Antígona González, ahora del 15 al 25 de enero, en el Teatro El Milagro.
Largo es el encuentro de Marina de Tavira con Antígona. No sólo como uno de los mitos más revisitados de la mitología griega, sino como una obsesión.

Es el único personaje ético por excelencia, el único de la saga tebana que se rebela contra el sistema. Desde siempre me ha atraído que alce la voz, es una obsesión que me ha llevado a leer e indagar sobre las distintas versiones de Antígona que existen. Y cuando cayó en mis manos el texto de Sara Uribe, me empujó inmediatamente a esto, al escenario, expresa la actriz.
Quienes tenemos la oportunidad de hablar en voz alta, como los periodistas, tenemos una responsabilidad con la realidad y las demás personas, por eso siempre trataré de que las obras y los personajes que elijo sean compatibles con causas urgentes, desde lo íntimo, lo colectivo, lo político o lo social, ha comentado Marina quien también interpretó a Clitemnestra en la obra La niña en el altar.
Ahora Marina emprende una nueva aventura escénica en el que será su primer monólogo, “con la Antígona de Sara Uribe, que es la más urgente”, dirigida por la maestra Sandra Félix, quien ya la dirigió hace 17 años en Feliz nuevo siglo doktor Freud y en Después de ti, señorita Julia, de Patrick Marberg.
“Por primera vez voy a estar en escena sola porque este texto no hay manera de no llevarlo al teatro, el personaje de Antígona tiene que ver con una búsqueda que me ha acompañado desde mis años de estudio revisando las europeas, y cuando apareció esta versión mexicana, que lleva ya un tiempo cerca de mí y hojeo desde entonces, entendí que es la que yo quería y necesitaba encarnar”, afirma.
Marina menciona las Antígonas latinoamericanas, que toman otra dimensión poderosa y terrible en el continente, que además están escritas por mujeres. Uribe habla de ellas en su texto, una argentina, otra española entre ellas. “Toman este personaje para hablar de la desaparición forzada en sus distintas formas, en México la desaparición de personas es uno, entre muchos otros, de los temas más urgentes”.
La presencia de un personaje se puede medir por el tamaño de su ausencia…
Antígona González es un texto que me ha planteado algunos cuestionamientos: ¿cómo hablar de algo tan cercano, tan terrible? ¿cómo volverlo teatro? No lo sé, no tengo la respuesta, es difícil para mí, no se parece a nada que haya hecho antes. Es sólo poner un altavoz sin pretender quizá sentir ese dolor incomprensible de tan gigante. Quiero hablar en voz alta, es lo que hacemos como actrices, me siento con la urgencia de hablar de esto. No lo sé nombrar, es otro tipo de exploración, es otro tipo de grito, confiesa.
El teatro es el arte de la presencia, actuar consiste en estar y ese estar es para nombrar la ausencia.
Se está cocinando…
Esta entrevista se realizó a finales de septiembre. En ese entonces, Marina nos comentó que Víctor Zapatero es el escenógrafo e iluminador de la obra. En realidad casi no hay nada en el escenario, pero eso forma parte de un concepto, de un diseño. Alejandro Castaño hizo el diseño sonoro con el cuidado de no inducir a nada, no cabe la música aquí. Queremos hablar de esto con el mayor respeto que podamos. Es una prosa poética o un poema escénico que transita a un personaje que es una maestra y busca a su hermano. De ahí la obra salta a ciertos textos de otras Antígonas, se torna más poética. De pronto la actriz misma habla de las Antígonas en Latinoamérica, ya como una tercera persona, en fin, es un viaje y estamos dándole sentido escénico, comentó entonces.
La también actriz Naian González Norvind conversaba con Marina en el programa Leémelo, de TV UNAM. Ella habló en la pantalla de tres libros, uno de ellos, Antígona González. Sandra Félix vió ese programa y le llamó a Marina para llevarlo al teatro.
Yo no quería ser una Antígona pero me tocó…
Antígona González es un texto sobre una mujer buscando el cuerpo de su hermano Tadeo, escrito por la poeta queretana Sara Uribe. El libro, un collage de voces, es ya un referente en el marco de contextos donde se habla de desaparición forzada. Fue una petición que le hizo la actriz y directora tampiqueña Sandra Muñoz a Uribe. Surge y fue tomando forma, a partir de la masacre de 72 personas migrantes, en San Fernando, Tamaulipas, a dos horas de Ciudad Victoria. Y entre otras diversas fuentes, en los textos de la activista colombiana Diana Gómez, quien adoptó el nombre de Antígona y escribe a su padre, secuestrado y asesinado en 2006: “Yo no quería ser una Antígona pero me tocó”.
Muñoz estrenó la segunda versión del texto el 29 de abril de 2012 en Tampico. Después, la poeta reescribió una versión ampliada (agregó a testimonios y notas periodísticas, fuentes teóricas en torno al mito).
Sandra Félix ya conoce a Antígona…
Hablamos con la directora del primer unipersonal de Marina, que ya conoce como dijimos a la actriz, le encanta trabajar con el binomio poesía-teatro, y ya ha montado una versión de Antígona, la de Jean Anouilh, en Aguascalientes, como parte del programa Teatro Escolar.
