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¿Qué será del teatro en el 2025?

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Balance de fin de año, retos y oportunidades en voz de algunos protagonistas de nuestra comunidad teatral mexicana

En su afán de apoyar, promover y difundir, analizar, discutir, reconstruir el teatro en este país, pasodegato.com, recogió las voces de algunas colaboradoras y colaboradores quienes viven de, por y para el teatro en México o lo intentan. Les pedimos su punto de vista respecto a lo que sucedió en el 2024 y qué esperan que suceda en el 2025 para este quehacer compartido desde las diversas y resilientes trincheras de nuestra República teatral.

Recuperar el presupuesto perdido

Samuel Sosa es Licenciado en artes escénicas para la expresión teatral, productor, presidente del Colegio de Productores de Teatro de la Ciudad de México.

Samuel Sosa. Productor y director (en proyectos de cine: Sincronía, Potosí y Sopladora de Hojas) (en teatro, Un barco encallado en medio del mar helado, Circo confesional para fenómenos anónimos y Mis notas en servilletas de papel, por mencionar algunas):

El gremio teatral en México cierra un 2024 enfrentando retos significativos debido a recortes presupuestales drásticos al sector cultural. El presupuesto de la Secretaría de Cultura para 2025 tendrá una disminución real del 13.70% respecto al año anterior. Esto pone en peligro no sólo la operación de proyectos culturales esenciales, sino también el acceso generalizado a la cultura y la preservación del patrimonio nacional.

La teatralidad desde la institución está convaleciente. El programa de Teatro Escolar está desaparecido, los fondos presupuestales para creación artística y producción de obra son inexistentes, los teatros adolecen de públicos, las taquillas no repuntan y los costos de producción son cada día mayores.

Y a pesar de los desafíos, el teatro en México ha demostrado resiliencia. Sin embargo, los retos hacia 2025 no son menores: será crucial fomentar la autogestión, innovar en modelos de financiamiento, y seguir defendiendo la cultura como un derecho esencial.  

El sector teatral está cada vez más organizado. La lucha frontal ya no la encabezan los cineastas como históricamente había sido el caso, somos los teatreros los que estamos a pie de lucha, liderando la conversación. A la comunidad teatral le toca establecer más y más redes de apoyo e insistir en que se priorice la cultura en el discurso público y político.

Hay que recuperar de a poco el presupuesto perdido, aunque esto requerirá un compromiso activo de todos los actores involucrados.

Los medios de producción  alteran el producto sí o sí

El actor Pedro de Tavira en la película Recursos Humanos.Foto-Sobrevivientes Films-2024.

Pedro De Tavira, actor de teatro, cine, televisión y músico:

Creo que el teatro mexicano está en un hoyo negro, lo que se vislumbra hacia el futuro es un túnel más gris que no parece tener salida. 

Los medios de producción que tenemos prácticamente se reducen a un formato que se llama EFIARTES (Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción Teatral Nacional), todo mundo lo dice o lo piensa pero nadie lo externa públicamente.

Y es que el INBAL, Difusión Cultural de la UNAM y las Secretarías de Cultura han dejado de producir teatro, esto no quiere decir que todo tenga que recaer en el mundo del EFIARTES, que en realidad no está pensado para sostener la producción teatral ni para crear teatro como tal; está pensado como un estímulo fiscal para que se mueva el dinero. Es una copia de lo que era el estímulo para cine que en un principio era: el cine necesita tanto dinero, y lo que está dando el Estado se está quedando corto, entonces vamos a darle un empujón para que se mueva, ese fue el estímulo fiscal al cine y luego a las artes.

El problema es que las instituciones públicas, y nosotros como comunidad, hemos permitido que la única manera sea el EFI, y es un mundo burocrático que si tú no conoces a la empresa, o al broker, estás perdiendo tu tiempo, además de que el monto que dan son dos millones de pesos que hoy no son absolutamente nada.

