El 8º Festival de Teatro para Bebés, durante junio en La Titería

Dice Amaranta Leyva que es dramaturga, actriz y titiritera; su trabajo le ha costado, y nos consta. Por eso hablamos con ella para que nos cuente sobre el 8º Festival de Teatro para Bebés y Primera Infancia, que se llevará a cabo del 31 de mayo al 29 de junio de 2025 en La Titería (Vicente Guerrero número 7, colonia Del Carmen, Coyoacán).
Desde 1989, Amaranta es parte de la compañía de teatro de títeres Marionetas de la Esquina, que está por celebrar su primer medio siglo en julio. Pero de eso, a lo mejor hablaremos más adelante. Por lo pronto, nos urge platicar del festival de teatro para bebés, sobre el que nos desmadejó algunos detalles.
La Titería convoca a este festival, que creció de la nada. “No le hacíamos tanto caso hasta que las mamás fueron presionando para que hubiera más obras para bebés”, confiesa. Por suerte, en México empezaron a presentarse más espectáculos, y esta programación está muy bien curada porque también tuvimos mayor material para formarla. Además, “hay muchos jóvenes interesados en hacer este tipo de teatro”, comenta.
Un festival de teatro para bebés, ¿ya ocho años?
AL: Empezamos hace ocho años con el Mes para Bebés y ya se volvió festival porque cambió el panorama. Antes no había muchas compañías que hicieran teatro para bebés. Estaban: A la Deriva (Guadalajara), Teatro al Vacío y Michelle Guerra, además de nosotros. Veíamos que había esta necesidad de las familias y la búsqueda empezó a florecer. Se armó un grupo de artistas alrededor de estas propuestas que ahora es una comunidad unida por esta exploración.
Además de que las mamás con bebés siempre estamos buscando qué hacer con ellos, y si encuentras una veta como esta, en la que puedes entretenerlo, que apele a las emociones, al lazo amoroso con él, ¡qué mejor!
Para nosotros es un festival importante porque a partir de aquí se renueva el ciclo de público. Es gracioso porque empiezan los bebés y continúan el ciclo de programación de La Titería. Entonces podemos ir viendo efectos y crecimiento en nuestro público.

Están generando su público y generando público en general…
AL: Exactamente. Llevamos dos ciclos que nos solicita Michelle Guerra, quien tiene un festival también, que arranca en el Centro Cultural Tijuana (CECUT): Encuentro Internacional de las Artes Escénicas para los Primeros Años: Infancia, territorio de paz. Ella logra traer compañías internacionales, y entonces algunas van a Aguascalientes, CDMX, Veracruz. Nosotros alojamos a España e Italia. El año pasado pudimos alojar más, pero este 2025, la verdad, los espectáculos nacionales tienen muy buen nivel, están muy bonitos y ocuparon los horarios fuertes.
Esto es un logro también de los lazos que se han generado entre artistas. A falta de apoyos gubernamentales, nos hemos apoyado entre nosotros. El festival es organizado por La Titería, no por Marionetas de la Esquina, aclaro.
Cuando abrimos La Titería lanzamos, además del teatro para bebés, La chorcha de las calacas, que surgió en noviembre y en Coyoacán, porque en las celebraciones por el Día de Muertos no había un espacio para los infantes; se perdían ahí entre la multitud. Así armamos un espectáculo que cuenta la historia de México a través de calacas, es muy divertido y ya se volvió también un clásico. Lo mismo, y sin darnos cuenta, pasó con el festival para bebés. Fue muy silencioso, no lo concebíamos como tal. Fue la propia necesidad de las familias que nos preguntaban. Terminaba el festival y decían: “¿Ya no hay más de bebés?” Invitamos entonces a compañías a que hicieran temporadas, y el público fue el que nos hizo ver la importancia de este festival.
Por otro lado, cada compañía, como A la Deriva Teatro en Jalisco, genera en su estado sus espacios comunitarios o sus propios festivales. El público al que vamos dirigidos provoca eso. Entonces, ahora hay un festival en Guadalajara, en Tijuana; creo que Veracruz organiza ya el suyo. Morelia abrió otro. Para nuestro festival, llamamos a las compañías nacionales y las invitamos.
