Teatrikando: Luis Rabell en entrevista

En reciente viaje de paseo platiqué con dos teatristas fuera de lo común: Fernando Pérez Valdez, que tiene El Quijote y Dulcinea, un amor imposible y Luis Rabell, La isla de las ilusiones.
Luis dirige El Corral de Comedias, que hace unos años empezó su transformación, es una construcción típica del centro de Querétaro: grande, techos muy altos. Antes tenía una fuente en el patio central, para aprovecharla en las acciones escénicas. Era lo que llamamos un foro de Herradura.
Ahora tiene un restorán en la entrada, después una librería y enseguida el Foro Teatral, ahora es a la italiana, ganando en acústica y belleza de iluminación. Los tres arcos del edificio son el ciclorama. Por cierto, no se escucha el ruido de los negocios de la entrada, así que entra el espectador y disfruta una función con toda la barba.
Platicamos largo con Luis Rabell, quien recuerda con placer cómo fundan El Corral de Comedias en 1979.
“Cumplíamos él 20, y yo 7, de estar en Cómicos de la Legua, decidimos irnos a México, él para continuar como profesional allá y yo me fui a estudiar al Instituto Arte Escénico que comandaban Oscar Ledezma y Miguel Córcega. Allá estuve tres años, 1979 a 1981, haciendo la carrera de actuación. En ese lapso, mi papá en septiembre de 1980 estaba trabajando en El Extensionista de Felipe Santander y yo en la escuela. El cambio de clima y hábitos en la ciudad hizo que mi papá se enfermara.
De hecho, esta casa ya estaba vendida, ya nos habían dado el anticipo, para un Banco Obrero que se iba a abrir con dinero que había dado Luis Echeverría, mediante un funcionario llamado Ramón Danzós Palomino, pero hubo una cuestión de Hacienda y la Sociedad que fundaba el Banco, no le habían podido dar el dinero. En ese lapso fue que estuvo mal de salud, casi seis meses, los últimos tres no se podía mover en absoluto, le vino un ataque de gota fulminante, las últimas funciones de El Extensionista lo sacaba en una silla de ruedas, lo tenía que bajar tres pisos por una escalera, sentarlo en la silla y llevarlo al teatro de la Juventud, allá en las calles de Serapio Rendón, para sacarlo a que hiciera el papel del presidente municipal de Tenochtitlán de las flores, por mi estatura, con unos lentes y una chamarra que me prestaban ahí, hacía de su guarura. Todavía me quedé allá por un tiempo. En una entrevista de Ana Bertha Silva, de El Diario de Querétaro, le dijo <ya casi está vendida la casa, pero me gustaría hacer un teatro profesional>. ¿Qué necesitas? Bueno, yo quiero usar esta casa que es un lugar amplio, céntrico, con facilidad de estacionamiento en aquellos tiempos. Así empezó todo esto, se animó a hacer en la casa algo como el Corral de Almagro, en España, que conoció en 1971 en una gira con Cómicos de la Legua. Cuando se le metía una idea entre ceja y ceja la realizaba, tuvo muchos logros, era muy tesonero, constante y muy orientado a lo que quería hacer.
A finales de los ochentas empezamos con algo de Alejandro Casona, el Retablillo jovial, hacíamos repertorio de piezas cortas, lo mismo que se hacía en Cómicos de la Legua, Entremeses de Cervantes, de Lope de Vega, de Benavente, arrancamos lentamente, hasta que pusimos una pieza que se llamó Los tres Etcéteras de don Simón, una comedia divertida, ingenua, con esto la gente empezó a venir. Antes lo hacíamos gratis en los atrios, las plazas, los penales, y con esta obra, empezamos a funcionar cobrando.
El empujón más importante, fué que Héctor Bonilla vio lo que estábamos haciendo y nos ofreció trabajar gratuitamente con nosotros, pusimos El gran teatro del mundo de Calderón, al que agregamos como fin de fiesta La tierra de jauja de Lope de Rueda, eso por sugerencia de Héctor, para quitarle lo solemne, hagamos una comedia, como se usaba en los Siglos XV y XVI, dijo”.
“Y podríamos seguir platicando de cómo se desarrolló el Corral con el apoyo de Anita, mi mamá, siempre estuvo presente en el trabajo diario, en los montajes, como actriz, en la calle promoviendo. Ahora, su hermano Diego dirige el Corral, Flavia maneja la librería, entre otras cosas”.
Actualmente, así se reparten las responsabilidades: Diego Rabell, director general; Flavia Rabell, gerencia y programación; Luis Rabell, fundador y consejero.
Paco Rabell, m. 2020, Anita Rabell m. 2022.