Y ¿qué pasa? No tenemos temporadas. Las temporadas de teatro son de 12 funciones, 30 cuando ya es demasiado, no puedes tener un elenco mayor a cuatro personas porque si no alguno (a) o todos (as) ganan una mierda, por lo tanto, no puedes exigirles que ensayen dos o tres meses porque vas a dar 30 funciones, o 20 funciones cuyo pago no va a ir más allá de 40 mil pesos.  Ponle tú que 50 mil pesos a una persona que tiene 60 años o 50 y que tiene hijos, y pues ¡no es nada! Porque estás hablando de que son más o menos dos meses de ensayo, más dos meses de funciones, pues es un poco justo, cuando aparte por fuera hay otro sistema que es el audiovisual que te da esos 50 mil pesos en una semana.

Entonces para que me comprometo cuatro meses en una obra que aparte se tiene que hacer en chinga, que no podemos tener escenografía y…en fin¡ Los medios de producción alteran el producto sí o sí.

¿Qué teatro tenemos hoy en día? preguntémonos de qué vivimos los que hacemos teatro hoy, cuántas funciones damos, de cuántas cosas distintas estamos pasando de una a otra: llamados más ensayos más funciones más… entonces resolvemos, la pandemia lo dejó claro, no hay una red de soporte que permita la creación artística, permite la creación de entretenimiento a mediano plazo, y se va a estancar, pero la creación artística no existe más. 

Las obras en cartelera son las que lograron conseguir dinero no las que necesitamos, o las que queremos, no son las obras que, incluso quienes meten los EFIS quieren hacer porque “hay que aprovechar”, entonces tengo yo mi ERPI (Entidad Responsable de Proyecto de Inversión dentro de EFIARTES), y meto 4, 5, 3 EFIS a ver ¡que me den uno!  ¿para qué? Para tener trabajo, y de pronto me dan una obra que es la que menos me interesa. Pero bueno, pues hay que hacerla, ¡total! Así funciona. 

Y como actor dices: pues bueehhnoo, es esta obra, pero hay que hacerla, es trabajo, ay que dignificarlo, aunque en lo personal, la verdad es que me da igual si se hace o no se hace esta tal obra. Por lo general pues se hace así.

Y qué sucede cuando no hay temporadas, no hay procesos de ensayos, pues que la calidad de nuestros atores, actrices, directores baja.

Y lo vemos hoy en día reflejado por ejemplo en el elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro, donde la diferencia de capacidad de rango, la diferencia entre los actores de 40 para arriba y de 30 para abajo es abrumadora porque las nuevas generaciones hemos tenido que batallar.

Yo tuve la fortuna, cuando salí del CUT, de tener todavía el mínimo de funciones que era de 50, ahora el máximo es de 25 a 30 funciones.

No se trata de que el Estado tenga que dar todo el dinero, tampoco que el teatro que se hace en este país tenga que ser responsabilidad del erario público. El EFITEATRO funciona como empujón, pero no como la única vía de producir teatro en México.  

Para empezar, no tenemos ley de cultura, sin ella vamos a seguir cada más precarizados, porque va desde las cosas más prácticas como el que Hacienda entienda que un actor no es un proveedor, mientras los sindicatos sigan vaciando las arcas públicas de cultura pues está cabrón, y tampoco es que ganen un dineral, pero son tantos y es por plaza. Debe proveer, el Estado debe proveer, está en la Constitución, pero carece de una legislación que permita la creación de grupos independientes. 

Este panorama es el que se vive en la Ciudad de México, que es donde yo vivo y es donde prácticamente más del 90% del teatro en el país se produce, porque por más que exista una Compañía Nacional de Teatro, no hay vinculación con otras entidades para fomentar el teatro a lo largo y ancho del territorio nacional. Por más que existan festivales como el Cervantino, ni siquiera se hace teatro guanajuatense, el Juárez y el Cervantes prácticamente están ahí nada más para el Cervantino. Lo mismo sucede en San Luis Potosí, y en Monterrey se tienen que ir obras de aquí para allá, y aquí las obras del INBAL no salen del INBAL. 

