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Un diablo judeocristiano en Bellas Artes indigna a la comunidad afromexicana

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El Ballet de Amalia Hernández en Bellas Artes

Los diablos… El Ballet Folklórico de México Amalia Hernández, el viernes 16 de agosto en el Palacio de Bellas Artes.

Gracias a que en un programa de televisión el pasado fin de semana se presentaron fragmentos de las danzas regionales que ofrece el Ballet Folklórico de México  Amalia Hernández, la comunidad afrodescendiente de este país, se percató de las modificaciones que la reconocida compañía hizo a La danza de los Diablos de Cuajinicuilapa de la Costa Chica de Guerrero,  misma que se baila en comunidades de ese estado y de Oaxaca, donde se concentra la mayor parte de población de afrodescendientes en México.

“No son Los diablos que he visto en Morelos, ni en Guerrero ni en la Ciudad de México, se está deformando lo que se quiere visibilizar de lo afroamexicano, porque para nosotros es muy importante cualquier resquicio en la historia de México de nuestra presencia”, asegura Marisol Castillo, gestora cultural, directora y actriz afrodescendiente.

Lo que se pudo ver en el programa de televisión y en sus redes, no corresponde ni en vestimenta, ni en los movimientos del baile mismo a la danza original. “Es una visión judeocristiana que nada tiene que ver con el pueblo negro, acusa la cofundadora de la compañía Mulato Teatro. En su vestuario impera el rojo cuando en la danza original es el negro, su máscara (de la compañía), es esta máscara judeocristiana satánica de los cuernos raros, mientras que en la de Los diablos de Cuajinuicuilapa, de Guerrero y Oaxaca, predomina esta visión del diablo protector, del acompañante, del que te abre camino, del que viene el Día de muertos para acompañarte, para visitar a tus seres del más allá para que estén aquí”.

Y agrega: “No se trata de ser puristas, estos personajes tienen toda una ritualidad y una historia que visibilizan la existencia de lo afro. Y al Ballet esto no le importó, hizo lo que quiso con su espectáculo. Pero esta ocasión, no lo vamos a permitir, porque el Ballet ya lo ha hecho antes con una supuesta versión libre de La danza de los venados. Ahora, hubo una denuncia feroz en la que se etiquetó a todas las autoridades”.

La noche de este viernes 16 de agosto se presentará el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández dirigido por Salvador López, en una Función de Gala en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, y “estamos viendo si el ballet presenta su versión, porque entonces el Instituto Nacional de Bellas Artes estaría avalando estas aberraciones,  una burla de lo que es la etnia afro en México, de su lucha y su resistencia”, dice la también psicopedagoga.

“Exigimos respeto para estas expresiones artísticas porque son muy pocas las que nos quedan de nuestrxs ancestrxs, recordando que nuestra diáspora no es continua como en Estados Unidos que en la actualidad en las familias afroestadounidenses es normal tener un abuelo, tío, o algún familiar nacido en África, aquí nuestra diáspora es más antigua, la mayoría ocurrió durante la colonización, cuando un alto porcentaje de nuestrxs ancestrxs fueron traídos de manera forzada.” manifestó.

Marisol Castillo cuenta que ella estuvo en Guinea, África, donde entendió la imagen del diablo protector, “es como el ángel de la guarda de los judeocristianos, ví a un bailarín en catarsis,’está hablando con su diablo’, me explicaron. Y el diablo que presentó el Ballet es rojo, con los cuernos todos volteados, cuando una de las características que tiene la máscara del diablo de Cuajinicuilapa son los pelos de la cola de caballo y sus orejas grandes, pero a la hora de hacer sincretismo, esta abstracción que se presenta con pocos elementos, se deja fuera lo que significa y resignifica para pobladores de Guerrero y Oaxaca y toda su historia que es proteger a la etnia y servir de vínculo con las raíces”, concluyó.

Uno de los grupos que se manifestó en redes_2024-08-14

El bailarín, coreógrafo, investigador y docente guerrerense Serafín Aponte considera que este acontecimiento genera disgusto en la comunidad guerrerense, “encono de verse mostrados con una danza que no los representa, prácticamente caricaturizada”.

Aponte, asegura que “hablando profesionalmente desde la danza misma, es una danza creada con otra finalidad, ya sabemos que el Ballet Folclórico de México de Amalia Hernández ha desvirtuado desde hace mucho tiempo el trabajo de los pueblos originarios y de la danza tradicional, popular, con fines meramente comerciales y hay muchas muestras en su repertorio”.