El personaje original de Sófocles
La Antígona, de Jean Anouilh que se desarrolla en la 2a Guerra Mundial y es muy poética, la monté en Aguascalientes con Marcela Moran y con Mariana Torres como parte del programa Teatro Escolar que creó Mario Espinosa. Desde entonces estoy empapada de Antígona.
El personaje original de Antígona es una mujer profundamente ética, que actuó conforme a sus convicciones, aunque eso le haya costado la vida. Ella va a enterrar a su hermano, a pesar de que Creonte se lo prohíbe. La hija de Edipo, ha vivido el dolor de la tragedia familiar: acompaña a su padre en su ceguera y destierro. Cuando regresa de la guerra en la que luchan sus hermanos, Polinices y Eteocles, ambos han muerto. Su tío Creonte asume el poder y honra únicamente a Eteocles, mientras ordena que el cuerpo de Polinices no sea enterrado, “para que se lo coman los perros”. Antígona no puede aceptar esa injusticia: desobedece la ley, entierra a su hermano y se sacrifica por fidelidad a sus principios.
En la versión de Jean Anouilh, Antígona representa a una mujer que busca trascender a través de la coherencia entre sus ideales y sus actos, una lucha por la justicia y la autenticidad humana. “Hay muchas Antígonas”, señala Félix, fundadora del Taller de Teatro de La Biblioteca de México.
¿Qué características tiene esta versión de Sara Uribe que llevas a escena con Marina?
SF: El compromiso absolutamente social, ético, moral y humano con lo que sucede con la desaparición forzada en nuestro país y otros lugares. Un compromiso doloroso para llevar al teatro pero que, como dice Sara Uribe, encuentra poesía, e intimidad.
Marina personifica a una maestra que busca a su hermano desaparecido y del que no encuentran el cuerpo. Está convencida de buscarlo a pesar de que su familia tiene miedo. Habla con su hermano, en un diálogo íntimo como un diario en voz alta, le dice “voy a ir por ti”, “te acuerdas cuando íbamos al río”, se vuelve un acto muy amoroso y vamos a ir descubriendo la relación con el hermano a través de la obra.
Marina también encarna a una investigadora-periodista como Sara Uribe, habla de otras Antígonas latinoamericanas, y busca en un blog Instrucciones para contar muertos, en el que voluntarios van buscando las notas sobre desapariciones y van contando y cotejando los números de desaparecidos, asesinatos, y eso lo va relatando. También da testimonios de personas verdaderas en voz alta, se torna complejo y entrañable. Todo lo hemos hecho de una manera comprometida, en cuanto a lo actoral y de dirección, no quisimos exagerar. Como dice Sara Uribe es una apropiación, porque su libro lo hace coral, incluye varias voces.
Esta Antígona es muchas antígonas, necesaria para no ser indiferentes, esta hermana buscadora es como todos y todas aquellos que buscan y viven ese limbo.
El texto de Sara Uribe es un encargo de la directora y actriz tamaulipeca Sandra Muñoz, quien le pidió hablar desde el personaje de Sófocles, y de la desaparición forzada. Sara dice que Sandra quería hablar de la necesidad de recuperación de los cuerpos perdidos. La autora de Antígona González ha dicho que es un texto a petición de otros, con otros y para otros.
“No es una escritura en solitario sobre todo si se trata de hablar de cuerpos que faltan”.
El primer monólogo de Marina
Sí, Marina estaba asustada al principio, comenta Sandra, la gran maestra, quien destaca la madurez actoral y el compromiso de Marina, en este esfuerzo lleno de motivos.
Fuimos haciendo un profuso análisis de texto, le entramos a todas las obras de referencia, Sara misma integra fragmentos que forman parte de un gran rompecabezas. Y construimos momentos de la obra, digamos, para la escenografía con Víctor Zapatero. Hay un piso craquelado semejante a la tierra seca, aparece un pequeño escritorio para la parte en la que es investigadora. Otra zona de piedras reales donde recuerda a su hermano en el río, escenas de Sófocles. Ella va pasando de hablar con su hermano íntimamente a explicar como periodista-investigadora, de ahí a varios flashbacks, son diversas facetas, y lo difícil fue transitar de un momento a otro, nos dijo la actriz, directora, dramaturga y docente.
Algo muy bello en esta puesta, es que Cecilia, la hermana de Marina, es bordadora en la vida real. Las madres buscadoras le dan mucha importancia al bordado para recordar a sus hijos o quien está ausente. Entonces va a ver en escena una proyección de esos bordados mientras va sucediendo, se van narrando asuntos de la obra, comentó.
Antígona González, monólogo basado en el texto de Sara Uribe con Marina de Tavira dirigida por Sandra Félix y producida por Daniela Parra e Incidente Teatro, se presenta del 15 de noviembre al 7 de diciembre en el Teatro El Milagro. Los jueves y viernes, 20:00 horas, sábados 19:00 horas y domingos 18:00 horas.
Con dos funciones adicionales: miércoles 26 de noviembre y miércoles 3 de diciembre, 20:00 horas. Es una producción nacional de teatro realizada con el Estímulo Fiscal del artículo 190 de la LISR (EFIARTES).



