Después de Oscar Liera, Paco ocupa un lugar muy importante como referente del TATUAS y del noroeste del país

En 1991 arrancó con TATUAS un programa de teatro escolar en los estados, con obras dirigidas por Francisco Beverido
En la primavera de 1979 la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), a través del CLETA, organizó el Encuentro Nacional de Teatro Augusto César Sandino, entre los invitados especiales se encontraban: Santiago García, de La Candelaria de Colombia; Augusto Boal, el creador de el teatro del oprimido; André Camp; Ignacio Merino Lanceloti, de la carpa geodésica. En medio de estas personalidades destacaba uno por su estatura y personalidad: alto, apuesto, de pelo largo y barbado, vestía pantalón y camisa de mezclilla al estilo Beatles, una especie de Alonso Quijano mezclado con Jesucristo. Era Francisco Beverido Duhalt (Paco, para los cuates). Lo vi de cerca y de lejos pero no establecimos ninguna comunicación.
En la VI Muestra Nacional de Morelia, en 1983, Beverido deslumbró con el montaje de Acto Cultural de José Ignacio Cabrujas. Óscar lo presentó al grupo, ellos tenían una relación de años, durante los constantes viajes de Liera a Xalapa para trabajar con las compañías universitarias, entre las que se encontraba la de Beverido, situación que propició un gran acercamiento entre ambos creadores.
En la muestra de Morelia se seleccionaron tres montajes para el Festival Internacional Cervantino, y tanto el TATUAS con La Verdad Sospechosa de Juan Ruiz de Alarcón, como Acto cultural de Cabrujas, de los Talleres Libres de la Universidad Veracruzana (UV), fueron seleccionadas, así que volvimos a coincidir en Guanajuato, ambos grupos. También fueron invitados por el INBAL a tener una breve temporada en el Teatro Jiménez Rueda de la Ciudad de México.

En mayo de 1984, durante la Primera Muestra Regional de Teatro del Noroeste, celebrada en Culiacán bajo los auspicios de la UAS a través del TATUAS, Paco fungió como uno de los maestros de los talleres que se realizaron durante la misma, a partir de ese momento se inicia una relación de trabajo y amistad que se va ir consolidado con el paso de los años.
Durante la Muestra Nacional de Teatro de Xalapa en 1984, Paco era parte del equipo de organización de la MUNATE de Veracruz y aún con esa responsabilidad se dio tiempo de montar con los talleres libres de la UV Cleotilde en su Casa de Jorge Ibargüengoitia, que a decir de el crítico teatral Don Rafael Solana, fue uno de los mejores montajes de la muestra.
En 1991 Mario Espinosa me invitó a desayunar para hacerme una propuesta, me dijo: Quiero organizar el programa de teatro escolar en los estados y mi deseo es que sea tu grupo (TATUAS) el que lo inicie a nivel nacional, pero… (Aquí Mario batalló para decir lo peliagudo de lo que podría ser un obstáculo para el proyecto) el asunto es que tú no dirigirías. Después de un brevísimo silencio le dije: De acuerdo, pero déjame proponerte un director. ¿Quién? preguntó. Paco Beverido de Xalapa, contesté. No lo pensó mucho y aceptó, era un momento muy importante para el TATUAS, necesitábamos nuevas visiones del quehacer teatral ante la ausencia de Óscar que había fallecido, y Paco nos vino como anillo al dedo.
Se montaron Las Trapacerías de Scapin de Moliere, la obra fue un éxito para el teatro escolar,
además trascendió en ámbitos como la Muestra Regional de Teatro y la Muestra Nacional de Teatro en Monterrey. Paco empezó a convertirse en una especie de tutor del grupo, nos asesoró en proyectos como el de la obra El Dragón de Eugene Schwartz, que dirigió el maestro Roberto Benitez, propuesto por el mismo Beverido. Paco, además participó en los aniversarios del Tatuas como invitado especial, panelista y develador de un par de placas. Fue nuestro crítico más duro en diferentes montajes, recuerdo cuando vio El muerto todito de Mary Zacarías, me regañó por la forma fársica con la que se bailaba el danzón, imagínense destrozar parte de la idiosincrasia veracruzana. Lo mismo pasó con una obra de Armando Saldaña, El hijo de Sushi, teatro cabaret que hicimos bajo la dirección de Marta Luna, nos dijo que eso era todo, menos cabaret.

Paco mantuvo una relación muy cercana con Sinaloa y Sonora: Maestro, jurado en Muestras estatales y director de escena en ambos estados, gran impulsor de la dramaturgia sonorense, particularmente la obra de Cutberto López y también de otros autores. En Sonora puso en escena El Juego del Amor y del azar de Marivaux, con la Compañía de Bellas Artes de la Unison, también montó con la Compañía de la UV, La Esperanza y Terapia intensiva de Cutberto López, de quien por cierto fue editor del libro Entre el Desierto y la Esperanza.
Después de Oscar Liera, Paco ocupa un lugar muy importante como referente del TATUAS y del noroeste del país.
Paco Beverido fue un activo de la Munate como: Director, actor, organizador, ponente, y en los últimos años se le veía con cámara en mano, documentó varias ediciones del evento teatral más importante del país. Nunca olvidaré aquel 2006, cuando en la Muestra Nacional celebrada en Zacatecas le fue entregada la medalla Villaurrutia, Paco, enfundado con su traje y corbata, su inmensa sonrisa y una enorme felicidad que no le cabía en el pecho, recibió ese merecido reconocimiento en medio de una gran salva de aplausos.
Descanse en paz el gran teatrista de corazón, actor, director, maestro, investigador, dramaturgo, editor, productor, musicalizador, iluminador y promotor teatral, Paco Beverido.