Al respecto, el autor de más de 70 coreografías expresó que hay mucha razón para estar inconforme. “Durante todo este tiempo no había sucedido nada cuando de Guerrero han abordado otras manifestaciones dancísticas tradicionales, pero este año se concluye el decenio del reconocimiento de los pueblos afrodescendientes en todo el mundo, de la diáspora, de todo lo que ha generado la cultura afro”, dijo.

“Esta danza es de lo poco que poseemos en México que podemos considerar con ese origen, se ha analizado ya varias veces por quien estudia y se dedica  a reconocer dónde quedó la cultura afroamericana.

Y hay otro asunto, agregó, “que es la forma en que se hace política cultural en este país, porque se va a presentar eso (se refiere a Los diablos del Ballet), y avisaron que retiran aquella parte que presentaron en televisión, pero que ahora traen a los danzantes de Cuajinuicuilapa, que no estaban enterados, y habrá un Ballet Folclórico de la ciudad de Iguala que no es representativo del estado, pero viene junto con otras dos organizaciones para taparle el ojo al macho”, señaló. 

“Además, el presidente municipal, Edgardo Paz Rojas quien había manifestado su inconformidad, recibe una invitación, y acepta asistir al gran evento. Es decir que hay una serie de manejos políticos relacionados sobre el acontecimiento, que forma parte de las celebraciones por el 90 aniversario del Palacio de Bellas Artes y manejarlo de esa forma frente a esta celebración que tiene que ver con la cultura de este país, es una falta de respeto, expone el el fundador de la compañía que ostenta su nombre, fundada en el 2000.

Hay una falta de responsabilidad del Ballet, del INBAL y de la Secretaria de Cultura de Guerrero. Hay errores, agravíos que deberían repensar las instituciones, acusa.

“A mí como afrodescendiente, mexicano, bailarín y coreógrafo, me incomoda muchísimo esta situación, nos ha costado visibilizar y dignificar lo que es ser afromexicano en este país, por lo que invito a la reflexión profunda porque para esta administración gubernamental, el folclore ha sido utilizado como medio de entretenimiento; a los danzantes no les pagan y creo que hay que pensar mucho en distintas direcciones”, concluyó el ganador del Premio Al Mejor bailarín Teatro de la Danza Inbal (1985) .

Maria Elisa Velázquez, Investigadora en el INAH. Integrante del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 2

Una reacción importante 

Esta protesta por una danza tan emblemática como Los diablos de Cuajinicuilapa, no la había visto desde hace muchos años, revela la conciencia que han tomado los grupos afrodescendientes de su patrimonio aseguró Maria Elisa Velázquez, doctora en Antropología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).

La danza de los diablos tiene una trayectoria muy larga, especialmente en Cuajinicuilapa, donde se hacen concursos de diablos cercanos a los días de muertos, que es cuando salían tradicionalmente a bailar y a recorrer las calles. Es una tradición que ellos han defendido, incluso se ha vuelto una danza lejos de otras como El son de Artesa, como La danza de la tortuga. Los diablos se ha convertido en una danza con un aspecto político muy importante de reconocimiento de los pueblos afros de México. Por eso es tan indignante esta idea de manipular el patrimonio como si fuera tan fácil afirma Velázquez. 

Ahora no, abunda la acreedora a la Medalla Gonzalo Aguirre Beltrán del Gobierno de Veracruz, en esta época se tiene que respetar el patrimonio de las comunidades y hay que pedir permiso para usarlo y hacerlo con respeto. 

No sucedía hace una o dos décadas, recalcó. En la última hay avances importantes en el reconocimiento de los afrodescendientes en México que han empoderado no sólo a este grupo, también ha pasado con las comunidades indígenas.  Estábamos acostumbrados a que Televisa o agrupaciones como esta de Amalia Hernández, usaran el patrimonio cultural de las comunidades indígenas como mejor les viniera en gana, hasta para anunciar cervezas, dijo la Profesora en el Posgrado de Historia y Etnohistoria de la ENAH. 

El orgullo y conciencia de la afrodescendencia sobre la importancia de su patrimonio, de su reconocimiento jurídico, de estar en los libros de texto, es significativo. Ahora su memoria está en los museos, acabamos de inaugurar el viernes pasado una exposición sobre mujeres africanas, afrodescendientes y afroamexicanas  en el Museo de Antropología, y eso es inédito, histórico porque es la primera vez que hay una exposición de afrodescendientes en nuestro país y en el Museo de Antropología, además de las mujeres, es decir, grupos que han sido discriminados por siglos. Esto es síntoma de que las cosas están cambiando, expresó.

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