Recordamos al maestro a 5 años de su fallecimiento, un 4 de agosto de 2020.

Nacido en Orizaba, Veracruz, en 1933, José Luis Ibáñez, director de teatro y de cine, guionista, maestro, académico y traductor, es considerado pilar del teatro mexicano. Formó parte de de la primera generación de Estudios Teatrales de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En la década de los 50 del siglo pasado, se integró al grupo Poesía en Voz Alta, de la UNAM, coordinado por el dramaturgo Héctor Mendoza. Murió a los 87 años de edad.
Entre sus montajes más destacados:Tartufo, de Molière; Las criadas, de Jean Genet; Mudarse por mejorarse, de Juan Ruiz de Alarcón; Las mariposas son libres, de Leonard Gershe; Los hijos de Kennedy, de Robert Patrick; Isabel de Inglaterra, de Ferdinand Bruckner; El vestidor, de Ronald Harwood; La señorita de Tacna, de Mario Vargas Llosa; M Butterfly, de David H. Hwang, La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca, y musicales como ¡Qué tal, Dolly! y Sugar.
En el editorial que presenta el número 33 de la revista Paso de Gato (Año 6, 2008), a cargo de Jaime Chabaud –Adiós al maestro Carballido– puede leerse: Nuestro Perfil está dedicado a un hombre cuya pasión y finalidad ha sido el teatro desde las tablas y desde el aula: el maestro José Luis Ibáñez, un obsesivo estudioso de Shakespeare y de los clásicos del Siglo de oro español. De él ha dicho Carlos Monsiváis: «Ibáñez, y ésta es una de sus constantes, ve en el teatro a la experiencia comunitaria por excelencia». Y también, de esa visión, vino su desencanto -tal como me lo confesara en una charla- por la escena y el trabajo sin compromiso de la mayoría de los actores, más atentos al mercado de trabajo televisivo y cinematográfico que a la exigencia teatral. José Luis ha sido y es piedra de toque para muchos creadores a los que ha regalado su conocimiento.

Juan Morán (director de escena y docente en el Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM): Ibáñez es indudablemente, una de nuestras grandes figuras del teatro, y alguien que siempre se mostrará como un ser humano con virtudes y defectos, sin necesidad de construir una endeble imagen del ‘gurú’ o del oráculo de la verdad escénica. (Testimonio de un alumno. (De El maestro y el director. Paso de Gato 33, Año 6, abril, mayo, junio 2008)
Margit Frenk (estudiosa de la poesía lírica hispánica antigua y renacentista, investigadora del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, ganadora del Premio Alfonso Reyes): Admiro a José Luis. Una de las varias cosas que nos unen es la pasión por el teatro español del sigloXVII, yo como profesora e investigadora, él como directorteatrale investigador de primera…Pues bien, una e las cosas que más he admirado en el trabajo de José Luis es, precisamente, la maestría con la que aborda la recitación de esos versos polimétricos ( que son los que componen el teatro español del Siglo de oro, lo que lo distingue del teatro contemporáneo en verso de otros países europeos:no emplea una sola medida sino muchas, explica Frenk en este mismo texto). Quienes compartimos su afición por ese teatro agradecemos infinitamente el placer que nos causa oír los versos en boca de sus actores. Tarde o temprano, todos aprenden a hablar con la precisión, con la perfección que sólo José Luis ha podido enseñarles. A mi gran sentimiento de amistad por José Luis se viene a unir, así, el gran respeto que me causa la calidad extraordinaria de su arte.
¡Felicidades, amigo y maestro José Luis Ibáñez! (Ibáñez y el teatro del Siglo de Oro. Paso de Gato 33, Año 6, abril, mayo, junio 2008).
Margarita Luna, alumna de Ibáñez hace 55 años, según nos cuenta, de Sergio Fernández y Cristina Barros, entre otros maestros, es la persona más cercana al también guionista y traductor en sus últimos días. La señora Luna nos mostró las fotos que acompañan estas notas, y una carta que ahora publicamos:
Querido José Luis:
Hace 5 años que nos dejaste, y todavía siento como si estuvieras sentado a mi lado en esas largas pláticas que teníamos los viernes cuando venías a visitarme; o cuando estábamos en nuestras comidas de los domingos en la casa de Gabriel y Antonieta Figueroa, en donde algunos domingos también iba Monsiváis, y esos domingos tu y Monsivais tenían un duelo de las películas: nacionales o extranjeras, actuales o antiguas, de todos los tiempos, de las cuales se sabían los nombres de todos los actores, y de todas las escenas más importantes o divertidas; ni siquiera Gabriel Figueroa, que era un gran conversador y que ademas estábamos en su casa, abría la boca; el escucharlos a ustedes era un gran espectáculo!; lo mismo los bailables de Fred Aster, como los de Joaquin Pardavé, Don Susanito, o Cantinflas en El bolero de Raquel! O Ingrid Bergman en Casablanca!
También sigo poniendo los CD y DVD que te grababan en la Fundación Miguel Alemán, de las Conferencias Magistrales que impartías.
Sigo poniendo el video del homenaje que te hicieron en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en tus 25 años de cátedra, en donde al tomar el micrófono dijiste:
«Si yo fuera escritor, escribiría una novela sobre tu vida, que se llamaría Santa Margarita, y en la portada pondría yo la pintura de Santa Margarita de Surbaran”.
Después alcanzaste a recibir el homenaje por tus 50 años como Catedrático y construyeron un Auditorio que lleva tu nombre!
Como olvidar
Cuando por una mala operación de columna quede inmóvil por un año, y tú, todos los martes en la tarde venías a mi casa a darme la clase que habías dado en la mañana a las señoras.
Como olvidar?…..
Como olvidar?…..
Como olvidar?….
Imposible José Luis.
Las personas mueren el día que te olvidas de ellas…y de ti, ni yo, ni ninguna (o) de tus alumnos y amigos te olvidaremos.
!Bendito seas en donde estés!



