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La lucha política dentro del pelo rizado 

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Jaime Chabaud entrevista a  Diana Arroio

Daniela Arroio,actriz, escritora y directora de teatro Foto: INBAL

Daniela Arroio es la ganadora del Premio Bellas Artes obra de Tetro para Niñas, Niños y Jóvenes Perla Szuchumacher 2024 con la obra Selva en la cabeza, una reflección sobre el cabello afro. Ella es egresada del Colegio de literatura dramática y teatro de la UNAM, o sea que compartimos también eso. Es codirectora del Proyecto Perla, ha sido becaria del FONCA varias veces en Creadores escénicos, también en Fomento de proyectos en coinversión, también formó parte del Carro de comedias. Ha escrito también  Pez globo, Catsup, Masa madre.

Jaime Chabaud: Amanecimos apenas hace unas semanas con la estupenda noticia de que es Daniela Arroio… Y te enteraste en Manzanillo de vacaciones, vaya manera de enterarse.

Daniela Arroio: Pues sí, ahí me enteré viendo el horizonte, muy emocionada de ser seleccionada y de que mi texto haya sido el ganador. Es muy emocionante.

Jaime Chabaud: Pero, además, el premio es como un pleonasmo porque has estado muy vinculada al Proyecto Perla, eres codirectora del proyecto, que nació poco después de la muerte de la gran escritora argen-mex Perla Szuchmacher. Y ustedes, Micaela Gramajo y tú, crearon esta compañía para homenajear a mi queridísima y adorada amiga. Encima este premio acaba de cambiar de nombre hace cuatro o cinco años. Debe ser doblemente emocionante…  

Daniela Arroio: Sí, la verdad es que llevo ya trabajando con Micaela, la hija de Perla, desde hace más de 10, o 15 años. Yo conocí poco a Perla, yo creo que dos años antes de que ella muriera. Nunca tuve la fortuna de trabajar con ella, pero sí he leído mucho las cosas que ha escrito. También Micaela me ha platicado un montón cómo es que ella trabajaba. Entonces sí, a partir de la muerte de Perla surge el proyecto Perla, no sólo para homenajear su trabajo, sino que es una compañía que tenemos en la cual nos especializamos en hacer teatro para niñas, niños y juventudes.  Y pues sí, es súper emocionante, cuando yo le conté a Micaela, las dos lloramos en el teléfono de la emoción porque sin duda Mica ha acompañado mi trabajo de todo, de actriz, de directora y como escritora. Tú lo debes de saber como dramaturgo; uno escribe solo pero tengo a mi  grupo de personas que les mando mis textos, opinan… Y Micaela sin duda es una de ellas, el papá de Mica también, Alberto, y pues estoy muy honrada y muy contenta del Proyecto Perla que tenemos, y obtener el Premio Perla, pues sí es pleonasmo. 

Jaime Chabaud: Paso de gato publicó Cosas pequeñas y extraordinarias a Micaela Gramajo  Szuchumacher y a Daniela que es un texto delicioso, de una belleza, de un conmovedor genial. Pero también, además de con Micaela, has coesctiro con Enrique Olmos de Ita la obra Virgo, espectáculo para hormonas ávidas. ¿Cómo te sientes más cómoda? Escribiendo desde la soledad o escribiendo a cuatro o más manos?

Daniela Arroio: Las primeras cosas que escribí fue co-escribiendo. Como que yo me sentía mucho más actriz y directora que dramaturga, pero llegó un momento en el que ya Mica y yo queríamos hacer nuestras propias historias, y yo inicié co-escribiendo. Como que ese fue mi primer paso hacia la dramaturgia. Y pues hay una parte de la co-escritura que es muy divertida porque estás pensando con alguien todo el tiempo, pero también es una negociación constante tanto de estilo como de gusto, como de posibilidades. Lo mismo con Enrique, las dos experiencias de escritura que he tenido con él también fueron muy diferentes. Cuando ya me aventé a escribir sola fue con Catsup que lo hice durante la pandemia, y está muy dedicado a mis hijas en el encierro. Curiosamente el de Catsup, que responde a una necesidad de hablar lo que estaba viviendo en la casa y lo que sentí que estaban viviendo mis hijas, resultó un proceso muy veloz. Y a partir de Catsup pensé: oralé, esto sí me está gustando hacerlo sola. 

