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Mi experiencia del teatro siempre fue la escena y la escritura: Vallejo Aristizábal

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Charla con el autor de Caminando sobre arenas movedizas, vol. III 

Pie de foto:Patricio Vallejo Aristizábal, autor de los volúmenes Caminando sobre arenas movedizas I,I I y III Foto: labarraespaciadora.com (revista digital de periodismo narrativo, de Ecuador).

Erick Estrada: Estaba revisando las entrevistas en Paso de Gato y a partir de ello anoté cuatro preguntas que me parece pertinente que tú nos comentes, en relación con tu tercer volumen de Caminando sobre arenas movedizas; pero antes de hablar sobre el libro propiamente dicho, me parece muy importante que nos digas desde dónde surge tu obra dramatúrgica.

Patricio Vallejo Aristizábal: Es curioso, pero en general percibo que el punto de partida casi siempre es el propio escenario. Son los procesos con los compañeros que vamos desarrollando como un laboratorio cotidiano en el que van surgiendo imágenes y formas que nos llaman la atención o nos dan curiosidad, pero digamos que esos suelen ser unos puntos de partida muy difusos. También, evidentemente, hay una necesidad personal de atravesar ciertos temas o contextos estéticos, poéticos, que de pronto se van acumulando en mí y eso me lleva a ponerlos en palabras, situaciones escénicas, conflictos, etc., que más tarde se logran publicar. Pero yo pienso que hay esta suerte de tensión entre las circunstancias grupales, el laboratorio y la experiencia cotidiana en el escenario con las necesidades personales mías y de los compañeros.

Todo esto va generando una especie de tejido del que van surgiendo las temáticas, las poéticas de los espectáculos que vamos creando y que a su vez pasan a ser los textos que voy escribiendo. Hay veces que hay circunstancias en la sociedad, en el mundo, que son muy impactantes y que me llaman a ponerlas en diálogo con la experiencia de mis actores, de mis actrices y pueden ir convirtiéndose en espectáculos. Y, por último, cuando releo los textos que he escrito descubro que hay ciertos lugares a los que, de una manera más inconsciente, más íntima, voy recurrentemente acudiendo. Puedo pensar que son puntos de partida que están muy íntimamente arraigados conmigo, que no los tengo de una manera muy abierta y racional, pero que finalmente aparecen y se vuelven recurrentes en algunas de las obras.

Erick Estrada: Pato, justo con lo último que dices, ¿logras ver una línea en todo tu trayecto dramatúrgico, desde las obras que has escrito y que encontramos en Caminando sobre arenas movedizas I y todo lo que le sigue?

Patricio Vallejo Aristizábal: Sí, pero no una línea continua. Es una línea de saltos, rupturas, de una permanente transformación. Una línea -yo diría- en tensión. Coherente con ciertos principios de comportamiento creativo que manejamos con mis compañeros en el trabajo creativo del escenario. Tiene que ver con una necesidad permanente de transformación, una necesidad de habitar tensiones. Entonces, creo que hay una línea subjetiva, pero no es una línea continua ni recta, sino una línea con saltos abruptos, con idas y venidas, etc. Pienso que sí la hay, pero no es una continuidad, es una línea que surge de muchas transformaciones y muchas tensiones.

Erick Estrada: Me parece interesante esta forma de ver los saltos como idas y venidas, porque de los dos libros que he leído de Caminando sobre arenas movedizas, encuentro que hay una crítica que se mantiene en el fondo. Que, a pesar de cambiar la forma, que en este caso sería la forma narrativa, escénica, dramatúrgica, de alguna manera me da a entender tu personalidad como autor o tu posicionamiento como autor contra una sociedad estática, quieta, ingrata consigo misma, con lo que pisa, con lo que es, con su identidad. Esta crítica es bien fuerte cuando -por lo menos- se logran leer los compilados de las obras. Desde mi punto como el lector se hace algo mucho más grande, no es solo ver una obra, sino es ver un panorama. Eso me ha gustado de poder leer tus obras, conocer un poco más una faceta del maestro Patricio, que nos habla desde otro lado, desde la dramaturgia.

Para las personas que quizás no te conozcan y que vayan a leer tu libro, tu tercer volumen, quizás les sea importante saber ¿cuántas obras has publicado como autor tanto en tu pensamiento, así como en tu teatro?, ¿en qué punto de todo este bagaje se encuentra este volumen de Caminando sobre arenas movedizas?

