Culebras de agua es una de las ganadoras en la categoría de lecturas dramatizadas de la 12ª edición del DramaFest: un atisbo a la infancia de un grupo de niñas que jugando van adentrándose en las complejidades y funestos desenlaces de la vida en condiciones de precariedad de jornaleros que viven con sus familias en galerones cerca de los sembradíos.
Uno nace y muere en el mismo lugar. Es lo natural.
Itzel Lara
Guardo cientos de preguntas en las calles de mi infancia.
Rita Gironés
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Para Nayeli Pacheco G. Mi hermana de infancia.
Personajes
Marla
Edna
Daniela
Cholo
Denisse
Neli
I. Entre las galeras de un campo agrícola
Hay que recordar para volver a ser, pero volver es imposible, por lo tanto el camino hacia su encuentro está lleno de inventos que trastocan el olvido, emparejan cada escena y dan pie a nuestro cuento favorito. Recordar es volver a recorrer eso que vimos, tocamos, siendo el hábitat, la casa, en este caso el hogar de infancia a punto de hacernos aprender que los lazos van a romperse, un dìa, de pronto, aunque las raices hayan llegado a puntos profundos.
…
Los campos agricolas son pedazos de tierra donde se siembra, según el lugar, frutos varios para exportar al extranjero (en la mayoría de los casos). En esos campos agricolas trabajan jornaleros que vienen de partes diversas del país y se quedan a vivir entre galerones mientras recogen la cosecha. A esos galerones se les conoce como Albergues cuando son parte de una empresa agrícola; cuando no, se les nombra Cuarterías, pues éstas son rentadas por jornaleros y no dadas por la empresa de manera “gratuita”.
En mis recuerdos, EL CAMPO era como se llamaba donde viviamos y LAS GALERAS, el espacio compacto donde nos distribuían a manera de chorizo por entre calles de piedra y tierra, nuestro CUARTO era la parte minima donde nos desarrollábamos con la familia primigenia, esa de sangre. Lo demás, cada ricón, más que una simple cancha, la guardería, el canal o los salones de la primaria, eran nuestro patio de juegos.
Uno que he reducido de la siguiente manera:
Una X imaginaria traza el escenario, en el ala derecha-arriba se pueden ver unas cortinas que dividen una hilera de baños. En el ala derecha-abajo una fila de puestos de vendimias con muñecas y juguetes varios sobre las mesas. Del lado izquierdo se aprecia, en el ala superior, una docena de lavaderos y en el lado inferior, las aguas castañas de un canal de riego. Al centro de la equis hay un espacio circular que funciona a veces de pista de baile, a veces de patio de juegos. Al fondo, en medio de las alas superiores, se encuentra una banca.
Marla entra jalando un carro de redilas de juguete.
Marla: Nosotros salimos por la tarde, con catres, estufa y refri, después de que nos tumbó la casa el huracán. Casi no me acuerdo porque tenía dos años, pero lo platican mucho mis hermanos, Alicia y Federico, ella tenía once y él ocho, por eso se acuerdan mejor. Que empezó el agua a revolverse con el aire y cuando menos lo esperaban la pared se dejó venir encima de nosotros, salimos como pudimos y corrimos a refugiarnos en casa de tía Columba.
Recorre halando el carro, hacia la pista de baile-patio de juegos.
Días después ya íbamos en carretera. Mi mamá, mi hermana y yo en la cabina, con el chofer, mi papá y mi hermano, en la caja del carro, cuidando que los colchones no salieran volando.
Manipula el carro de redilas, dando varias vueltas por la pista. Simulando aquel trayecto.
La primera galera a la que llegamos estaba en el primer campo, luego nos movieron al segundo, porque éramos muchos de familia y las galeras del primer campo, al ser de material, estaban muy chiquitas. Las del segundo campo eran de lámina, más grandes, pero más friolentas, más ruidosas. Se oía todito lo de los vecinos y cuando llovía ni la tele se escuchaba del escándalo que traían las gotas al golpear el techo.
Saca del carro cinco Barbies, varias telas y unos cuantos muebles pequeños hechos de cartón.
Teníamos dos cuartos, uno para la cocina y otro para las camas, una litera, una matrimonial. En la parte baja de la litera dormíamos mi hermana y yo, arriba mi hermano. También teníamos un cajonero y un baúl para la ropa. Algo así:
Muestra la recreación que ha hecho de lo narrado.
Años después mi tío Toni nos mandó una tele de los EE. UU., mi mamá compró un mueblecito para ponerla.
Coloca a las Barbies sobres las camas, luego una pequeña television frente a ellas, suena la televisión, ella se recuesta junto a las Barbies y se queda viendo la pequeña caja de ruido, la luz va apagándose lentamente mientras la televisión sigue sonando.
2. Columpio
Daniela, Edna, Neli, Cholo y Denisse están en círculo dentro del canal viendo el agua. Marla entra resbalando hasta que se les une.
