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Dostoyevski: un reto para la escena

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La obra, Dostoyevski, Los Demonios y El Idiota, que se presenta actualmente en el Foro Lucerna, es un proyecto que se enfrenta a una tarea compleja. Este autor ruso, calificado por muchos como el mejor novelista de todos los tiempos, y reconocido como el precursor del psicoanálisis, tiene una característica muy peculiar: penetra hasta lo más profundo del alma humana; en ese espacio es donde ocurren las grandes aventuras de sus tramas.

Al llegar al Foro, vemos una escenografía sencilla, construida con pallets; sencilla en su estructura, pero tremenda en su simbolismo: una cruz, nada menos que de madera, que además se utiliza regularmente para soportar grandes cargas. Carolina Jiménez, escenógrafa e iluminadora en este montaje, nos ha dicho ya mucho en esa primera impresión. Las actrices, Mariana Gajá, Cassandra Ciangherotti, María Inés Pintado y Octavia Popesku se encuentran ya en escena al momento en que entra público.

Cassandra Ciangherotti y Octavia Popesku. Foto: Kenneyrha.

En lo sucesivo, las actrices comienzan a moverse en escena, los personajes aparecen mágicamente, van fluyendo; podríamos decir que avanzan lentamente por los laberintos del alma humana. Las frases implosionan en los personajes, pero también, por supuesto en el público; escuchamos algo, pero sabemos, o por lo menos podemos intuir que lo que está ocurriendo en realidad es mucho más. Son textos en apariencia sencillos, pero desconcertantes por alguna razón que no es fácil comprender. De esto se puede inferir lo complicado que puede ser expresar en escena, es decir con acciones concretas, aquello que ocurre en el mundo interior de los personajes. Para tratar de entender esto, entrevistamos al final de la función a las actrices María Inés Pintado y Octavia Popesku, quienes además concibieron el proyecto original y realizaron la dramaturgia, junto con el director de escena, Alberto Lomnitz.

Entiendo que abordar a un autor de esta talla es una tentación, por la riqueza de posibilidades que ofrece su literatura, pero también un riesgo, también una aventura. ¿Por qué y cómo pensaron en llevar la obra de Dostoievski a escena?

María Inés se queda pensativa por un momento y luego responde: Porque es un autor que conocemos y admiramos. Con sus escenas nos entrenamos como actrices, y en el germen de todo esto estuvo nuestro deseo de construir proyectos teatrales con esos maravillosos personajes y que finalmente fueran parte de una trilogía en la que convergieran los universos de sus novelas.

Durante la función, podemos ver a personajes  no sólo de una novela del escritor ruso, sino de otras. Es una sola historia, pero involucra personajes de tres novelas: Demonios, El Idiota y Los Hermanos Karamazov. Con un discurso totalmente fluido, en el que por ejemplo, Octavia hace el papel de Rogozhin de manera magistral y María Inés  de igual manera el de Mishkin, nada parece forzado. La iluminación de Carolina Jiménez nos lleva de la mano, desde la intimidad y la calidez, hasta lo sórdido y lo inhumano. Todo es coherente y fluye. Miro a Octavia y le pregunto: ¿Por qué si las tres novelas que abordan son completas y complejas en sí mismas, decidieron unirlas de algún modo en una sola historia?

Ella responde con toda calma: La idea fue integrar en estas tres novelas un discurso filosófico que pudiera estar presente todo el tiempo. Ver ese universo del autor, en la profundidad de sus personajes. Hay temas que se repiten, incluso entre ellos se complementan y eso ayuda a hacer a un personaje con fines dramáticos aún más completo. Los temas que le obsesionan al autor, como el mal, el bien, la capacidad de conmoverse, de amar y de odiar hasta las últimas consecuencias, para nosotras son vitales en la comprensión del comportamiento de los seres humanos.

Entonces, volteo a ver a María Inés y le pregunto: ¿Cómo fue el proceso para estructurar una dramaturgia coherente a partir de las tres novelas?

Ella contesta: El hilo conductor para nosotras siempre fue la novela de El Idiota, luego decidimos sumar la discusión filosófica sobre el bien y el mal, por lo que recurrimos a El gran inquisidor, cuyo  texto es de los más dolorosos y medulares del mundo Dostoyevskiano. Al trabajar con el maestro Alberto Lomnitz, nos comentó que necesitaba buscar una dramaturgia escénica, por lo que le propusimos integrar textos de Demonios.

También es cierto, pienso, que el diseño sobrio de vestuario, propuesto por Adela Cortázar, junto con la música original de Vicente Rodríguez, contribuye en buena medida a generar atmósferas, pero tengo curiosidad, les pregunto: ¿Y cómo hicieron coincidir, desde el punto de vista actoral, esos textos tan profundos?

Octavia responde: Creemos firmemente, al igual que los principios de nuestro entrenamiento actoral realista psicológico, que las acciones definen a los personajes y éstas son sin duda la consecuencia de sus procesos internos, del roce de su realidad interna con la externa. Es en las contradicciones que existen entre las palabras del personaje y sus acciones donde ocurren los pensamientos y reflexiones. Para Dostoyevsky, el descubrimiento del inconsciente fue fascinante, él fue el gran precursor en la investigación de la psique, de la psicología en sus personajes, en buscar una coherencia contundente en cada uno de ellos. Es ahí donde está la riqueza que representa Dostoyevski como rebeldía a la manera de escribir de su época. Contrario a lo que puede pensarse, sus personajes están llenos de acción, se distancian de la narración que caracterizaba al romanticismo que imperaba y con el que busca romper.

Las noto cansadas, porque el ritmo que exige la función es elevado. Prácticamente no hay un respiro. Las actrices nunca salen de escena. Para terminar, les pregunto: ¿Cuáles podrían considerar los descubrimientos más importantes a los que llegaron con esta puesta en escena?

María Inés responde: Nuestro gran descubrimiento fue que Dostoyevsky resuena entre el público mexicano de una manera contundente, la cercanía que encontramos en los temperamentos de los personajes con la idiosincrasia de este país es enorme. Nuestra expectativa era presentar seres humanos complejos y que no fueran unidimensionales, evitar clichés y referencias costumbristas, acercar finalmente el universo ruso a nuestra latitud social, y al acercarlo descubrimos un rasgo fundamental de las aportaciones de este gran autor: la esencia del alma humana es una, sin importar la época ni el país en el que se la vea.

Dostoyevski, Los Demonios y El Idiota.Foro Lucerna: Hasta el 10 de noviembre, viernes 20:30, sábados 19:00 hrs. y domingos 18:00 hrs. Calle Lucerna 64, Col. Juárez, Ciudad de México.

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