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Carnalismo, una ventana al norte de México a través del documental

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Entrevista con el cineasta José Luis Cano

Fotos cortesía de la producción.

José Luis Cano, cineasta duranguense, nos habla sobre su ópera prima, Carnalismo. Un documental 100% duranguense, con un equipo y protagonistas oriundos de la tierra de los alacranes. Carnalismo nos lleva en un viaje lowride, con una familia apasionada por las cumbias, las bicicletas y la moda. El club Low Family 618 nos abren las puertas a la cultura chicana en Durango, que tiene como eje central la hermandad entre distintos barrios como refugio ante señalamientos, estereotipos y discriminación

“Si eres cumbiero, que dios te bendiga. Y si no lo eres, que dios te perdone”

                                                                                              -Carnalismo

Carnalismo es la ópera prima de José Luis Cano, un cineasta, productor y guionista duranguense, que ha dedicado su juventud a construir una carrera en la creación cinematográfica. Egresado del Centro de Cinematografía y Actuación Dolores del Río de Durango, donde se formó como director y creó comunidad con más duranguenses que, así como él, buscan hacer del cine un arte descentralizado. Ha realizado alrededor de veinte videos musicales, principalmente para artistas del norte de México, así como distintos cortometrajes. Se ha desarrollado también como programador y coordinador de festivales de cine nacionales e internacionales, entre ellos el Vancouver Latin American Film Festival y el Festival del Nuevo Cine Mexicano de Durango. Y ahora se encuentra cerrando la etapa más reciente de su carrera con el circuito de festivales donde Carnalismo ha formado parte.

En esta entrevista para Paso de Gato, José Luis Cano nos comparte parte de su proceso para realizar Carnalismo, desde la concepción de la idea hasta su materialización:

Cano: Mi trayectoria está inclinada hacia el “neo-norteño”, siempre digo que Carnalismo no deja de ser neo-norteño y nos lo demuestran los personajes. Soy un director que cuida mucho los detalles, y esta entrega es mi trabajo más imperfecto. Y lo digo en el sentido que a veces está bien saber abandonar los procesos que uno tiene. Yo me sentí muy atraído por esta cultura (lowrider), solo por inquietud, ni siquiera con el deseo de hacer un documental, solo quería conocerlos. El productor -Jesús Vázquez- me conectó con ellos y con una familia que tenía mucho que decir y me los presentó. En nuestra primera interacción me hizo clic que ahí tenía un documental, porque me contaron anécdotas tristísimas de discriminación con trasfondos racistas, clasistas. Y me parecía muy injusto que vivían acoso policial y humillación pública por su forma de vestir. Sentí que si el problema era tan grande, era digno de hacerle una película. Trabajé mucho el proceso de no revictimizarles, y tratamos de mostrar que son una bonita familia -no solo la familia nuclear, si no cuando hablan del carnalismo- cuando se juntan y son su lugar seguro. Nosotros queríamos que dijeran las cosas como son. Tratando siempre de respetar y no revictimizar lo que es una herida para ellos.

Carnalismo nos abre una ventana hacia esta subcultura mexico-americana, la cultura chicana. Un movimiento social que nace en los barrios latinos de Estados Unidos en los años sesenta, una resistencia anticolonial. Maquillaje cargado y de tonos oscuros, ropa tumbada, dickies y low rides. No es solo un estilo de vestir, es un movimiento y un acto de resistencia. Irónicamente, este documental nos muestra cómo una comunidad duranguense que se identifica con esta cultura, vive racismo y clasismo en su día a día simplemente por su forma de vestir.

C: Justo quería que a través del mensaje social, fuera un retrato de la subcultura donde el principal rasgo de ésta es el cómo visten. Además de que gran parte del problema para ellos, en su día a día es ese, en cómo las personas los ven solo por como se visten. Entonces para nosotros era muy importante resaltar las texturas, Alejandro Subia -cinefotógrafo del documental- logró de menos a más, enfocarse en la textura de las camisas. Para nosotros era muy importante mostrar eso, son muy posones, a ellos les gusta mucho la atención. Hay planos que ellos mismos nos sugerían las poses, querían mostrar sus prendas como a ellos más les gusta. Las bicis, el rap y las cumbias yo siento que es la forma chicana a la durangueña. La ubicación geográfica de Durango hace que tengamos una combinación de todos los aspectos de la cultura chicana -modernos y de antaño- y para mí era muy importante hablar del aspecto musical. Era fundamental que se viera que para ellos su lugar seguro es la música. Por eso la película cierra de esa manera, con toda la comunidad, mostrar que para ellos el carnalismo es estar en comunidad bailando cumbias.

