Primera colaboración de estudiantes del DESAEP de la UV

Peque es un títere de corta edad, regordete y amarillo con un semblante melancólico. Juguetea felizmente con Doudou, su suave mantita en forma de conejo. Sin embargo, en un instante, Doudou desaparece accidentalmente a mitad del juego.
Que la mantita se llame Doudou le confiere ternura, emotividad y cariño al personaje. El término doudou (dudú) proviene del francés doux que significa dulce, suave o blando. Se trata de una expresión muy común en países de habla francesa que se emplea para dirigirse cariñosamente a los niños.
Doudou también hace referencia al primer objeto emocional de los bebés, que puede ser precisamente una manta o un peluche. El vínculo entre las niñas y niños con estos estimados objetos no es casual, ya que sirven para brindarles calma cuando están ansiosos y para que puedan conciliar el sueño. A muchos les tranquiliza saber que tienen cerca una pertenencia que reconocen y les hace sentir seguros.
La elección de dicho elemento en esta puesta en escena de títeres es un acierto, porque la historia gira en torno a que Peque pueda recuperar su doudou, lo más valioso que tiene en la vida. En realidad, se trata de una analogía del grupo xalapeño Merequetengue para poder hablar a los niños sobre lo difícil que es la búsqueda de personas desaparecidas en México. Por ello, titulan Doudou a esta puesta en escena.
Lamentablemente, Veracruz es uno de los estados con mayor número de desapariciones forzadas. Según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas, entre enero de 2014 y diciembre de 2017, se registraron 726 casos de desapariciones. Sin embargo, la Fiscalía estatal señala que esa cifra está muy alejada de la realidad. Tan solo el municipio de Veracruz concentra históricamente la mayor cantidad de casos de personas desaparecidas en la entidad. En 2023 se presentaron 834 casos, y para mayo de este 2024, ya se habían acumulado 449 casos.
En la propuesta de Merequetengue, la tarea de encontrar a Doudou recae en un detective, quien inspecciona la escena con una gran lupa en la mano. Recoge y examina, una a una, imágenes coloridas que emulan fotografías instantáneas de gran tamaño. El investigador recopila y guarda las pistas para presentarnos parte de la flora y la fauna que habita en ese sitio. Árboles, aves, mariposas y gusanos pertenecen a la vida silvestre de ese lugar.
Lorenzo Portillo, actor y titiritero con una importante y amplia trayectoria en el complejo mundo de los títeres, es quien ataviado de detective da vida a todos los personajes que aparecen en este montaje que dirige David Aarón Estrada. Ellos son miembros y fundadores de Merequetengue. Tienen más de 20 años de experiencia y una importantísima labor en la creación escénica, gestión y difusión del arte de los títeres en México y Sudamérica.
A través de esta puesta en escena, ambos artistas encontraron esta ingeniosa manera de abordar la desaparición de personas. Su clara sensibilidad les permite profundizar en el uso de metáforas fomentando, a partir de la pérdida, el pensamiento crítico en el público. En Doudou, el espacio escénico es sencillo y llamativo. El público infantil reacciona sensiblemente ante lo que ve.
Merequetenguecreó Doudou de la mano del Colectivo Enlaces Familiares Xalapa, una organización que lucha por obtener resultados sobre la desaparición de personas en la entidad veracruzana. Es un trabajo concebido con la firme intención de empatizar, acompañar y visibilizar el descomunal esfuerzo de los padres y madres buscadoras.
En la obra, un grupo de animales se hace presente para ayudar en el hallazgo de Doudou. En principio, una pequeña ave impulsa a Peque para iniciar la búsqueda. Un perro tuerto, una serpiente, una ardilla y una rata de basurero son otros personajes que, a modo de peripecia, intervienen en el trayecto de esta pesquisa. Dos más son fundamentales en el relato: una tortuga y un topo.
La tortuga se encarga de realizar los trámites correspondientes para autorizar la búsqueda, y sirve de metáfora para hacer una sutil pero contundente crítica a la burocracia en México. Lo administrativo, en lugar de ser una herramienta para desarrollar las gestiones necesarias sobre asuntos públicos, obstaculiza el avance de las diligencias. Así, en Doudou se expone sutilmente la omisión del Estado ante la situación de desapariciones a través de la dilación en los procesos.
Por otro lado, el infatigable topo simboliza a los padres y madres buscadoras. Anda en busca de un sombrero heredado por generaciones en su familia y que, sin desearlo, también extravió. Este entrañable personaje con casco de minero representa la tenacidad, el valor, la fuerza y la resiliencia de toda esa gente que sigue en busca de sus familiares y amigos. Son personas cuya búsqueda esperanzadora se ha convertido en el centro de su existencia. En cada intervención, el topo entona una breve melodía que dice: “¡Cavar, cavar, cavar hasta encontrar!”.
Un momento clave es cuando el detective/titiritero, ante la imposibilidad de encontrar a Doudou, intenta reconstruir los hechos con ayuda del público. La recolección de imágenes al inicio de la puesta en escena cobra sentido, pues promueve un ejercicio de memoria y comunidad con el fin de recrear el espacio en el que se encontraba Peque antes de perder su mantita de conejo.
La escena también contiene un mensaje poderoso sobre la desaparición y la pérdida de la memoria ante este tipo de hechos. Se produce un efecto inmediato de comunidad, en donde la entusiasta aportación de los espectadores, especialmente los niños, es fundamental para encontrar a Doudou. El mensaje es que la unión colectiva resulta esencial para esclarecer casos de desaparición.
Finamente, Doudou aparece detrás de un árbol. Esto le regresa la felicidad, la tranquilidad y la seguridad a Peque. Su manta en forma de conejo seguirá a su lado no solo como compañera de juegos, sino también como un apoyo y soporte que le ayudará a explorar el mundo y a enfrentar nuevas experiencias con valentía.
La propuesta escénica de Merequetengue es sencilla, pero emotiva, profunda e inspiradora. La diversión va de la mano del acompañamiento y la solidaridad con quienes aún siguen en el camino de encontrar a sus seres amados. Es un mensaje esperanzador ante el panorama de desolación que viven miles de familias y que, a pesar de ir a contracorriente, permanecen en la lucha por dar respuesta a esas inconmensurables ausencias que pueblan el mundo y, sobre todo, sus corazones.
La función se realizó el 5 de octubre de 2024 a las 17:30 horas, en el auditorio “Hugo Argüelles” del Centro Veracruzano de las Artes, en el puerto de Veracruz, dentro del marco del Festival de Títeres Sergio Peregrina Corona. Fue dedicada a la memoria de Carlos Saldaña Grajales, representante del Colectivo Enlaces Familiares Xalapa. Falleció el 23 de septiembre de 2024 sin haber localizado a sus hijos Karla Nallely Saldaña Hernández y Jesús Alberto Estrada Martínez, desaparecidos en Xalapa, en noviembre de 2011.
Doudou
Dirección: David Aarón Estrada
Titeres e interpretación: Lorenzo Portillo Armendáriz
Música original: Omar Tiznado
Dramaturgia: David Aarón Estrada y Lorenzo Portillo
Asistencia de dirección: Andrea Solís
Grupo Merequetengue Artes Vivas
Cartel: Iván Flores
Fotos: Aurora Ángeles.



