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Cuando perdemos a alguien, estamos dispuestos a viajar como Orfeo al infierno

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La Alan Lake Factor(ie), vuelve a la UNAM para El Aleph

Alan Lake Factorie – S’abreuver des volcans.

Orfeo no es un macho tóxico, es el semidiós griego más cercano a un hombre como nosotros, aseguró desde Quebec Alan Lake, coreógrafo, bailarín y artista visual al frente de la compañía de danza canadiense que lleva su nombre.

La Alan Lake Factor(ie), fundada en Quebec, Canadá en los primeros años de este segundo milenio, ya se ha presentado en México con El grito de las medusas, igualmente en la UNAM y en Jalisco. Ahora vuelve para ofrecer su última obra Orpheus, el 9 y el 11 de mayo dentro del Festival El Aleph, en la sala Miguel Covarrubias del CCU, de la UNAM, a las 7:00 pm.

El grito de las medusas es una obra para 9 bailarines y un músico en vivo, inspirada en la pintura Le Radeau de la Méduse(La balsa de la Medusa) de Géricault y el estado de emergencia experimentado por los náufragos en la famosa pintura. El grito de las medusas (Le Cri des Méduses) tiene lugar en una locación inventada, que nos empuja a una fantasía aterradora de sueños: una danza física nerviosa como un ritual pagano, sacudida por las imágenes de una escenografía poderosa. Es un sueño despierto, una danza de la vida, de la supervivencia. (Danza UNAM).

La Alan Lake Factor(ie) es un laboratorio multidisciplinario de arte escénico que con un lenguaje único crea obras coreográficas, instalaciones y películas de danza, promueve la investigación coreográfica a través de espectáculos, talleres, cursos y conferencias. La compañía, que combina danza, cine y artes visuales ha sido motor de la danza contemporánea en Quebec, y el mundo.

Orfeo

Alan Lake se inspiró ahora en el conocido mito de Orfeo, que resignifica y enlaza con la modernidad. Así como el mito del semidios griego lidia contra el infierno, nosotros “tenemos que seguir cantando, aunque nos corten la cabeza”, expresa. Su Orfeo rescata las potencialidades del arte y rompe con la más contada historia de amor del semidios con Eurídice, que según Lake es lo que menos le llamó la atención para llevar a escena esta pieza.

Me interesó su relación con la pérdida; cuando perdemos a alguien, una madre, un hijo, estamos dispuestos a viajar al infierno y cambiar, afirma. Además “no tiene una masculinidad tóxica, no es un griego machote, él es distinto: un poeta, tiene debilidades que cambia a través de su poesía. Para nosotros era importante que no hubiera género en este Orfeo, sino personas que son capaces de ir más allá del infierno, reconstruyéndose y construyéndose hasta el final.

Me gusta esta idea de la redención del arte, y que me remite a preguntarnos si todavía tiene un poder en la actualidad”, explica Lake.

«Orfeo, para transmitir el mensaje de la luz, tiene que pasar por lo trágico. Y nosotros, tenemos que ir más adelante sin mirar atrás para cambiar al mundo», comentó.

Sobre el desafío de traducir la simbología del relato mitológico de Orfeo a una obra dancística, Lake expuso que siempre hay un riesgo en danza contemporánea, “porque lo primero es el movimiento y el trabajo de pareja – desde hace más de una década trabaja en pareja, aclara-, y Orfeo fue un placer, porque lo mismo que con Le Cri des Méduses, fue un regreso al amor del gesto; cuando llegó la pandemia no podíamos ni tocarnos por las restricciones sanitarias. Pero esta vez, volvimos a caer en el amor al gesto, tanto que, en el periodo de creación, llegamos a olvidar al mito trabajando la fisicalidad, que vamos a encontrar cuando por ejemplo resolvemos cómo dos cuerpos pueden caer uno sobre el otro continuamente. Una búsqueda que se tornó interesante de estudiar en lo técnico, digamos. A la que agregamos el estudio de lo teatral, de esta tristeza órfica, por ejemplo, que puede venir a influir estos acercamientos a dúo”.

“A veces el tema es generador de movimiento, pero tenemos que volver al movimiento puro y después retornar a la dramaturgia compleja para inyectar sentido. Lo que se desprende de trabajar con un mito es la teatralidad, ya no es danza pura. Orfeo es mucho más teatral, hay una mímica facial, gestual más que en Le Cri des Méduses”, afirmó. 

