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Parejas hambrientas, ensayo escénico entre el hastío y el deseo

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La irreverencia entra por la puerta grande a la escena y se instala junto a los actores

Fotos de Yolo Martínez

Parejas hambrientas es una obra de AB Producciones, con dramaturgia y dirección de Alan Blasco. La obra es en realidad, el ensayo de una representación escénica: los actores entran a escena calentando cuerpo y voz, realizan muecas y flexiones y deambulan por el escenario recordando la clásica instrucción caminen por el espacio. Entre el público se escucha el rumor ¿Ya empezó la obra?, y sin verlo venir, la historia comienza a contarse frente a nuestros ojos. Teresa (Ana Corti) y Nelson (Christian Muñoz) son un matrimonio venido a menos, los problemas económicos han mermado su sentido del humor y la insatisfacción sexual se ha colado hasta su refrigerador. Por la noche esperan la llegada de Martín (Carlos Hendrik) y Malala (Annesy Lozano) pareja que se encuentra en las antípodas de los anfitriones; Martín y Malala son jóvenes bellos y de alto poder adquisitivo que irradian seguridad y sensualidad desde el primer paso. A esta noche caótica se suma la llegada de Dalai (Patricio de Rodas) el hermano adolescente de Teresa quien es descaradamente sexual, atrevido y coqueto. Por el lenguaje que utiliza, cualquiera pensaría que Dalai ha dejado desde hace mucho tiempo la minoría de edad. El encuentro entre estos caracteres llenos de hastío, deseo y mentiras al calor de la noche, conducirán la obra en una línea de farsa trágica o comedia de humor bastante negro. 

Las obsesiones liminales del director (y dramaturgo, no hay que olvidar) Alan Blasco quedan expuestas sin ningún tipo de reserva o censura. La irreverencia entra por la puerta grande a la escena y se instala junto a los actores por espacio de 140 minutos. Alan Blasco es un creador siempre preocupado por investigar sobre la potencia visceral de las parejas románticas y sus pulsiones sexuales, a veces desbordadas, a veces contenidas. Actualmente Blasco también tiene en cartelera otra de sus obras, Razones para decirte adiós, donde también explora el hastío y la insatisfacción de unos amantes trasnochados que frente al mar descubren la decadencia de su relación. En 2023, en el mismo recinto, el Círculo Teatral, el director presentó su propia interpretación del clásico francés Las criadas, de Jean Genet, un montaje también provocador y radical en todos los sentidos. Si se trata de una obra de Alan Blasco, el espectador debe tener un especie de consciencia preventiva de que verá una obra provocadora, delirante, desenfrenada y, quizás, impúdica. En el teatro de Alan Blasco no existe espacio para la tibieza, ni las medias tintas, los personajes son descarrilados hasta las últimas consecuencias de sus actos, siendo estas, en su mayoría, la lujuria o la muerte. 

Parejas hambrientas devela los mecanismos fronterizos entre la frustración humana y el frenesí. Como si se tratara de Los náufragos de la calle providencia, el encierro nocturno e involuntario de los personajes sacará de ellos sus más profundos instintos. El matrimonio de Nelson y Teresa comienza con un diálogo que busca descubrir las fantasías eróticas de ambos, sin embargo, al final de la obra esas fantasías eróticas no solo se concretan sino que se desbordan. La cena de apariencias, con que los anfitriones pretenden deslumbrar a sus homólogos, y recibir de estos algún negocio que sea la tabla salvavidas de sus miserias, se desenvuelve con tropiezos entre verduras crudas y comida chatarra, entre verdades a medias, conversaciones pasivo-agresivas y flirteos nada sutiles entre varios de los comensales. 

Los tópicos ardientes de la dramaturgia quedan achispados en voz del personaje Nelson, un escritor intelectual deslucido y alopécico, que cita como evangelista los nombres de los iluminados en los que se apoya su pensamiento: Buñuel, Fellini, Bergman. Que se enuncien estos nombres dentro de la obra no es gratuito, pues los elementos cinematográficos de estos creadores irrumpen la escena para hacerse notar en momentos que nos recuerdan los fetiches surrealistas del genio de Calanda, la sensualidad profana de Fellini y aquellas escenas álgidas de pareja en Scener ur ett äktenskap que rompen con la mesura sueca Pero la obra no se estanca en referentes culteranos, también busca dialogar con referentes de la cultura pop como La familia P. Luche o Dragon Ball. Las discusiones fuera de escena entre Teresa y Nelson tienen el sabor desternillante del primer episodio de los P. Luche, donde el público solo recibe la violencia auditiva e imagina el resto a partir de las incómodas miradas de los otros personajes. Durante la obra hay repetidas persecuciones alrededor del comedor y en alguna de ellas, Martín (o tal vez Hendrik) se permite cantar El cielo resplandece a mi alrededor… soundtrack reconocible que enseguida provoca risas.

La obra apuesta por el virtuosismo de los actores, por el diálogo directo y desparpajado con el público que hace de la farsa sexual y sanguinolenta un lugar cómodo para todos los espectadores. Christian Muñoz habita con gran agilidad todos los estadios por los que su personaje pasa en una sola noche, consigue interpretar al calvo más demacrado que visualiza su mujer, pero también al semental desbocado y mecha corta del segundo tercio de la obra. Es igualmente sorprendente la pareja ridícula entre molieresca y telenovelera que logran Carlos Hendrik y Annesy Lozano, ambos encarnan los estereotipos de belleza con el compromiso que requiere la farsa y el respeto que demanda la caricatura. Patricio de Rodas es desparpajado, atrevido y lúdico y esas tres cualidades son alternadas  y compartidas con su personaje. Ana Corti se deja la piel (y un poco su voz) en cada una de las escenas, su interpretación enmarcada por lechugas refrigeradas es capaz de recordarnos a la mismísima Amparo Rivelles en El esqueleto de la señora morales, pues ambos personajes deambulan entre el puritanismo sexual y  el plomizo encanto femenino.

Vestuario: Para lo que alcanzó

Escenografía: Mercado Libre

Así se acredita en el programa de mano a los creativos del emplazamiento, que resulta sencillo y exacto. El vestuario es negro azabache y  nos recuerda a la acostumbrada ropa de trabajo de los actores durante ensayos pero también emula el atuendo fúnebre clásico. Los elementos escenográficos son austeros y suficientes: un comedor central sobre el que ocurren la mayoría de las acciones; dos mesitas laterales al fondo, un perchero y una escalera plegable. El diseño de luces sí lleva rúbrica, fue diseñado por Edgar Mora y el diseño sonoro corrió a cargo de Yayo Villegas. 

Parejas hambrientas.

Parejas hambrientas permanecerá en cartelera hasta el 18 de febrero, todos los martes a las 20:30 horas en El Círculo Teatral, Veracruz 107 en la colonia Condesa, en la CDMX. La entrada general tiene un costo de $ 400 y es exclusiva para mayores de 18 años.

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