¿Y qué tan redituable es?
AL: A veces no es tan redituable. El formato de los espectáculos no permite tantos espectadores. Está el formato que se estableció: casi siempre un cuadro rectángulo en el piso que delimita el espacio escénico, y alrededor se sienta una pareja de adulto con bebé a estar cerca viendo el espectáculo. La primera parte es de observar y la segunda de interactuar. Así son casi todos. Hay unos que parten de líneas sensoriales, está lo lúdico y siempre lo plástico, que son las líneas más importantes en este caso.
En mi caso, yo parto de las ciencias cognitivas. Tengo este formato cercano al espacio escénico y una obra en la que el público se sienta como público. Por ejemplo, en las dos obras internacionales se van a sentar en las butacas como el público normal. Es decir, hay algunas reglas que te atreves a romper o no; hay mucha exploración también.
Las mamás llaman y preguntan: “Dime cuál va a ser de interacción”, y lo que pasa es que la maternidad es muy solitaria, y encontrar estos espacios de comunión es muy importante.
¿Cómo es, qué hay que hacer para llevar a escena una pieza para bebés? ¿Qué has visto?
AL: Implica mucha concentración para el creador, porque te arriesgas a perder la atención de tu público en cualquier momento. Y el infante te va a decir “no me gusta” por tal cosa». Tienes que ir intuyendo. Te hablo como creadora, no como programadora. Tienes que ver cuál es tu exploración artística, de dónde partes y observar cómo tu hipótesis va resultando con la atención del bebé. Hay otros creadores que dicen que la atención del bebé no importa, sino que pasen un buen rato, que haya una relación amorosa con la mamá y se desarrolle el vínculo. Es decir, la empatía tan famosa, que ahora está tan de moda, por suerte.
Luego hay espectáculos que llenan el corazón de las mamás porque son muy musicales. Yo, que me fui por las ciencias cognitivas —una ciencia en la que se estudia el pensamiento humano a partir de experimentos con bebés— me pregunto: si en las ciencias se toma en cuenta cómo piensa el bebé para definir conceptos humanos, ¿por qué no hacer lo mismo en el teatro?
Un niño, por ejemplo, va a una función y se fija más en la luz, o en la música, o llora y se puede salir. La ventaja en La Titería es que hay un patio, una bebé-zona, una zona de juguetes, y este año vamos a tener un gimnasio y una zona de bicis estáticas para bebés.
El de los bebés es un nicho muy lucrativo, mercantilmente hablando, y por lo que me cuentas, muy útil y necesario por sus beneficios. Observo que está en crecimiento. ¿Qué opinas?
AL: Sí, tiene que ver mucho con el marketing y las marcas, pero en el teatro para bebés, creo que no. Hay una pureza de búsqueda estética, de artes plásticas, y de esta parte pedagógica. Digamos, hay varias líneas y algunos grupos me matarían por mencionar lo pedagógico. Hay quienes dicen que no es teatro; otros, que sí lo es, pero que apela a los sentidos y lo llaman teatro-taller. También hay quienes dicen que es teatro puro y que hay que respetarlo. Te digo, hay diferentes líneas. Y se ha ido sofisticando.
Siento que quienes lo llevan a escena, hablando desde el punto de vista del arte escénico, han ido subiendo la edad de los espectadores. Ya no hay tanto espectáculo para los más chiquitos, o sea, bebés bebés. Antes había de seis meses en adelante, y ahora ya hay pocos espectáculos que se animan con bebés tan pequeños. Y tiene sentido. Yo, por ejemplo, tengo una obra que se llama Escondidillas (fuera del festival), en la que estoy en escena todo el tiempo y, para mí, es de las obras más estresantes que actúo porque mi objetivo como creadora es lograr la atención de los bebés constantemente. Parto de un experimento de ciencias cognitivas sobre cómo los niños están aprendiendo algo nuevo. Cuando cambian la mirada a otro punto es porque ya entienden lo que observaban, y entonces les ponen un nuevo estímulo. Mi intención es lograr eso durante toda la obra. Entonces, sí es muy estresante.