Jaime Chabaud: Con Micaela ya medio se leen la mente porque han compartido escena también muchísimas veces. El proyecto Perla ha sido muy complejo, además han viajado mucho por México y por el extranjero, porque han estado en Estados Unidos, en Inglaterra, Colombia, en Brasil, en Argentina, España, Costa Rica, Venezuela,  Portugal y Holanda, más lo que se acumule esta semana. Entonces, han viajado mucho y les ha tocado en festivales, a veces, en habitación solas y a veces en habitación compartida, compartir asientos de avión, trenes,  camiones…, y eso es a veces maravilloso, y a veces too much, supongo.  ¿Cómo son los procesos de escritura en colectivo con Micaela?

Daniela Arroio: (Risas.) Decimos que es nuestro matrimonio más longevo. De Cosas pequeñas y extraordinarias,  yo te dedicaría todo un programa para hablar de ese proceso porque para llegar a esa historia hicimos dos obras antes. Dos obras que están ahí escritas con principio y fin pero que no nos terminaron de gustar hasta que descubrimos de qué queríamos hablar realmente. Y con Cosas pequeñas…, nos dimos cuenta de que queríamos hablar de los exilios de nuestras familias. En su caso el exilio de la dictadura argentina y en el mío de la dictadura brasileña, y ambas coincidimos en eso, en la patria dividida; en mi caso, también los idiomas, el portugués y el español.  Y lo que nosotras hacemos es que nos vemos, platicamos un montón y luego abrimos un G Docs que es una maravilla y ahí continuamos la conversación: en esta escena debe pasar esto y esto y quien la tenga más clara es quien la escribe. Y luego ya la vamos corrigiendo juntas, discutiendo, viendo qué funciona y que no, reacomodando. Y a veces estamos las dos sentadas escribiendo. Por ejemplo, en el nuevo proyecto que tenemos que estrenaremos en 2025, lo platicamos muchísimo, luego nos fuimos a Punta Morelos, a Tlayacapan. Ahí nos hicimos un retiro como de cuatro días,  sin familia, sin novio ni nadie y ahí sí escribimos todo juntas. Y con Enrique ha sido diferente porque el primer texto que escribimos,  Virgo, decidimos que iban ser monólogos que conviven. Entonces el escribió monólogo de hombre y yo el de la mujer y luego los fuimos entrecruzando. Y el siguiente que escribimos se llama Valentina y Miguelito que trata de la diversidad de relaciones que hay ahora, abiertas, no abiertas, la monogamia, la poligamia, etcétera… Ahí sí, lo platicamos un rato, él propuso una escaleta. Escribíamos una escena y una escena, y luego hicimos una corrección general. Los procesos son diferentes, pero sin duda muy divertidos y con mucho reto.  

Jaime Chabaud:  Has pasado tú por las manos de directoras y directores como Haydeé Boeto, Luis Martin Solís, Bertha Hiriart, Carlos Corona, Emilio García Wehbi, Marisol Castillo, Fernando Bonilla, Tony Castro, Arnold Charpentier, Valentina Sierra, Jesusa Rodríguez, Juan Caros Vives, Rosenda Monteros… ¿Cómo tu experiencia como actriz se ha trasvasado a los procesos de escritura?

Daniela Arroio: Es una pregunta que me hace dar muchas vueltas a mi historia, de dónde vengo, qué es lo que he decidido hacer con mi carrera. A veces lo decides y otras te suceden las cosas, pero en realidad cuando yo salí de la facultad estaba muy segura que quería ser solo actriz y ahí pase como tu dices por lenguas super diferentes de la dirección. Mucho de mi primer trabajo, lo primero que tuve fue el Carro de Comedias de la UNAM, que siento que esa fue mi maestría. Muchos salen de la carrera y hacen alguna especialidad; para mí el año en el Carro de Comedias fue como tal una maestría, tanto de actuación como de colectivo porque estás viajando todo el tiempo, asumiendo el teatro de calle, prácticamente. Trabajar también con Corona y Tony Castro, que son dos tremendos directores, y muy diferentes fue maravilloso. Y también estuve muy metida mucho en la impro, no como entrenamiento de un proceso sino como espectáculo final, y fíjate que la improvisación si fue una herramienta que siento me ayudo mucho a lanzarme a la dramaturgia. En la impro estás inventando historias y estás aprendiendo estructuras de historias todo el tiempo. Es un ejercicio donde mezclas la actuación y un poco la dirección también, porque tú también decides en ese momento el trazo, el tipo de actuación, los recursos que quieres utilizar. La impro es un juguete donde se complementan tanto la actuación, la dramaturgia y la dirección. Admiro mucho la gente que la hace, me parecen unos genios, pero me aburrí y probablemente no era tan buena. 

Jaime Chabaud: ¿Cómo ha sido tu proceso formativo como dramaturga?