Nos toca como comunidad poner un alto y exigir más que nada una ley de cultura. Como espectador, el teatro se vuelve predecible, obvio, inmediato y no podemos hablar de un teatro que tenga una dialéctica, poética o que tenga un discurso porque no tenemos las condiciones de creación para eso. Las hay para entretener y por lo menos tenemos eso.  

Convertirnos en una comunidad más combativa

Perla de la Rosa en Telón de Arena_Foto cortesía Telón de Arena.

Desde Chihuahua, Perla de la Rosa, dramaturga, actriz multipremiada, fundadora de la compañía Telón de Arena; fundadora y directora del Festival Internacional de Teatro sin Fronteras y Catedrática de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ)

Cerramos el año con un panorama adverso, donde se han reducido de manera considerable, aún más, los recursos para la cultura. 

Sobre expectativas, pues yo ya voy a cumplir 45 años de teatrera, y he ido perdiendo las expectativas.He entendido en estas décadas de trabajo que se va mal con la derecha y nos va mal con la izquierda. Que nuestros gobiernos son ciegos, que no son capaces de valorar la transformación que viene desde el trabajo cultural y artístico, que es importante que las comunidades también labren su futuro desde lo espiritual, desde lo humanista ¿Cómo vamos a sembrar humanismo si no hay acciones humanistas?

Ahora sí que no sólo de pan vive el hombre, pareciera que estoy hablando en un sentido contradictorio porque me refiero a presupuestos, pero no sólo de pan viven las sociedades. Que les den ayudas asistenciales, muy necesarias, las becas, los apoyos a la tercera edad, a la discapacidad, indispensable el apoyo económico que está entrando en los hogares, que otros gobiernos les negaron.

Pero no sólo eso, también necesitamos la intervención humanista hacia el interior de la sociedad y de las familias. Y este es el momento en que los artistas de este país, donde la gente del trabajo cultural y creativo, tiene mucho que aportar, pero no lo puede aportar, ahora sí que desde lo espiritual, y eso es una contradicción que ya se ha manejado; si somos cuerpo o espíritu, si somos materia o no, entonces pues sí; los artistas son materia, el teatro se hace desde  lo material también, y para ello se requieren recursos, pero es para construir la espiritualidad de país, para construir su visión de futuro, y esto se deja del lado.

Yo sigo diciendo quela revolución será cultural o no será.No sólo basta con llegar con despensas y dinero a las casas, sino que esto debe ir acompañado de intervenciones humanistas que generen una mayor reflexión en las sociedades, en los individuos, sobre su propia existencia y sobre las sociedades que quieren construir.

Entonces el panorama hoy, cierra de manera adversa, triste, una vez más lanzados al final de la fila, a seguir esperando. A mí no me gusta la palabra esperanza en ese sentido. 

¿Qué podemos esperar? Más de lo mismo, el trabajo humanista, insisto, que aportamos los trabajadores del arte y la cultura, hecho a un lado una vez más.

Ojalá se recapacite, es contradictorio que una mujer como Claudia Sheinbaum, tenga estas decisiones, o que desde su equipo se haya decidido esto. Ella tiene un gran perfil, es una mujer de izquierdas desde siempre. Una mujer que también tomó una guitarra desde que era niña, que bailó, que sabe lo que puede construir en un ser humano el arte, y me parece contradictorio con lo que está sucediendo en el tema de la cultura y el arte.

¿Y qué podemos esperar de nosotros mismos como comunidad artística?

Creo que una mayor resistencia, una gran participación para manifestar nuestros desacuerdos, problematizar esto que nos está pasando, ser una comunidad más combativa. A veces siento que damos el paso pero luego nos retractamos, que estamos midiendo siempre no perder. Pero si cuestionas debes cuestionar con firmeza, como gente de la escena nos reunimos hace poco, justo para tratar de dar una respuesta, pero creo que eso debe avanzar hacia una mayor presión, una mayor insistencia de que se está hablando de los derechos culturales de la sociedad porque importan, pero también derechos laborales y de supervivencia diría yo, de nuestras actividades que finalmente son el derecho al trabajo.

