Del conflicto al consenso. Reactivar colectivos
Samuel Sosa, productor y director de teatro, presidente del Colegio de Productores de Teatro de la Ciudad de México de 2021 a 2024, asociación reconocida el año pasado por el Senado de la República por su labor, señala la oportunidad actual de que el cambio de gobierno permita fortalecer los vínculos con la comunidad artística.

En diciembre de 2015, por decreto presidencial, se crea la Secretaría de Cultura. En julio de 2018 Alejandra Frausto es nombrada titular de dicha Secretaría, no entraría en funciones sino hasta el 1 de diciembre de ese mismo año. Entre julio y diciembre de 2018 tuve oportunidad de coincidir con ella en por lo menos cuatro eventos públicos, foros que se organizaban con representantes de la comunidad artística y cultural con el fin, se nos decía, de construir una agenda conjunta de gobierno. Estaba en campaña y su interés por construir legitimidad con la comunidad parecía genuino. Después del 1 de diciembre de 2018 fue imposible tener una reunión, presencial o virtual, con la secretaria de Cultura.
A su oficina se enviaron múltiples solicitudes de audiencia, y me consta pues yo mismo las firmé, en calidad de presidente del Colegio de Productores de Teatro de la Ciudad de México. Tuvimos algunos encuentros con Marina Núñez Bespalova, subsecretaria, algunas otras con Eréndira Cruzvillegas Fuentes, directora del Área Jurídica de la Secretaría. Sostuvimos reuniones con el inbal, con la Coordinación Nacional de Teatro, con la Secretaría Técnica del Efiartes, con legisladores de ambas cámaras, incluso la doctora Claudia Sheinbaum, entonces jefa de Gobierno de la Ciudad de México, quien nos recibió en su oficina por más de una hora. Con Alejandra Frausto nunca hubo posibilidad de diálogo, al menos no con nosotros, los productores de teatro.
En diciembre de 2020, en plena pandemia, algunos altos funcionarios de la Secretaría de Cultura protagonizaron el desafortunado episodio conocido como “Desactivar Colectivos”. En una reunión de Zoom con agentes culturales y artistas, al compartir pantalla, uno de los funcionarios de gobierno dejó a vistas su chat personal de WhatsApp, en el cual sostenía una conversación en grupo con los otros funcionarios de gobierno presentes, que llevaba por título las verdaderas intenciones de esa y otras reuniones, y de esos y otros funcionarios: desactivar los esfuerzos de colectividad y los intentos de organización de una comunidad artística que estaba desesperada por no tener trabajo, ni ingresos, ni claridad sobre el futuro, en medio de la incertidumbre que en ese entonces representaba estar atravesando una pandemia sin precedentes.
Al día siguiente Alejandra Frausto hizo públicas sus disculpas y se desmarcó de la existencia del grupo y de todo el incidente. No renunció. Nadie fue despedido ni sancionado. El incidente fue minimizado y la reacción de la comunidad se calificó como exagerada. La realidad es que los meses pasaron y el título de aquel chat fue cobrando peso hasta convertirse en la política no-oficial de la administración. La administración saliente quedará en el recuerdo de muchos como la de una Secretaría de Cultura que hizo oídos sordos a toda voz crítica, que dinamitó todo puente para el diálogo y que se rodeó únicamente de aplaudidores y de militantes. Los logros de su administración, que los hubo, quedarían empañados justamente por el incidente que intentaron desaparecer bajo la alfombra. Y es que pretender hacer cultura y arte sin la comunidad artística y cultural puede ser un trabajo sumamente solitario.
Seis años han pasado y Alejandra Frausto entrega la titularidad de la dependencia a Claudia Curiel de Icaza, quien fungió como secretaria de Cultura de la Ciudad de México del 1 de febrero de 2022 al 1 de agosto de 2024. Durante su gestión tampoco nos fue posible concretar alguna reunión con ella.
Hace unas semanas concluyó mi periodo al frente del Colegio de Productores de Teatro. Toma la Presidencia la gran productora Rebeca Moreno y le acompaña un gran equipo en la mesa directiva y un gran conjunto de talentosos productores en la asamblea. Me consta que la intención de todos ellos es sumar al quehacer escénico, a la cartelera de la ciudad, a la oferta artística y al proyecto cultural de la nación. Artistas y funcionarios coincidimos en objetivos, tenemos tanto más en común que diferencias. Los agentes culturales, los productores de teatro en particular, estamos ávidos de servir y de trabajar de la mano con autoridades e instituciones para llenar de oferta cultural las ciudades y brindar espectáculos de calidad a la ciudadanía. Lo único que pedimos es un trato digno y la posibilidad de un diálogo honesto y constructivo.
La invitación es a pasar la página. Se está por escribir un nuevo capítulo en la vida institucional del arte y de la cultura en México. Lo podemos escribir juntos.
Por un futuro de diálogo y escucha. Por una comunidad cultural plural y sin divisiones. Reactivar colectivos.
Samuel Sosa. Productor, director y guionista, presidente del Colegio de Productores de Teatro de la Ciudad de México de 2021 a 2024.



