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Una partida sin final

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Beckett implica un ejercicio especial para el espectador

Fin de partida”. Con Luis Alberti y Adrián Ladrón, y música en vivo de Steven Brown.

Beckett compuso “final de partida” en 1957, cuando ya era un artista consagrado y hábil en el manejo tanto del estilo como de las temáticas. Tendía a acortar sus obras, a rebajar a lo mínimo el valor de sus palabras, a proponer una estética oscura y degradada. Una visión un poco más que pesimista que se acercaba vagamente al teatro del absurdo.

Hoy podemos ver una versión en el teatro La Gruta bajo la dirección de Agustín Meza y su equipo. Podemos decir que nos presenta una visión “clásica” del material con las premisas espaciales y actorales a que nos han acostumbrado los directores en todos estos años. Nosotros imaginamos las paredes de esa especie de tumba donde todo se repite y donde el final es justamente esta suspensión de acciones y de sentido. El tiempo y la vida están engrillados deseando un final que ya se ha producido. No hay fin, hay anulación del tiempo.

Tal vez los personajes de los padres, en sus tachos de basura, podrían tener una mayor presencia secundaria, como un eco distorsionado de los movimientos del protagonista, a su vez ciego y paralítico. La circularidad de los movimientos y palabras acentuaría la sensación de irritación  en los espectadores  y de Clov, el criado impotente que siempre quiere irse pero que está atado a sus miedos y ha  hecho de la humillación un sistema de… vida?

Es claro que ver un montaje de Beckett implica un ejercicio especial para el espectador: cambiar tanto el sentido del tiempo habitual  como de los puntos tradicionales que lleva una narración. Aquí no pasa nada, ni en el renglón de las palabras ni en la transformación del espacio. No hay una evolución que seguir ni un objetivo a alcanzar. Es un desierto gris con mucho polvo que nos entra en los ojos.

El trabajo de los actores es sobre la incomodidad, en todos hay como una degradación. La falta de piernas  en los padres, la parálisis y ceguera en el protagonista, el renqueo en el criado, cuerpos mutilados que generan la teatralidad a través de un trabajo minucioso. Nuestra mirada va siguiendo ese chapoteo de pantano. Aquí además hay un músico con un interesante trabajo de correspondencia sonora. En fin, no está mal acercarse y verla como un pequeño desafío.

Final de partida – Autor: Beckett – Director: Agustín Meza – Intérpretes: Luis Alberti, Adrián Ladrón, Alejandro Obregón y Rosario San Pablo Teatro : La Gruta.

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