Hay otros espectáculos que lo que buscan es una armonía familiar, que mamá y bebé estén entretenidos, y descanse la mamá de querer enseñarle todo a su bebé, todo el día y a todas horas, y que compartan el amor. Creo que el espectáculo cambia según los objetivos. Ahora hay una línea en la que se elige una plástica, un material, y se desarrolla más que una historia, la relación de quienes están en escena.
¿Qué predomina ahora en estas propuestas?
AL: Sobre todo la relación humana. Y suena bobo decirlo, pero para un bebé es muy importante ver eso, porque el bebé es todavía un ser individual. Si ya descubrió su mano, apenas se está descubriendo a sí mismo, luego descubrirá a la mamá y luego a su par. Empezar a ver eso implica que entonces se puede hablar de amor, de egoísmo, de amistad. Emociones que para nosotros son muy básicas, pero yo creo que en esa elementalidad, o radica la complejidad. Como actor, lograr poner en escena esos estados primigenios es lo que se complica. Tienes que desaprender, digamos, y llegar al primer momento en que un niño atiende la mecánica de que es de día porque sale el sol y es de noche cuando sale la luna. Si uno logra hacer eso bien, llegas a la poesía de la infancia.
¿Y entonces, de qué edad a qué edad hablamos?
AL: Cada compañía propone la edad. Por ejemplo, desde Guadalajara llega Me importas tú, boleros para abrazar, de Susana Romo. Ellos dicen que es de seis meses a tres años, “para bebés y abuelos”. Trabajan con música en vivo, hacen sketches a partir de boleros, por la relación del bebé con los abuelos. La compañía que abre este fin de semana es de San Luis Potosí, Ombligo, experiencia escénica, dirigida por Mayela Guadarrama. Ellos parten casi del nacimiento, de seis meses a cuatro años. En este espectáculo trabajan con la palabra “acurrucarse”. Ambos parten de la música, y el segundo también del uso de luces y danza.
¿No se reúnen en torno a estos temas las compañías, el teatro para bebés como tema en mesas de análisis?
AL: Puede ser, pero como las compañías van y vienen y todos nos estamos moviendo, por lo menos en La Titería no tenemos el tiempo para lograrlo. Los de San Luis vienen y se tienen que regresar. No siempre podemos pagar viaje, alojamiento y comida. Este año lo logramos porque obtuvimos el MEGA (Programa México en escena, Grupos artísticos), pero en otras ocasiones hacemos mitad y mitad de pagos, o vienen y ellos pagan el viaje y les damos toda la taquilla. En fin, ha sido un festival que ha nacido con las uñas y el amor de todos por dedicarnos a esto. Sería fabuloso, pero no tenemos el dinero.
Las mamás
AL: Nuestro rango de mamás va de los 30 a los 60, incluyendo abuelas. Lo que sí hemos logrado -y estamos muy orgullosos en La Titería-, es que es público-público. O sea, es gente que va y compra el boleto sin descuento ni promociones, ni para estudiantes, ni teatreros, nada, porque todo es para el pago de artistas y de La Titería.
El 8ª edición del Festival de Teatro para Bebés empieza este sábado 31 de mayo y termina el último fin de semana de junio, que es el 29. Sábados y domingos, con funciones a las doce del día.

Programa 8vo Festival de Teatro para Bebés
Ombligo, de ¡Caracoles! Danza Teatro (San Luis Potosí).
Sábado 31 de mayo y domingo 1 de junio, 12:00 horas
Espectáculo de danza-teatro para bebés y niñas y niños pequeños. A través del movimiento, la música en vivo y una propuesta sensorial envolvente. Diseñada para despertar la curiosidad y estimular los sentidos de la primera infancia, la experiencia es completamente inmersiva y fomenta la interacción activa entre menores y acompañantes. Es una invitación a vivir tiempo de calidad, fortalecer vínculos afectivos y acercarse al arte desde los primeros meses de vida.
La vaca standupera, de Marionetas de la Esquina + La Titería (CDMX).