Daniela Arroio: Justo el año pasado tuve una beca del FONCA de Creadores Escénicos que me dediqué básicamente a estudiar. De hecho el texto que ganó el premio surge de esa beca. Tomé muchos talleres de estructura. Siento que con la impro, y también porque llevo mucho tiempo haciendo teatro,  uno tiene cierta intuición de el lugar de los personajes, de el avance de las escenas, los nudos. Desarrollas esa intuición natural que tiene la humanidad de contar historias; y este último año metí muchos talleres de estructura, gringa, de los cinco actos, etc. La poética de Aristóteles la reviste otra vez, que ya la había estudiado la facultad pero con pocos deseos de escribir; entonces revisitarla fue muy interesante y también… Y piensas que ya hay que superarlo y de pronto lo revisitas  y dices, no, hay mucha luz ahí. Y también me ayudó el camino del héroe, y volver a todas esas cosas que medio yo había estudiado con la maestra Norma Román Calvo en la UNAM, pero que uno las aprende sin ganas de aprender en aquellos momentos porque sientes que no te sirven tanto. Los primeros textos que yo escribía me imaginaba dirigiéndolos o actuándolos. Y en cambio los últimos tres textos que escribí, que son justo Pez globo, Masa madre y éste último, Selva en la cabeza, como que los escribí con un desapego absoluto de directora y actriz.

Jaime Chabaud: Yo creo que ya es hora de preguntarnos un poquito sobre el texto ganador. ¿Cómo nace Selva en la cabeza?

Daniela Arroio:  Bueno, yo tengo el pelo muy chino, muy rizado, y como que nadie en mi familia lo tiene así, todos son onduladillos, pero este chino más africano sólo lo tenemos muy pocos en la familia y siempre fue un tema para mí en la infancia, siempre lo quería tener lacio, mi mamá siempre me lo temía cortito porque era un relajo peinármelo y… Un día me dí cuenta que mi pelo era un tema que no tenía resuelto, realmente  de ir a terapia… Al principio, cuando contaba esto  me decían: Ay, pero si tu pelo es hermoso. Pero tú lo debes de saber estando casado con Marisol Castillo… 

Jaime Chabaud: Tenemos por lo menos cinco o seis libros sobre el cabello afro, y también hay un proyecto que tiene Marisol con el cabello. Es un gran tema para toda persona afrodescendiente.

Daniela Arroio: Exacto, entonces surgió de estas ganaste hablar del pelo. Me empecé a reunir con unas amigas, con Gabriela Gurayeb, escritora y actriz, con Patricia Lloranca, también escritora y actriz y con Xareni Ojendal, titiritera  y tremenda creadora. Las cuatro con el pelo chino y nos juntábamos cada tanto. Hicimos un grupo que se llamaba Pelo malo, y hablábamos de qué hacíamos con nuestro cabello, de cómo habíamos vivido nuestra infancia, de las historias de nuestras familias. Básicamente nos reuníamos tomar cerveza ó café según la hora del día y platicar. A partir de reunirme con estas mujeres sentí las ganas de hacer un texto  y fue ahí donde metí mi beca con este tema, y durante todo el año, estuve entrevistando por ejemplo a niñas y niños con el pelo chino, preguntándome mucho cómo entender mis raíces, leyendo cosas sobre afromestizaje, sobre todo aquí en México, aunque mi mestizaje no es mexicano si no que viene más de Brasil. Decidí hablar de la historia de una niña que migra específicamente a México, nunca digo de dónde pero si de un país africano y se da cuenta que su pelo es diferente al de todas las demás y lo único que quiere hacer es alaciarlo y a partir de eso hablar de la discriminación, del racismo, de lo difícil que es la aceptación de tus raíces. Son pocos personajes en la obra: la mamá, la hija (porque el papá no viaja con ellas), y una amiga que conoce en este país. Y luego tengo varios momentos de relatos donde las cosas hablan; el piso tiene un monólogo, habla de quién es, cómo de su historia, la lucha política que existe dentro del cabello rizado, que para nada profundizo suficiente en esa historia, también las carreteras hablan, los ríos también. Entonces vemos la historia desde los puntos de vista de los objetos o lugares que ven a esta niña crecer. Y esa es básicamente la historia de ella y cómo va reconociendo sus raíces después de rechazarlas, y termina aceptándolas.  

Jaime Chabaud: Estas colegas que mencionan tienen raíces afromexicanas y en Mexico la negación de lo afro es todo un tema.  ¿Cómo ha sido ese un proceso de autoreconocimiento, de encuentro de raíces, cómo lo has vivido?