Tan distantes, tan distintos

Sandra Muñoz. Foto:chopo.unam.mx

Desde Tampico, Tamaulipas, Sandra Muñoz, directora, maestra y actriz. Fundó y dirige DOSCE La Compañía, artes y oficios. Fue directora artística de la Muestra Nacional de Teatro, tutora del Programa jóvenes creadores del FONCA. Es miembro del SNCA.

Y en el sentido de que somos tan distantes y tan distintos, podríamos gestionar redes entre nosotros mismos, sobre todo los que trabajamos en la independencia, para poder retroalimentar nuestros propios trabajos, para poder confrontar nuestras voces, para poder estar con las otras y con los otros que, no conocemos.

Comunidades artísticas más críticas

Doctora María Teresa Paulín Ríos. Foto/youtube del CENART. 2024

Tere Paulín, actriz, directora, docente e investigadora de teatro:

Pienso que cerramos el año, asediados por la política, que hay mucha confusión derivada de tanto panfleto, y que los verdaderos movimientos con fines valiosos se desvirtúan por aquellos que sólo simulan y que en realidad sólo promueven resentimiento y odio.

Las personas de acción se han visto atacadas por resultar una amenaza para aquellas que no quieren salir de su comodidad. En nombre de los valores se violenta y se censura, pero también existen esos grupos de pequeño formato que seguirán siendo espacios de creación y reflexión, que al igual que antaño habrá que salvaguardar y proteger, como diría Italo Calvino, hacerlos durar y darle espacio.

Me preguntas qué veo a futuro, qué esperaría. Son dos respuestas diferentes, no quiero ver nada. He aprendido a habitar el presente, me gustaría que el caos que existe sirviera para que la gente reasigne lo que es realmente valioso en su vida y su quehacer teatral, que deje de existir tanto discurso de odio, tanta violencia de género y xenofobia, tantos grupos que simulan estar interesados en el bienestar del otro, aunque en realidad tengan otros intereses. Me gustaría que la gente no buscara acabar con el brillo de los demás por medio de la difamación, que las comunidades artísticas se volvieran cada vez más críticas y fueran capaces de investigar y vislumbrar el contexto que los rodea, pero para ser sincera no espero nada. Nunca lo he hecho, estoy acostumbrada a actuar, después de todo, soy gente de teatro. 

Sobran los egos y las verticalidades

Raquel Araujo Madera, directora y gestora de Teatro de la Rendija junto con Oscar Urrutia Lazo.

Desde Mérida, Yucatán, Raquel Araujo, Directora artística de La Rendija, fue Coordinadora de Información y Difusión para el CITRU INBAL de 1997 a 2001:

Cerramos el año con una programación intensa de 106 funciones en Teatro de la Rendija, además de talleres y otras actividades. Estamos muy satisfechos por haber podido dar atención tanto a compañías como espectadores, con invitados locales, nacionales e internacionales. Entre las actividades relevantes tuvimos el estreno mundial de la ópera en maya y español de Germán Romero con libreto del compositor con dramaturgia en colaboración con Sasil Sánchez y Raquel Araujo, y una extraordinaria y original escenografía neumática de Óscar Urrutia; la realización del XI Festival de Teatro de la Rendija, Iberoamérica en Escena que abrió actividades en el puerto de Chuburná con la obra de recorrido para sitio específico Terra Nullius de Paula Diogo de Portugal, habiendo estado en residencia con su compañía Má-Criação.

Sin embargo, es el segundo año en el que a pesar de haber contado con apoyos de diferentes instancias, tanto públicas como privadas, estamos cerrando con números rojos. Sabemos que el trabajo que hacemos a favor del arte, la educación y la cultura es imprescindible. Es lo que nos sostiene en medio de un panorama mundial desolador, donde los gobiernos no parecen hacer nada a favor de la catástrofe medioambiental, y continúan sumando ensombrecedores no futuros para el planeta.

