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El FIT de Cádiz, el teatro nuestro de cada día

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Un atisbo de la propuesta escénica del festival, que celebró su 40 aniversario con la edición de un libro  

Vuela Alto, escrita y dirigida por María José Pizarro, a cargo de la compañía chilena Colectivo CTM (Cuerpo, Texto y Multimedia).
Imagen del cartel del FIT 2025. Una chakana, símbolo icónico andino referente de esquemas cosmológicos, que sintetiza conceptos filosóficos de ordenamiento de la realidad a partir de principios: relacionalidad, complementariedad, ciclicidad, correspondencia y reciprocidad. Para la cultura andina, todo aspecto de la existencia se vincula con los demás siempre que exista otro al que se opone y con el que se completa. Así se describe la asimilación de opuestos, que permite a la chakana constituirse en símbolo de intersección, que rompe el sentido binario del pasado/presente para dar espacio a la multitemporalidad. Chakana es una palabra de origen quechua polisémica, traducible como puente, escalera o intersección. Sin embargo, la representación, el símbolo de la chakana en los Andes se convierte en una entidad, un cuerpo en sí mismo que posee vida.

Son las seis de la mañana y amanece, la cita teatral es al sur, en Cádiz, el interés y la curiosidad teatral esta vez apuntan al sur, justicia poética. Casi siempre se suele mirar al norte donde se supone que suceden las propuestas más interesantes y más vanguardistas, Esto hace que el teatro que se cuece al sur sea visto como de segunda categoría, se supone de ligas inferiores.

Ya en Cádiz. El Festival Iberoamericano de Teatro, en esta ocasión estrena  directora, la gaditana Mónica Yuste que se nos antoja dinámica y con ganas de hacer labor. Se celebra la edición número cuarenta, Por la noche con el Teatro Falla lleno  hasta “el gallinero” va a empezar la primera función; recorre el espacio un rumor  que significa expectativa y ganas de ver teatro Iberoamericano (ya hay un público en la ciudad que acude puntualmente a esta cita). Empieza Chipi La Canalla, de  España con El bar nuestro de cada día, traen una mezcla bien orquestada de música, narración oral y teatro. El público los acompañó desde el primer momento,“son del barrio”, contaron una historia muy de Cádiz, ancestral y de hoy: un habitual cliente de cierta taberna ha fallecido de vino, vida y flamenco. Pobre de medios pero rico en filosofía popular, pide en su última voluntad ser velado en la taberna.

Esto es la obra, el tabernero narra la historia y anécdotas compartidas con el susodicho, el ataúd y el cadáver de cuerpo presente. Liturgia hilarante y canalla; música atinada, mezcla de Jazz y Flamenco, soluciones espacio temporales sencillas y  efectivas y narraciones con humor e ironía, muy gaditanos. Se los aplaudió como a unos más de entre las novecientas o mil almas que llenábamos el teatro. Un placer la función y un placer también ver un teatro lleno sin nombres famosos. Solo por la  proximidad en las formas y en las ideas de lo representado. Cómo nos gustaría a muchos teatreros llenar así los teatros y conseguir esa comunión, mezcla de música, teatro y humor popular inteligente…

Por razones de espacio no se puede en esta crónica hacer una reseña a todas las funciones vistas en este festival que aparte de los escenarios llega a las calles y a las  plazas, con públicos familiares; también hay una amplia puerta abierta para la   reflexión y el análisis de las obras vistas, el momento teatral que vivimos y las  nutrientes que lo alimentan: encuentro de directores de festivales iberoamericanos, presentación del libro Cuarenta años del FIT de Cadiz, reuniones con  programadores de Europa y América Latina, exposiciones fotográficas, talleres, tres sentidos homenajes póstumos… 

Acudieron a la cita veinte compañías de Brasil, España, Chile, Argentina, México, Uruguay y Colombia. Sin dejar de reconocer el talento y el esmero que había en todas  las funciones que mostraron las compañías y esperando me sepan disculpar las no  mencionadas hablaré solo de aquellos espectáculos que despertaron mi gusto y mis  sentidos en varias direcciones: 

MONGA (compañía Jessica Teixeira, Brasil)  Valiente y muy poética, una actriz sostiene toda la obra desnuda con su cuerpo  diferente y esto en lugar de ser un llamado publicitario es una elevada muestra de  poesía en defensa de la mujer y una resignificación del cuerpo femenino. Radical en  la defensa de los cuerpos diferentes, podría ser un buen ejemplo del llamado “teatro  de presentación”, no representaba un papel, era ella evolucionando y contando su  historia, que al principio nos resultaba incomoda de ver. Poco a poco iba naturalizando  la diferencia, camino por el que los espectadores pasaban del miedo a la fascinación.  