Daniela Arroio:  Pues mira, después de platicar con estas chicas y de sentirme tan identificada con sus historias, tanto de los apodos que te ponían en la escuela, de que nunca te podías sentar hasta adelante si tenías el pelo muy suelto porque no dejabas ver a los de atrás… Uy, pues es también un reconocimiento a mi origen. Siempre tuve el pelo bien amarrado hace poco tiempo que ya me solté la cabellera básicamente. Y justo mi papá se hizo un estudio y salió una parte de su ADN de Etiopía. Y me dije: Órale, hay que tratar de recorrer el camino de la historia, porque el fenotipo de mi familia no es africano. Yo siento que soy un gen muy muy lejano, y que brotó hasta mí. Es muy interesante ver hacia atrás, ver de dónde venimos, ¡guau! Ver estos genes de etíopes que tiene mi papá que vienen desde hace cuántos cientos de años, y pensaba en todos los humanos que tuvieron que caminar, que  viajar, que recorrer el mundo entero para llegar hasta ahorita donde estoy y soy.  

Jaime Chabaud: Es todo el tema… Y salir de la patria, del hogar, de cambiar de país, de lengua, de negar la lengua propia, son unos super temas… Que bueno, ya estaban también en Cosas pequeñas y extraordinarias: todo la migración de Mica de la dictadura argentina y en tu caso la salida de Brasil.

Daniela Arroio:  Son temas que atraviesan mi historia pero también atraviesan al mundo. Justo ahora con Cosas pequeñas y extraordinarias, hacemos unas giras muy lindas con el ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), y vamos a lugares donde hay muchos refugios. Estuve yendo varias veces a Tapachula y donde prácticamente en el centro de Tapachula estás en Haití, escuchas puro criolle, comida creolle, mucha gente en la calle esperando papeles, muchos cubanos también. Estos viajes también me llenaron la cabeza de pensar en todas estas personas que dejan su tierra por guerra, por desastres naturales, por problemas políticos, económicos, y ver a un haitiano en México si es como  de otro mundo, es una negritud a la que no estamos tan acostumbradas a ver. Y pues sí ves la discriminación. 

Jaime Chabaud: Salvo en las zonas más reconocibles como afromexicanas c omo la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero.

Daniela Arroio: Pero es como una nueva ola de migración la que está ahí, bueno haitiana en este caso. Entonces un poco Selva en la cabeza habla de estos choques culturales y también de las diferencias étnicas, y como abrazar esa diferencia. Y reconocerla y admirarla.  

Jaime Chabaud: Si hay algo de lo que se ha escrito poco en teatro, mucho menos en cine, en televisión prácticamente nada, es sobre la afromexicanidad, no ha sido parte de  los grandes relatos nacionales, se ha negado incluso en la histroria de México. La participación de los afromexicanos en la guerra de Independencia que fueron cruciales, en la Revolución Mexicana que también fueron importantísimos, se ha invisibilizado. Entonces, escribir hoy sobre la afromexicanidad ¿qué significa para tí?  

Daniela Arroio:  Significa como bien nombras el dar visibilidad a muchísimas personas que viven, nacieron, crecieron en nuestro territorio, desde generaciones atrás, y que no han sido reconocidas, visibilizadas, y  al no serlo hay un autorechazo de las raíces.  Entonces, hablar de la afromexicanidad, hablar de las raíces es justo darle voz a este grupo que son mexicanos, parte de México. Es hablar además de la diversidad cultural que tenemos en nuestro país. Tenemos mucho trabajo con los miles de grupos indígenas que hay en nuestro país pero la afromexicanidad sí está ahí rezagada y hasta ahora comienza a habermuchos estudios. En el último censo ya se habla sobre eso. Y el pelo en específico ha sido, es un elemento de lucha de los africanos. Desde siempre,cómo lo utilizaban, las trenzas que se ponían, eran también mapas para escaparse las plantaciones, ahí escondían también cereales o semillas para que pudieran sembrar después o pepitas de oro. Entonces hablar de eso en específico, que parece banal, que simplemente es el pelo, a mí me interesa porque es hablar de toda una historia, de parte importante de la humanidad, de una etnia importante de la humanidad. 

Jaime Chabaud: ¿Y qué proyecto hay con Selva en la cabeza

Daniela Arroio:  Todo ha sido muy rápido con lo del premio… Quiero que lo publiquen también, porque siento que es importantísimo el ejercicio de la publicación. Justo platicaba con varios amigos y decíamos que hay que volver a leer teatro, no sólo las personas que nos dedicamos a hacerlo sino también las personas que les gusta leer. No hay que dejar de publicar teatro. Este texto me gusta mucho para que se lea y lo quiero dirigir. Tengo claro que no quiero actuarlo, quiero que alguien más lo dirija también.

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