
En estos momentos se celebra en la ciudad de Guadalajara la novena edición del FITPA: Festival Internacional de Teatro para los Primeros Años. Definido como un espacio de encuentro entre las artes y la crianza respetuosa, este festival comenzó gracias a la compañía A la Deriva Teatro con un espectáculo titulado ¿Dónde está Isabela? Esta compañía trabaja con jóvenes audiencias y entre sus producciones se encuentran obras como Barquito de papel, Patán: monólogo para un perro cuya vida es sueño; y Hazme un hijo, que contó con cientos de funciones a lo largo de varios años. Lo que distinguió a ¿Dónde está Isabela? del resto de las producciones fue el acento en las primeras infancias, es decir, público de los cero a tres años.
Susana Romo, directora de la compañía y del festival, cuenta que al vivir su segunda maternidad reconoció necesitar más herramientas para criar de manera amorosa, respetuosa e informada. Por esto el proyecto es una mezcla de actividades artísticas y culturales que convoca a padres y madres que quieran tener vínculos más amorosos con sus hijas e hijos.
Susana: Yo tuve la oportunidad de viajar a Austria a un congreso donde vi teatro para bebés. Regresé a México con ideas más claras sobre qué sucede en un fenómeno así y todas las posibilidades que se abrían en mi caso. Surge ¿Dónde está Isabela? y al mismo tiempo la necesidad de tener diálogo con creadores a nivel internacional para buscar referentes que nos ayudaran a recorrer este camino. Invitamos a grandes maestros desde el festival número uno. Hemos tenido países invitados como Italia, Rumania, España, Chile, Argentina, Brasil, etc. Países con muchos años trabajando el teatro para bebés en sus comunidades artísticas.
Como es lógico, hacer teatro para bebés implica lógicas diferentes. El público tiene necesidades distintas al adulto. Los ejecutantes deben tener capacidad de adaptación y de improvisación para trabajar con ellos. Susana habla también de la responsabilidad y el respeto:
Susana: Es una responsabilidad ponerse al servicio de estos bebés, niños y niñas con intereses y necesidades muy particulares. Todo lo que generamos está atravesado por los principios de la crianza respetuosa, es decir: escuchar más que decir, atender las necesidades de acuerdo a las etapas de desarrollo, el gozo, su necesidad de movimiento, de hacer ruido, comer, tener descansos si lo necesitan, generar una especie de tribu o de círculo comunitario durante la duración de la experiencia. Esto lo vuelve muy diferente a otros públicos. Hay una cercanía, una comunicación mucho más directa, tienen una respuesta sensible, amorosa, activa. No son como los espectadores adultos que nos sentamos, observamos y aunque no nos guste nos quedamos. Nosotros generamos experiencias completamente basadas en las necesidades de los niños y niñas, por lo tanto hacemos muchas pruebas: podemos hacer improvisación. Hay una estructura que sostiene los espectáculos pero hay una posibilidad de libertad y experimentación porque es atender al otro en presente y dependiendo de la respuesta de los bebés es que los jugadores pueden hacer cambios, modificaciones, acelerar y desacelerar, etcétera.
El Festival es de largo aliento. Nueve años es una proeza. Ha sido reconocido no solo a nivel nacional, sino internacional. Susana ha pensado en hacerlo crecer, pero la personalidad del mismo, piensa, se perdería:
Susana: Hemos pensado muchas veces en si valdría la pena que el festival crezca o no, pero mi decisión es que no. Queremos mantener la personalidad en cuanto al encuentro con los creadores y las familias, que sea cercano, íntimo, personal. Le apostamos mucho a la personalidad del FITPA en este sentido. Estoy en contraposición de las ferias masivas que se mueven mucho por la numeralia.
El 70% de las actividades del festival son gratuitas, por ejemplo, los talleres para crianza y los que son para creadores. El cobro por la entrada a las experiencias es simbólico. Nuestros proyectos agotan boletos por muchas cosas: porque hay mucha necesidad, porque hemos creado una comunidad que nos sigue y porque el número de espectadores que pueden entrar a una experiencia es reducido. También trabajamos en Puente Grande con los bebés que viven ahí y hemos atendido casas hogar.
La intención del festival es visibilizar a los bebés de todos los sectores y todos los contextos. Este año la inauguración fue en una casa hogar, en otros años ha sido en distintos barrios. A mí me gusta tener acento en las infancias de cero a tres porque son los más olvidados y excluidos, a pesar de que la primera infancia es de cero a seis. Son mucho más olvidados que los que están en edad preescolar.
El festival, sin embargo, sí ha crecido. Tanto es así que este año cuenta con extensiones en Ciudad Victoria, Tamaulipas; León, Guanajuato y Morelia, Michoacán. Susana manifiesta su felicidad y satisfacción con lo logrado:
Susana: Me siento sumamente feliz y conmovida porque tengo un equipo hermoso que me respalda. Trabajamos todo el año y durante el festival están siempre dispuestos a ayudar y acompañar. Como en cualquier festival, siempre suceden cosas inesperadas y el equipo está dispuesto a resolver. Me siento contenta de que nos lleguen muchos correos de todas las partes del mundo queriendo venir a Guadalajara. Nos emociona que se sientan bien recibidos, que conozcan nuestra ciudad y lo que hemos hecho como compañía; que conozcan los teatros, a la gente de acá y que vean cómo estamos comprometidos. Estoy en un momento de mi vida personal que me hacía falta, necesitaba tener este momento para respirar y saber que todo el esfuerzo ha valido la pena y estamos contentos.
El FITPA concluye sus actividades el domingo 27 de octubre con el espectáculo de danza para jóvenes audiencias Lavarropas, de la compañía chilena “Manada”. Para más información, visite las redes sociales del festival: en instagram @festival_fitpa y en facebook FITPA Festival de Teatro para Bebés.