Daniela: Ven, por eso no debemos durar mucho tiempo en el agua.
Edna: Con razón los nadadores se ponen ese gorrito en la cabeza.
Daniela: Un día mi hermano y yo nos estábamos bañando en los lavaderos, él vio que algo se movía en la pileta. “Es una culebra”, dijo. A mí se me hizo raro. Ya ven que las culebras salen o en el canal o por los drenajes.
Cholo: Siempre he tenido miedo de que salga una por la taza.
Marla: Al Ñeco le salió una una vez.
Neli: Fue mentiras eso, Marla.
Marla: Él dice.
Daniela: Me acerqué, lo más que pude, casi pegué la nariz con el agua, se me hacía muy chiquita. No hay culebras así de chiquititas, pensé, además no se le veía ni ojos ni nada. Entonces vi esa cosita blanca que tienen los cabellos cuando te los arrancas de raíz y pues claro, era mi propio cabello. “¡Es una culebra, es una culebra!” Me agarró de las greñas y me llevó al cuarto, buscó unas tijeras y empezó a cortarme mechón tras mechón.
Cholo: ¿Son venenosas igual que las de adeveras?
Edna: Yo creo que no, ni boca tienen.
Denisse: ¿No creen que se mueven nomás porque Marla está haciendo olas en el agua?
Cholo: Ya Marla, deja de moverte.
Daniela: Mi hermano dice que son culebras, que en la cabeza también son culebras, pero están dormidas, que se activan pasando mucho tiempo en el agua.
Edna: Yo paso mucho tiempo en el agua y no se me han hecho culebras.
Neli: Y vaya que pasas, varias veces te han querido sacar bichi de la regadera las mujeres. Ellas haciendo fila y tú muy a gusto con tus peinados locos.
Edna: Que se aguanten, cada quien tiene derecho a durar lo que quiera en el baño.
Marla: Pero no en un sábado de raya, cuando las pobres mujeres salen del trabajo, tienen que alistarse rápido para ir a cobrar.
Neli: Por eso mi mamá me manda a bañar tempranito los sábados, antes de que se haga fila.
Denisse: Éstas no son culebras, Daniela, son sólo cabellos que se mueven con las olas del agua.
Edna: Ya hay que salirnos, en el canal lo que sí hay son sanguijuelas.
Denisse: ¿Cómo la otra vez que nos aventamos ni te acordaste de las sanguijuelas?
Edna: La otra vez no sabía que había sanguijuelas.
Cholo: No son las sanguijuelas, lo que le da miedo es que venga su mamá a sacarla a cintarazos del canal como aquella vez.
Neli: Ey, es cierto, mejor ya hay que colgar el columpio, a mí también me fue como en feria esa vez que nos aventamos. ¿Trajiste la cuerda, Daniela?
Daniela: Sí, batallé mucho para encontrarla, mi hermano ya la tenía entre sus cosas.
Daniela camina para salir de las aguas, las demás la siguen. Una vez fuera, toman entre todas la cuerda y empiezan a colgarla en forma de columpio del brazo de un árbol.
La Tranquilidad
Entra con un camión de redilas, recorre el escenario hasta llegar a la banca.
Marla: Al lado de nuestro cuarto vivían la Edna y su familia. La Edna es de la Tranquilidad, un pueblo de Sinaloa de Leyva. Su mamá se llama Quita, o más bien, así le decimos todos. Porque de verdad verdad, se llama Rogelia. Me acuerdo mucho de su nombre porque el profe Joel, que era el director de la escuela del campo para niñas y niños migrantes Juan Joel Fun, le cantaba a la Paola, la niña que después tendrían el Nino y la Chuy, ¨Rogelia Saraí, Rogelia Saraí” a manera de tingo lingo lingo.
Saca del camión cinco Barbies.
Su Papá es Don Melitón, él y su hermano más grande —Melitoncito— estuvieron muchos años en el otro lado. Me acuerdo, porque el Fredi y el Nino siempre estaban interrumpiendo nuestros juegos, llevándosela para que cuidara a Luisito, mientras la Quita lavaba o preparaba comida.
Luisito era el hermano menor y tenía una condición motriz. No caminaba bien, estaba muy flaco y sus ojos se desviaban, lo estaban operando y cuando no traía vendas, traía un parche.
Va caracterizando a cada Barbie según su narración.
El Fredi era el segundo de los cinco, y a falta de papá y primogénito, le tocaba trabajar. El Nino siguió sus pasos y en cuanto terminó la primaria empezó en la empacada de tomate cherry.