Necesitamos una buena educación básica que incluya educación artística, más teatros, bibliotecas, centros culturales. Que se destinen los recursos a la educación, el arte y la cultura, a la salud y a las energías limpias, es nuestra única esperanza. Sobran las políticas torpes, sobran los despilfarros y la estupidez, sobra la violencia y el abandono, sobran egos y verticalidades. Deseamos fervientemente que el año que viene no sea como se está pronosticando, deseamos que sea luminoso y propicio para que las nuevas generaciones tengan la esperanza de recibir un mundo mejor.

Juntar los quieros con los puedo  

Fausto Ramírez Hernández, director de escena, gestor cultural. Foto: Cultura UdeG, youtube.

Desde Jalisco, Fausto Ramírez Hernández, director de escena. Estuvo al frente de la Compañía de Teatro de la Universidad de Guadalajara. En 2008 fundó A la deriva Teatro, que se dedica a trabajar para audiencias infantiles y juveniles: 

¿La pregunta de siempre no? ¿Cómo cerramos los teatreros? Pues nosotros acá en Guadalajara terminamos un 2024 de trabajo intenso. Como todo circulo que se cierra, finalizó un apoyo federal que teníamos, “la famosa beca del MEGA (México en Escena-Grupos Artísticos)”, lo cual nos deja en la incertidumbre, siempre la certeza de los teatreros está ligada a los tiempos de las instituciones, y en el caso de Jalisco, hay transición, no sólo federal, también municipal, y pronto se viene igualmente la de la Universidad de Guadalajara, que de alguna manera son nuestros partners para movilizar algunas cosas.

Aunque cerramos a tambor batiente, con mucha intensidad, tuvimos dentro del grupo el estreno en septiembre pasado, de Prometeo, una adaptación al mito para adolescentes, pero lo hicimos con cierta incertidumbre, y no es que la normalicemos o que nos queramos acostumbrar a ella, pero siempre hemos estado al pie del cañón, con la idea de seguir trabajando para las infancias y las jóvenes audiencias al lado de Susana Romo en nuestro grupo. 

Sobre el panorama para el 2025 no podemos ser pesimistas porque sería como vencernos, lo hemos platicado grupalmente y, vamos a tener que picar piedra literalmente. No hay certeza de por dónde podríamos ir acomodando funciones, talleres, porque a fin de cuentas no soy y un creador individual sino que mis productos culturales como se les da en llamar, requieren mucho personal, nosotros estamos muy acostumbrados; como debe ser; a que no podemos movilizar una obra si no tenemos asegurada la nómina antes. Y cada vez es más difícil. Pero aun así estamos empezando a tejer nuestras ideas, y a tratar de juntar los quiero con los puedo, y con la disposición de las instituciones para poder seguir navegando con nuestro barquito.

Depende también, no sólo de la voluntad de las instituciones sino de que nuestro discurso estético incida en las políticas públicas. Me refiero a que de la 4a Transformación para acá, muchas de las producciones que se apoyan, los perfiles que se buscan, son aquellos que aborden cuestiones comunitarias hacia el lado de los grupos vulnerables, que es lo que siempre había hecho el teatro, pero ahora lo buscan de un modo muy específico. A veces coinciden las obras que tenemos, pero no siempre se ajustan esos discursos públicos con el discurso estético del grupo. 

Creo que más allá del perfil de los funcionarios en turno, tiene que ver con que el Estado, el gobierno, deciden ir hacia un rincón de la actividad que no necesariamente el teatro en general abarca, sino sólo una parte del teatro que hacemos. En nuestro caso creemos que sí coincide porque trabajamos para infancias y juventudes. 

Pero hay incertidumbre sobre el tipo de obras y talleres en los que podemos tener puntos de coincidencia, y es ahí donde está la precariedad.

Poco público vs. talento y calidad

Selene Galper, dramaturga, actriz y promotora. Foto/ Cortesía S.G.

