Maritza Medina, directora recién egresada de la ENAT habla de uno de sus trabajos iniciales en el ámbito profesional.

El pasado 2 de octubre la CooNT estrenó, a manera de conmemoración por los 100 años del natalicio de Emilio Carballido, La danza que sueña la tortuga bajo la dirección de Nohemí Espinosa en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque y para continuar con la celebración del autor cordobés la Escuela Nacional de Arte Teatral en colaboración con la CooNT presentan su obra Un vals sin fin
por el planeta en la Sala Xavier Villaurrutia.
La danza que sueña la tortuga (1954) y Un vals sin fin por el planeta (1970) comparten los mismos personajes, aunque la segunda fue escrita casi dos décadas después y a una manera de precuela de la primera.
En esta siguiente entrega nos presenta a una familia que vive bajo la dura mirada de Víctor. Sus hermanas, Rocío y Aminta, a la vez que su segunda esposa, Guillermina, se ven incapaces de enfrentarse a este hombre. Esta torcida relación va acumulando frustraciones y fracturas familiares en las que en medio se encuentra un adolescente Carlos, quien se ve ante la disyuntiva de seguir los pasos de su padre o arar su propio camino. El estatus quo de la familia se ve afectado ante la llegada de dos misteriosos extranjeros quienes vienen a poner en duda las dinámicas y estructuras presentes, además de sembrar en Carlos preguntas que buscan una respuesta.
La dirección de Un vals sin fin por el planeta corre a cargo de Maritza Medina quien recientemente egreso de la ENAT y este es uno de sus trabajos iniciales en el ámbito profesional. En entrevista para Paso de Gato la joven directora nos comparte sobre la puesta:
Maritza: “La obra se mueve entre lo real y lo poético, entre lo cotidiano y lo inesperado, y justo ahí —en ese pequeño temblor dentro de lo familiar— es donde Carballido nos invita a mirar más profundo.”
La joven colectiva, encabezada por Medina, está integrada por estudiantes y recién egresadxs de la Escuela Nacional de Arte Teatral quienes levantaron la mano ante una convocatoria lanzada entre la CooNT y la misma ENAT la cual invitaba a sumarse al homenaje a Emilio Carballido.
M: “Se lanzó una convocatoria abierta a la comunidad ENAT: egresadas, egresados, alumnado de las distintas licenciaturas y maestrías, e incluso docentes, para proponer proyectos que dialogaran con la obra de Emilio Carballido en el marco de su centenario. La única condición era que los equipos estuvieran liderados por integrantes de la comunidad estudiantil o recién egresada, impulsando así la voz y la mirada de nuevas generaciones.
A partir de esa invitación decidí formar mi propio equipo, integrado principalmente por mujeres de mi generación. Es algo que me interesa profundamente: crear espacios de trabajo donde las mujeres lideren los
procesos creativos. Forma parte de mi poética, de mi visión y de mi manera de entender el teatro como un acto colectivo, sensible y político a la vez.”
Esta iniciativa por parte de las instituciones convocantes es importante, pues tiene un valor agregado al hacer más sencillo el ingreso a los circuitos del teatro profesional y dar voz a la mirada de las nuevas generaciones. Las colaboraciones entre instituciones y escuelas profesionales de teatro es algo que debe seguirse fomentando, esta es una primera piedra que sembrara un importante precedente.
Uno de los objetivos por parte de la CooNT y la ENAT al lanzar esta convocatoria era a su vez abrir un diálogo generacional entre el prolífico autor y las nuevas generaciones, pues Un vals sin fin por el planeta fue escrito aproximadamente hace 55 años por lo que la mirada con la que se encuentra y las voces que le representan tienen un gran reto al dialogar con la sociedad y el Carballido de los setentas.
M: Me parece profundamente revelador que una obra escrita hace más de cincuenta años siga siendo tan vigente. Tal vez no en lo cotidiano, pero sí en lo más íntimo de nuestra sociedad mexicana. Al revisitarla
desde el presente, lo que provoca es una reflexión: mirar nuestra realidad y reconocer cuánto permanece igual.
Carballido, al escribirla, ya propone su propia mirada sobre el mundo, una que sigue resonando hoy. Desde la dirección y el trabajo escénico propusimos una lectura más contemporánea, donde las acciones, los
silencios y el movimiento del cuerpo dialogaran con nuestra propia generación.
La adaptación no estuvo en las palabras, sino en la forma de habitarlas: cómo se respiran, cómo se cruzan, cómo revelan lo que no se dice. Para mí y la compañía, la intención fue que lo cotidiano se volviera casi
coreográfico, que el humor y la ternura convivieran con lo incómodo. Esa fue, para nosotras, la verdadera reescritura: una puesta en escena que actualiza el texto sin tocarlo, porque a veces, para actualizar un
texto, basta con escucharlo de nuevo.
Un vals sin fin por el planeta cuenta con las actuaciones de: Ana Rojas, Alejandro Rojas, Valeria Ibarra, Andrea Lara, Tavané Martínez, Erick Fontes, Paola Vargas, Sarahí Cornejo, Aurora GonzVel y Diego Estrello. La directora nos invita a darnos la oportunidad de ver a su vez La danza que sueña la tortuga no solamente para conocer la historia, sino para poder observar el universo que Carballido creó. Sobre la recepción de Un vals, Maritza nos comparte:
M: El público la ha recibido con mucha calidez. Es una obra que se deja ver y sentir con facilidad; tiene algo profundamente humano que conecta de inmediato. Las funciones se han sentido muy vivas, con espectadores atentos, emocionados y conmovidos por la historia de los Moreida.
Hay una gran apertura a revisitar a estos personajes, sobre todo porque también aparecen en La danza que sueña la tortuga… Quienes han visto ambas piezas disfrutan ese reencuentro, esa continuidad.
El público suele salir contento, curioso, con ganas de saber más: preguntan por la música, por los personajes, por el vínculo entre las obras. Creo que se van con una sensación de ternura y de reconocimiento, como si algo en ellos también hubiera sido tocado o removido.
En el equipo de creativas nos encontramos con Majo Miselem en el diseño escenográfico, Rocío Cahi Nicté en la iluminación, Karla Daniela en el diseño de vestuario, el encargado del diseño musical es Diego Freeman, mientras que la producción musical y el ambiente sonoro es de Jean de la Roa y la asistencia de dirección de Diego Estrello.
La joven directora nos extienda la siguiente invitación:
M: Creo que el público debería verla porque, en el fondo, todos hemos sido ese joven Carballido —ese joven Carlos— que no sabe si seguir el camino que se espera de él o atreverse a transformarse. La obra habla justamente de ese momento en que algo o alguien nos mueve y cambia nuestra forma de ver el mundo.
Carballido decía que “es más fácil tener llaves que tirarlas”, y aquí vemos a un joven que aún no las tiene. La pregunta es qué hacemos cuando finalmente las obtenemos: ¿abrimos, guardamos o nos atrevemos a perderlas? Y me parece muy bello cómo el maestro nos recuerda que incluso en lo cotidiano, en lo aparentemente común, existe la posibilidad de transformarnos.
La cita es en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, este es su último fin de semana en esta primera temporada con funciones viernes y sábado a las 19:00 horas y domingo a las 18:00 horas concluyendo el 16 de noviembre. La obra tiene una duración aproximada de 90 minutos y está recomendada para mayores de 14 años. El costo de entrada es de 150 pesos. Para más información puedes consultar las paginas oficiales de la CooNT o las de la compañía como IG: @cuarto.riel