La Edna era la cuarta de cinco, tenía un año más que yo, y como nuestros cuartos estaban pegados, nos juntábamos mucho. Cuando nos dejaban solas, que tocaba que sus hermanos andaban trabajando y su mamá y Luisito se iban al seguro, nos encerrábamos en su cuarto a jugar al dominó y la baraja. De apuesta teníamos unos tomates de los más gigantes que se producían en la agrícola. Los partíamos en un plato grande, les echábamos limos, sal y a veces hasta chiltepín, cada que alguien ganaba, tenía la oportunidad de tomar una rebanada, y quien ganara más veces, pues comía más.
La Edna era segura, un tanto imponente, aseñorada, con creencias de rancho. Juzgaba casi todas nuestras ideas, pero cuando logramos convencerla, era un pajarito feliz evadiendo el cuidado de su hermano.
Toma el camión, las barbies y sale.
3. Juego de futbol
Edna sentada en la banca, Marla entra, ambas traen uniformes de futbol, las playeras con unas letras muy visibles que dicen DEL CAMPO.
Edna: ¿Qué te dijo?
Marla: Que hasta que la Caro se canse.
Edna: Nunca.
Marla: Lo mismo le dije
Edna: ¿Y?
Marla: “Ni modo, para la otra juegas tú”
Edna: Siempre te dice eso.
Marla: Tú tampoco juegas.
Edna: A mí ni me gusta.
Marla: No eres mala.
Edna: Pero me asoleo, aparte mi mamá dice que puedo andar en el mitote, pero que no juegue porque me pongo muy colorada.
Marla: Yo también.
Edna: Eso hace daño.
Marla: ¡Tiraaa, Cholo, tírale, tírale, eeeeeh!
Edna: Ésas ya están grandes, ni cómo ganarles.
Marla: La Cholo es muy burra, le debió tirar a las piernas, por ahí hubiera entrado el balón.
Edna: Se va a poner bueno.
Marla: ¿Ya se los quitó?
Edna: La Caro está loca, desde que vio a aquellas hacerlo, ella también; las otras tenían la planta de los pies bien duras, por eso la armaban descalzas. Se va a lastimar.
Marla: La Lola tiene la culpa, para qué no le dice nada.
Edna: Eso me dice mi mamá, que no juegue porque la Lola ni nos cuida, por ella que nos quebremos las dos patas, con tal de ganar.
Marla: Tu mamá es de más desconfiada.
Edna: Más vale… El otro domingo se encaprichó en que no me iba a dejar ir al juego. No sé cómo se enteró que iba el hermano de la Daniela. Dice que ese muchacho no está bien.
Marla: ¿Será cierto que lo dejó así un balonazo?
Edna: ¿Qué será lo que tiene?
Marla: Federico dice que es muy raro, iban juntos en la secundaria, y que a veces se paraba y se ponía a gritar “la maestra quiere matarnos, la mandaron especialmente para matarnos, quiere matarnos, quiere matarnos”… De a tiro la Mayra, no sé por qué la dejan de portera…
Edna: Vamos a perder, no fuera así si hubieras aceptado ser tú la portera.
Marla: O tú, a ti también te propusieron.
Edna: Están locas, ¿luego los balonazos quién me los quita?
Marla: Esa vez se me hacía que te desangrabas. ¿Qué sientes que tu ADN está por todo el camino?
Edna: Que esta tierra y yo ahora somos una misma.
Marla: ¡Denisse, tírasela a la Neli, a la Neli!
Edna: Ya valió roña.
Marla: ¿Qué?
Edna: En la pura nuca.
Marla: ¿A la Denisse?
Edna: Va a llorar.
Marla: Penal, penal.
Edna: Cuál, si se vio clarito que le quiso pegar un cabezazo y nomás le alcanzó para un nucazo.
Marla: Cambio … ¿Tú o yo?
Edna: Vas vas vas. ¡Vamos a ganaaaar, ya entró la mera buena del equipo!
Risas
Denisse se sienta sobre la banca sobándose la nuca, Marla entra al juego.
Llano grande
Entra con un camión de rediles que coloca sobre la mesa de tianguis.
Marla: La Denisse, la Cholo y la Chuy vivían en otra galera, a contra esquina de los baños. Llegaron desde el Llano Grande, también Sinaloa de Leyva. Su mamá se llama Saraí, su papá Benito. ÉI estaba en el otro lado y vino una vez a visitarlas. Esa vez me explotó un puño de tronadores en las manos y él me untó pasta, tomate y colocó mi mano frente al cooler.
Creo que tenía otra familia allá, era lo que se decía, pero la Saraí siguió con él pues cumplía mandándoles dinero. La Lurdes es su hermana mayor, también estaba en los EE. UU., pero en un lugar distinto al de su papá.
Saca del carro cuatro Barbies.
De la Lurdes seguía la Chuy, que era de la edad de Federico, mi hermano, pero que se juntaba mucho con la Alicia, mi hermana, tres años mayor que ella, y en la secu se puso de novia con el Nino, hermano de la Edna. Años más tarde tuvieron a la Paola o Rogelia Saraí, como le decía el profe Joel.
