Teatrikando

Como usted sabe, Sonata de otoño es un filme sueco de 1978, dirigido por Ingmar Bergman y protagonizado por Ingrid Bergman, Liv Ullmann y Lena Nyman. Atreverse con un reto tan complejo —dar vida a una historia que se relata, sobre todo, a través de los diálogos y los silencios— resulta una tarea más que difícil.
El grupo Apeiron Teatro comienza ya a forjar una tradición de buenas escenificaciones. Recordamos, por ejemplo, su montaje más reciente: El zoológico de cristal, de Tennessee Williams, donde destacó especialmente el piano interpretado por Rafael Rivera.
Ahora, la compañía ha cambiado su sede habitual —ubicada en Dr. Vértiz, en la colonia Narvarte— y ha llevado su temporada teatral a la Condesa. Ahí presenta esta adaptación de la cinta sueca.
El elenco tiene el privilegio de contar con Emma Dib como Charlotte, la madre que desata las grandes tensiones de la trama. Wendy BGC interpreta a Eva. Completan el reparto Nayeli Acevedo como Helena, Esteban Montes como Víctor y Rafael Rivera en el papel de Paul.
Quizás ya conozca la historia: una mujer, concertista de piano, ha dejado a su familia para perseguir sus sueños profesionales. Pero más allá de esta premisa, la obra despliega una gama compleja de sucesos, sentimientos, búsquedas y desencuentros que nos permiten disfrutar dos horas de una pieza teatral fina, en la que las distintas voces y tonos se entrelazan de forma profundamente eficaz.
La escenografía es minimalista: veremos la parte trasera de un piano vertical, mesas, sillas y una pequeña sala con mesa de centro. Es en este espacio donde los personajes conversarán por teléfono, intercambiarán palabras tanto con ternura como con dureza, y nos harán sentir las heridas —sanadas o abiertas— que la vida les ha dejado.
Es un bello trabajo, dirigido por Esteban Montes, con el apoyo de un amplio equipo de colaboradores: psicólogos, músicos y realizadores de telones, entre otros.
La obra se presenta en el Foro Shakespeare, ubicado en Zamora 7, colonia Condesa. Es una excelente oportunidad para disfrutar de un clásico que, por cierto, pudo verse en México el 12 de julio de 1984 en El Granero, bajo la dirección de Salvador Garcini, con las actuaciones de Adriana Roel, Alma Muriel y Arianne Pellicer en los papeles principales.
Todo un reto… y una gran experiencia teatral.