Su propuesta teatral, apoyada con proyecciones y música en directo recordaba la  historia real de la mexicana Julia Pastrana conocida en su tiempo como la “mujer  mono” transformada durante años en atracción de “freaks shows”. 

Todos los ángeles alzaron el vuelo (Compañía La Zaranda, España) De nuevo el teatro lleno hasta arriba. Y empieza el asunto, como siempre en sus  obras ángeles de alas rotas que salen de los bajos fondos e intentan la manera  imposible de remontar a otros mundos, otras realidades. Ángeles gastados que no 

pueden con sus alas, “flores de basurero que florecen en la noche”, catres, heroína y putas con los tacones torcidos, trascienden al buen teatro. En esta obra se percibe un coqueteo, un viraje del grupo hacia contar sus historias con un planteamiento un poco más argumental, más literario, sin perder nunca ni la poética ni su comprometida manera de hacer teatro de muy buena factura. Eso en La Zaranda no se negocia. Un placer.

Vuela alto (Compañía CTM,  Chile) Una compañía muy joven, un monólogo intenso, incomodo, difícil de digerir. El  protagonista un perdedor nato al cual le ha sido negado hasta el amor, máximo al  tratarse de un lumpen perdidamente enamorado de su pareja, otro lumpen, no se resigna a que la muerte le haya arrebatado el único rincón de ternura que la vida le ha permitido. Perdió. Su amor oculto, alias “el choro Maicol” ha sido tiroteado en  plena calle. Esta historia florece y muere entre balas y reguetón en los barrios de  cualquier gran ciudad, hoy.

Cachorro de León (Compañía Saas Tún Teatro (Mexico) Una fiesta de humor, imprecación y poesía. En formato de monólogo con  proyecciones y música; la protagonista cuenta en primera persona lo que recuerda  de la relación con su padre, macho, borracho y maltratador: amor y odio. Conchi 

León es una actriz cálida que rápidamente te hace su cómplice y confidente, con  cada palabra y cada gesto, te abraza elegantemente. Solo te suelta cuando la función  se acaba. Se apagan las luces y te quedan la ternura y el sentimiento de que estamos  todavía lejos de tener relaciones sanas entre una hija y un padre. Como si fuera  poco, en mitad de la función nos invitó a una cerveza.

Labio de liebre, de Teatro Oetra, de Colombia.

Labio de liebre Compañía. Teatro Petra (Colombia) Veterano grupo bogotano con dramaturgia y dirección de Fabio Rubiano, este a su  vez pupilo y heredero de prácticas del maestro Santiago García. La obra “un clásico de la teatralidad latinoamericana contemporánea” camina sobre la cuerda floja de lo no correcto políticamente: qué es menos malo la venganza o el perdón…?  La protagoniza un asesino, paramilitar convencido, con muchos crímenes horrorosos sobre sus espaldas, se ha acogido a la rebaja de penas que le permite la nueva “Ley de justicia y paz” y por lo cual ha sido desterrado de Colombia y enviado tres años a la gélida Suecia teniendo allí la casa por cárcel. Solo, convive con sus fantasmas y la televisión, recibe “visitas” constantes, apariciones de una familia de campesinos que el asesinó de manera horripilante; los mató a todos incluidos su vaca, su burro y su única gallina, que también lo atormentan en sus visones…También se le aparece Marinda, la niña de trece años que él montaba cada vez que le daba la gana. “Labio de liebre” mete con buen hacer teatral el dedo en la llaga y eso arde. Tanto los sucesos ocurridos en Colombia como la obra son difíciles de olvidar.    

El FIT es un festival necesario, ya hace parte del calendario cultural de Cádiz. Puerta abierta de ida y vuelta para la gente de teatro de aquí y de allá, para el intercambio,  la convivencia, el dialogo distendido, para hacernos peguntas… La mirada al sur que el festival propone y agencia, la posibilidad de encuentros anuales favorece a los   amantes del teatro. La bahía gaditana es un marco idóneo para ese teatro fresco,  vivo, de coordenadas distintas, de las dos orillas del mar que nos separa y nos une, teatro de allende y de aquende. Escenas que nos reúnen, que nos llegan al alma y los sentidos por el camino de la  presencia física más que el de las pompas virtuales y la sobre actuación técnica.

Además de los grupos arriba mencionados también acudieron a la cita, este año, la  Cuarenta ediciones del festival: De España, El Carromato, Latas, Inda PeredaSwing and Show, Dominare, Yo soy 451 y Babel. De Argentina; Matáte amor, “Pueblo hermano”, “La niña que fue Cyrano “, y Medida por medida. De Chile, El purgatorio y Juan Salvador Tramoya y del Uruguay Las cosas que perdimos en el fuego.

Con este panorama, si usted puede acuda, será bienvenido, la magia la ponen las obras, los actores, las actrices y el mar. 

Otoño 2025.  Carlos Bernal L .

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