El recurso efectivo asignado a creadores escénicos revela un esquema de maquillaje financiero que los mantiene en la precariedad

Como paliativo cultural, la Secretaría de Cultura de Coahuila y el Patronato de Arte y Cultura de Coahuila A.C. (PARTECO) están difundiendo el anuncio de un Programa «Estatal» de Fomento a las Artes Escénicas 2026-2027, mediante un apoyo cifrado en 2.1 millones de pesos, para la «profesionalización de las compañías locales» de danza, música y teatro.
Sin embargo, un análisis de las convocatorias emitidas y del recurso efectivamente asignado a los creadores escénicos revela un esquema de maquillaje financiero que mantiene en la precariedad a los creadores independientes de la entidad.
1. El espejismo financiero: recursos virtuales vs. dinero real.
Como parte de la millonaria cifra anunciada, la Secretaría de Cultura y el patronato administrador del Teatro de la Ciudad contabilizan como apoyo económico el uso de infraestructura pública, los servicios del personal y otros conceptos que no representan dinero entregado directamente a las agrupaciones artísticas.
El «extraordinario» monto global se desglosa de la siguiente manera:
• Efectivo real y directo para agrupaciones artísticas: cuatro coproducciones de $92,800.00 cada una, que suman $371,200.00 más $60,000.00 destinados a dos estímulos a la trayectoria individual y grupal ($30,000.00 para cada uno).
• En total, $431,200.00, equivalentes apenas al 20.5% de la hipotética bolsa de $2.1 millones.
• Apoyos en especie presuntamente valuados en $1,164,280.00: equivalentes al 55.4% del monto anunciado. Incluyen el uso de la sala principal y del teatro de cámara del Teatro de la Ciudad “Fernando Soler”, servicios del personal y otros conceptos registrados como aportaciones de la Secretaría de Cultura y PARTECO.
• Capacitación: $200,000.00, destinados a talleres y módulos que, a la fecha, carecen de especificaciones operativas.
Así, al incorporar como “apoyo” los recursos que obligadamente deben erogarse para el mantenimiento de espacios públicos y para el pago del personal técnico, los costos de la ordinaria operación institucional se presentan como subsidio.
La diferencia entre el monto anunciado y el dinero que efectivamente llegará a los creadores es lo que distingue a una política de simulación de una política de fomento.
2. La burocracia obesa.
El escaso recurso efectivo destinado a estas convocatorias contrasta con la estructura presupuestal de la Secretaría de Cultura, cuyo presupuesto anual asciende a 259.04 millones de pesos.
De acuerdo con la información presupuestal disponible, más del 83% de ese presupuesto se concentra en los capítulos 1000 y 3000, correspondientes a servicios personales (nómina) y servicios generales.
La desproporción resulta reveladora:
• La burocracia cultural del estado consume, en tan solo 13 horas de salarios, el equivalente a la bolsa máxima en efectivo de $245,600 pesos que una disciplina artística como el teatro aspiraría a obtener después de meses de trabajo, ensayos y producción.
• El monto de una coproducción artística, $92,800 pesos, equivale a poco menos del sueldo bruto mensual de $99,063.68 pesos correspondiente a una de las direcciones de área de la Secretaría de Cultura.
• Esa misma cantidad representa el 55.68% del sueldo bruto mensual de $166,652.00 pesos de la titular de la dependencia y el 82.7% del sueldo bruto mensual de $112,205.35 pesos del subsecretario, según el Tabulador de Salarios del Poder Ejecutivo de Coahuila (https://www.sefincoahuila.gob.mx/contenido/docs/ipm/VERDE/VC105aremuneracionmms.pdf).
Así, mientras los funcionarios gozan de ingresos estables, los artistas independientes, además de crear, tendrán que asegurar una aportación similar a la del «coproductor» oficial para tener la posibilidad de ser acredores al estímulo.
3. La prioridad estatal: promocionar la imagen gubernamental y pagar la eterna deuda pública.

La disparidad se vuelve aún más evidente al comparar la inversión artística con otros rubros del gasto público:
El presupuesto asignado a Comunicación Social y Publicidad del Gobierno del Estado asciende a 600 millones de pesos anuales. Eso representa aproximadamente 1.64 millones de pesos diarios destinados a comunicación y promoción institucional.
Frente a ello:
• Los 431,200 pesos de efectivo directo contemplados para todos los artistas escénicos de esta convocatoria equivalen aproximadamente a 6 horas de ese gasto diario en comunicación.
• Los $245,600.00 que una disciplina artística podría obtener como bolsa máxima representan apenas una fracción del gasto mensual destinado a comunicación social: se necesitan 203 veces la cantidad que se asignaría a una disciplina artística para igualar un solo mes de comunicación social.
Por otra parte, la bolsa total de efectivo contemplada en la convocatoria de coproducciones escénicas ($431,200), equivale al 0.004% del costo anual de la deuda pública: $5,669,300,000.00.
Dicho de otra forma, el monto del apoyo a las artes escénicas equivale a lo que el estado paga en poco menos de 40 minutos a los bancos acreedores.
Financiar la cultura con las migajas de un presupuesto general del estado de 78 mil 370 millones de pesos evidencia que la propaganda gubernamental y el pago a los bancos privados constituyen un valor político superior al desarrollo social, cultural y artístico.
Y así, el Programa «Estatal» de Artes Escénicas no es una política pública de fomento; es un paliativo que se parece más al asistencialismo de un dispensario social que a una verdadera política cultural.
Lo anterior, sin embargo, no quiere decir que, aunque la inconformidad persista, no vaya a haber concursantes. Los habrá, porque en medio del desierto cultural cualquier espejismo puede parecer un oasis. Y aunque no sea su intención consciente, los participantes terminarán legitimando un programa que en lugar de modificar las condiciones estructurales de precariedad, las perpetúa.