Patricio Vallejo Aristizábal: Yo he escrito básicamente ensayo. He escrito pensamientos sobre el teatro y he publicado cuatro o cinco libros de ensayo. También he logrado publicar los dos primeros volúmenes de toda mi obra dramática reunida y ahora está listo para salir el tercer volumen. En total en esos tres volúmenes, creo que se han logrado reunir al menos veinte de mis obras. Todavía hay dos volúmenes más que estamos organizando, a ver si tenemos la suerte de que no pase demasiado tiempo, como en los anteriores, para lograr su publicación. Pero básicamente tengo más o menos unos nueve libros ya publicados entre ensayo y dramaturgia. 

Yo he sido una persona que ha estado muy atraída por la escritura desde siempre, desde muy joven. Creo que he tenido una especie de hábitat paralelo. He sido desde muy joven un lector muy recurrente. Lo disfruto mucho y es un placer para mí y me genera una enorme felicidad leer. Soy un adherente a la idea de Borges de que, si no te gusta un libro, no lo leas; si no te gusta leer, no leas, porque la lectura es una forma de felicidad y nadie le puede obligar a nadie a ser feliz.

Y es así para mí. Yo he sido feliz leyendo. Y también, desde muy joven, yo pienso que en mi preadolescencia empecé a escribir. Pero por una razón u otra yo no escribí pensando en que el papel se iba a convertir en diálogo con un posible lector. De alguna forma, en un primer momento mi escritura fue más íntima, más personal y después, cuando empecé la vida en el teatro, empecé a escribir para el escenario.

Mi primera experiencia teatral, que fue fundar un grupo de teatro aficionado en mi barrio, supuso la escritura de mi primera obra, es decir, con ese grupo lo primero que hicimos fue poner en escena una obra que yo escribí de una manera muy irresponsable y atrevida, porque yo no tenía un conocimiento de la escritura teatral. Ni siquiera del teatro, salvo un par de experiencias como espectador. Pero había algo muy fuerte y potente en mí que me llevó a querer vivir la experiencia del teatro, y mi experiencia del teatro siempre fue la escena y la escritura.

Entonces, en ese hábitat de letras y papel -paralelamente al hábitat del escenario- he desarrollado este viaje que ya empieza a ser muy largo por la vida, ya tengo sesenta años. Siento que ser escritor ha sido muy importante en mi desarrollo personal y toda esta historia que te cuento es porque además de estos libros de ensayo teatral y de dramaturgia, estoy por publicar también un libro de relatos que he logrado reunir. Desde que empecé a escribir, me gustó mucho escribir cuento y pues ahora los recogí, vi los que tenían un mayor valor. Algunas personas generosas y cercanas a mí me han leído, me han hecho sugerencias y finalmente he logrado recuperar once relatos. Entonces después de esta publicación del tercer volumen de Caminando sobre arenas movedizas, vendrá la publicación de mi primer libro de relatos. Te cuento esto en función de lo que tú me preguntabas, de que más allá del escenario, más allá de mi experiencia como director, como investigador, como pedagogo del teatro, también he desarrollado una experiencia como escritor que ahora he decidido se pueda plasmar en la búsqueda de ese lector. Así como con mis compañeros de Contraelviento Teatro hemos creado espectáculos que salieron al mundo a conquistar a sus espectadores, espero que mis libros también puedan conquistar a sus lectores.

Erick Estrada: Y Pato, ahora sí, entrando al meollo del asunto, ¿qué nos puedes contar sobre este tercer volumen de Caminando sobre arenas movedizas?

Patricio Vallejo Aristizábal: Este tercer volumen, para mí es tal vez el punto cúspide. Es el momento en el que yo percibo que logro cuajar en la escritura aquello que había sido un motivo, que impulsaba y que después se convirtió en un camino, en un tránsito en toda mi existencia en el teatro: que es lo que desde hace muchísimos años investigamos y desarrollamos, y que llamamos el comportamiento barroco del actor y de la escena.

Yo siento que en estas cinco obras que recogemos en este volumen están ya consolidados, a partir de la palabra o en la palabra, todos los principios de los elementos que en el escenario constituyen el comportamiento barroco. Son las obras que al ser llevadas a escena se convirtieron en canónicas, en representativas de Contraelviento Teatro. Son obras que tuvieron la fortuna de encontrar a muchísimos espectadores en muchas partes del mundo. Tuvieron la fortuna de encontrar espectadores y lectores que asumieron una posición crítica muy generosa, muy aguda, y ha provocado respuestas que a mí me han dejado enormemente satisfecho al igual que a mis compañeros.

