más comprometida, más pensada. Pienso que este libro aparece como una provocación para eso. No busca ordenar, no da respuestas, pero suspende preguntas. Luis Mario cierra su texto de la siguiente manera: “Quizás todo esto no haga sino responder, finalmente, a la vieja aspiración de Ibsen, quien, pesimista ante los cambios externos en las estructuras sociales, afirmaba: “lo que se necesita es una rebelión del espíritu humano” (Tavira, 1999, pág. 24). Y nos deja con una provocación “Veamos qué interlocutores alzan la mano a partir de esta formulación” (pág. 24). Es interesante pensar en las posibles respuestas a esa pregunta lanzada hace 25 años.

Desde ahí me gustaría compartir algo que he pensado al leer este libro y al recordar las clases con Luis. Yo creo que él escribe en forma de aforismo como quien pone a caminar su pensamiento. No solo en este libro: también en su manera de enseñar. Quienes fuimos sus alumnas y alumnos lo recordamos bien. Nos hacía caminar mientras pensábamos, y pensar mientras caminábamos. El aforismo tiene algo de eso: no busca cerrar una idea, sino dejarla en suspensión, resonando en el cuerpo para que se traduzca en acción, en la escena pero sobre todo en una ética para vivir la vida en el teatro. Como dice Luis Mario, este modo de escribir está presente en otros textos de Luis. Pero yo diría que, sobre todo, está en su pedagogía y en sus ensayos. En esa forma suya de lanzar anzuelos al pensamiento para despertar a la acción.

Edición de la Aasociación de Directores de Escena de España.

Después del proscenio, el libro se organiza en tres grandes capítulos: La comarca del actor, La poética del actor y La antigua novedad del teatro. En La comarca del actor, Luis se detiene en el territorio de la actuación: habla de lo que implica ser actriz o actor, reflexiona sobre la actoralidad, el cuerpo, la paradoja de ser y no ser al mismo tiempo, sobre cómo lo que se construye dentro como estímulo se proyecta hacia afuera y ahí se vuelve parte de la ficción que no es la realidad pero en cambio es todo lo demás. De cómo la palabra se hace carne,  del sí mismo como otro y  de los años de formación, esos años de aprendizaje que dejan una huella. Luego viene La poética del actor, donde plantea una lectura muy suya de la poética de Aristóteles y que ha ido estructurando a lo largo de su vida. El teatro aparece ahí como invención de mundo, como un espacio donde la ficción guarda verdades que la realidad no contiene. Habla de la unicidad de lo diverso, de la fábula, de la noción de persona, ese concepto que viene del teatro y que hoy también nos convoca a pensarnos como personas en el mundo, y del teatro como arte del cambio, como posibilidad de construir una identidad imaginaria. Hay una idea central en el libro que cobra hoy un peso enorme: actuar es reconocer. Reconocer al otro en su diferencia. Y eso, en un tiempo donde todo tiende a aplanarse, donde todo se espejea, es un acto  necesario. La antigua novedad del teatro, se adentra en la relación entre teatro e historia, en lo que implica hacer teatro y, al mismo tiempo, hacer memoria. Luis plantea que una comunidad, una nación, puede pensarse a sí misma a través de su teatro. Y vuelve a aparecer la idea que atraviesa todo el libro: el teatro como forma de vida, pero también como forma de hacer común.

Y eso me lleva a pensar en otras experiencias que están ocurriendo hoy en este país. En cómo se hace teatro en otros territorios.  Pienso, por ejemplo, en las comunidades zapatistas, en cómo el Subcomandante Moisés hace teatro y formula el arte como una forma de no olvidar a quienes vinieron antes, pero también como una manera de mantener viva la lucha, de vincularse, de darle espacio a las  jóvenas, jóvenes.

También en lo que dice la socióloga Raquel Gutiérrez (2016), siguiendo la idea de horizonte interior de Ernst Bloch, cuando dice que en estos tiempos, después de tanta lucha y muchas veces de sus derrotas, necesitamos un horizonte interior, uno que nos permita proyectar un horizonte de deseo posible y compartido. Quizá eso es lo más valioso de estar hoy aquí, en El Milagro: poder mirarnos a los ojos e imaginar otros horizontes de deso posibles. Entretejerse entre las distintas generaciones, reconocernos, escucharnos;  preguntarnos, con este libro en las manos, qué queremos seguir siendo.

Quisiera cerrar agradeciendo la posibilidad de compartir esta mesa con dos actrices que admiro profundamente: Julieta Egurrola y Marina de Tavira. Poder presentar este libro con ellas y con ustedes, con la comunidad teatral, en este lugar, tiene también un valor muy especial. Porque este texto no habla solo del arte de la actuación, sino de una forma de estar en el teatro. Y en esa forma de estar, el encuentro con otras y otros ha sido siempre el eje.

Gracias Laura, David, Gabriel, Pablo y Daniel por esta amistad que nos crece cada vez más y con mayor fuerza.

El espectáculo invisible es un libro para leer despacio, sí, pero también para compartir, para conversar, para volver a lo que importa y tal vez eso es también lo que estamos haciendo ahora. 

Gracias Luis.

Bibliografía

Aguilar, R. G. (2016). Horizonte Comunitario-Popular. Antagonismos y preducción de lo común en América Latina. Guatemala: Chuimeq´ena´: Sociedad Comunitaria de Estudios Estratçegicos Editorial Maya´Wuj.

La Jornada, (14 de abril de 2025). Zapatistas llaman a crear arrte para la vida. La Jornada. https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/04/14/estados/zapatistas-llaman-a-crear-arte-para-la-vida

Tavira, L. d. (1999). El espectáculo invisible. Paradojas de la actuación . Distrito Federal : El Milagro y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes .

Tavira, L. d. (1999). El espectáculo invisible. Paradojas sobre la actuación. Madrid : Asociación de Directores de España.

Tavira, L. d. (2025). El espectáculo invisible. Paradojas sobre la actuación. Ciudad de México : El Milagro.

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