Estrena el unipersonal Carta al viento, del 20 de octubre al 11 de noviembre en el Foro La Gruta, del Centro Cultural Helénico

Sandra Félix ha comentado que desde que jugaba cuando era niña ya hacía teatro. Y hoy por fortuna es un tren imparable de creación escénica en el que confluyen emociones familiares, su amor por la poesía y la necesidad de subir al teatro una historia íntima que la involucra, aún más allá de ser la directora de una puesta en escena.
Se trata de un monólogo que creó con y para su hermano, matemático y poeta, y con el actor Sebastián de Oteiza: Carta al viento, unipersonal creado en realidad a tres manos, que se estrena este lunes 20 de octubre en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.
Es, concede la maestra y directora de escena, una retribución personal, íntima. Sobre todo de mi hermano, que se abrió emocionalmente a revelar un asunto tan personal de su vida vinculado a su poesía. La gran inspiración que tuvo me pareció muy conmovedora y quise rendirle un homenaje al amor, dice. Es la historia de un enamoramiento que lo lleva a escribir poesía.
Cada historia particular que contamos nos aporta algo a los demás. Esta, que conozco desde hace muchos años, quise llevarla al teatro para transformarla en un hecho artístico; como sabemos, de lo particular nos vamos a lo universal, y pues mucha gente se verá retratada en ella.

Mi hermano me enseñó la poesía, expone Félix, un día llegó y me dijo: te voy leer en voz alta este poema La luna, de Jaime Sabines ¿quién es Jaime Sabines? le pregunté, pues lo tienes que conocer, me dijo. Y me leyó más poemas de Sabines, que adoré por su poesía. Me convertí en una caza poemas.
La poesía siempre está involucrada en mis obras de teatro, hice Las olas de Virginia Woolf, recientemente La mañana debe seguir gris, de Silvia Molina, en la Compañía Nacional de Teatro, y adapté esa novela que contiene poemas de José Carlos Becerra, de Carlos Pellicer y Hugo Guitérrez Vega. En la misma Conferencia bajo la lluvia, de Juan Villoro, que quisimos hacer juntos, escogió muchos poemas sobre la lluvia.También realicé otro trabajo que se llama Grietas, con poemas de Efraín y David Huerta, José Emilio Pacheco, Rosario Castellanos, Gabriel Celaya, Mario Benedetti y María Rivera. Y en todos los trabajos que he hecho de Elena Garro.
Alejandro va a cumplir 67 años. Este episodio que se presenta en la obra sucedió cuando él tenía 35. Quería hacerle un regalo, un homenaje a través de lo que yo sé hacer que es el teatro. Él publicó un libro que se llama Él, dedicado a este gran amor. Y en 2021 yo dirigía Rumis, de Manuel Barragán, en esa obra actuaba Sebastián de Oteiza, a quien le regalé el libro de mi hermano que acababa de publicarse. Cuando fue presentado, Sebastián leyó algunos poemas del libro de forma tan entrañable y conmovedora, que al escucharlo en voz alta, sentí que se magnificaba la poesía de mi hermano. Y me nació entonces hacer algo con esos poemas en escena.
Platiqué mucho con Alejandro sobre esa relación y nos narró a Sebastián y a mí ese pasaje de su vida que duró cinco años para empezar a hilvanarla. Nos dió cuatro relatos autobiográficos. Sebastián escribe bien, hicimos una selección de poemas y de los relatos de mi hermano, él va a personificar en escena a Alejandro.
Este trabajo representó ahondar de alguna manera en nuestras raíces mexicanas y españolas, me interesó la mente y el alma de Alejandro, es decir qué lo impulsó a eso. Y también me motivó esta forma que se ha dado mucho ahora que son los biodramas, los relatos autobiográficos, un teatro que también me gusta explorar.
Philippe Ammand hace la escenografía y la iluminación con sólo dos sillas y una mesa, hace un acompañamiento muy poético, digamos. Sebastián canta a cópela y tiene una gran habilidad de expresión corporal porque es bailarín también, concluyó la maestra de actuación, a cargo del Taller de Teatro de la Biblioteca de México desde 1989.
La puesta en escena contará con escenografía e iluminación de Philippe Ammand, quien le apostó a un acompañamiento poético y minimalista con sólo dos sillas y una mesa. Y Sebastián de Oteiza, además de actuar, canta a capela y aporta una gran expresividad corporal, gracias a su formación como bailarín.



