
El martes 18 de noviembre trascendió la noticia del fallecimiento de Federico Castro, bailarín y coreógrafo pionero de la danza contemporánea en México y uno de los primeros en introducir la técnica Graham en nuestro país.
Federico Castro nació en Acolman, Estado de México en1933. Tenía 92 años de edad. Es el creador de más de 65 piezas para el Ballet Nacional, del que formó parte desde 1952 hasta 2003 (Acuariamántima, de 1975, La Vida Genera Danza y Los Constructores, ambas de la década de los ochenta del siglo pasado, El tronco de la danza, en homenaje a Guillermina Bravo, Añoranza y El alebrije, entre otras). En Puebla dirigió el grupo Los Constructores Danza Contemporánea, con quienes continuaba trabajando en la Academia de la Danza Mexicana y en el Centro Nacional de Danza Contemporánea de Querétaro.
El director técnico y maestro de varias generaciones de bailarines, impartió clases en Cuba y fue colaborador de Guillermina Bravo, su maestra y del Ballet Nacional de México. Fue asimismo alumno de Waldeen, José Limón, Merce Cunningham y Martha Graham.
En enero de 2025 la UNAM lo homenajeó con el Reconocimiento Danza UNAM por su trayectoria de más de 70 años de trabajo. “Este año tengo cinco nuevos proyectos que surgieron en el salón de clases con estudiantes de Ciudad de México, Querétaro y Puebla. Como docente me interesa que mis estudiantes amen lo que hacen y fomentar en ellos la pasión por la danza para que logren poner el corazón en cada coreografía. Lamento mucho que en general han perdido el interés profundo por lo que estudian. Por eso me interesa fomentar en ellos la experiencia y dedicación con que trabajo”, expresó a la comunidad de la UNAM a principios de año.
“De las cosas que más he disfrutado en estos años es iniciar la creación de una nueva coreografía, desde qué debo decidir, qué voy a decir y a hacer, hasta su montaje. Es mi labor de cada día, siempre busco la manera de renovarme, de encontrar nuevas maneras de expresión con el lenguaje corporal”, comentó el maestro reconocido entre otra diversidad de premios con la Presea Raúl Flores Canelo por su trayectoria como coreógrafo y maestro, otorgado por la Sociedad Mexicana de Coreógrafos.
En octubre del 2018 el entonces INBA, su Coordinación Nacional de Danza y la comunidad dancística, brindaron al maestro un homenaje por 60 años de trayectoria en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. En ese entonces, el bailarín y coreógrafo expresó “en este tiempo, ustedes han andado el camino conmigo”.
En ese entonces, consignó el instituto, al preguntarle las características que distinguen su amplio recorrido, aseguró: “la constancia y pulcritud permanente, sin excusas ni pretextos”.
Asistieron a reconocer al maestro, la que fuera directora general del INBA ese año, Lidia Camacho, el crítico de arte Alberto Dallal y la coreógrafa Gladiola Orozco.

La directora general del INBA en turno, a nombre de la Secretaría de Cultura, le entregó un reconocimiento por su destacada trayectoria. “Es un reconocimiento importante para el mundo de la danza. Se trata de un merecido homenaje que la comunidad dancística de México le tributa por ser una verdadera leyenda viva de la danza. Celebramos con él más de seis décadas de ser un extraordinario bailarín, coreógrafo, director artístico y maestro, ampliamente apreciado y reconocido como un esforzado artista que desempeñó un papel trascendental en el paso de la danza moderna a la danza contemporánea”, expresó en su momento la titular del INBA, Lidia Camacho.
“Para Federico Castro, cumplida su función de intérprete, la danza cobró continuidad en su faceta de maestro, y digo MAESTRO con mayúscula: un gran maestro. Nada más satisfactorio para nuestro homenajeado que ver surgir la destreza entre los jóvenes aspirantes. Y qué decir del Federico Castro coreógrafo, autor de más de 60 obras.
“Hay una que siempre sale a relucir en los recuentos y cronologías (…) y es La vida genera danza, de 1989, un título que tiene resonancias tanto de método creativo como método a seguir, a la vez de logro alcanzado. Espero que el maestro Castro piense también lo mismo”.
Subrayó que Federico Castro ha cosechado infinidad de premios y distinciones, tanto en México como en el extranjero, especialmente en Cuba, donde se ha integrado por completo a la danza de ese país y al que acude a brindar cursos y asesorías cada año, actividades de cuyos resultados no solo él debe sentirse orgulloso, sino también sus alumnos y colegas, así como sus demás compatriotas.
El bailarín y coreógrafo, a sus 84 años de edad, señaló en ese 2018: “Sólo quisiera expresar que estoy muy feliz, que fue para mí una sorpresa y con todo respeto la tomo. Es parte de lo que ustedes han andado conmigo en este camino de la danza”.
El coordinador nacional de Danza del INBA en esos años, Cuauhtémoc Nájera moderó una expresó: “Es uno de los grandes maestros, y lo dicen sus muchos alumnos que se han convertido en bailarines, coreógrafos y maestros”.
Por su parte, el crítico Alberto Dallal consideró que la obra de Federico Castro resulta inalcanzable para una descripción rápida de sus vertientes y logros, sus alcances y resultados. Sin embargo, destacó que fue pionero en la incorporación de la técnica Graham a la danza mexicana y que de esa forma ha coadyuvado a la elevación de la calidad de los bailarines, tanto mexicanos como extranjeros.
La coreógrafa Gladiola Orozco leyó una carta escrita a su amigo y compañero de travesías dancísticas, a quien llamó “mi hermano, viejo camarada, compañeros desde 1950” a quien “le escribo con todo mi corazón y mi amor”.
La coreógrafa y bailarina Cecilia Lugo lamentó ensus redes:
“Mi querido maestro y amigo Federico Castro, la comunidad de la danza te despide de pie y reconoce tu enorme valor como pilar fundamental dentro de la danza de nuestro país. Tuve la oportunidad de verte trabajar de cerca cuando te invitamos a remontar una obra tuya en Danza Capital en la Temporada Memoria de los 80. Qué claridad en la idea del movimiento, en la concepción del lenguaje, en el ojo sabio que reconoce el error imperceptible a los ojos de cualquier otro. Amaste la danza, como la amamos todos, pero tú más”.
Igualmente, Claudia Lavista, directora de Danza UNAM, escribió en su cuenta de Facebook:
“Mi maestro adorado ha abierto sus maravillosas alas de bailarín inquieto.
Lo conocí cuando tenía 14 años, yo comenzaba a estudiar danza y tuve la enorme fortuna de aprender bajo su tutela.
Lo quiero con todo mi corazón, porque siempre estuvo cerca impulsándome, apoyándome, aconsejándome.
Fuimos muy cercanos y lo considero mi papá de la danza. Su energía de torbellino en movimiento constante nos envolvía a quienes estábamos a su lado.
Te voy a extrañar Maestro adorado, seguramente muy pronto te reunirás con mi papá para charlar de música y de danza e imaginar juntos nuevos mundos posibles.
Descansa en paz creador incansable, ejemplo de vida. Todo mi amor y agradecimiento siempre para ti…