De la Chuy fue la Denisse, dos años mayor que yo. Tenía unos hoyuelos muy marcados en las mejillas y todos querían ser sus novios, pero la Denisse no estaba interesada, por lo que procuraba que su carácter fuera más duro y grande que sus nalgas.
Va repartiendo a las Barbies por toda la mesa.
Brincaba y bailaba por todo, también maltrataba mucho a la Cholo, su hermana, pero la Cholo sabía bien defenderse y regresaba cada golpe e insulto con las mismas ganas.
A la Cholo le gustaba jugar a la cuerda y elástico. Saltaba bien alto, casi siempre nos ganaba.
Toma el carro de redilas y sale.
4. Tianguis
Cuentan dinero.
Neli: ¿Cuánto les dieron?
Cholo: $20.
Denisse: $15.
Cholo: Le voy a decir a mi mamá cómo eres de mentirosa. Nos dieron $20 a cada una, pero la Denisse se compró unas paletas.
Denisse: Chismosa.
Edna: Yo traigo $50.
Marla: Yo $30.
Neli: Yo también traigo $50.
Cholo: ¿Y la Daniela?
Neli: No va a venir, iban llegando del culto.
Edna: Entonces tenemos $165.
Neli: Nos alcanza para cinco Barbies de $20 y ropita.
Recorren el tianguis.
Cholo: Ropita ya tenemos.
Edna: Pero ésa la hizo la Chuy.
Cholo: Pues de ella era la tela.
Edna: Sí, pero es ropa muy rara, muy gustos de la Chuy.
Cholo: Como mi mamá no le compra garras, su única forma de ver ropa que le gusta es haciéndosela a las Barbies.
Neli: ¿No el otro día hizo una gabardina como la que tanto quiere?
Marla: Ésa le quedó bonita.
Neli: Bueno, entonces ropita no, puras Barbies. Mejor, así nos alcanza para seis y le llevamos una a la Daniela.
Marla: ¿Dónde viste a la Daniela?
Denisse se va quedando lejos del grupo.
Neli: Llegaron a la tienda cuando mi mamá me andaba dando dinero. Ni me volteó a ver cuando le pregunté si vendría. Nomás movió la cabeza.
Edna: Mi mamá le trae coraje, dice que nomás nos enredó en la idea del catecismo para que al último se hiciera cristiana.
Neli: Toda su familia es eso, ella tuvo que…
Cholo: ¿Y la Denisse?
Edna: Tanto que le decimos que no se separe.
Marla: Debe andar en los esquites.
Todas: ¡Denisse!
Edna: Mi mamá me tiene prohibido que nos separemos, porque hay mucho malandrín y nos roban si nos descuidamos.
Denisse entra.
Denisse: Tu mamá puro prohibirte cosas divertidas.
Cholo: ¿A dónde te fuiste?
Denisse: Andaba viendo, ustedes van bien rápido, ningún puesto las detiene.
Neli: Venimos a comprar Barbies, ya que las compremos nos ponemos a ver, porque si no, la tentación de gastar el dinero en otra cosa nos va a ganar.
Denisse: De hecho, les quería decir que nomás me quedan cinco pesos.
Todas: ¡Denisse!
Denisse: Es que miren, esta pulsera.
Marla: Qué bonita.
Cholo: Ay no, regrésala. Que te devuelvan el dinero.
Denisse: Imposible.
Neli: Pues entonces te quedas sin Barbie.
Denisse: Ni quién quiera de esas Barbies corrientes, además ya tengo una.
Edna: Pero no tiene novio.
Continúan recorriendo el tianguis.
Choix
Entra jalando una cuerda atada a un carro de redilas, camina hasta el árbol, se detiene ahí.
Marla: La Daniela es de Choix, Sinaloa. Sus papás estaban separados. De su mamá no sabíamos nada, su papá ya tenía otra esposa y dos hijos anteriores, el Brayan y la Melina, vivían por las últimas galeras. La Daniela vivía con su Nana y su Tata, en la galera del lado del cerco. El mejor lado de todos, porque había muchos árboles por toda la orilla y del otro lado un sembradío de elotes. Su cuarto siempre estaba fresco y con sombra, por eso nos gustaba mucho estar ahí.
Saca del carro tres Barbies, las coloca recargadas en el árbol.
La Daniela era la más grande de nosotras, por eso la seguíamos en cada idea, era quien proponía los juegos y nos contaba las mejores historias. Muchos miedos nos surgieron por su culpa. Todavía a veces sueño con el perro de ojos rojos que nos contó que se aprecía en las madrugadas caminando por encima de los galerones.
Toma el carro de redilas y sale.
5. Barbies
Juegan, peinan, visten, bañan, les cortan el pelo, construyen camas, muebles diversos. Cholo hace que sus Barbies se den un beso.