La música es un personaje más en Carnalismo, cumbias rebajadas, y el rap son dos hemisferios de la cultura chicana que se fusionan en este documental donde la música sirve como punto de encuentro, ritual y hermandad. Y es también uno de los muchos retos a los que se enfrenta un cineasta independiente al levantar su película.

C: Siempre me gusta hablar de esa parte. Hay tres formas en las que se musicalizó la película. La composición original de Enrique Teneria, que vemos en el opening del documental, fue la única composición original. Después tenemos las canciones de Draus MC -uno de los personajes principales- que algunas las interpreta a capella, las elegí y le pedí que las interpretara en cámara y hay otras que pusimos la pista completa, y él -Draus- nos las otorgó de todo corazón. Pero el gran problema fueron las cumbias. No deja de ser un documental independiente, descentralizado y sin dinero. Las cumbias que originalmente salen son muy populares, no podíamos llegar y cambiarles su música. Al terminar el documental y buscar la forma de conseguir esas canciones legalmente, pues somos unos “don nadie” para el mundo del entretenimiento. Número uno, somos documental, desde ahí estamos muy relegados, número dos no teníamos dinero y número tres nadie nos conocía. Conseguirlas era todo un tema, pero no queríamos jugárnosla y dejarlas de manera ilegal. Tuvimos que conseguir cumbias originales de un artista llamado Orihuela M.S.S. Un artista de Puebla que comparte sello discográfico con otros artistas a quienes les hemos hecho videos musicales y fue gracias a su mánager que pudimos conseguir la música, ya que no teníamos dinero para conseguir las autorizaciones de las otras canciones. Fue todo un tema y lo comparto porque hay muchos cineastas independientes que se detienen mucho por eso y yo creo que siempre hay solución.

Es un esfuerzo monumental el que hace la comunidad cineasta de Durango para realizar sus proyectos. Instituciones como lo fue el “Centro de Cinematografía y Actuación: Dolores Del Río” buscaron descentralizar la formación cinematográfica y llevarla al norte del país; esta iniciativa formó a tres generaciones de directores, cinefotógrafos y actores duranguenses que ahora se dedican a poner a Durango en el mapa de la industria cinematográfica desde su trinchera al noroeste del país.

C: Yo creo que cualquier cineasta, con formación o sin formación, que no sea de Ciudad de México, la tiene complicada siempre. Yo siempre he dicho que tengo la fortuna de no solo hacer las cosas que quiero en mi ciudad, sino de hacerlas con mis amigos. Y creo que esa ha sido la gran valía de la escuela de cine. Escuchas a directores como Tarantino o Paul Thomas Anderson que dicen que no hace falta una escuela de cine, y claro que no si vives en Los Ángeles; es muy fácil decir eso, porque puedes ir a tocar puertas. Pero yo que estoy en el estado del norte que está mas centrado, que no tiene ni fronteras ni playas, obviamente iba a necesitar una plataforma que me junte con personas que les guste lo mismo que yo. Para mí esa la gran valía de escuelas de cine, talleres o diplomados, es juntar a las personas que les gusta hacer cine en un solo lugar. Ahí es donde conocí a todas las personas que estamos viajando con Carnalismo. Creo que es el primer largometraje que se hace comandado por personas egresadas del CCA. Cuando estrenamos la película en el Festival de Monterrey, tenía en el escenario a mi lado a Subia (Alejandro Subia, cinefotógrafo) y Jesús (Jesús Vázquez, productor), y yo sentía muy bonito porque al fin lo logramos, tenemos muchos años queriendo decir: tenemos nuestra primera película. Y decía: lo logré y lo logré con mis amigos como siempre lo soñé. Eso es parte del sentimiento de tener tanto arraigo a una escuela que hizo tanto por nosotros, y ahora nosotros estamos dando la cara por ese tipo de proyectos. Porque la descentralización no empieza desde los fondos, para mí empieza desde la formación.

