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EFIARTES, cambios simples a sus Reglas de Operación

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Se requieren ajustes profundos para revitalizar un sector cultural debilitado, uno de ellos, permitir la participación colectiva para corregir y mejorar los mecanismos existentes


Carta abierta al Comité Interinstitucional para la Aplicación del Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en lProducción Teatral Nacional; en la Edición y Publicación de Obras Literarias Nacionales; de Artes Visuales; Danza; Música en los Campos específicos de Dirección de Orquesta, Ejecución Instrumental y Vocal de la Música de Concierto y Jazz. 

En dos textos anteriores relacionados con el Programa de Estímulos Fiscales a las Artes (Efiartes), detallé, primero, cómo se dio en diciembre de 2018 uno de los principales ajustes a este programa tan relevante, dada la crítica situación que impera en el terreno del financiamiento a la creación y producción artísticas en México, donde el presupuesto anual total que se destina a Estímulos a la Creación desde la Secretaría de Cultura federal (antes Fonca), es de apenas 700 millones de pesos al año a través de sus más de 40 convocatorias, lo que se traduce en 1560 estímulos para todo el espectro de creadores a nivel nacional (becas aplicadas en 2024, de acuerdo a datos proporcionados por la Plataforma Nacional de Transparencia).

En un segundo escrito me permití reunir y organizar algunos datos que me parecen relevantes sobre la cantidad de proyectos que postulan al mecanismo, aquellos que resultan seleccionados como “susceptibles” de recibir el estímulo y, finalmente, los que real y efectivamente lograron tener empresa contribuyente y producirse con este programa, es decir, con recursos fiscales de las empresas. 

imágenes de la exposición colectiva MITOCONDRIA (Arte y Genética).

Esto último lo apunto porque la producción artística en México se realiza en mayor medida gracias al subsidio de los propios artistas, que sí o sí apuestan por producir sus obras, con sus propios recursos, otro aspecto por revisar a detalle con datos y cifras, pues termina por demostrar que la comunidad artística no sólo está capacitada y profesionalizada, sino sobre todo curtida en la batalla a ras de suelo cuando se trata de poner a circular obras para consumo de la sociedad con o sin apoyo.

Hemos señalado también con datos en la mano que todo lo relacionado con presupuesto y mecanismos para acceder al mismo también es materia de derechos culturales, y en ese sentido, cuando se trata de derechos hay tres formas de defenderlos:

  • Con la ley en la mano. Si la hay, exigir su cumplimiento con todo su peso hasta que se cumpla. Si no la hay o es deficiente o limitada, crearla o modificarla hasta que sirva a la comunidad y por derivación natural a la sociedad, que recibe al final del proceso los frutos de toda la cadena.
  • Con la presión en la calle. En este caso en forma creativa, festivales, plantones artísticos, mítines, caravanas y, en casos que así lo requieran, cierre de espacios culturales. Estamos acostumbrados a que sean los sindicatos adscritos al sector Cultura (tema para otro análisis) los que cierran los espacios en demanda del cumplimiento de sus derechos, sea por temas salariales o por prestaciones, o recursos materiales (uniformes, insumos de limpieza, etc) o incluso por temas de acoso o maltrato. Pero no es frecuente que la comunidad artística organizada y unida en un solo propósito cierre teatros, cines, salas de conciertos o danza, librerías o centros culturales, exigiendo el cumplimiento de un derecho como lo es, por poner un ejemplo, el derecho a la creación, a través de la asignación de más presupuestos, con base en datos duros. Lo más efectivo en este terreno fueron los cierres que hicieron estudiantes del Conservatorio Nacional de Música (paro) y de las escuelas profesionales de artes asentadas en el Cenart (paro y cierre de Calzada de Tlalpan), en la coyuntura del cambio de gobierno en 2024, siendo la primera acción que tuvo que atender la nueva secretaria de Cultura, al reunirse con lxs estudiantes y prometer soluciones a demandas concretas y puntuales, que en algunos casos no se cumplieron sino hasta hace unas pocas semanas, como las reparaciones a las escuelas del INBAL, que se lograron financiar con recursos reasignados al evitar el recorte presupuestal en diciembre del año pasado por presión de la misma comunidad (https://tinyurl.com/ftb3h6ne).
  • Con la palabra y los argumentos, en los medios. La batalla cultural, la construcción y posicionamiento del relato pasa por la comunicación y sus muchos medios y plataformas. No es nuestra intención y también lo hemos dicho una y otra vez, dinamitar o descalificar per se y por completo la política pública en materia de Cultura, sino por el contrario, hemos propuesto la instalación de un Foro Permanente para construir y dar salida a una política cultural actualizada y enriquecida con la participación de la comunidad, en un ejercicio de co-gobernanza, pues sobra conocimiento, experiencia, capacidad técnica y de análisis en esta comunidad tan nutrida y ávida de innovar para evolucionar. Evitar el recorte al presupuesto de Cultura pasa por los medios, en una acción concreta en esta batalla cultural para combatir la idea de que no son necesarios más recursos para la Cultura, cuando los datos a la vista de todos confirman que la aportación del sector al PIB nacional supera el 2.7% (820 mil millones de pesos) y genera más de 1.4 millones de empleos. Recortar a la Cultura es recortar los derechos culturales de la sociedad, no sólo a la comunidad artística. Por eso decimos  #NoMásRecortesAlRecorte.