Denisse: Son lesbianas.
Cholo: Es hombre, ¿no ves que trae el pelo rapa?
Neli: Son lesbianas como las del cuarto 22.
Marla: ¿Cuáles?
Neli: Las que viven a un lado de con la Clara.
Denisse: ¿A poco?
Edna: Sí es cierto, dice mi mamá que son novias, que el otro día las vio meterse a bañar juntas. Pásame las ligas.
Neli: Con razón el Óscar a las dos les dice mamá.
Cholo: Ten.
Edna: Gracias.
Cholo: Yo creí que una era su abuela.
Marla: Si no están tan viejas.
Denisse: Sí están, una tiene llena de canas la cabeza. Aparte no escucha, el otro día le abrí la cortina del baño porque ya casi me meaba, llegué gritanto. ¿Hay alguien, no, no hay nadie? Abrí y estaba ella.
Neli: Sí oye, bruta, pero no entiende bien español ¿De dónde sacaste esta tela?
Edna: De una almohada que tiene pura ropa vieja.
Denisse: ¿Y yo qué voy a saber?
Neli: Pues escuchándola hablar, habla de otro modo. Está chilo el estampado.
Edna: No sé si hacerla un vestido o que sea la colcha de su camita.
Denisse: Tu mamá también sabe hablar de otro modo y entiende español.
Neli: Porque mi papá le enseñó el español; a la señora no se lo enseñaron. Cuando va a la tienda le apunta con el dedo a mi mamá para decir qué quiere.
Cholo: Yo mejor la metía a que agarrara lo que quisiera.
Neli: Pero tú metías a todos a que agarraran lo que quisieran, por eso te pasó lo que te pasó.
Cholo: ¿Cómo me iba a imaginar que iba a hacer eso?
Edna: ¿Es cierto que se daba contra el piso y que le salió un sangrerío y que tú llorabas y llorabas y gritabas “¡Doña Cleo, doña Cleo, venga, venga!?”.
Denisse: Extraño que trabajes ahí, siempre llevabas Sabritas.
Neli: Como reina la trataba mi mamá, lástima que resultaste muy mala empleada.
Cholo: Tampoco Edna, tampoco fue así. Haz de cuenta que llegó, me pidió un kilo de masa y pues le daba uno, no, que ése no, le daba otro, no que ése no que porque tenía cucarachas: ¿dónde cucarachas? “Adentro”, decía, “Adentro viene llenito de cucarachas. Dame otro”. Le di como cinco. “¡No!” Pues pásale a agarrarlo tú, le dije. Me entretuve despachando un queso. Cuando volteé ya tenía todas las masas desechas, el piso blanco y él tirado como monstruo grite y grite “¡Hay muchas cucarachas!” Le pegaba al suelo con el puño cerrado. Me dio mucho miedo, pero no le gritaba a doña Cleo, no le gritaba porque sabía que andaba bañándose y ni me iba a escuchar.
Neli: Pero si no lo hubieras dejado entrar nada de eso hubiera pasado. Bien sabemos que el hermano de la Daniela no está bien.
Cholo: Ay, ya dile a doña Cleo que me perdone, un error de atención a clientes lo comete cualquiera.
Denisse frota los cuerpos desnudos de dos Barbies.
Edna: No seas cochina. Por eso la nana de la Daniela ya no la deja venir.
Denisse: ¿Qué? Se están besando.
Cholo: A la Daniela no la dejan venir porque ya no puede jugar a las Barbies. No por otra cosa.
Neli: ¿Por qué no?
Denisse: Las Barbies son del diablo.
Coloca una tela sobre el cuerpo de su Barbie y la mueve acercando y alejándola de la cara de sus amigas, a la vez que hace sonidos de fantasma.
Oaxaca
Entra jalando una cuerda atada a un carro de redilas, camina hasta el canal y se detiene.
Marla: La Neli vivía en la galera frente al canal, y a un lado de la tienda. Su familia fue de las primeras en habitar este campo. Llegaron desde Oaxaca, papá, mamá y hermano, a ella ya le tocó nacer aquí, en un hospital de la ciudad; no aquí en las galeras, claro. Era la que mejor conocía los rincones de la agrícola y quien nos alborotaba para inspeccionar la bodega de don Pedrito. Nos encantaba reborujar entre mangueras, alambres y maya sombras. Nunca encontrábamos nada de valor, pienso que lo hacíamos nomás para ver cómo don Pedrito se enojaba y nos correteaba a varejonazos hasta conseguir sacarnos de ahí.
Su mamá se llama Cleotilde, su papá Rufino, pero todos le decimos Don Charro; su hermano es Valentín, fue novio de Alicia, mi hermana.
Saca cuatro Barbies y las coloca dentro del canal.