Desde Durango, Selene Galper, directora, dramaturga, maestra y actriz: 

He observado cambios en lo que respecta al teatro aquí en Durango. Uno de ellos es el esfuerzo de los compañeros (teatreros), hay obras más creativas a través de las que expresan su forma de pensar y su filosofía de la vida a pesar de las limitaciones que siempre han existido para que se pueda desempeñar este oficio profesional. 

Ahora habemos personas de teatro dirigiendo algunos espacios en el estado, y se han presentado iniciativas que dan oportunidad a compañeres para presentar sus trabajos, como, por ejemplo, las temporadas artísticas del Teatro Victoria, que dirige nuestro compañero y amigo, el actor y director Ricardo Cárdenas, al frente de la compañía de teatro La Balanza, y se crearon estos espacios para artistas, dos veces al año para presentarse ahí. Vemos que nos falta más público, no llenamos los teatros todavía, están semillenos. 

Sin embargo, es indudable la calidad y el talento que hay en Durango, sería excelente que la población y las autoridades apoyarán más el trabajo de los compañeres. También podemos ver que hay grupos de jóvenes emergiendo y se están abriendo camino en el mundo del teatro. Muchos de ellos y ellas, han salido de Durango a profesionalizarse en universidades o dentro de compañías de teatro fuera, pero sin dejar de pertenecer a las mismas compañías de las que formaban parte en el estado, con un pie dentro y fuera del estado. 

Estos jóvenes vienen empujando el teatro con innovaciones y tendencias actuales. En lo que respecta a la dramaturgia, ya se escriben obras que hablan de problemas sociales y tienden a ser más incluyentes, también la forma de experimentar el teatro ha cambiado y ellas y ellos van de la mano con estos nuevos conceptos y la tecnología, con la que están complemente familiarizados. Indudablemente es un reto para todos los teatreros crear nuevas experiencias a través de la tecnología sin perder la esencia de lo que se desee transmitir. A estas y estos jóvenes, seguramente los veremos creando sus propias compañías, y eso es magnífico. 

Muchos años sin reencontrarnos

Desde Durango también, Joshi Madrid, fundador en 2010 de LABAT Teatro, es director escénico, ha sido productor e iluminador: 

Joshi Madrid, septiembre 4, 2024. Foto de La Voz de Durango.

¿Cómo le fue al gremio teatral este año?No lo puedo considerar tan abiertamente porque no sigo las actividades de los otros grupos. Acá en Durango realmente ni por parte de las instituciones culturales oficiales, ni las compañías o colectivos hay estas actividades de comunidad que suele haber o he visto en otras ciudades con otras agrupaciones, porque parece que sólo se centran en lo escénico y hay mucho más que eso.

Evidentemente en este año, con el tema del recorte al presupuesto a la cultura, que nos debiera afectar, no hay un eco o una voz que sugiera que nos está afectando y que necesitamos encontrarnos, no sabría decir si sería reencontrarnos, porque eso significaría distintas tribus que se van, que regresan con un fin común para defender sus necesidades.

Tenemos muchos años, muchos realmente, de no reencontrarnos, sino de encontrarnos en ocasiones, 

en alguna actividad propuesta por la institución cultural oficial, para una convocatoria, para decir que va a ver tal programa, para anunciarnos lo bonito que puede sonar una convocatoria, un presupuesto federal que viene, etcétera, pero no hay un sentido de exigencia, de analizarnos o cuestionarnos qué está pasando más que en el país, en nuestra región, en nuestro estado.

Que haya actividades escénicas, algunas con propuestas interesantes, no es lo más relevante, porque cada día estamos más castigados, también ante la indiferencia social. 

Hoy en día las nuevas generaciones realmente no conocen el teatro, veo talleres cada vez más carentes de participantes, no sé si es la dinámica del cine, del Tik Tok, de los youtubers. Creo que tenemos que considerar cuestionarnos si estamos motivándolos, si realmente estamos dando a conocer de qué va o de qué se trata esto. 

