Guerrero es un estado de la república mexicana que se distingue por su gran identidad cultural llena de orgullo, historia y solidaridad, pero también destaca por tener uno de los contextos más convulsos y difíciles para crear y ejercer arte y cultura en el país puesto que, aunado a la falta de posibilidades formativas, institucionales o privadas; las condiciones para proponer y desarrollar actividades culturales se ven condicionadas, desafiadas o entorpecidas por las distintas desigualdades y problemáticas sociales que conforman la cotidianidad de sus habitantes.

Escrito por: Flor Trigo
Los altos grados de marginación en las distintas regiones del estado así como la inseguridad, la corrupción y la violencia que condicionan las dinámicas de interacción social y el acceso a la justicia, dejando en último lugar de la lista de prioridades gubernamentales, la promoción y el desarrollo del arte y la cultura, por lo que las mismas creadoras y creadores han asumido, no solo las propuestas de creación, expresión y difusión de las artes y la identidad cultural en la entidad, también han asumido la muy importante y necesaria demanda formativa con distintas alternativas para restablecer el tejido social, ofreciendo alternativas artístico-educativas informales en espacios independientes, con talleres de iniciación artística para las infancias, conferencias, clases magistrales, seminarios, además de ofrecer diversas iniciativas dentro de la localidad en retribución a la experiencia profesional o académica que algunos creadores tenemos la oportunidad de obtener en otras localidades o incluso en el extranjero.
Estos espacios son mayoritariamente administrados y sostenidos por las mismas y los mismos artistas; como es el caso del Foro Escénico De La Mancha y El Centro Cultural El Zanate Azul en Chilpancingo de la región Centro, “Fragmentos” producción y capacitación artística y Revolcadero en Acapulco, El Tecolote en la región de Tierra Caliente e Inefable Teatro en Chilapa de Álvarez en la región Montaña, Casa Jano en Iguala de la Independencia y Semilleros Creativos en Taxco de Alarcón en la región Norte; lo cual nos habla de una extensa habilidad multidisciplinaria y una disposición de trabajar en colaboración con artistas de distintas disciplinas, incluso la importancia tener conocimiento en más de una profesión u oficio para hacer y ejercer arte y cultura en Guerrero.
Aún con las peculiaridades e imprevistos del día a día, esta necesidad por seguir insistiendo en la creación y hacerla una actividad profesional digna, se ve reflejada en la solidaridad del gremio y de algunos sectores de la audiencia, misma que es fácil de identificar por su permanente interés, apoyo y búsqueda de alternativas de creación y profesionalización artísticas, que en ocasiones parecieran ser, mas una serie de actos de supervivencia y de esperanza.
Guerrero es hablar de éstas insistentes búsquedas por profesionalizarse, crear, proponer y generar redes entre sus mismos territorios, habitantes e igualmente, entre distintos espacios y visiones fuera de la localidad, sin importar lo distantes o distintos que estemos o seamos, aunque no haya grandes opciones formativas ni contextos alentadores dentro del estado en comparación con otras entidades con mayores alternativas de difusión cultural o mayor nivel de industrialización y por lo tanto, mayor desarrollo urbano.
Los procesos de creación guerrerenses inevitablemente se impregnan de la esencia de su gente. Aspectos de nuestra identidad tales como trazos en escena alegóricos a las danzas tradicionales de cada región (imagen 1), los actos rituales de petición de lluvia en la región Montaña, día de muertos y algunos otras manifestaciones de orden religioso (imagen 3) o histórico por todo el estado (imagen 6) así como el teatro que busca reivindicar la importancia de la comunidad afrodescendiente de la Región de Acapulco y la Costa Chica (imagen 1), sin dejar de lado problemáticas sociales muy recurrentes en el territorio como son la desaparición forzada, la muerte y los duelos que lo acompañan (imagen 4), la violencia hacia las mujeres, el robo o la compra venta de niñas, el hostigamiento y los crímenes de odio hacia la comunidad LGBT+ (imagen 5) entre otros, resultan en montajes escénicos con mucha profundidad de discurso y una marcada honestidad notorias en cuánto son compartidos, logrando así convertirse en espejos de nuestra realidad inmediata (presente y pasada) además de convertirse el teatro en agente sensibilizador.
Hay un sentido de esperanza casi inadvertido en estos ejercicios de creación que se realizan desde todos los rincones de la entidad. Desde un montaje escénico producido y estructurado con mucha anticipación, un verso cantado mientras se prepara un guiso, un zapateado mientras se asea el corredor de la casa, hasta un simple gesto de empatía en días de nostalgia o pérdida, las y los guerrerenses llevamos en la expresión, un compromiso con nuestra propia identidad heredada desde siglos atrás y encarnada en la voluntad, reflejada en todas las manifestaciones culturales y montajes que nos distinguen.
Infortunadamente, antes que lograr una dignificación del trabajo de las y los artistas guerrerenses, a la par de la formación de públicos y la creación de una conciencia colectiva más empática y exigente con su propia labor profesional, el trabajo de creación también significa tocar fibras sociales incómodas, por lo que no deja de ser considerado un trabajo con alta probabilidad de incertidumbre y además, de alto riesgo; tal como el periodismo de investigación por ejemplo, el cual debe establecer un compromiso por ofrecer un contenido que informe con ética y sensibilice a la población de la que es parte, por lo que construir mensajes y contar historias, realmente no son actividades muy distintas, especialmente si parten de una misma intención: crear puentes de diálogo y proponer un sentido empático, de apreciación y reivindicación por la historia y los sentires de sus habitantes.
En Guerrero el teatro funciona como acto ritual de sanación, no solo porque es nutrido y está fuertemente entrelazado por categorías políticas, sociales, culturales, demográficas, religiosas, de identidad y género, es un territorio (físico y simbólico) con características de supervivencia y adaptabilidad muy particulares.
Todas éstas categorías hablan de la construcción de una población que ha aprendido por obligación y por cualidad innata, a ser altamente resiliente, sin embargo no deja de ser necesario promover a través de las artes escénicas, un bálsamo de memoria y aliento que permita hacer visible, o por lo menos imposibles de ignorar, las problemáticas que se viven diariamente, a fin de cuestionar la normalización de la desigualdad y la violencia en la que todas las personas de la entidad estamos constantemente sobreviviendo.
Por lo tanto, así como las manifestaciones de fe tan ancestrales y sagradas son esenciales para que la comunidad se sobreponga y continúe, así lo es también el teatro, que generalmente se construye y se acompaña de mensajes urgentes por contar, empezando por dignificar y difundir los saberes ancestrales, difundir, registrar y valorar el patrimonio cultural, la identidad y la lucha de los pueblos indígenas y afrodescendientes por mencionar algunos, lo que significa compartir por medio del teatro; experiencias que generen lazos que inviten a involucrarse con el propio quehacer escénico, que acompañen en la comprensión y la solidaridad, porque eso es el teatro en Guerrero: generosos y auténticos votos de confianza como actos de fe.