Entonces, cuando te hablo de Al final de la noche otra vez, de La flor de las chukirawa, de La canción del sicomoro, de Estruendo, ceremonia para enjuiciar al espíritu del tiempo o de Las señales del cielo, que son las obras que están en este volumen, estoy hablando de los espectáculos que tuvieron un mayor recorrido y que hicieron visible esa propuesta que, hoy por hoy a muchas personas, especialmente en el en el teatro latinoamericano, la reconocen y la siguen, que es esto que he mencionado sobre el comportamiento barroco del actor y de la escena. Entonces pienso que son obras que cuando se salen o se escapan del escenario y se traspasan al papel pueden generar una respuesta o una experiencia lectora muy interesante.

Estoy seguro de que su lectura va a provocar muchas respuestas, de la misma forma que los espectáculos que las integraron.

Una reflexión que quiero dejar es que: si bien es cierto que cuando uno lee teatro tiene la expectativa de la puesta en escena, de cómo sería representada, en el caso de las obras que yo he escrito, tienen una cualidad -por lo menos yo la percibo y alguna gente que ha leído y ha criticado mi obra coinciden- que son obras que pueden ser leídas más allá de la expectativa de verlas en escena a diferencia de otro tipo de escritura teatral más tradicional, donde los diálogos te van llevando a imaginar la obra en escena. En el caso de la escritura que yo he desarrollado, es una escritura que tiene una potencia, un valor poético-simbólico, que genera una experiencia en sí misma. Algunas personas me ha dicho que, recién después de terminar de leer una de mis obras, se ponen a pensar cómo pudo haber sido llevada a escena. Porque la palabra sola alcanza una dimensión de comunicación con el lector muy potente, muy fuerte. Entonces pienso que esa es una cualidad que tiene la escritura de las obras que hemos recogido en este volumen.

Erick Estrada: Me parece muy interesante no sólo conocer la obra sea escénica o en este caso dramatúrgica, sino también conocer a la persona que está detrás de la obra, porque es otro mundo. La obra es la ventana hacia el autor y hacia dónde nos lleve ya dependerá de cada ventana y de cada autor. Por eso empecé con esas preguntas que me ayudan a contextualizar a la persona antes que al libro como objeto, producto o resultado. Me ayudan a ver al libro como parte de un proceso mucho más complejo que sólo un simple compendio de hojas y tapa. Creo que esas inquietudes serían las que animarían a los lectores, o a su curiosidad, para revisar no sólo este tercer volumen, que me parece importante por lo que dijiste, por lo canónico que representa para el grupo Contraelviento Teatro, sino también para que revisen las publicaciones anteriores y que se entienda que el volumen tres no está aislado, sino que pertenece a una serie de más grande y la coherencia está en la serie, no en el volumen.

Patricio Vallejo Aristizábal: Esa fue la razón por la que se decidió reunir la obra bajo el mismo título. Porque en realidad no es una obra que surge de los momentos distintos de una persona que se sienta a escribir, sino que es una obra que surge del proceso de una persona en su experiencia, en su viaje por la vida, en el escenario. Por eso, en lugar de publicar libros aislados que recogen dos o tres obras como suelen ser las publicaciones teatrales. La decisión fue que sea una reunión bajo el mismo título en distintas organizaciones y que cada volumen implicara la comprensión de un momento en el caminar. Es por lo que, cada volumen tiene a su vez una suerte de título propio; en este caso, el libro se llama “viajeros de sentido en lo barroco”; el anterior “el tejido del diálogo” y el primero “donde se dobla la vara”. 

Cada libro recopila obras que corresponden a un momento específico, no necesariamente cronológico, pero sí poético, sí vital en mi proceso de escritura.

Erick Estrada: Pato ¿hay algo más que desees añadir? Sino podríamos concluir la entrevista.

Patricio Vallejo Aristizábal: Sí, solamente quiero añadir que estas obras, desde mi perspectiva, tienen por cualidad que pueden convocar a lectores de muchas partes, incluso a lectores que no son hispanohablantes como lengua materna. Esta cualidad está en el hecho del transitar en lo barroco y habitar algunas tensiones y encuentros con lectores de diversas culturas o diversos contextos. En ese sentido, esa tensión entre lo local, lo andino y lo global, lo universal, está presente. A partir de ciertos arquetipos de personajes se ha logrado ese habitar, esa ambigüedad entre lo local y lo global, pero también entre lo tradicional y lo contemporáneo, entre las formas tradicionales de la cultura nuestra, andina o latinoamericana, con las transformaciones complejas de esta posmodernidad global. Entonces, con esto pretendo llamar al lector de otros contextos al encuentro con las obras que están reunidas en este volumen, porque estoy convencido de que van a poder transitarlas sin que se conviertan en objetos extraños, exóticos o de una cultura literaria, social, teatral que les sea ajena.

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