spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Romeo y Julieta, la tragedia es un carnaval

Date:

La obra dirigida por Diego Álvarez Robledo se presenta todos los lunes en el Teatro La Capilla hasta el 25 de agosto

Jugamos a hacer que los personajes de Shakespeare tuvieran una probada de nosotros: Bestiario Teatro. Foto: A. Martagón.

«Me contaron de Romeo y Julieta y pensé ‘Qué hermoso cuento’. Y hora resulta que es más grande y que es más bello, esto que por ti yo siento» De esa manera Joan Sebastian introduce su canción Eso y más, en la que aparentemente le dedica la interpretación a su enamorada. La canción es otro notable ejemplo de su cursilería musical que trata sobre los obstáculos que el enamorado sortearía para estar con ella. Seguramente cualquier persona con dos dedos de frente al escuchar esa canción se cuestione ¿Pero quién le contó esta historia a Joan Sebastian para que creyera tal cosa? Ni siquiera en las versiones de Shakespeare para niños se presenta a Romeo y Julieta con un argumento tan bobalicón como para pensarse que es un hermoso cuento. Sin embargo «el poeta del pueblo» se dedicó a repetir el lugar más común de la literatura: Romeo y Julieta es una bonita historia de amor imposible.

¿Qué más se puede decir de un clásico tan manoseado como Romeo y Julieta, el cual ya ha hecho correr ríos y ríos de tinta en crítica, teoría y libretos teatrales y guiones cinematográficos? Pues la compañía escénica Bestiario Teatro, bajo la dirección de Diego Álvarez Robledo, presenta una nueva interpretación de esta tragedia en el Teatro La Capilla «Decidimos usar este clásico de Shakespeare como un contenedor donde volcamos nuestras emociones, las inquietudes que hoy nos cimbran […] queríamos encontrar un lugar honesto desde donde cada unx de nosotrxs pudiera transitar por varios personajes, e indagar —en sus complejidades— un discurso personal. Jugamos a hacer que los personajes de Shakespeare tuvieran una probada de nosotros» así justifica su propuesta la compañía Bestiario Teatro.

La primera imagen que perciben los espectadores apenas entrar a la sala es a todo el elenco en el centro del escenario en actitud de firmes. Al fondo hay, como única escenografía, una pirámide practicable de tres niveles. Los diez actores, además de adoptar un tono marcial al comenzar la obra, visten con cierta indumentaria militar: camiseta negra, pantalón tipo cargo y botas sedeneras. La uniformidad en el vestuario les permite a los actores adoptar con facilidad los elementos identitarios de todos los personajes de la obra. Los actores interpretan a todos los personajes sin limitaciones corporales ni genéricas y se intercambian esos pequeños elementos que les permiten jugar distintas identidades shakesperianas.

El personaje de Julieta es reconocible porque viste una blusa caladita color beige, Romeo viste con una camisa a cuadros en rojo y negro, tipo leñador; la nana de Julieta se caracteriza apenas con un delantal anaranjado y tiene una incómoda e inexplicable comezón genital que todos los actores replican incluso en los momentos más dramáticos de la obra. El sacerdote responsable de sacralizar la unión de los amantes luce indumentaria hippie cristiana con un largo poncho, que quizás emula de alguna manera las sotanas sacerdotales y un morralito de mezclilla. Los Capuleto llevan consigo unos grandes abanicos que marcan con su estrepitoso sonido al abrirse algunos acentos dramáticos situacionales. Por su parte, los Montesco cargan maracas que también agitan y provocan sonoramente las tensiones del espectador. Ambos instrumentos son utilizados como armas cuando hay enfrentamientos corporales.