Analizar y comunicar estas propuestas a través de los medios (previo conocimiento de la ley y presión en la calle) parecen ser las únicas formas de lograr resultados, dado que, como también hemos dicho, al menos en esta materia todos estamos del mismo lado, pero no todos queremos escuchar.

No somos ingenuos, sabemos que la política cultural de un proyecto de transformación como el que está en marcha conlleva enormes desafíos, que pasan necesariamente y antes que nada por modernizar y ampliar la visión de la clase política gobernante sobre lo que representa la cultura viva, es decir, quienes la hacen a diario para que luego el régimen la convierta en bandera. No el patrimonio existente, que ya es mucho, sino el que se está gestando y creando, y por consiguiente, quienes participan de ese proceso en tiempo real.

Esa es la primera línea de combate, si se le quiere ver como una batalla, aunque como hemos dicho, deberíamos entender que la batalla es contra el sistema, contra el status quo, contra el conservadurismo de mantener como están las condiciones de una política obsoleta en materia de Arte y Cultura, porque no se entiende que no basta con recolectar propuestas antes de las elecciones para recaudar votos, para luego dejarlas en los cajones de los escritorios, como siempre se ha hecho por todas las administraciones, casi sin distinción.

Pero volvamos al punto de partida de este escrito. 

Expo MiTOCONDRIA.

En cuanto al Programa de Estímulos Fiscales, amparado por el Artículo 190 de la Ley del Impuesto sobre la Renta (https://tinyurl.com/225tnpsn), y limitado a lo que le permiten sus Reglas de Operación, lo primero que hay que distinguir es que una cosa es el Comité Interinstitucional conformado por titulares y suplentes de 4 instancias (SH, SC, SAT e inbal), que debe entenderse como el Órgano de Gobierno del programa, y otra es el Consejo de Evaluación, conformado por especialistas de distintas disciplinas y quienes tendrán a su cargo la calificación de los proyectos, para determinar si serán o no susceptibles de recibir un estímulo conforme a los Lineamientos por disciplina. Sobre los Lineamientos escribiremos posteriormente. 

Parece evidente pero no obviamos nada en este análisis, en aras de poder construir una línea argumental completa e integral, basada en datos, desde el funcionamiento y operación, hasta su ejecución. 

Buscamos corregir el mecanismo ahí donde tenga sentido hacer ajustes, en beneficio de todas las partes involucradas, principalmente quienes postulamos año con año. Y en ese afán, identificamos a quienes tienen las atribuciones y el poder para lograr los cambios.

Entonces, el Comité Interinstitucional está regido por las REGLAS GENERALES PARA LA APLICACIÓN DEL ESTÍMULO FISCAL A PROYECTOS DE INVERSIÓN, mismas que se van actualizando con frecuencia (https://tinyurl.com/4ceu7e3n). 

