La comunidad cultural de luto; se desconocen aún las causas de su deceso

La Subdirección General de Educación e Investigación Artísticas (SGEIA del Inbal) lamentó, lo mismo que innumerables personas del gremio teatral, en sus redes sociales “…el fallecimiento del maestro Roberto Vázquez Montoya, docente de la Escuela de Iniciación Artística Núm. 2. Expresamos nuestras más sinceras condolencias y solidaridad a su familia, amistades y a la comunidad de la EIA núm. 2.”
Roberto Vázquez Montoya fue dramaturgo, actor y director de escena mexicano, egresado de la carrera de Literatura Dramática y Teatro.
Fue integrante de la Asociación Mexicana de Investigación Teatral, en la categoría de Teatro No Hegemónico, y miembro fundador de la Cátedra Latinoamericana de Teatro Popular y Social José Martí, con sede en La Habana, Cuba. Su trabajo tuvo una dimensión marcadamente social y comunitaria, y llevó sus propuestas escénicas a distintos países de América Latina y a Japón.
Una parte fundamental de su trayectoria estuvo ligada al teatro popular y comunitario. En 1997 encabezó el proyecto Teatro popular hasta la puerta de tu barrio, apoyado por el Programa de Apoyos a las Culturas Municipales y Comunitarias de la Dirección de Culturas Populares (PACMYC), que produjo siete obras, 98 funciones y encuentros teatrales y buscaba recuperar la tradición del teatro callejero vinculándola con la realidad social de las comunidades.
En 2001 desarrolló también el proyecto Teatro popular, una alternativa de comunicación y sensibilización para una comunidad marginal.
En 2024, como maestro de la Escuela de Iniciación Artística No. 2 del INBAL, Vázquez Montoya, presentó Que no entre nada de la vida. Y en 2024 el programa del Encuentro de los Amantes del Teatro seguía reconociéndolo por su trayectoria y por su trabajo en favor del teatro popular.
Su trayectoria: más que un dramaturgo
Vázquez Montoya entendió el teatro como una herramienta de comunicación, organización comunitaria y conciencia social, fuera de los circuitos estrictamente hegemónicos. Su trabajo dialoga muy directamente con lo que es la desaparición forzada. Su obra Ícaro Jaguar no habla de la desaparición como un concepto abstracto; habla del familiar que busca, de la violencia que se repite y de la imposibilidad de aceptar la ausencia.
Es autor igualmente de otras piezas como La voz del viento y Fantasmas del sueño.
Paso de Gato publicó un texto de Roberto Vázquez Montoya sobre su concepción del teatro comunitario…
Dirigió desde su fundación, el 15 de marzo de 1989, al grupo Utopía Urbana, compañía que desarrolló durante décadas un teatro explícitamente social, comunitario y popular.
En 2017 Vázquez explicaba que sus temas incluían violencia de género, maltrato infantil, feminicidio, desaparición forzada, niñez en situación de calle y cuidado del medio ambiente. En 1997, por ejemplo, encabezó el proyecto Teatro popular hasta la puerta de tu barrio, apoyado por PACMYC, en busca de recuperar la tradición del teatro callejero y vincularla con la realidad social de las comunidades.
En 2001 impulsó otro proyecto PACMYC, Teatro popular, una alternativa de comunicación y sensibilización para una comunidad marginal, insistiendo en asumir el teatro como instrumento de comunicación y transformación social.
La idea de teatro de Roberto Vázquez
En su ensayo La sagrada comunión del teatro comunitario, publicado en Paso de Gato en 2021, Vázquez describe un teatro que sale de la sala convencional y va hacia plazas, mercados, escuelas, calles y canchas. Su planteamiento es muy claro: el teatro debe ir en busca del público, apropiándose de espacios cotidianos de la comunidad.
Para Vázquez, lo comunitario no era simplemente llevar una obra profesional a una colonia. Era construir comunidad mediante el acto teatral. Él concebía esos espacios como lugares donde representación y público podían encontrarse y generar una experiencia colectiva.
Un creador que convirtió la violencia en materia dramática.
Su producción también muestra una preocupación constante por la violencia y la memoria.