Como su mamá era la que tenía la tienda del campo, sus recursos monetarios eran mayores que los de nosotras, por eso, en convivios, fiestas y posadas era la encargada de llevar las Sabritas, mientras el resto arrimábamos tomate y pepino a montones.
Neli es dos años mayor que yo. Yo tengo diez… bueno… ahora mismo tengo más. Pero diez… tuve diez, la última vez que las tuve.
Toma el carro de redilas y sale.
6. Coreografiar
Todas excepto Neli, en la pista de baile. Cholo descoordinada choca con una y con otra.
Daniela: Derecha, un dos tres cuatro cinco seis. Izquierda, un dos tres cuatro cinco seis.
Denisse: Ay, Cholo, hazte para allá.
Edna: Ponte más al medio.
Edna y Marla: ¡Cholo!
Cholo: Últimadamente, ya no quiero.
Edna: Es que no das una. Primero una pierna y luego la otra. ¿Qué tan difícil puede ser?
Denisse: ¿O sea que payaso del rodeo ni de chiste te la avientas?
Cholo: Es que sin la música yo no puedo medir el tiempo.
Neli: (Entrando.) Eso sí, Daniela, pon la música. Aquí está la grabadora.
Coloca la grabadora fuera de escena.
Edna: (Susurra.) Ya no la dejan poner música.
Marla: Cállate.
Daniela: No es que no me dejen, yo no la quiero poner.
Neli: Pero si es tu canción favorita.
Cantando “De pata negra” de Melody, comienzan a rodear a Daniela.
Marla: Yla gente nos miraba.
Edna: Y la gente nos miraba.
Denisse: Y decía muy bajito.
Cholo: Esa gente son de pueblo.
Neli: Esa gente son de pueblo.
Marla: Esa gente son de pueblo.
Denisse: Y mi papá se paró y con gusto contestó.
Bailan una misma coreografía.
Todas excepto Daniela: De pata negra, de pata negra, nosotras somos de pata negra, de pata negra, de pata negra, nosotras somos de pata negra.
Daniela camina para irse.
Neli: No, espérate.
Denisse: ¿Ni la podemos cantar?
Edna: Qué estricto se pone Dios.
Cholo: ¿Ninguna ninguna puedes bailar?
Daniela: Sí.
Neli: Pon una de esas que sí puedes.
Daniela: ¿Seguras?
Denisse: Sí, eso de bailar sin música es muy raro.
Daniela va hacia la grabadora y pone música cristiana, las demás se voltean a ver, tratan de no reírse. Daniela camina para irse. Las demás comienzan a bailar, la toman de los brazos hasta que la integran al baile.
La música se interrumpe violentamente y la grabadora llega bruscamente hasta los pies de Neli.
Neli: Mi grabadora.
Se apresura a revisarla.
Daniela: ¡Hermano!
Neli: Se la chingó.
Denisse: Y es la nueva.
Cholo: Adiós domingos de concursos.
Marla: Adiós código sin fama.
Edna: Qué triste, fue nuestra última presentación en público… y con música cristiana.
Daniela: Ya voy, ya voy, hermano espérate, perdón Neli.
Sale Daniela, las demás se quedan resucitando la grabadora.
7. Baile
Suena “El manisero”.
Cuentan y reparten en diferentes bolsas de plástico cuetes varios.
Denisse: ¿Nadie compró barrilitos?
Neli: No nos quiso vender.
Edna: A mí sí.
Denisse: ¿Cuántos compraste?
Edna: Ninguno.
Denisse: Mmmm.
Edna: ¿Quieren que otra vez nos lleven con las trabajadoras sociales?
Daniela: Todavía no arreglan, el otro día estaban todos los baños ocupados y me tuve que meter en ése porque ya no aguantaba.
Neli: Y te vio el Armando, ¿verdad?
Cholo: ¿Eras tú? Oí que andaba diciendo que una bichi se aparecía en los baños.
Daniela: ¿Y te da risa? Me dio vergüenza, mi hermano se enteró de eso que andaba diciendo el Armando. Fue y se lo agarró.
Marla: Yo los vi, ahí se agarraron afuera de mi cuarto, nos quebraron una silla.
Edna: Se pone bien diabólico tu hermano, se oían machín los golpes.
Marla: Lo aventaba contra la lámina, taz y taz y taz. Nos andábamos asomando por un hoyo, Federico, la Alicia y yo. “¡Sal a separarlos Fede, lo va matar!”, le decíamos. Roja se le veía la cara al Armando.
Edna: Mi mamá también le decía al Fredi que saliera. No lo convenció.
Marla: Lo bueno que luego llegó el Campero, se fue corriendo tu hermano cuando lo oyó, el Armando quedó tirado buen rato, salimos a darle agua.
Daniela: Y todo eso nomás por tu chistecito de poner el barrilito en la barda de los baños.
Denisse: Enchi, ahora resulta que es mi culpa.
Cholo: Nos faltaron los cerillos, eh.