31 de mayo; 1, 7, 8, 14, 15, 21, 22, 28 y 29 de junio 14 horas, 27 de junio 13:00 horas.
La vaca standupera es un espectáculo interactivo en el que una vaca verde de La Titería —chueca, imperfecta y profundamente empática— conversa con niñas y niños sobre sus emociones, sus miedos, sus secretos y sus preguntas difíciles. Con juegos y relatos que surgen del diálogo con el público, esta vaca: escucha, responde y crea junto a cada pequeño un refugio de complicidad.
Me importas tú: boleros para abrazar, de A la Deriva Teatro (Jalisco)
Sábado 7 de junio, 12:00 y 17:00 horas; Domingo 8 de junio, 12:00 horas.
Cupo limitado: 15 bebés, cada uno con hasta tres acompañantes.
Experiencia escénico-musical que reúne a bebés y abues en un viaje sensorial y afectivo hacia la casa de los abuelos. A través de boleros clásicos como Piel canela, Farolito, Corazón de melón, Cariñito azucarado y Amor de mis amores, niñas y niños pequeños se sumergen en un universo de recuerdos, reafirmando que la ternura también es una herencia.
L’Elefantino, de Teatro Tezzoni Ragazzi (Italia)
Jueves 12 de junio, 17:00 horas
Mientras lava la ropa, los calcetines se transforman en animales de la jungla que cuentan la historia del primer elefante con trompa. Está obra combina títeres, música y sonidos que evocan a la tierra africana para estimular los sentidos de las primeras infancias. Gracias al proyecto Ambasciatore, L’Elefantino ha recorrido comunidades indígenas en Chiapas y Guatemala a favelas y orfanatos, llevando arte y ternura a niñas y niños en contextos vulnerables.
Piedra a piedra, de Tian Gombau (España)
Sábado 14 de junio, 17:00 horas.
Con más de 1,850 funciones en 43 países, Piedra a piedra es una joya del teatro visual y poético para la primera infancia. Inspirado en la recolección de piedras durante un paseo por la playa. Un hombre solitario convierte piedras en puentes, casas, animales y sueños. Este espectáculo ha sido premiado en 17 ocasiones —incluyendo siete galardones nacionales y diez internacionales— y nominado a los Premios MAX.
Ni tan chico, ni tan lejos, de Flores Teatro Danza (CDMX)
Sábado 14 y domingo 15 de junio, 12:00 horas
Dedicada a infancias de 3 a 6 años, esta obra sin palabras es un encuentro entre la danza contemporánea, el clown y el teatro físico. Bajo un cielo lleno de nubes, dos personajes se descubren en una llanura: juegan, se reconocen y crean nuevos mundos guiados por la curiosidad y la complicidad. Una experiencia escénica minimalista que celebra la importancia de jugar juntos y construir universos desde el cuerpo y la emoción.
Libre, de Lunia Teatro (Chihuahua)
Sábado 28 y domingo 29 de junio, 12:00 horas.
Exploración del movimiento libre, la autonomía y el derecho a desplazarse desde el nacimiento. A través del cuerpo, los sonidos y el contacto, Libre celebra la conexión entre bebés y su entorno. Proyecto con amplia trayectoria nacional e internacional a cargo de una compañía dedicada a las artes escénicas para los primeros años, teniendo como objetivo la visibilización de las experiencias estéticas en la primera infancia por medio de acciones lúdicas y afectivas.
Nido de cuentos
Taller de narración, juego y arte para bebés y primera infancia en la BebeZona de La Titería… La magia de los relatos cobran vida a través de títeres, máscaras y juegos que estimulan el vínculo afectivo y la creatividad. Cada sesión gira en torno a una temática distinta que se despliega en cuentos, experiencias sensoriales y actividades escénicas.
Nido 1, (bebés de 6 a 20 meses)
Nido 2 (niñas y niños de 2 a 5 años)
Cuentos de lobos – 31 de mayo, 2:00 p.m.
Colores y mascotas – 7 de junio, 12:00 p.m.
¿Quién soy? ¿Quién eres?– 21 de junio, 12:00 p.m.
Escondidillas – 28 de junio, 5:00 p.m.
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