¿Cuáles son las atribuciones del Comité en relación a los ajustes y/o modificaciones al mecanismo?

Con base en el Capítulo II, Regla 6, Incisos I y IX, el Comité sí puede “aprobar las modificaciones a las presentes Reglas”, por un lado, y “constituir grupos de trabajo para realizar análisis, estudios o evaluaciones relacionadas con los proyectos de inversión y con el estímulo fiscal.” Esto es fundamental entenderlo porque no es necesario pasar por un proceso legislativo para ajustar algunas de las reglas, atendiendo propuestas concretas que se han realizado en diferentes foros, a saber:

  • Agregar INTERDISCIPLINA como categoría, permitiendo nuevas propuestas que hoy no encuentran cabida en la convocatoria. El programa fue primero para Teatro, y a partir del año 2017 se abrió a Danza, Música, Artes Visuales y Libro. Es tiempo de abrirle paso a esta nueva categoría, que ya se puede encontrar en otras convocatorias.
  • Modificar la Regla 20 de la Sección III, donde se indica que “en caso de que el monto del EFIARTES, en el ejercicio fiscal de que se trate, no haya sido asignado en su totalidad, el Comité podrá abrir un periodo extraordinario de recepción de solicitudes de Contribuyentes interesados”, para que quede garantizado y diga simplemente “abrirá un periodo extraordinario”. Esto evita la discrecionalidad y la ambigüedad.
  • Analizar a fondo y resolver en favor de los artistas, lo que se estipula en el segundo párrafo de la Regla 25 dentro del Capítulo V, que impide a una persona física recibir pago de honorarios si forma parte de la ERPI, cuando existen innumerables casos en que el artista ha tenido que constituir su propia persona moral para postular en diversas convocatorias, y para el caso del Efiartes resulta un contrasentido impedirle cobrar en su propio proyecto, al postular con su propia persona moral. Lo justo sería abrir la opción a que quien tenga su propia persona moral (AC, SC o cualquier figura fiscal), pueda postular al estímulo sin que ello le impida plasmar en el presupuesto el cobro por su trabajo como equipo creativo, desde la dirección hasta la producción y la interpretación misma, sin limitar o en su caso, evaluando hasta cuánto puede cobrar una misma persona en un proyecto postulado al Efiartes. Dicho de otro modo, son innumerables los ejemplos de artistas que dirigen, producen, gestionan, ejecutan y administran sus propios proyectos, de los cuales son creadores e intérpretes, al tiempo que operan sus propias personas morales para poder bajar recursos para operar y vivir. ¿Por qué impedir esta acción en forma transparente, sumando otro obstáculo a la operación del mecanismo?
  • Ajustar el plazo de prevención para Contribuyentes que han completado su registro para apoyar un proyecto, y a quienes la Regla 15 (Inciso IV párrafo 7) les da apenas 3 días “naturales” para presentar algún documento faltante o equivocado, siendo el último engrane para que el proyecto artístico resulte o no beneficiado finalmente. Este plazo podría ser revisado, analizado y ampliado por un grupo de trabajo como lo permite el inciso IX de la Regla 6.
  • Confirmar y validar que frente proyectos puntuados con la misma calificación (inciso IV de la Regla 18), se privilegiará a quien se haya registrado primero y no por algún tipo de cuota por disciplina. Cotejar esto con los Lineamientos por disciplinas. 
  • Confirmar y aclarar en la Regla 19, donde se estipula que una ERPI puede ser beneficiaria del estímulo hasta con dos proyectos por ejercicio fiscal, si esto permite postular a dos proyectos de gran formato de hasta 10 millones de pesos para cada uno, o cuál es la mezcla o límites en relación a los topes autorizados.
  • Revisar, analizar y en su caso modificar el último párrafo de la Regla 29, que impide cubrir los honorarios con recursos del Efiartes por los servicios de gestión para obtener recursos de contribuyentes, lo que ha abierto la puerta a la existencia de los llamados brokers y los problemas derivados de la falta de regulación de su labor, hasta ahora fundamental para muchos proyectos, que se ven obligados a aceptar condiciones de enorme desventaja, con altas comisiones (hasta 15% del monto total aportado), exigencias de exclusividad en la búsqueda de contribuyentes pero sin garantizar la empresa, o incluso créditos en la comunicación como parte del equipo creativo. Como se ha dicho en diversos espacios, no se puede permitir que un broker gane más que el equipo creativo de un proyecto.
  • Transparentar y hacer públicos los informes que el INBAL presenta al Comité cada año (como lo marca la Regla 32), para conocer a detalle cuáles han sido los resultados y los “beneficios asociados al estímulo”, con los “resultados en taquilla, número de asistentes con o sin boleto pagado, libros editados y publicados, autores beneficiados, premios y reconocimientos obtenidos, entre otros”.