Neli: Yo traje dos cajitas. (Le da una.)
Edna: Aparte dijimos que todas íbamos a comprar puras cebollitas.
Marla: Yo compré tronadores.
Denisse: No aprendes tú.
Marla: Pero ahora sí les voy a convidar (las demás estiran la mano, les coloca un puñito de tronadores a cada una).
La música sube de volumen. Caminan, se introducen entre la gente hasta que llegan al centro de la pista de baile-patio de juegos. Se esconden tras los cuerpos que bailan. Marla lanza tronadores, explotan en el suelo. Los bailarines las expulsan molestos de la pista.
Se alejan y se sientan sobre los lavaderos.
Denisse: Siempre es la misma, nunca nos dejan divertirnos. ¿El baile sólo es de ellos? ¿Porque somos niñas no podemos bailar o qué?
Edna: Bailar sí, Denisse, pero jalonear a la gente no. Menos andarles tirando tronadores. Te pasaste con eso, Marla; si le dicen a nuestras mamás, nos van a encerrar y ya ni vamos a ver el baile.
Neli saca varios chocolates.
Neli: ¿Quieren? (Todas toman uno y empiezan a comer.) El Celso baila bien padre, ¿no?
Edna: No, baila chistoso.
Daniela: Es porque en Durango bailan así.
Cholo: ¿Es cierto, Marla? ¿Qué no bailaban acá?
Baila pasito duranguense.
Neli: La Alicia es la que baila más perro. ¿Dónde andará?
Marla: Se anda alistando; acababa de llegar de bañarse cuando yo me vine.
Denisse: Porque la Yuliana baila de a tiro feo.
Edna: Es que está bailando con Federico, y Federico no baila, nomás menea los brazos.
Marla: También el que baila chilo es Valentín.
Cholo: Ya llegó la Alicia.
Edna: Qué bonita se ve.
Neli: Ahora sí se va a poner bueno el baile.
Denisse: O muy feo…
Daniela: Ahí llegó mi hermano.
Neli: A tu hermano nunca lo he visto bailar.
Daniela: Ni yo.
Cholo: Ahora quiero agua.
Denisse: Préndete de la llave
Cholo: No, está sucia esa agua.
Edna: Es de la misma que la de los bebederos.
Denisse: Ingasú, ahí va tu hermano sobre la Alicia.
Neli: Pues si agarra de pareja a la Alicia, ya la hizo pa’ bailar perrón.
Cholo: Pero la Alicia no puede bailar con él.
Edna: ¿Por qué?
Cholo: Porque es novia de Valentín.
Denisse: Pero Valentín no está.
Cholo: Pero aquí está la Neli para decirle.
Denisse: ¿Pero cómo le va a decir si ni les contesta el teléfono?
Edna: ¿Todavía no?
Denisse: ¿Por qué no lo buscan con la migra?
Edna: ¿Y a dónde se le contacta a la migra?
Daniela: Ay, no.
Gritos surgen de la pista de baile. La música termina.
Marla: Ey, suéltala, suéltala.
Sale Marla hacia la pista de baile. Se escuchan gritos, golpes.
Neli: La está ahorcando.
Daniela: Hermano, suéltala.
Daniela y Neli también salen.
Edna: La va a matar, la va a matar.
Gritos, llantos, golpes.
Denisse: Hay que detenerlo.
Denisse, Cholo y Edna prenden cebollitas y las lanzan hacia la pista de baile.
Luces, gritos, golpes, llantos se escuchan.
Del campo
Entra jalando un carro de redilas, camina por toda la escena. Deja en cada espacio una Barbie: sobre el árbol, los lavaderos, los baños, el patio de juegos-pista de baile, la banca, la mesa de tianguis.
Marla: Ninguna éramos de la misma edad. Ni siquiera teníamos una personalidad parecida. Empezamos a juntarnos porque nuestras familias eran las únicas que se quedaban en los galerones en zafra muerta. Los demás jornaleros regresaban a sus casas o buscaban otros campos que continuaran en cosecha. Nuestras familias no se iban porque las casas de nuestros pueblos no existían o no eran habitables. No había comida, ni trabajo, ni agua, ni sueños, y porque de alguna forma todo eso ya lo habiamos construido aquí, porque poco a poco, año tras año, al irnos encontrando entre tantas galeras solas, no quedó de otra que acompañarnos, aguantarnos, querernos, ya que no había más, y crecer. Intentando echar raices al lado del canal de riego.
Sale jalando el carro de redilas.
8. Escondidas y finales
Denisse se cubre los ojos y cuenta.
Denisse: 1 2 3 4 5 6 7 8 9.
Cholo: Más lento. Así no se vale.
Denisse: Unooo, doooooooos, treeeeees.
Las demás corren a diferentes puntos.
Neli y Daniela se esconden a las orillas del canal.
Daniela: Ssssh,
Neli: Me encalmé.