Fascinado por hablar a detalle de cómo resolvió crear Orfeo, que le llevó dos años de trabajo con su equipo, Lake se refirió a cómo en ocasiones, el artista visual le gana al coreógrafo, y cómo en el caso de Orfeo, fue primero resolver el escenario, y después, el movimiento de los cuerpos.

“Me tengo que remitir de nuevo a Le Cri des Méduses, nuestra última gran obra. Para Orfeo, planteamos que en este trabajo no habría películas ni colores dorados, ni muchos materiales que utilizamos para que todo fuera cambiante en el escenario.

“Para Orfeo la tela es relevante porque tenemos un sistema de cuerdas que las está entrelazando continuamente. Es la primera obra en la que resolvemos cómo construir los territorios antes que lo coreográfico para ver cómo moveríamos las telas. Esto creó una dramaturgia diferente, porque cuando colgamos las telas de un modo o de otro, aparecen nuevos cuadros, y no podemos volver hacia atrás, la segunda pieza exige la tercera como un rompecabezas. Las telas nos atraparon.

“Los territorios escénicos fueron los primeros, después vino la búsqueda de los cuerpos, de la gestualidad y finalmente voy creando cuadros. Se instauró la territorialidad siempre a partir de la instauración primigenia del mito. Sí, lo primero fue la escenografía, tiene que ver con la imagen del infierno que quisimos representar», dijo.

¿Hacia dónde la ruta de la danza a punto de celebrar su día?

Siempre está cambiando, responde Lake. Para mí, es algo que siempre tiene que hablar de lo humano y la riqueza del contacto, veo la transdisciplinariedad, pero siempre es importante volver al cuerpo y a la relación humana porque  necesitamos tanto esta empatía, en la redención del arte queremos pensar en cambiar las cosas, siempre pensando por su puesto en el cambio climático, el contexto político, estos muros terribles,  en Le Cri des Méduses había un muro… podemos ir más allá, entonces queremos hablar de lo humano, insisto, de la empatía, incluso si pasamos por lo trágico, por ejemplo Orfeo para transmitir el mensaje de la luz, tiene que transitar por lo trágico, al principio lo es para después poder ir hacia la luz. Entonces tenemos lo bello, lo grotesco, la alegría, la tristeza, siempre hay estos opuestos para transmitir el mensaje de que podemos ir más allá, tenemos que ir más adelante sin voltear hacia atrás para cambiar el mundo para nuestros hijos, para los que queremos. Y creo que la danza es excelente para hablar de esto.

Encontrar la luz para Orfeo y el infierno de nuestros días

Todos cuando vivimos algo personal volvemos a ciertos temas universales como en estos espacios de la danza ¿Cómo construimos la luz en el espectáculo?, se pregunta. Pues me pareció excelente que los elementos que caían de los cielos, o que encontramos por encima del suelo, llegan a ayudar a esta colectividad para que logren volver a construir un mundo.

No sé si las condiciones vendrán del cielo o de la tierra, pero tenemos que encontrarlas a lo mejor, excavar, encontrar, buscar…  en Orfeo todo lo que cae sirve para construir, reconstruir hasta el fin. Al término del espectáculo nos preguntamos si encontramos una solución para esta luz. Me gusta decir que estamos en el realismo mágico en la obra, pero en el infierno inevitable que vivimos hoy no sé qué responder. Todavía estoy en esta búsqueda, respondió en conferencia de prensa.

Dice Lake que tiene una hija de 9 años. “Al  pensar en ella a veces me siento tan desgarrado al ver estas situaciones que se están creando, ya irremediables. En el estudio trabajando con artistas no puedo admitir el fin inevitable y resignarme al abismo. No sé si está perdurando el sentido de supervivencia y algo positivo al final, esta incitación a seguir cantando, aunque nos corten la cabeza. Me parece importante que la lira siga sonando como un cuadro vivo».

El Aleph. Festival de Arte y Ciencia

La octava edición de El Aleph, organizado por la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM (), que se llevará a cabo del 8 al 19 de mayo en el Centro Cultural Universitario, así como en diversas sedes de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El extenso programa: Retos de la inteligencia artificial y otras inteligencias está conformado por 72 actividades entre propuestas académicas y artísticas con la participación de más de 255 personalidades de la ciencia y el arte, provenientes de 11 países, para abordar ámbitos como medio ambiente, medicina, ciencias computacionales, ética, humanismo, ingeniería, educación y por supuesto el universo artístico y creativo. 

Consulta la programación completa: https://festivalelaleph.com

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