Entre sus trabajos aparecen La voz del viento, escrita junto con Olimpia Zárraga; Fantasmas del sueño; Sueños de jabón, y posteriormente Ícaro Jaguar.
En Sueños de jabón, abordó la violencia escolar desde la perspectiva de una niña que intenta refugiarse en un mundo imaginario.
Ícaro Jaguar, escrita y dirigida por él, cuenta la historia de un hombre de la montaña de Guerrero que busca incansablemente a su hijo desaparecido, secuestrado en el contexto de las guerras contra el Estado. El INBAL señala que la pieza muestra, mediante un lenguaje poético, una espiral de violencia que se repite sobre las familias de los desaparecidos en América Latina.
Vázquez estuvo trabajando escénicamente con la desaparición forzada mucho antes de que ésta se convirtiera en uno de los grandes temas del teatro documental mexicano reciente.
En 2024, Vázquez Montoya, aparece en el Instituto Mora como coordinador general de Salitre, proyecto que reunió por primera vez a integrantes de cuatro agrupaciones de teatro comunitario y popular del oriente de la Ciudad de México: Utopía Urbana, La Fragata Teatro, Artemis y Paquini.
En ese entonces, Roberto Vázquez Montoya, de 56 años, se identifica como dramaturgo. El detalle es curioso —y casi autobiográfico— porque el personaje dice que el teatro es una vocación y una pasión, y no solamente una ocupación.
Para entonces, además, Vázquez seguía vinculado a la enseñanza. En diciembre de 2024 el INBAL programó Que no entre nada de la vida, bajo su nombre, en la Escuela de Iniciación Artística No. 2.
El Encuentro Teatral con la Muerte
Otro de sus proyectos más significativos fue la creación del Encuentro Teatral con la Muerte, que organizó durante años en colaboración con distintas compañías y colectivos. La documentación de sus ediciones muestra una red muy amplia de grupos de teatro popular, comunitario y político.
Roberto Vázquez Montoya dedicó su vida al teatro como herramienta de comunidad. Dramaturgo, actor y director de escena, licenciado en Literatura Dramática y Teatro, fue fundador y director de la Agrupación Teatral Utopía Urbana, creada en 1989, desde donde desarrolló durante décadas un teatro popular atento a la violencia, la desigualdad, el feminicidio, la desaparición forzada y otras problemáticas sociales.
Su trabajo desbordó las fronteras de la sala teatral. Plazas, calles, mercados, escuelas y espacios comunitarios fueron para él escenarios posibles. En sus proyectos de teatro popular buscó que la representación fuera apenas el comienzo de un diálogo con los espectadores y que el teatro contribuyera a la construcción de comunidad.
Como dramaturgo escribió, entre otras obras, La voz del viento, Fantasmas del sueño, Sueños de jabón e Ícaro Jaguar. Esta última, escrita y dirigida por él, aborda la búsqueda de un padre cuyo hijo ha desaparecido en Guerrero y convierte la ausencia y la violencia de Estado en una metáfora de la experiencia de miles de familias latinoamericanas.
Fue también miembro fundador de la Cátedra Latinoamericana de Teatro Popular y Social José Martí y llevó su trabajo a diversos países de América Latina y a Japón. A lo largo de su trayectoria recibió reconocimientos por su contribución al teatro popular.
Más que entender el teatro como un espectáculo, Vázquez Montoya lo asumió como un acto de encuentro: una forma de acercarse a quienes tradicionalmente quedan fuera de los circuitos culturales y de poner en escena aquello que una sociedad preferiría no mirar. Su trayectoria queda ligada así a una tradición de teatro popular, comunitario y social mexicano que convirtió la escena en espacio de memoria, denuncia y resistencia.
Me gusta bastante más esta última línea para una nota sobre su muerte, porque lo coloca dentro de una tradición teatral, no solamente como un currículum.
Y encontré algo que puede ser todavía mejor para tu búsqueda: un artículo suyo completo en Paso de Gato, “La sagrada comunión del teatro comunitario”, donde expone directamente su pensamiento sobre el teatro.
(con información del INBAL, revista Siempre!, Paso de Gato, Centro de Información y Documentación Alberto Beltrán)