Daniela: Cállate, nos van a oir.
Neli: No puedo respirar más despacio.
Daniela: Sssh.
Daniela resbala, Neli alcanza a sostenerla antes de que toque el suelo.
Neli: ¿Estás bien? Ni puedes correr con esa faldona.
Daniela: Y a ti qué.
Neli: Nada (bajando la voz), qué bueno que viniste. Te extrañé cuando jugamos a las Barbies, éstas no saben, todo agarran a tontera; contigo estaba bien chilo porque inventas toda una historia y…
Daniela: Shhh
Denisse: ¡Ahí les voy!
Denisse, comienza la búsqueda.
Neli: También te extrañé en los tianguis. ¿Ahí tampoco te dejan ir?
Daniela: Sí, sí me dejan, pero no alcanzo porque en la mañana voy al culto.
Denisse: ¡Un dos tres por la Cholo que está debajo de los lavaderos!
Cholo: Tramposa, me viste cuando estabas contando. No, Denisse, así no se vale.
Denisse: No te vi, te oí, tonta.
Neli: Nosotras dejamos de ir a catecismo, la Denisse nomás quería ir por las chimichangas que venden afuera.
Daniela: Que buenas están.
Neli: ¿Vamos el próximo domingo?, nomás a comprar.
Daniela: No…
Neli: ¿Es tan malo revolver culto con chimichangas de la iglesia?
Denisse: Marla, ya te vi, ey ¿eres tú? Marla, ¿estás atrás del árbol?
Cholo: ¡No salgas Marla, no te ha visto, te está calando!
Denisse: Cállate metichona.
Neli: Se me hace feo que no puedas salir a pasear los domingos con nosotras.
Daniela: Dice mi Nana que es un ayuno que debemos cumplir por ahora; cuando todo mejore ya podré andar más con ustedes.
Neli: ¿Ayuno así de no comer?
Daniela: De no comer, de encerrarnos todo el día a rezar, pedir por mi hermano.
Neli: ¿Y si mejor lo llevan al doctor?
…
Neli: ¿Ha mejorado con los rezos?
Denisse: ¡Edna, Ednita, a ti te gusta mucho esconderte en los baños, Edna, Edna, sal de ahí!
Neli: Hace mucho que no lo veo.
Daniela: Desde lo del baile no sale.
Neli: Ni tú… Pensé que estaba en la Peni.
Daniela: Mi Nana fue a hablar con la mamá de Marla, le lloró, le explicó que estaba enfermo, que siempre ha estado enfermo, que le tuviera compasión.
Neli: Federico se lo quería agarrar.
Denisse: Ya las oí. ¿Daniela? ¿Neli? ¡Saben que no vale esconderse en el canal porque está muy oscuro!
Daniela: Ssssh.
Neli: Ssssh.
Denisse: ¿Dónde están? Ya las oí… tramposas.
Marla toca base.
Marla: ¡Un dos tres por mí y por todos mis amigos!
Neli y Daniela ríen a carcajadas. Denisse se queda pasmada viendo el brazo del árbol.
Denisse: Daniela, Daniela… tu hermano.
Las tres ven hacia arriba, sus ojos se centran en unas piernas que cuelgan del árbol.
Clausurado
Marla entra con un carro de redilas y recoge poco a poco cada una de las Barbies repartidas por la escena.
Las demás entran y colocan cintas de CLAUSURADO por el canal, los baños, lavaderos y pista de baile-patio de juegos.
Daniela entra a las aguas del canal y saca un trozo de cuerda, lo coloca en el carro de redilas.
“De pata negra” de Melody empieza a sonar, todas a excepción de Marla caminan para salir, jalando el carro de redilas lleno de Barbies.
Marla corre y toma cinco de ellas antes de que sus amigas salgan de escena.
La musica sube de volumen, Marla coloca las cinco Barbies alrededor de ella y comienza a bailar mientras la luz va apagándose lentamente.
Lizet Norzagaray (Guasave, Sinaloa, 1994). Es actriz, dramaturga y narradora oral. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Fue becaria (2016-2017) en el área de Teatro con el proyecto Hacia una dramaturgia juvenil por el Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Sinaloa (PECDAS). Resultado de ese proyecto nace su primer libro Ventanas desaparecidas (ISIC, 2017). En 2023 vuelve a obtener apoyo del PECDAS con Golondrinas: esto de ser de ninguna parte. Textos suyos aparecen en antologías de narrativa y dramaturgia. En 2024 su obra Nuestra casa con XBOX fue seleccionada por el 22 Festival de la Joven Dramaturgia y en septiembre de 2025 dicha obra tuvo su estreno y primera temporada en la ciudad de Querétaro.
Las autorizaciones para el montaje de esta obra pueden solicitarse a la autora en la siguiente dirección electrónica: norzagaraylizet@gmail.com