En este sentido, el club Low family 618 -los protagonistas de Carnalismo-, y José Luis Cano y su equipo, realizan actos de resistencia al atreverse a hacer las cosas de diferente manera. La filosofía de la hermandad está latente en el documental y también detrás de él. La familia que elegimos fuera de nuestro núcleo, con quienes nos sentimos identificados y donde encontramos un sentido de pertenencia, eso es lo que significa el “Carnalismo”.

C: Es como si fuera mi familia, pero no lo es. Es más que un amigo pero no es mi hermano tampoco. Es algo muy complejo, y cuando te vas a las raíces de la historia chicana, la palabra Carnalismo está dentro del tratado de Aztlán. Es una parte fundamental, el amor por la raza. El viaje que ha hecho la película ha sido con mucho carnalismo, cada vez que un festival, chico o grande, me pide la película, para mí sería muy egoísta hablar de esto y no entregárselas a las personas que la quieren ver. El carnalismo es el acto que me ha marcado y probablemente para siempre, y creo que para todo el crew. El carnalismo en toda su extensión.

“Vivimos para rodar y moriremos rodando”

                                               -Carnalismo

Hace algunos años, podría decirse que la comunidad cineasta en Durango era prácticamente inexistente, servíamos únicamente como un gran set para grandes producciones provenientes de la capital de la república y también del extranjero. Pero Durango no estaba siendo semillero de ficciones propias que reflejaran las inquietudes de su comunidad. Éramos la tierra del cine, pero del cine ajeno, de un cine que no nos representaba, donde simplemente fungíamos como un hermoso fondo de cielos coloreados con tintes naranjas y azules. Sin embargo hoy, eso está cambiando.

C: A la comunidad cinematográfica local, ahora más que nunca se le ve futuro. Estoy muy consciente de la cantidad de personas que ahora tienen la posibilidad de hacer las cosas. A diferencia de nosotros que cuando iniciamos, no teníamos ni siquiera a quien preguntarle una mínima duda, los cineastas que van empezando en Durango tienen a quién acercarse. Somos personas que tenemos la voluntad de apoyar y compartir el conocimiento. Y creo que esa es una buena proyección para que las personas se motiven. Creo que ver películas como Carnalismo, Las niñas de los duraznos, Ana y Dante, tres largometrajes 100% duranguenses que estrenaron el mismo mes, que han viajado por festivales importantes alrededor del mundo, es prueba de que es posible hacer cine desde Durango. Hay un buen futuro para la comunidad cineasta duranguense. Lo que podría decirle a las personas que no viven en la centralización del cine y de todo, primero que nada, es que es muy importante salir mucho pero siempre regresar. He conocido mucha gente de cine que no vive en Ciudad de México, y es bonito saber que no estás solo en esta batalla y puedes hacer un ejército de cineastas descentralizados que viven lo mismo que tú. Salir y absorber mucho conocimiento y lo primero que debes hacer al regresar, es convocar a todos tus amigos y compartir ese conocimiento. No dejarse de mover, ni tú ni tu obra. En el momento que dejas de absorber conocimiento te dejas de motivar y dejas de motivar a los demás. Nadie busca dejar sus sueños. Eso es lo que les aconsejaría, estén moviéndose, pero siempre hay que regresar a la raíz.

Carnalismo está cerrando su etapa festivalera después de alrededor de veinte festivales por todo el mundo. Y se está gestionando el siguiente paso de exhibición para que Carnalismo esté disponible, ya sea en salas de cine o streaming, para mucha gente en algún momento de este año. José Luis Cano, junto a su equipo, comienza el rodaje de su próximo documental Norteñismo, que sigue la misma línea del sufijo -ismo, donde explorarán la vida de los artistas musicales de la tercera edad de la Plazuela Baca Ortiz, una emblemática plaza de la ciudad de Durango. Historias que desde su individualidad encuentran la universalidad para conectar con el resto del mundo, demostrándonos que no es necesario vivir en la centralización para contar historias que resuenen con el público, que es posible desde nuestra inquietud más personal, encontrar quienes comulguen contigo como artista.

Agradecemos profundamente a José Luis Cano por habernos regalado su experiencia a Paso de Gato y le deseamos todo el éxito del mundo en su carrera al igual que a su equipo.

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