Teatrikando

Un viernes por la noche, nos recibió una fila enorme en el Foro Shakespeare para ver esta obra de Sergio Ochoa, quien también la dirige. Se maneja con aparente desorden y anarquía, tal como es la experiencia cannábica. Eso se dice desde el inicio, y se invita al público a reír —consecuencia natural de la misma—. Así, se ofrece una aproximación a esta vivencia, sin riesgo de que se haga costumbre.
Nos reciben Tony, Hugo y Ciro, interpretados por Arath de la Torre, Claudio Herrera y el propio Sergio Ochoa, con quienes vamos a disfrutar el pasón nuestro de cada día. Ellos se presentan como ponentes de una conferencia que incluye datos duros, reflexiones y mucho cotorreo sobre el uso lúdico del tetrahidrocannabinol (THC, iniciales de sus nombres). Aclaran que no se trata de hacer apología, sino simplemente de divertirnos.
Con una ambientación mínima —sólo tres sillas y algo como un termo— logran hacer cambios veloces de lugar, circunstancia y acción. Así, podemos estar en un auto, en una casa, viajando, o dando vida a escenas en las que cambian de rol según lo dicta el diálogo. Carcajada tras carcajada.
Tepoztlán es mencionado decenas de veces. Dice Claudio:
“Me dieron muchas ganas de hacer algo por el planeta, el mundo, la vaquita de mar. Ya sé, voy a limpiar mi cuarto. Después, voy a limpiar el baño. Fui a la cocina, usé el producto del frasquito… Me dijo mi novia: ‘¿Qué estás haciendo con el queso parmesano?’”.
Son parlamentos que deben decirse con gracia, enorme capacidad expresiva y el timing necesario para provocar risa.
“Tiene un aroma que, por cierto, es el de los turistas en Tulum…”
“Estamos aquí para aprender de ella, hablar de ella, reír con ella. Nos dedicamos a investigar con profundidad sobre este tema”.
Tienen gran carisma y ductilidad para dar vida a estos personajes, que probablemente serán recordados como los primeros en montar una obra sobre la cannabis que bien podría televisarse, pues tiene el ritmo necesario para mantener siempre la atención del respetable.
Al finalizar, Arath de la Torre destacó la presencia de Germán Ortega, de La Parodia, y el «Negro» Araiza, del programa Hoy, quienes estuvieron atentos a cada broma y gag. Él mismo nos compartió en entrevista que han estudiado y analizado los baches que encontraron durante sus giras para pulirlos, y así permitir que el espectáculo fluya como lo vimos: casi noventa minutos sin fallas, sin momentos de duda, con risas constantes en todos los niveles.
Con esta misma técnica, fácilmente podrían llevar a escena un comentario humorístico sobre feminismo, inseguridad o política (ah, esto no).
Si tiene la oportunidad, no lo dude: véalos en el Foro Shakespeare los viernes a las 8:30 p.m.
Va a disfrutarlos enormemente.