La tragedia es penetrada por un delirante tono de farsa carnavalesca. Los colores del vestuario y la iluminación son discotequeros y chirriantes. ¿Quizá esta estética lúdico- carnavalesca nos recuerda que la tragedia se inserta en una fiesta dionisíaca? La música es otro elemento que tiene una fuerte presencia durante todo el montaje. La mayoría de la base musical pertenece a rock clásico, con composiciones de The Turtles (Happy together), The Beatles (Because) The Mamas and the Papas (California dreamin) aunque de pronto también irrumpe la playlist de Universal Stereo una cumbia vallenata de Celso Piña. Este atinado diseño sonoro y de iluminación también tiene la rúbrica de Diego Álvarez Robledo, lo que dota de unicidad discursiva toda la puesta en escena.

El sentido del humor de esta farsa trágica es bastante peculiar, pues marca una gruesa línea de comunicación con su público. En la función (7 de julio) la mayoría de los chistes (que en la obra original no se caracterizan precisamente por su abundancia) corporales o verbales tenían un gran efecto con la audiencia juvenil, pero se daban de bruces con el público que se excedía de la treintena. Este fenómeno me llamó particularmente la atención, pues las risas eran descaradamente juveniles, ubicadas en su mayoría al fondo del teatro, mientras que las personas mayores permanecían impávidas. No es que se rieran tímidamente, es que no había ningún efecto de comicidad que se reflejara en sus rostros. No podría precisar con seguridad la causa de este fenómeno. Tal vez algunas corporalidades, gags o calambures encuentren ecos con referentes de la cultura popular más cercanos a las juventudes.

Son de elogiar todas y cada una de las coreografías que tiene esta obra, tanto en momentos de baile, corales y de combate escénico. Se presentan cuadros armónicos, cargados de precisión y fuerza en la interpretación de todos los ejecutantes.  Abril Cuentos fue la responsable del diseño de movimiento y César Tapia el coreógrafo del combate escénico. El escenario del Teatro La Capilla pareciera expandirse cuando los actores se apoderan de la acción en estos momentos; que además se vuelven delirantes con la música y la iluminación que los envuelve.

¿Es entonces Romeo y Julieta un bonito cuento como le contaron a Joan Sebastian? A esta versión de Bestiario Teatro el adjetivo bonito cuento se le queda corto. El director Diego Álvarez Robledo (también traductor y adaptador) ha conservado los acentos trágicos de la obra shakesperiana pero ha refrescado la historia al presentarla como un carnavalesco musical. Romeo es ridículo (no bonito) cuando grita a todos «¡Soy un juguete del destino! » después de haberle visto irse a meter por sus narices en una riña de cuchilleros que nada le significaba. Romeo y Julieta es una obra tremendamente vigente en estos tiempos que corren donde parece que las tragedias juveniles se escapan de la mayoría edad y pueden hacer que incluso personas maduras pierdan los estribos ante un pronto de adolescentes.

El elenco está integrado por Abril Cuentos, Fátima Méndez, Sebastián Cevallos, Alexander Bravo, César Tapia, Samuel Moton, Melissa Alexandra, Sofía Arisbeldi, Ytzel Torres Esquinca y David Juan Olguín Almela. Todos logran descentralizar la tragedia de los dos personajes protagónicos para convertir la historia en una fábula coral donde todos pueden penetrar las alteridades de este universo.

La obra se presenta todos los lunes a las 20:00 h en el Teatro La Capilla (Madrid 13, Coyoacán) hasta el 25 de agosto. Las entradas tienen un costo general de $300 y se pueden adquirir en el sitio de boletopolis.com o en la taquilla del teatro. Se recomienda seguir las redes @teatrolacapilla y @bestiario.teatro para estar al tanto de las promociones y dinámicas.

Comparte este post:

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Popular

Más como esto
Descubre

Historia de un actor en Nueva York

(De cómo Federico García Lorca se me apareció con...

La comedia de las acotaciones, genialidad calánime

La obra de Gerardo Mancebo del Castillo se presenta...

La extraña desaparición de las luciérnagas

Se presenta en el Foro Shakespeare hasta el 25...

Teatralidades del balón. México 2026

Cuando el futbol detiene el curso ordinario de la...