Como lo hemos mencionado en varias ocasiones, no somos ingenuos pero tampoco podemos esperar a que los cambios lleguen por generación espontánea. Sabemos que cada modificación a un proceso en marcha significa uso de recursos públicos, trabajo, coordinación, esfuerzos y paciencia, y no es la intención con estos análisis simplificar o descalificar los muchos trabajos que realizan quienes forman parte del Comité o del Consejo de Evaluación. Por el contrario, entendemos que hay una sobrecarga para quienes desde el ejercicio de la función pública se les exige hacer cambios, cuando al mismo tiempo están haciendo muchas más labores de las que vienen indicadas en sus perfiles de puesto, para bien y para mal. No es disculpa, pero tampoco se trata de machacarlos sólo porque sí.

Nuestra intención es sumar una visión concreta desde la experiencia de quienes postulamos y vivimos en carne propia los obstáculos y problemas del mecanismo y su operación en el día a día, tanto de quienes logramos conseguir empresa contribuyente como de quienes no lo logramos, porque hemos estado en todas las situaciones de esta puesta en escena, con y sin empresa, o con empresa que al final fue descartada por equivocarse con un documento, o de plano con proyecto (de continuidad pero con la expectativa de multiplicar su público) calificado con falta de méritos suficientes en una emisión, cuando en la emisión anterior había recibido calificación de 94/100 (el mismo proyecto), hemos vivido de todo en varios años de tratar de aprovechar este mecanismo que, como decimos al inicio de este texto, se ha convertido en uno de los muy pocos que estimulan la creación y la producción de obras de mediano y gran formato.

Es tiempo de que quienes administran nos permitan entrar al quite para que juntos vayamos corrigiendo los pocos mecanismos e instrumentos que ya se tienen, pero que requieren de cirugía para volver a bombear sangre a este cuerpo colectivo tan precarizado y golpeado, en el que (será materia de otro texto) operamos decenas de miles de personas en México, dando vida a la riqueza cultural que posiciona al país en el concierto de las naciones.

En tanto podemos incidir en las modificaciones a la ley vayamos trabajando a la mayor velocidad posible con las reglas, facilitando la vida a quienes ya tienen proyectos seleccionados y a sus empresas confirmadas, en espera de que más temprano que tarde se pueda cambiar la ley para que todo proyecto seleccionado tenga garantizado el recurso sin la obligación de también conseguir a su contribuyente (a través de una bolsa ciega), y que los montos autorizados aumenten proporcionalmente a la cantidad de proyectos que postulan y son seleccionados, lo que habla de la enorme necesidad de recursos para seguir produciendo, el punto central que debería ser atendido por las máximas autoridades, no sólo de Cultura, sino del Ejecutivo y del Legislativo, un presupuesto acorde al tamaño del ecosistema, un presupuesto progresivo y con la visión de que invertir en quienes hacen la Cultura es invertir automáticamente en salud mental, en economía circular, en pacificación, en movilidad social, en educación. Eso sería una transformación.

En otro análisis haremos la comparación entre este famélico Sistema Nacional de Apoyos a la Creación, con sus 700 millones para 1560 becas, frente al Sistema Nacional de Investigadores, con 44 mil inscritos y un presupuesto de 8,500 millones de pesos. 

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