Antes, con el Teatro Escolar, a lo mejor sin conocerlo, iban a un teatro. De antemano ya sabían o reconocían la idea de teatro no sólo en arquitectura sino también en el territorio de lo poético, o propiamente de la historia que se puede contar. Creo que ahora al carecer de estos programas importantísimos, no tienen la idea de qué es lo que representa el teatro y cómo es lo que ellos (espectadores), perciben o conocen como teatro.

De hecho no tengo una idea clara de cómo le fue al gremio este año porque no nos reunimos, no es una actividad tácita de las agrupaciones interesadas, en Durango no es así. Me parece que nosotros mismos como gremio somos indiferentes, hay un recorte, quizá no nos importa, que lo arreglen otros o simplemente no nos lo cuestionamos.

Acá, el segundo teatro más importante que es el Victoria después del Ricardo Castro, con una actividad importante de los artistas locales, porque es el que mejor utilizamos por múltiples cuestiones, carece desde hace varios años de la iluminación, y van dos años que tuvimos la fortuna de tomar talleres de iluminación con distintos maestros importantísimos de talla nacional e internacional. Pero piensas: bueno, pero qué es lo que vamos a iluminar, dónde lo vamos practicar porque el teatro carece de las luminarias, y cada día hay menos, al grado de que ahora sólo hay 6 lámparas funcionando y esto es inaudito en un teatro importantísimo.

Que como gremio no sé si la palabra sea pelear, o considerar entablar un oficio a las instancias correspondientes para generar actividades o mesas de diálogo donde podamos sugerir o debatir este tipo de necesidades, no existen. Me preocupa que no se tenga este diálogo, ni una mirada hacia nosotros como colectivos o manada.

¿Qué espero? Que hubiera un interés genuino por parte de los colectivos, de encontrarnos no para morder la chuleta sino para cuestionarnos porqué estamos en el mismo terreno pantanoso donde no sucede realmente gran cosa. 

Lo que tiene que ver con lo escénico cuenta con propuestas muy interesantes, pero no las hay realmente arriesgadas, ni mucho menos aquellas que puedan confrontar realmente a las instituciones. Y no me atrevo a decir que realmente lo tengamos que hacer pero como hay muchas dudas y prácticas que se siguen realizando, y afectan al gremio en general, no hay un teatro para las comunidades, quizá no es fácil que exista porque nuestro territorio es muy grande, a veces por ahí se va y “se toma la foto” como decimos, pero no hay continudad. 

Desánimo

Luisa Huertas, actriz que al cumplir 50 años de carrera, fue nombrada Patrimonio Cultural Vivo de la Ciudad de México. Es miembro de número de la Compañía Nacional de Teatro (CNT). Directora general del Centro de Estudios para el Uso de la Voz (CEUVOZ):

La maestra Luisa Huertas recibió la Medalla “Xavier Villaurrutia” en la 44 Muestra Nacional de Teatro (MNT) en La Paz, Baja California Sur.

Considero que el sentimiento que prevalece en cuanto al gremio teatral es la incertidumbre y el cansancio luego de un largo periodo de falta de apoyos, de falta de alternativas, de baja total de la producción y de una política cultural que no propicia precisamente trabajo para los que nos dedicamos a la cultura y en este caso, específicamente al teatro. 

Las temporadas son cada vez más cortas y no hay producción, los grupos, las personas tienen que buscar sus propios medios para poder llevar a cabo y un proyecto teatral.

Considero que será importante que el gremio trate de unirse, busque a sus pares para que conjuntamente se busquen las condiciones a nivel institucional para modificar esa situación. Se había dicho que se iba a renovar el programa de Teatro Escolar, que es una fuente de trabajo importante, pero ya no se ha dicho nada o más bien hubo rumores de que no iba a ser así. Ese programa es relevante también por la formación de públicos. Entonces, me parece que más bien terminamos el año y comenzamos el otro con una sensación de desánimo.

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